Primer corte en la linea de tiempo [idZ]

Realización audiovisual en la crisis capitalista

Que una crisis económica, social y política tan profunda como la que está en curso a nivel internacional desate cambios culturales de diverso tipo podríamos decir que «cumple una regla», si no lo hiciera sería una prueba de que la vitalidad de la cultura se está extinguiendo. Uno de los problemas consiste en saber si esas manifestaciones culturales son signos de algo nuevo, o sólo una dialéctica momentánea del proceso en curso, hasta que el mercado del espectáculo que domina sin oponente desde hace décadas, asimile el cuestionamiento. Esa es una de las preguntas que nos hacemos ante las manifestaciones culturales muy diversas y nuevas, que surgieron con la «primavera árabe», con el desarrollo de la crisis en Europa, e incluso en EE.UU. Que el destino de esas manifestaciones culturales está atado a la evolución más general del proceso social, político, a los triunfos o derrotas en la lucha de clases, también es «una verdad general», pero hay que tener mucho cuidado con las interpretaciones mecánicas. La historia demuestra que los fenómenos culturales, ideológicos, no van al mismo ritmo, preceden o se continúan mas allá de esos «combates». Por otro lado la crisis capitalista es de dimensiones históricas, y en todo caso todo está en construcción.

Si hace tan solo una década Roman Gubern, historiador del cine, en su libro «el eros electrónico» hablaba de la «opulencia audiovisual» de nuestra cultura, era de esperarse que fuera en ese lenguaje que se expresaran cambios de ánimo con fuerza. En este artículo tratamos de dar cuenta de esto, pero por esa misma «opulencia», impulsada hacia adelante con el desarrollo de Internet como plataforma multimedia, sería un error analizar lo que sucede sólo dentro del espacio estrecho delimitado por las instituciones tradicionales del «Cine» o la «TV». Es que «ahora hay que hablar genéricamente, ante la mescolanza de productos y canales de difusión, de audiovisual, como la provincia central y hegemónica de la cultura de masas contemporánea (…) en la que figuran la televisión, el vídeo y la imagen sintética producida por ordenador.» decía Gubern en el mismo libro… y se preguntaba: «¿Tienen mucho en común? Todas ellas son imágenes móviles que vemos en una pantalla, que es su soporte espectacular. Constituyen, por tanto, un mismo lenguaje, pero hablan diferentes dialectos.» Sin caer en el otro extremo, creemos que esta afirmación da cuenta de una tendencia real que no puede evadirse para analizar nuestro medio. Al mismo tiempo, el ámbito de «la comunicación» con las nuevas posibilidades tecnológicas, se expandió para convertirse por esa razón en un vehículo de expresión sensible. El «arte» quizás este descubriendo otros caminos.

Todo realizador audiovisual, director de cine o tv, «aficionado», editor, montajista, sabe que al final de todo, lo que importa es lo que se corta y pega en la «línea de tiempo». El «timeline» es el espacio de trabajo digital donde se edita una película. El sentido y la ideología de un film se construye ahí, más aun que en el rodaje. Previo a cualquier resultado final, siempre se realiza «un primer corte» tentativo en la línea de tiempo para ser analizado, que por definición está sujeto a cambios. Es eso lo que hacemos en este artículo, dando cuenta de las realizaciones audiovisuales que a lo largo de tres años nacen en medio de la lucha de clases. Todas hablan el lenguaje de las imágenes, pero aprenden sus propios dialectos, y de conjunto proponen un idioma que no es el que se gritaba hasta ahora desde los centros de producción hegemónicos de la industria cultural. Por suerte este corte es muy parcial, nos vimos obligados a dejar de lado decenas de ejemplos por problemas de espacio, lo que demuestra la vitalidad del proceso, y nos permite pensar que quizás no tenga el típico «final feliz».

Egipto, el cine del parche en el ojo

«Soy un camarógrafo, mi ojo es mi bien más preciado», señaló Ahmed Abdel Fatah. «pero no nos detendremos. Es nuestro trabajo, es lo que mejor hacemos y lo seguiremos haciendo», añadió. No es suficientemente conocido el hecho simbólico, nada simbólico, de que las fuerzas de represión egipcias disparaban a los ojos de los manifestantes durante 2011, para reventarlos, como estrategia de disuasión. El parche en el ojo se convirtió así en un símbolo de la lucha contra el dictador Mubarak. A Abdel, le quitaron el ojo mientras filmaba cómo mataban gente en el puente de Qsr el-Nil, de El Cairo, pero la acción no logró cegar el registro. Las dramáticas imágenes son parte del documental «Informando… una revolución», a cargo de seis jóvenes periodistas, incluido Abdel.

«Informar lo que ocurre es una estrategia de supervivencia. Salimos a la calle y perdimos amigos, manos, ojos… Una generación de jóvenes expertos en tecnología móvil actúan como porteros del mundo visual, archivando imágenes que no pueden negarse al pueblo que se subleva ante el poder estatal.” explicó Nora Younis, fundadora de Al Masry Al Youm, sitio multimedia que organizó la realización de ese film colectivo.

Entre las distintas experiencias se destaca el colectivo “The Mosireen», “nacido de la explosión del periodismo ciudadano y el activismo cultural en Egipto durante la revolución”, aglutina los testimonios y vídeos sobre las protestas en Egipto y dan talleres de fotografía y edición para multiplicar los productores de imágenes. Plantean que las demandas de la lucha no acabaron con la caída de Mubarak, sino que comenzaron. «Filmamos la revolución en curso, publicamos videos que desafían las narrativas de los medios, ofrecemos capacitación, asistencia técnica, equipos, organizamos proyecciones y eventos y organizamos una amplia biblioteca de imágenes de la revolución». Sus videos sobre las movilizaciones fueron los más vistos en youtube en todo el mundo durante la revolución. También realizaron Tahrir Cinema, proyecciones y debates en el acampe de la Plaza. Retomando las mejores tradiciones del cine militante, este colectivo organizó una campaña a través de proyecciones en todo el país, para desnudar las mentiras de la Junta Militar. Mientras los generales decían no haber estado en Plaza Tahir, las imágenes en las pantallas mostraban al ejército reprimiendo con toda su furia al pueblo.

Actualizan su canal con videos sobre las movilizaciones y denuncias contra el estado represivo. Realizan también una serie llamada «Right to…», («Derecho a…» la educación, la salud, el trabajo, la vivienda, etc.), en donde toman todas las demandas pendientes. Uno de los últimos videos se llama “Taskim to Tahir: we desire the fall of the system” (de Taskim a Tahir, deseamos la caída del sistema), y compara las imágenes de Egipto y Turquía, encontrando las similitudes, la represión, los manifestantes avanzando, los tanques prendidos fuego, carros hidrantes atacando, a través del montaje hermanan ambas luchas.

Pero uno de los impulsos más fuertes para filmar sin ojos es la importante participación de las mujeres. Varias producciones dan cuenta de esta situación. «Forbidden» (Prohibido, 2011), de Amal Ramsis, «Ni Allah, ni Maître» (Ni Dios ni Amo, 2011), de Nadia el Fani, «Words of Women from the Egyptian Revolution» (Palabras de mujeres desde la revolución egipcia, 2011), de Leil-Zahra, y también otra producción de Mosireen, «In the Shadow of a Man» (A la sombra de un hombre), documental de Hanan Abdalla, que trata la opresión de las mujeres a través de cuatro historias personales, y termina con las imágenes de las mujeres en las movilizaciones, y una reflexión que dejan los gritos de la calle «no tenemos miedo, no estamos cansados, revolución total o nada».

Las jornadas de Egipto también impulsaron a documentalistas europeos a viajar y registrar el proceso. Diario de la Plaza Tahrir, del realizador español Marc Almodovar, es un valioso registro directo de los 18 días que provocaron la caída de Mubarak. Luego comenzó «The hidden revolution» (La revolución oculta), en proceso, que busca mostrar las lucha de los trabajadores antes, durante y después del 2011, y especialmente el proceso de ocupación de fábricas. Y hacia ahí mira Philip Rizk, integrante del colectivo Mosireen, que está produciendo «Fuera / en las calles», una película que «entrelaza el documental y la ficción para abordar el Egipto revolucionario desde la perspectiva de los trabajadores…». Esto es sólo el comienzo.

Grecia, todas las semillas de diciembre

Uno de los cortometrajes más conocidos del proceso en Grecia es “December Seeds” (2009) en homenaje al joven asesinado Alexandros Grigoropoulos. Los sinsentidos que rodean su realización dan cuenta de la situación cultural griega. Atribuida al viejo cineasta Chris Marker que falleció el año pasado, todo indicaría que no es de su autoría directa, aunque lo interesante es que como mínimo, sí lo es de manera indirecta porque toma su dialecto. Y estamos hablando de Marker, quien construyó un lenguaje audiovisual para sus obras paralelo al lenguaje hegemónico, al mismo tiempo que se mantuvo como un radical político hasta su muerte, y con casi 90 años navegaba las redes fascinado por sus potencialidades.

«Huí. Me di cuenta de que te mueves rápido. Es duro encontrarse con policías que quieren darte una charla y resbalas a través de los canales de TV. Estaba ansioso por volver donde encontré las semillas, por quedarme al lado de la ventana, por ver otra escena de una película que nunca se filmó. Por el camino, me choqué con la chica que me iniciara. Los ojos cerrados y la boca callada. Trataba de transmitirme su pensamiento. ¡Proteged las semillas!» dice el dialogo que se sobreimprime sobre dos piernas que corren alocadas para toparse con «Libertad», en este corto que surcó masivamente las redes.

«… ¿Las dificultades y la falta de fondos más que matar al cine lo renuevan?… Mientras, Grecia ha vivido siete huelgas generales; se negocia el sexto tramo de ayudas; el primer ministro Papandreu, dimite; se forma un gobierno tecnócrata; el país está en riesgo de quiebra; … Y se espera el estreno de 30 nuevas películas.» ese era el asombro de un periodista que retrataba la producción audiovisual del país a mitad del 2012.

Según las notas periodísticas lo que se está gestando es un «cine raro», que se sostiene sin fondos, en base a la colaboración de los cineastas que aportan rotando sus roles. Además formaron el movimiento «Cineastas en la niebla» con 200 realizadores, y desarrollan una campaña de presión para lograr cambios legislativos. En las películas es habitual encontrar imágenes directas de la actualidad. En algunas, como ‘Attenberg’, el escenario es una zona industrial en decadencia. En ‘Homeland’ y ‘Wasted Youth’, escenas de huelgas y protestas. También se realizaron numerosos documentales como ‘‘Oligarchy’ o ‘Debtocracy’, distribuidos bajo licencia Creative Commons…»

En 2010 surgió el sitio “The Prism” , que reunió un grupo de periodistas para narrar la crisis griega y las historias ignoradas por los medios. El resultado son 27 obras «…The Prism GR2011 es una documentación colectiva de Grecia durante el invierno de 2010, a través de las lentes de 14 fotoperiodistas transformados en narradores multimedia…, reúne estos puntos de vista diferentes…” De esta experiencia surge “Krisis” un largometraje que entrelaza estas historias.

España, interferencias sin autor

¿Qué sucede si dos chicas realizan sobre otra, una «autopsia de los cadáveres de los trabajadores, sobre los clientes vestidos»? Según el film «Interferencias» descubriremos que los zapatos hechos en la India tienen sangre de niños. Que no hay porque incomodarse en usar complementos, ropa interior, camiseta, pantalones, todo para que dure una temporada y vuelvas a comprar, porque «es fashion». Que los trabajadores que hicieron en Magreb ese pantalón que llevas fueron despedidos para que no formaran sindicato, acusados a la policía y perseguidos para que no consigan más trabajo. Que la camiseta de Birmania tiene esclavitud de mujeres, trabajando sin parar, vestidas de negro para que no se note si les viene la regla. Y así… «¿Sabes si hay sangre, lágrimas, contaminación, muerte, en lo que compras?».  Un interesante proyecto “la primera obra de ficción estrenada en cines con licencia creative commons sobre las causas de la crisis global y sus alternativas”.

También entre los indignados «el militante se convierte en productor de imágenes…». En el movimiento 15-m se gestó una comisión audiovisual encargada de recopilar todos los materiales para formar un gran archivo nacional. Destacan dos proyectos, en Madrid Audiovisol y en Barcelona 15mbcn.tv  Se realizaron varios documentales como Anoche tuve un sueño: las voces del #15M”, producido por parte de periodistas de VEO7, despedidos unos días antes del estallido del movimiento. También se impulsó el portal multimedia “Toma La Tele” que reúne producciones de de diversas asambleas y colectivos.

Unos años antes del surgimiento de los indignados se había formado ya el colectivo «Cine sin autor«, que impulsa una crítica a la realización bajo las reglas del mercado capitalista. Cuestiona el rol del director, propone que todos tienen derecho a hacer su película y pautar sus guiones. Propone nuevas formas de producción, con la gente y sin jerarquías. Cuando surge el movimiento se suman a las acampadas y participan de las actividades, a la vez se proponen que tome en sus manos las reivindicaciones de la democratización cultural y producción audiovisual.

La cultura en la línea de tiempo

Como dijimos al inicio de este artículo, el espacio del mismo nos empuja a dejar de lado ejemplos, experiencias, disparadores que surgen de toda esta enorme producción audiovisual en medio de la crisis. De los países que nombramos sólo dimos fragmentos; y quedan mundos enteros afuera, como la experiencia en Estados Unidos, o la producción en Francia. Pero así se hace el montaje de una película, lo primero es cortar, y esperamos haber cumplido un mínimo objetivo de llamar la atención sobre estas realizaciones.

Hace dos décadas el artista y cineasta Jan Svankmajer en su «decálogo» exponía su método para la búsqueda de libertad creativa, sensitiva, corporal, señalando el problema de que «Además, en la civilización audiovisual contemporánea, el ojo está notablemente cansado y ‘deteriorado’. Mientras la experiencia del cuerpo es más autentica, libre del lastre del estetismo».  Lo que sentimos luego de este relevamiento, es que la experiencia corporal de la lucha de clases auténtica, permite de manera fragmentaria tirar el lastre del lenguaje hegemónico impuesto por la industria cultural del espectáculo. Si de conjunto esta nueva práctica audiovisual logrará constituir un nuevo idioma es algo que esperamos.

Si hacemos un resumen esquemático del momento, podemos decir que la lucha de clases trajo una vuelta al «tema social», no solo en el documental sino también en la ficción; pero lo que nos parece más interesante es la incipiente vuelta a una auto-reflexión del sector audiovisual, que traer temas y preocupaciones olvidadas durante la época de restauración. En primer plano la auto-percepción del rol social y cultural del cine y el audiovisual, en apoyo a procesos concretos de la lucha de clases, luchas democráticas o políticas, la idea de aportar a transformar la realidad. En otros planos más interesantes se abren críticas a las instituciones oficiales del cine, los medios audiovisuales, y también el mercado, en lo que hace a un debate propio del sector, reflexionando sobre sí mismo, las formas de producción, de distribución, con autocríticas y búsquedas formales. Lo más dinámico parece ser el surgimiento de nuevos colectivos de realización (nuevamente, que abarcan o fusionan, documental, comunicación, ficción). Tal vez el corte que se está provocando en la línea de tiempo cultural sea mas abarcativo.

Violeta Bruck / Javier Gabino

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Artículo publicado en:

Propósito ilegal 001

Los que escribimos en este sitio desde hace mucho tiempo hablamos el lenguaje de las imágenes, buscando unir cine y militancia revolucionaria con todo tipo de experiencias audiovisuales, gráficas y “artísticas”, pero acá queremos desarrollar conceptos escritos.

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Somos conscientes de que la idea de unir prácticas culturales con pensamiento revolucionario es hoy considerada un error, un destiempo, o un remanente del pasado, aunque a nosotros nos gusta militar para confirmarnos que tenemos recuerdos del futuro. Somos parte de una corriente política que considera que Marx no muere, sus ideas pueden volver a hacerse fuerza material con la crisis, y hay que renovarlo para transformar nuestro mundo. Todos los procesos de lucha de clases que se desataron en el norte de África con la “primavera árabe” y en Europa enfrentando la crisis capitalista los vemos como el preludio de algo mas grande.

Armamos este sitio web como un espacio de trabajo online, para indagar las relaciones entre producción cultural y lucha revolucionaria. La idea es ir trabajando a la vista, si este espacio crece fragmentado, parcial, problemático, tentativo, errado, es una vía de acercarnos a lograr alguna respuesta a los problemas que nos interesa abordar. Lo que presentamos en la sección notas” no es nada que puede estar cerrado con llave, y por eso elegimos la idea del “ensayo”, aunque seguro es pretencioso tratar estas notas así. Ademas de todo esto, cada tanto hay un montaje y nos gusta el debate, esperamos comentarios, y también que hagan “contacto“.

¿Pero de qué marxismo hablamos? En la segunda mitad del siglo XX el llamado “marxismo occidental” desplazó el eje de sus debates hacia los problemas culturales, psicológicos, artísticos, de la comunicación, del lenguaje; diferenciándose del “marxismo clásico” de principios del siglo pasado, de LeninTrotskyRosa Luxemburgo e incluso Gramsci que se posicionaban desde lo que podemos llamar un “marxismo estratégico”, preocupado por los problemas teóricos y prácticos de la revolución social, la economía, la lucha de clases, los problemas militares, el Estado, el poder obrero, el partido revolucionario. Este desplazamiento del objeto de estudio, fue al mismo tiempo un abandono de la practica política y social, mientras la hegemonía mundial del estalinismo en la izquierda llevaba todos los procesos revolucionarios a la derrota, y mas tarde incluso a la desmoralización de la sola idea del socialismo. En nuestro siglo XXI, ante la crisis del capitalismo mundial, necesitamos retomar ese “pensamiento estratégico” y hacer todo lo posible por renovarlo… por eso mismo nos preguntamos si es posible el ejercicio de volver sobre los problemas culturales, del cine, la comunicación, el arte, el lenguaje, pero desde ese punto de vista estratégico, que es lo que nosotros sabemos necesario desarrollar hoy. Una cuestión que como mínimo es un buen desafío en vistas del peso enorme en nuestra actual cultura de masas de los medios audiovisuales de comunicación, la tecnología, la industria cultural, el espectáculo, para la hegemonía del orden de la burguesía. Por contraposición, en toda estrategia política revolucionaria esos problemas también deben pensarse a fondo.

El mayor desafío no es sólo analítico, sino también de “programa”, es decir de lineamientos prácticos para la intervención política, el espacio donde termina la incertidumbre, a favor o en contra de nuestras ideas. Estamos seguros que posibilitar la libertad de expresión, la libertad creativa, el acceso a la producción y el goce del arte,  comienza con actos concretos de autogobierno de masas, no con abstracciones utópicas. 

Las experiencias y reflexiones de los cineastas, artistas, comunicadores, que se metieron de lleno en las revoluciones, o las pensaron por los costados, son la principal inspiración; al igual que el trabajo de intelectuales, investigadores militantes, teóricos que esperanzados o escépticos se lanzaron al análisis, la comprensión y la critica de nuestra cultura de masas. Nombrar alguno sería un error, porque hay que nombrarlos a todos, y la idea es que este sitio sirva para estudiarlos, sus nombres aparecerán una y otra vez en cada cita, y en cada reflexión.

Ensayos ilegales, le pusimos ese nombre al sitio porque nos parece que toda la historia de los explotados y de las ideas revolucionarias es por definición ilegal, en tanto que la historia legal la oculta o bien la reescribe para quitarle toda valor disolvente. Por otra parte, partimos de la premisa básica de que ninguno de los problemas culturales que acá intentaremos abordar tienen solución en los estrechos marcos de la ley y el orden.

Violeta Bruck / Javier Gabino

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Sobre la propuesta de otro guion documental

Recibimos una crítica a “Memoria para reincidentes” escrita por Guillermo Caviasca (GC), quien integra “Barricada TV” colectivo con el que compartimos el “Espacio abierto de televisoras alternativas” y tambiénDOCA (Documentalistas Argentinos). Así es que la crítica es más bienvenida si viene de compañeros con quienes peleamos en común. Además está bueno que entre los grupos de cine y TV abramos el debate sobre nuestras producciones, quizás podamos inaugurar una nueva practica.

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Antes de entrar en la polémica, también es bueno remarcar que Caviasca enmarca su crítica en una reivindicación general de nuestro documental, dice: “Contra todos los prejuicios basados en la idea de que el trosquismo partidario es dogmático cerrado en sus propias ideas y sectario, la película es muy buena, vale la pena mirarlo y aporta al conocimiento del objeto que presenta. A pesar de ello (SIC) transmite el mensaje y balance partidario (PTS) de la experiencia obrera del 69-76. Esto es lógico y no tiene por qué ser criticado siempre y cuando esté abierta la posibilidad de debate con la óptica de los realizadores. Justamente una de las principales virtudes del trabajo es que en su mismo desarrollo no oculta, sino que presenta o deja entrever elementos para otras posibles interpretaciones.” Todo el planteo se agradece, aunque la frase “a pesar de ello” indique aún un prejuicio (yo le hubiera puesto “justamente por ello”).

Sobre algo así reflexionaba Jorge Sanjines, (cineasta boliviano, Grupo Ukamau) cuando escribía “El cine revolucionario debe buscar la belleza no como objetivo sino como medio. Esta proposición implica la relación dialéctica entre belleza y propósitos, que para producir la obra eficaz debe darse correctamente. Si esa interrelación está ausente tendríamos, por ejemplo, el panfleto, que bien puede ser perfecto en su proclama pero que es esquemático y grosero en su forma. La carencia de una forma creativa coherente reduce su eficacia, aniquila la dinámica ideológica del contenido y sólo nos enseña los contornos y la superficialidad sin entregarnos ninguna esencia, ninguna humanidad, ningún amor, categorías que sólo pueden surgir por vías de la expresión sensible, capaz de penetrar en la verdad.” (“problemas de la forma y del contenido en el cine revolucionario” del libro: “Teoría y práctica de un cine junto al pueblo”). Poniendo en duda la belleza que supimos conseguir y sin desarrollar más este tema quisiera señalar que considero lo de Sanjines solo como un acercamiento posible al problema, pero este no es el debate.

El debate con Caviasca es que de “corregir en el guión” lo que él llama “confusión”, “incomprensión”, ocultamientos y problemas de nuestro documental, resultaría una película que reivindique críticamente a JTP-Montoneros y al PRT-ERP como los dos caminos en los cuales referenciarse en los 70. Nuestro crítico puede hacer su película, pero no puede pedirnos a nosotros que se la hagamos presentando su argumentación como “verdad objetiva”. Esa no es nuestra “Memoria para reincidentes”, entendiendo que se trata de hacer memoria para actuar en el presente y el futuro.

Para empezar lo mejor es ir al nudo del problema planteado. La principal diferencia de GC con el enfoque de nuestra película es su posicionamiento ante el peronismo en el movimiento obrero. Nos atribuye “confusión” justo ahí donde la película tiene un claro hilo argumental, sostenido en el testimonio directo de delegados y activistas obreros de la época que cubren un amplio arco de opiniones. Tanto ellos como las batallas obreras de las cuales partimos fueron un primer criterio de elección para mostrar lo que por ejemplo puede leerse en Pagina 12 (entre otros medios): en un plano más general, el cineasta afirma que los eligieron porque quieren rescatar “cómo la izquierda tiene peso en el movimiento obrero”. Según Gabino, “a veces, el peronismo tiene un relato en el que se muestra a la izquierda como algo externo al movimiento obrero”. Contrariamente a esta mirada, dice que “la izquierda tiene una historia nacional importante” en las luchas obreras. “En el film uno puede ver cómo las ideas marxistas, socialistas y trotskistas están y tienen peso en el movimiento.”. En otra nota se vuelve sobre esta idea “un valor que tiene Memoria para Reincidentes es que se puede “ver” literalmente la izquierdización de amplios sectores del movimiento obrero argentino, abierto a ideas guevaristas, trotskistas, socialistas. La pregunta es: ¿eso es solo “pasado”, o puede ser un “recuerdo del futuro”?

A pesar de que GC tiene la mitad de su corazón en el PRT-ERP, esta perspectiva potencialmente superadora del peronismo le parece tan obnubilante que llega a decir en su crítica que las alusiones constantes del film a JTP-Montoneros y su peso entre los trabajadores combativos sería algo “a pesar nuestro”, en vez de darse cuenta que fue justamente por esa perspectiva que decidimos “mostrar” el peso del peronismo de izquierda. Queremos que las nuevas generaciones vean que puede haber un movimiento obrero de vanguardia, con acciones combativas, violentas, antipatronales (y por todo esto muy impactante y atractivo) pero que actúe bajo una dirección estratégica no revolucionaria, como ala izquierda de un movimiento nacionalista burgués. Esto lo consideramos una promesa de derrota revolucionaria y una advertencia para el futuro. Por el contrario nuestro crítico sucumbe a la premisa fundamental de la mayoría de la izquierda de los 70: la ilusión de “radicalizar a Montoneros”.

Si en los 70 la amplia militancia juvenil que se volcó a militar en la izquierda peronista (influenciada por la revolución cubana) era expresión de una radicalización que tendía a identificar a la clase obrera con el peronismo, y a este con un movimiento de liberación nacional antiimperialista, cuatro décadas después “dudar” si Montoneros era o no una barrera de contención de los sectores radicalizados que contribuía a mantenerlos dentro del peronismo como movimiento burgués, parece muy poco serio. Si el lector cree que estamos forzando la posición de GC solo basta citarlo: la película parece ignorar que Montoneros hacia el 75 crea su partido propio y su fuerza electoral diferenciada. Y que es considerado por los sindicalistas tradicionales un enemigo de temer por su creciente prestigio entre las bases. Podrían haberse elegido otras críticas debatibles: ¿seguían siendo populistas? ¿La “identidad peronista” era una carga o una potencialidad? ¿Intervenían militarmente en forma excesiva sobre los conflictos? Pero acusarlos de seguidismo (al peronismo –aclaración mía-) es falso y tiende a confundir y generar falsa conciencia en los espectadores.

La palabra “seguidismo” nunca aparece en los testimonios, pero él no considera importante citar textualmente a los protagonistas de la película (y hasta confunde nombres). Pero cabe una pregunta a Caviasca ¿Cómo se llamaba el partido nuevo creado por Montoneros? (pista: en la película aparece un faccimil del mismo). Respuesta: “Peronismo auténtico” (luego “partido autentico” por la proscripción).¿Quiénes lo integraban?: Algunas figuras del PJ y viejos dirigentes de la resistencia peronista. ¿Cuál era el planteo?: Retomar el programa del FreJuLi subrayando la importancia de la alianza con los sectores empresarios enrolados en la CGE. Esta orientación siguió en pié cuando las movilizaciones contra el Plan Rodrigo en 1975 amenazaba la continuidad de Isabel y los trabajadores ocupaban fábricas (entre ellas metalúrgicas, cuyos propietarios se nucleaban muchos en esa entidad patronal). Para conocer este derrotero de primera mano se pueden consultar los números escaneados de “El autentico” en el sitio“Ruinas digitales”, donde también están todos los números de “El descamisado”, junto a otras publicaciones que permiten “ver y leer” literalmente las revistas de época. El sitio es de orientación peronista y sus publicaciones nos fueron cedidas, lo que agradecimos en los títulos después de sumergirnos en ellas.

GC argumenta a favor de Montoneros que era “considerado por los sindicalistas tradicionales un enemigo de temer” y en otras partes dice que sería “sorprendente” hablar de “seguidismo” al peronismo porque JTP “era la expresión de masas de Montoneros, y por lo tanto se la vinculaba sin dudas a la muerte de varios dirigentes sindicales de envergadura, entre ellos el propio Rucci, hombre clave de Perón en el pacto social.No vamos a usar acá las chicanas que el usa, no creemos que no haya leído, investigado e ignore queMontoneros enmarcaba todas sus disputas dentro de una lucha fraccional al interior del PJ y que para ellos la tarea central era acceder a la conducción política del peronismo. En vida de Perón, impulsando el “trasvasamiento generacional” (renovación de cuadros dirigentes); muerto Perón, en la disputa abierta como facción interna del peronismo. Pasando por la fantasiosa “teoría del cerco” hasta fines del 73. Montoneros jamás rompió con la idea básica de conciliación de clases que tiene el peronismo, siempre sostuvo que la burguesía nacional era un aliado necesario para un “Frente de liberación Nacional”, que debía reunir “a todos los sectores sociales dispuestos a luchar contra el capital extranjero, desde los pequeños propietarios rurales de las ligas agrarias hasta los empresarios nacionales que estén contra los monopolios, hasta los radicales, socialistas, democristianos y comunistas que efectivamente luchen por la liberación” (articulo “Resistencia peronista al avance imperialista” publicado sin firma en Evita montonera N°1 –ver pág. 15, diciembre de 1974-). Digamos que tenía una línea de “Frente Popular” policlasista con la clase obrera como “columna vertebral”. Los Montoneros de Caviasca que estarían en ruptura con el peronismo son de película de ficción.Nuestro crítico no lo ignora, por lo que podemos entender que reivindica la estrategia de “Frente popular” (o alguna cosa parecida) como propia, incluso para la actualidad ¿Por qué de eso se trata no?

Toda la crítica a “Memoria para reincidentes” se edifica dentro de esta lógica política, lo que impide que algunos señalamientos en los cuales podemos coincidir “en general”, no sean coincidencias en lo “particular”. Es el caso de los sindicatos clasistas, el Sitrac-Sitram a quién él tiende a desmerecer. Como bien indica GC nuestro documental es en grandes tramos una película “abierta”, “exponemos la situación” dando claves para descubrir variables críticas de fenómenos complejos (porque creemos que de lo que se trata es de pensar). Entiende esto y señala que en el tratamiento del clasismo cordobés “los entrevistados abren la puerta para la crítica” por nuestra manera de presentar los testimonios. Acá nuestro crítico sostiene un problema político real que no abordamos: el sectarismo de los sindicatos clasistas… pero como se verá todo depende pará qué estrategia se hace la crítica. Todo el primer capítulo de “Memoria…” está presentado narrativamente como una explosión casi ciega de fuerzas nuevas, que abre la posibilidad de influencia amplia de la izquierda en los trabajadores con mil problemas políticos. Podríamos decir que es un canto a la “espontaneidad” y la creatividad de los trabajadores que termina en la derrota de un sector de vanguardia y en un desvío de masas. Es genuino criticar si se debía “hacer balance” sobre estas experiencias. En el libro “Insurgencia obrera en la Argentina 1969-1976” (de Ruth Werner y Facundo Aguirre,un primer balance estratégico sobre los años 70 realizado por militantes del PTS, que invito a leer) en el apartado “La experiencia del clasismo cordobés” (escrito por Walter Moretti y Monica Torraz) hacen un vasto análisis del problema. Puede leerse: “los sindicatos clasistas no solo adolecían de las debilidades y de la inmadurez propia de un proceso nuevo y muy joven –al momento de su derrota sólo contaban con 16 meses de existencia-, sino que también puso en evidencia las profundas limitaciones de las organizaciones que lo influyeron política e ideológicamente, como los maoístas de VC (vanguardia comunista), entre otros.” “Pese a que una gran parte de los dirigentes e integrantes del Sitrac-Sitram se definían como independientes, fueron estas organizaciones las responsables de haberle impreso una orientación sectaria y abstencionista a la hora de influenciar y disputarle la base de los sindicatos dirigidos por la burocracia sindical y con la propia CGT Córdoba.”

Nuestra crítica a los sindicatos clasistas sobre su sectarismo va en el camino de disputar la dirección del movimiento de masas desde una perspectiva de hegemonía de clase, que parte del poder fabril. Mientras en su crítica GC señala el sectarismo para promover la unidad política con el peronismo combativo de Atilio López a quien reivindica dirigente de UTA y coautor de los programas de La Falda y Huerta Grande, dirigente de la CGT Córdoba con Tosco y Salamanca, protagonista central de las luchas cordobesas, vicegobernador de Córdoba junto a Obregón Cano, y asesinado por las AAA.” Si, lo sabemos, autor (entre otras) de estas palabras sobre el General Perón que muestran su estrategia: “Su proyecto es tan revolucionario como sensato, y nos queda a nosotros la tarea de colaborar para hacerlo posible (…) la JP debe esperar una nueva convocatoria de Perón” (diario Noticias -el diario de Montoneros, 10/05/1974) ¡En un artículo posterior al “Navarrazo”, el golpe de estado provincial apadrinado por El General en Córdoba! Entiendo que nuestro crítico no piensa que Perón vino a profundizar un proceso revolucionario, pero por su “seguidismo” al peronismo de izquierda, descarta al clasismo como germen de “poder obrero” basado en el poder fabril, rompiendo los marcos del “mundo industrial” para convertirse en “movimiento social” (para usar palabras contemporáneas).

En “Memoria…” tanto los testimonios como el archivo muestran como después de décadas, se vislumbró una posibilidad para que las ideas revolucionarias se abrieran camino a las masas. La burguesía comprendió el peligro y permitió la vuelta de Perón como desvío. El conjunto de las políticas articuladas por la clase dominante entre 1969 y 1976 tuvo el objetivo de abortar la posibilidad de que las ideas revolucionarias se hicieran fuerza material en las masas. Pero entiendo que GC es escéptico de eso, tiende a hacer una identidad clase obrera=peronismo, quizás lo considere una “particularidad nacional” inmodificable. Partiendo de esta posición se entiende que la religión no le permita pensar tácticas audaces para los sindicatos, como la posibilidad de impulsar un “Partido de Trabajadores” desde el clasismo cordobés, debate al que debía llamarse a todas las organizaciones y que en ultimas se saldaría en el programa a levantar (quién integra y quién no dicha organización). Un partido de estas características surgido desde estas experiencias, no solo hubiera permitido tener una política distinta en Córdoba, sino establecer hilos de continuidad aún en caso de que la derrota regional se diera igual.

Pero es que GC va mas allá y considera “foráneos” a los sindicatos clasistas, una bandera roja que poco tiene que ver con el sindicalismo argentino, no fue un proceso que pueda tomarse como típico”, “surgieron de forma excéntrica al resto del movimiento obrero.” Es extraño, nuestro crítico no puede ignorar que un clasismo diverso atravesó los 70 en varios puntos del país, como tampoco que el movimiento obrero no nació con Perón, ni lo que Adolfo Gilly llamó “la anomalía Argentina”, es decir la contradicción entre los cuerpos de delegados y comisiones internas con las cúpulas burocratizadas de los sindicatos. Contradicción sobre la que tienden a revelarse históricamente elementos de democracia directa cuando son librados del control de la burocracia sindical y se convierten en un campo de batalla para sembrar ideas revolucionarias. Podemos decir que la burguesía sacó esa conclusión y mientras en 1955 descabezó las cúpulas sindicales y le estalló la resistencia peronista desde las bases, en 1976 conservó las cúpulas sindicales y desapareció físicamente a las bases combativas. Pero aún así esa contradicción continúa hasta hoy, solo basta ver los procesos de Kraft, Zanon, Subte, y el resurgir de las peleas por “la democracia sindical”. Pero a GC le da miedo la división del movimiento obrero porque sino los “millones de trabajadores que son explotados en medianas, pequeñas y hasta grandes fábricas ¿cómo hacen para pelear con un sindicalismo fraccionado?”. Cabría preguntarse ¿Cómo hacen los trabajadores explotados en medianas, pequeñas y hasta grandes fábricas para pelear con un sindicalismo burocrático que actúa como policía en el Movimiento Obrero?

Desde el PTS contestamos nuestras preguntas en la teoría y en la práctica del movimiento obrero. En Zanon por ejemplo, donde la influencia de nuestra organización es reconocida, las políticas amplias de organización y frente único son ampliamente conocidas. Al tiempo que el Sindicato Ceramista se mantiene dentro de los principios del clasismo, incluyendo el cambio de estatutos del sindicato, que contiene el objetivo de terminar la “explotación del hombre por el hombre”, la vuelta al trabajo de sus dirigentes, etc. Es decir que nuestras conclusiones del clasismo no son para los blogs. Se reflejan también en la orientación de la comisión interna clasista que representa a los trabajadores de una de las multinacionales imperialistas más importantes: Kraft Foods, sumado a la influencia en fábricas y servicios en varios puntos del país, en centros neurálgicos (como el Subte). Recientemente nos propusimos profundizar este camino en la Conferencia de Trabajadores realizada en Ferro bajo la consigna “por sindicatos sin burócratas, por un partido de trabajadores sin patrones”, recomendamos a los lectores ver este VIDEO.

“Memoria para reincidentes” es la más amplia de todas las películas “sectarias” de los años 70 (risas).Podemos recordar quienes son los protagonistas y esto le puede dar al lector que no vio el film un pantallazo de las dimensiones de un relato contado “desde adentro”: Francico “Petizo Paez (dirigente de Sitrac-Sitram, militante de Vanguardia Comunista, y posteriormente PST), Gregorio Flores (dirigente de Sitrac-Sitram, independiente, luego FAS/PRT, luego PO), Susana Fiorito (independiente, colaboradora de prensa de Sitrac-Sitram y quien conservó los archivos), “Coco” Luna (delegado de Sitrac, y posteriormente en Luz y Fuerza, secretario personal de Agustín Tosco); Carlos Morelli (delegado de Astarsa, independiente que militaba en una agrupación ligada a JTP); Oscar Bonatto (delgado de “Del Carlo” militante de PST); “Pepe” Kalauz(estudiante “proletarizado”, PST, dirigente del Comité de Lucha del segundo Villazo), Oscar “Chiche” Hernandez (joven estudiante secundario en el Villazo, padre delegado y madre activista en el Villazo, familiar de desaparecidos, hoy militante del PTS); José Montes (joven militante del PST, actualmente dirigente nacional del PTS). En el archivo inédito recuperado por los troscos hablan dirigentes de JTP, como el Tano Martín Mastinú de Astarsa y hasta a la JP reivindicando su accionar, entre otros.

Aún con esta diversidad es claro que nuestro interés como militantes trotskistas también es historiar y documentar parte de la historia de nuestra corriente, cosa que hacen legítimamente quienes reivindican otras estrategias. Eso por ejemplo lo entiende Coco Blaustein (director de “Cazadores de utopias”, peronista él) quien celebró la película y dijo que para aquellos que quieran estudiar los procesos de la izquierda revolucionaria, la izquierda insurreccional, se va a convertir en un material absolutamente imprescindible…”. En nuestra carta de los realizadores y el DVD puede leerse: “Esta película no pretende ser un balance del período revolucionario del ´69 al ´76. El estudio pormenorizado de las revoluciones le cabe a la letra escrita, el cine es el terreno donde la historia transmite en todo caso su espíritu, lleno de sensaciones y sentimientos.” Y en ese marco como bien reconoce GC “la película se desarrolla a partir de las luchas concretas y no de las organizaciones que fueron dirección de las mismas”, por eso la llamamos “un película sobre el vapor”. Por esto no cabe la crítica de que “borramos al PRT”, simplemente no era el objeto de nuestra película, aunque los entrevistados dieron opiniones que están en el documental señalando un aspecto crítico real de esta organización.

En este punto GC insiste que debíamos mostrar que el PRT-ERP estaba en el movimiento obrero, cosa que la película no niega, sino que presupone. En los 70 TODAS las tendencias de la izquierda radicalizada tuvieron algún tipo de vínculo o influencia sobre los procesos más avanzados de la clase trabajadora. El problema es al servicio de qué estrategia se pone esa influencia. En realidad creo que lo que incomoda es que hacemos eje en mostrar la fuerza de la clase obrera y toda su creatividad, justamente todo lo que el PRT no se propuso desarrollar (y Montoneros menos). Esta corriente con toda su heroica fuerza de voluntad veía la organización obrera y popular como retaguardia de su organización política militar, nunca como sujeto creativo. Más allá de la alusión circunstancial de Santucho al “poder dual” en 1974, no fue desarrollado, fue un concepto secundario, accesorio, subordinado y en la práctica no fue ningún cambio en el nudo central de la política del PRT-ERP. No voy a desarrollar aquí pormenorizadamente la crítica a esta corriente que no es objeto de nuestro documental, y merece ser tratada en todo caso en un punto aparte. Pero cabe una pregunta a Caviasca ¿Cuál es su balance del PRT-ERP respecto del desarrollo de las coordinadoras interfabriles como potenciales organismos de doble poder? En Memoria está claro que ninguna corriente, ni siquiera las trotskistas como el PST se propusieron desarrollarlas en este sentido.

Celebro la polémica abierta por el compañero y Barricada TV sobre “Memoria para reincidentes”. Se entiende que los planteos directos se hacen en un marco fraternal, al igual que el suyo. Al no estar de acuerdo en el nudo fundamental de la lógica de GC, no considero correcto abordar acá problemas que toma en sus preguntas y que de alguna manera también nos hacemos nosotros para el presente. Contrariamente a cualquier “vía pacifica” al socialismo, los problemas estratégicos y “índole militar” para la revolución deben abordarse de manera directa, pero eso es parte de otro debate (ver acáacá y acá). Por lo pronto“Memoria para reincidentes” está cumpliendo con creces el objetivo inmediato que nos dimos: despertar la curiosidad y disparar debates de estrategia entre jóvenes y trabajadores, golpear en la cultura desde las ideas trotskistas con nuestro cine militante.

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“Aporta a la actualidad un pantallazo, no del pasado sino del futuro”

Termina la primera semana del lanzamiento de la película de Contraimagen con una gran repercusión. El estreno fue reflejado como novedad por la prensa, la TV y sitios de Cine. El público llenó la sala ansioso por participar del viaje. Todo el arco ideológico y político de “los medios” debió dar cuenta de que valiosas imágenes de los combates más agudos de la clase obrera en los 70 llegaron, con 40 años de retraso, al cine nacional. Quizás una de las respuesta a esta repercusión inicial (que queremos que sea solo un punto de partida) haya que buscarla en una conocida expresión del cineasta Jean–Luc Godard (1969): “No (es) una imagen justa, sino justo una imagen” la que trajo la novedad.

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Si bien otras películas valiosas habían mostrado batallas de la clase obrera en los 70, esta es la primera que propone como “idea totalizante” la centralidad de la clase obrera en el proceso revolucionario del 69 al 76 en Argentina. Y la afirma impulsivamente reuniendo en sus casi dos horas de duración una gran cantidad de archivo fílmico y fotográfico que ahora puede verse por primera vez.

“En ese compendio histórico, la película aporta un punto de vista original sobre esos años convulsionados mientras cuenta la historia de quienes influyeron e intervinieron en los fenómenos de masas más emblemáticos protagonizados por la clase obrera argentina.” (TELAM). “El mayor logro es el de indagar en una época desde un lugar diferente” (EscribiendoCine). Con un “valioso material de archivo” (Vision 7). Que trae “Inusuales imágenes del país de 1969 a 1975” (Ambito financiero). Haciendo “Eje en grandes combates de la clase obrera que fueron decisivos” (Página/12). Un “Friso histórico” con “una mirada dramática, épica, que a la vez invita a observar paralelos entre el pasado y el presente.” (La Prensa). “Un film que desde su título intenta aportar datos sobre el movimiento obrero de los sindicatos clasistas que se oponían a la burocracia sindical de los dirigentes peronistas de la primera hora. La oposición al Rodrigazo y el comienzo de la triple A. Película sin dudas militante, con hallazgos e investigación.” (TN).

También Godard decía en una nota de 1969: “Los obreros hablan mucho entre sí, pero ¿dónde están sus palabras? Ni en los diarios, ni en las películas, están las palabras de las gentes que constituyen el 80% de la humanidad. Hay que forzar a la minoría que tiene la palabra, a cederla al 80%, hacer que la palabra de la mayoría pueda expresarse. Por eso no quiero pertenecer a la minoría que habla, y habla todo el tiempo, o a la que hace cine, sino que quiero que mi lenguaje exprese ese 80%. Y es por eso que no quiero hacer cine con gente del cine, sino con gentes que componen la gran mayoría.” Con esa misma idea llevamos adelante la investigación y el rodaje para esta película, enfrentada al “ejercicio de la memoria” institucionalizada y sesgada de todo impulso revolucionario que se hace desde el Estado y el gobierno kirchnerista.

Memoria para reincidentes “tiene una lectura paralela al hecho cinematográfico y tiene que ver con la coyuntura política que vive el país. Es una gran coincidencia en días en los que Moyano ya no es el aliado incondicional del gobierno, el estreno de un documental cuya realización fue inspirada por la protesta de los trabajadores de Kraft y que pone sobre la mesa de juego la militancia activa contra la burocracia sindical“… “así como el valor de archivo que se le puede atribuir a un documental bien realizado como este, también funciona como ejemplo de métodos para aquellos trabajadores que hoy están en una situación parecida y están pensando en tomar cartas en el asunto.“ (Iván Steinhardt. Crítico de Cine. “A sala llena”).

“Si pudo pasar antes, puede pasar otra vez” señalaba un espectador entusiasmado (viejo militante de la coordinadora de La Plata, Berisso y Ensenada) refiriéndose a la influencia de la izquierda en la clase obrera. “Aporta a la actualidad un pantallazo, no del pasado sino del futuro” (EscribiendoCine). Ya que en lo fundamental la película permite ver como actúan el Estado, la burocracia sindical y los partidos patronales en momentos agudos donde no pueden “controlar” al movimiento obrero. “Memoria para reincidentes” plantea problemas de difícil resolución para los revolucionarios al construir “Un cuadro que genera preguntas cuyas respuestas deberá buscarlas el propio receptor del mensaje en las conclusiones que el mismo saque luego de haber visto la obra completa.” (EscribiendoCine). Pero en realidad el arco de respuestas no es libre.

“Propone una mirada cinematográfica y política desde el troskismo argentino sobre las luchas obreras en los 70” (TELAM – Página/12). “De gran valor para todos aquellos que estudian la historia de la izquierda (y más específicamente del trotskismo) en la Argentina.” (La Nación). Es así como lo lee David “Coco” Blaustein, cineasta, cuando dice: “Hicieron este fantástico documental que se llama “Memoria para reincidentes” (…) Una película con una interpretación política determinada”, “para aquellos que les interese el cine documental, para aquellos que quieran ver cine con material de archivo, para quienes quieran ver y estudiar los procesos de la izquierda revolucionaria, la izquierda insurreccional, se va a convertir en un material absolutamente imprescindible…” “Una película no apta para talibanes” (refiriéndose a la militancia kirchnerista).

Es por eso que nuestro compañero José Montes, dirigente nacional del PTS establece en la película el puente que nosotros queremos destacar entre “la memoria” y “los reincidentes”: “Yo creo que la importancia que tiene rever la historia, y sobre todo las gestas más heroicas que llevó adelante la clase obrera argentina… de ahí tenemos que sacar las enseñanzas, es decir cuáles son los errores que cometimos, qué es lo que nos faltó. Porque me parece que para toda una camada de jóvenes que empiezan a ver con otros ojos la militancia, pueden sacar las lecciones de cuáles son los errores que se cometieron en el pasado y cuáles son las debilidades que tuvimos para avanzar a disputarles el poder a los capitalistas. La burguesía y el imperialismo tienen su comando centralizado que piensa las 24 hs. cómo nos joden a los trabajadores. A nosotros nos falta ese comando… y yo creo que es una falta que hasta el día de hoy tiene nuestra clase. Energías y disposición a la lucha no le falta”

Un golpe al corazón del espectador puede ayudar mucho a la política revolucionaria. La tarea de cada uno de nosotros como militantes es pensar junto a nuevos compañeros cuál es el programa, las tácticas y la estrategia para construir hoy ese partido revolucionario que necesitamos. Eso excede sin más el acotado discurso de esta película, que transporta al espectador a sentir el pulso y el espíritu de una época que vuelve para la polémica.

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ZANON y la pedagogía

Ayer mientras realizábamos la trasmisión desde Zanon en vivo por tvpts me acordé de un fragmento del libro de Mandel “control obrero, consejos obreros y autogestion”, escrito con el empuje del auge abierto en 1968. Creo que la definición que hace acá de “agitación propagandística” del programa revolucionario es lo que cabe a ZANON (y a la politica del PTS en Neuquen) y lo que significa para el futuro [inmediato]… sobre la consigna de “Control obrero”: “¿Es una actitud utópica esperar que sea adoptada una orientación semejante por masas obreras cada vez mas amplias “fuera de las crisis revolucionarias”? Esta objeción disfraza una concepción no dialéctica del desarrollo desigual de la conciencia de la clase obrera. Ella presupone una correspondencia mecánica entre las convicciones y las acciones de las masas trabajadoras. En realidad para que grandes masas obreras sean capaces de batirse inmediatamente por el control obrero, durante una gran explosión de la lucha, es necesario que se hayan familiarizado previamente con una consigna, y con toda la lógica que encierra, durante la fase anterior a esta explosión. Y tal preparación nunca será adecuada si se limita a la propaganda literaria, y si no se esfuerza, por lo menos ocasionalmente, por pasar de la propaganda a la agitación, y a la tentativa de transmitir esta consigna al cuerpo de los objetivos que persiguen por medio de combates parciales, desencadenados por sectores de la vanguardia. La experiencia practica que se obtiene en estos combates, su efecto pedagógico sobre las masas mas amplias, el entrenamiento en el manejo de esta orientación completamente nueva que ellas implican, todo esto constituye una etapa indispensable de la maduración de la conciencia de clase revolucionaria.

Esto evidentemente no significa que en un período de “calma”, la agitación y la acción puedan ser desencadenadas a la ligera alrededor de esta consigna explosiva. Esto significa simplemente que una vanguardia revolucionaria digna de este nombre debe seguir con la mayor atención el impacto de su propaganda por el control obrero en sectores avanzados de la clase obrera y, desde que constata que ha encontrado eco y que los trabajadores en mayor cantidad comienzan a actuar por sí solos en ese sentido, es su deber no descartar sino buscar, por el contrario, una experiencia parcial de agitación y de acción. Después de todo, la “diferencia” entre un período de “calma” y una fase revolucionaria, ¿no podría remontarse precisamente a través del eco que provoca la lucha por el control obrero en una fábrica importante, a una ciudad o a una región?”

Zanon es esa “experiencia practica” obtenida en el combate, hoy tiene un enorme “efecto pedagógico” amplio. Podría no haber sido “una etapa indispensable de la maduración de la conciencia de clase” pero eso es lo que es; y por su sola existencia presupone que a partir de ella las “grandes masas obreras” puedan ser capaces de batirse por el control obrero si la crisis obliga a esas medidas radicales. En una “explosión de lucha” venidera, “ZANON” es ese concepto ahora “familiar” que encierra toda una lógica. Las ideas son materiales.

La cultura en la encrucijada

En el texto del manifiesto 2008 del grupo Contraimagen que escribimos colectivamente, decíamos que estábamos adelantando las nuevas tendencias: «se suspenderán las funciones y el espectáculo estará en las calles…» (algo de razón teníamos en eso).

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Mientras escribimos estas palabras el corazón del capitalismo está en crisis y los analistas ensayan explicaciones para no decir lo evidente: lo que provoca el descalabro no es solo la manera «neoliberal y desregulada» de «manejar la economía», es el sistema capitalista el que demuestra que no va más…
«Por un lado, surgieron fuerzas industriales y científicas jamás sospechadas por ninguna época histórica anterior. Por el otro, hay algunos síntomas de decadencia que superan ampliamente las brutalidades del imperio romano. Hoy en día todo parece llevar adentro su propia contradicción. Vemos que las máquinas, dotadas de la propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo humano provocan el hambre y el agotamiento del trabajador. Las fuentes de riqueza descubiertas se convierten, por un encantamiento extraño, en fuentes de privaciones. Los triunfos del arte parecen adquiridos al precio de venderse moralmente… Este antagonismo entre la industria y la ciencia modernas, por un lado, y la miseria y la decadencia modernas, por el otro; este antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de nuestra época es un hecho, algo palpable, angustiante…». Esta denuncia de Marx es increíblemente más actual ahora que en 1856.
A principios del siglo XXI el capitalismo puso otra vez la cultura en la encrucijada. La cultura es todo lo que fue creado, construido, aprendido, conquistado por el hombre a lo largo de su Historia y que podría traer bienestar y desarrollo para todo el mundo; y sin embargo mucho de ella se vuelve contra nosotros por la irracionalidad de un sistema que está en manos de empresarios industriales, financieros y especuladores, toda una clase social dominante que persiguen solamente el lucro a costa del trabajo dela mayoría. El arte que expresa la parte más sensibles de la cultura, la pasión de jugar, de conocer y descubrir, de divertir y cuestionar nuestra vida, será golpeado junto a nuestros pueblos sobre quienes caerán los costos de la crisis.
La crisis mundial del capitalismo que está en desarrollo tendrá consecuencias profundas que marcarán los próximos años. Son acontecimientos de características históricas. El cine de Hollywood que invadió las pantallas con decenas de films sobre catástrofes naturales que ponían al mundo al borde del abismo está siendo superado por la realidad: no son asteroides ni tsunamis, ni glaciaciones ni marcianos… son burgueses. Todos los valores de esa clase social están a la vista: mientras sostienen el culto al dinero, los gobiernos imperialistas no dudan en regalar «megasalvatajes» a quienes causaron la crisis, y sugerir que nos preparemos para una época de privaciones. Ya hay anuncios de despidos masivos en empresas de todo el mundo causados por la «recesion mundial» y comienzan a darse en Argentina. Pero mas aún: acompañando el desastre social en los tiempos que vienen, seguramente los «valores culturales» de la burguesía se van a reforzar, con una mayor criminalización de la pobreza y la miseria, con saltos en la censura, más restricciones a la libertad de expresión, y hasta la agitación mediática alentando mas discriminación o xenofobia como manera de intentar manipular el descontento o frenar la protesta. Nada se puede esperar de los gobiernos del mundo. Los trabajadores y los pueblos, y junto a ellos los artistas y trabajadores de la cultura, los estudiantes, vamos a tener que organizarnos para enfrentar este ataque.
Es en esta nueva situación que escribimos este llamado, con el propósito de abrir el debate sobre nuestro rol y llamar a la organización de quienes sientan reflejados en él sus sentimientos.

El arte debe volver a enfrentar al capitalismo

En nuestros días, aprisionado en el mercado y el conformismo, podemos definir la situación general de la producción artística como de estancamiento y apatía. Pero no fue esa siempre la situación bajo el siglo XX donde artistas plásticos, cineastas, actores, poetas, libraron batallas junto a los trabajadores para liberase del capitalismo y liberar en ese mismo acto la creatividad. Seguramente muchas de las prácticas actuales y sobre todo las ideas dominantes en el mundo del arte serán sacudidas en los años que vienen.
¿Cuál es el esquema en el cual pretenden encerrarnos? El esquema que no es abordado profundamente en la crítica de las revistas culturales o las asociaciones de artistas, y en función del cual las escuelas e institutos de arte organizan sin crítica sus planes de estudio y orientación:
Varias empresas controlan un mercado restringido de compra/venta de obras, incluyendo la distribución en circuitos de exhibición e “incentivos” vía subsidios o “premios”. Dependiendo de las distintas disciplinas esto se traduce en festivales auspiciados por grandes “marcas” para compartir escenario con “estrellas”, en concursos o competencias para exponer en “salas prestigiosas”, en pautas estrictas para acceder a salas de Cine o la TV, etc. Incluso grandes corporaciones multinacionales de los países imperialistas se hacen de enormes ganancias con los talentos de artistas, de hombres y mujeres de la cultura. Hasta algunas casas de subastas de arte se vanagloriaron en medio de la crisis porque no caían los precios de las obras mientras se derrumbaban las bolsas. Lo significativo no es la extensión de este mercado, que aunque mueve millones de dólares, deja afuera a la mayoría de los artistas y las manifestaciones culturales; lo significativo es que hasta ahora han logrado hacer creer a la mayoría que ese debería ser el destino final de las obras… incentivando la competencia y la idea de que la realización del artista llegará siendo parte de este ámbito destinado tan solo a “un puñado de consagrados”; minando así la capacidad crítica, fomentando la idea de la producción alejada del compromiso social.
Las políticas del Estado se entrelazan con estas iniciativas privadas y los gobiernos mismos lucran o utilizan las “producciones simbólicas”, para recubrirse con un aura “progresista” o “popular” como sucede en la Argentina K y otros países de América Latina. Así las instituciones estatales de fomento se convierten en el terreno de acción de las empresas y el “lobby” y se empuja a las asociaciones a integrarse en ese esquema de competencia.
En concreto tanto los capitalistas individuales como el Estado utilizan en beneficio propio al arte, dándole la importancia de acrecentar sus ganancias o aumentar su “imagen pública”. Y el acceso a este mercado es estrictamente para consumo de las clases medias y sectores acomodados, disponible solo en los centros de las grandes ciudades, mientras la enorme mayoría del pueblo trabajador que hoy sufrirá la crisis, apenas si tiene tiempo y fuerzas para disfrutar del “arte” (y mas alejado está aún de acceder a producirlo).
Pero para nosotros la verdadera naturaleza del arte está en otra parte. Como decían Bretón, Trotski y Rivera en el “Manifiesto por un arte revolucionario independiente”:
“… tenemos una idea muy elevada de la función del arte para rehusarle una influencia sobre el destino de la sociedad”.
Si hoy el sistema está en crisis, si esa crisis seguramente acrecentará la competencia entre los Estados capitalistas por salvarse mientras tiran las consecuencias sobre nosotros, podemos estar seguros que vamos a vivir nuevas convulsiones sociales;llamamos a rescatar del pasado esos grandes momentos de inspiración donde el arte respiró libremente uniendo revuelta cultural con revolución social.

A principios del siglo XX cuando lo reaccionario del imperialismo quedó en evidencia con la masacre de la primera guerra mundial, adquirieron nueva energía movimientos que impugnaban las tradiciones, la vida cotidiana, la autoridad, y “la cultura” toda. Algunos de ellos se unieron a la esperanza desatada con el triunfo de la Revolución Rusa. Así se desarrollaron movimientos artísticos y culturales profundamente políticos que se enfrentaron a la rigidez académica, se entusiasmaron con el desarrollo de nuevas tecnologías a su alcance y se esperanzaron con la proximidad real de la revolución. En esos años los surrealistas franceses idearon un slogan que resumía el “espíritu de la época”: intentando fusionar el llamado de Arthur Rimbaud, “cambiar la vida”, con la consigna lanzada por Marx, “transformar el mundo”… “estas dos contraseñas son para nosotros una y la misma», afirmó Breton.
La Revolución Rusa no sólo demostró que por primera vez las masas trabajadoras de la ciudad y el campo podían poner en pie su propio gobierno, expropiando a la burguesía “nacional” y extranjera, sino que en cuanto a la educación de las masas, y al desarrollo del arte y la cultura, había todo un “mundo nuevo” por hacer. Lo mismo pasó en las revoluciones que siguieron. Comenzó una enorme tarea educativa ante las grandes masas de la ciudad y el campo: el arte fue llevado a las calles, plazas, fábricas y aldeas. Millones de obreros y campesinos participaron activamente de una verdadera revolución cultural, generando las condiciones para un salto cualitativo en la elaboración artística. La revolución en todos los órdenes de la vida: en el trabajo y en la vida cotidiana. En Rusia fue un enorme proceso creativo que duró hasta fines de la década del ’20 cuando la reacción stalinista minó por dentro la revolución.
En la segunda mitad del siglo XX, entre muchos procesos de cuestionamiento al imperialismo, Cuba, Vietnam, el “Mayo Francés”, las movilizaciones estudiantiles de Tlatelolco en Mexico, la “primavera de Praga”, el Cordobazo en Argentina… otra vez se desataron movimientos que en todo el mundo cuestionaron la “cultura oficial”. Nuevamente se retomaría esa combinación que buscaba en un mismo acto cambiar el mundo y la vida. La frase tan recordada del “Mayo Francés”, “la imaginación al poder” decía completa:“Queremos que la revolución que comienza liquide no sólo la sociedad capitalista sino también la sociedad industrial. La sociedad de consumo morirá de muerte violenta. La sociedad de la alienación desaparecerá de la historia. Estamos inventando un mundo nuevo original. ¡La imaginación al poder!”
En distintos momentos del siglo XX la lógica que expresó el arte fue la misma: cuando la revolución social y la revuelta cultural tienden a coincidir, “la cultura” respira una bocanada de aire fresco y deja huellas que son imborrables.

Salir del laberinto de la oferta y la demanda

Pero aunque las revoluciones del siglo XX no vencieron a este sistema estamos enfrentados a la idea de que ya no habrá mas revoluciones. Fue con las derrotas en la lucha de clases que el mercado recuperó la iniciativa para poner las cosas “en su lugar”, o al menos el lugar que el capitalismo quiere imponerle a la producción artística.
Como señaló León Trotsky en Literatura y Revolución, en esta sociedad clasista “toda obra de arte auténtica implica una protesta contra la realidad, protesta conciente o inconsciente, activa o pasiva, optimista o pesimista. Cada corriente artística nueva comienza con la rebelión. El poder de la sociedad burguesa se ha expresado durante largos períodos de la historia, al saber combinar la presión y la exhortación, el boicot y los halagos, para lograr disciplinar y asimilar cada movimiento artístico ‘rebelde’…” (“El arte y la revolución”, 1938).
En el siglo XX cada golpe contra la revolución creó las condiciones políticas para que el arte fuera llevado progresivamente a donde está hoy: en el laberinto de la oferta y la demanda. Llamamos a enfrentar y cuestionar en cada lugar, esa mercantilización que es incompatible con la producción artística.
Como explicaba el historiador marxista Christopher Caudwell (en sus trabajos de 1930), la burguesía “sólo reconoce un proceso social, la producción de mercancías, y un vínculo social, el mercado…”. “Por eso le parece atroz cualquier intento de conciencia social que implique necesariamente la manipulación de los deseos, es decir, de ‘las leyes’ de la oferta y la demanda. Pero en esto consiste precisamente el arte, en la manipulación o disposición social de los deseos y, por ende, de las leyes de la oferta y la demanda. El arte otorga valores que no son los del mercado, sino valores de uso. El arte hace que las cosas ‘baratas’ sean preciosas y que unas salpicaduras de pintura constituyan un tesoro social.
De ahí que el mercado sea el enemigo mortal del artista. El trabajo ciego del mercado asesina a la belleza…” (La agonía de la cultura burguesa).
Los últimos 20 años de frenético neoliberalismo, que están terminando con una crisis económica general que solo traerá penurias para el pueblo, también hicieron crecer la idea posmoderna de que vivimos en un mundo sin esperanza y sin sentido, donde la explotación y las represiones, la desigualdad estructural y la competencia entre hombres, es imposible de superar. La represión abierta de otros tiempos, sobre la que se asentaron esas ideas, terminó por dar paso a un mecanismo más “sutil” de moderación y encasillamiento, pero no por eso menos nocivo para la creatividad: la idea de que el arte puede producirse “libremente” bajo las normas del mercado.
Llamamos a enfrentar todo conformismo con la realidad actual, la idea posmoderna del “fin de la historia” buscan quitarnos un pasado en el cual referenciarnos e inspirarnos, de esta manera intentan quitarnos la posibilidad de pensar un futuro totalmente distinto y pretenden condenarnos a un presente capitalista interminable y recurrente, que solo demuestra acarrear miserias y crisis.

La independencia del arte por la revolución

Hoy en día el llamado a “la independencia del arte” que realizó el “Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente” pasa por enfrentar al mercado y sus condicionamientos, por enfrentar al Estado y la utilización que hace de la “producción simbólica”.
La creación artística necesita completa libertad e independencia para desarrollarse. El monopolio económico levanta en el terreno del arte un “monopolio artístico”, donde algunos artistas de talento (y otros no tanto) son quienes acceden a los medios materiales de creación, exhibición y circulación de sus obras, mientras la enorme mayoría apenas si puede producir con enormes condicionamientos y esfuerzos. Al mismo tiempo, contando con los grandes medios de difusión y propaganda, los empresarios del arte pueden “disfrazar” una obra, e inducir en el público “qué consumir”.
Pero si hoy son las leyes del mercado y los monopolios son los que “dirigen” la producción artística, pautando lo que es bello y lo que es feo, separando lo atractivo de lo deplorable, decidiendo que estilo se alienta o se desalienta, ayer existieron otras imposiciones que son igual de inaceptables.
Muchas veces la izquierda es “acusada” de tener como objetivo la imposición de pautas rígidas a la producción artística, en la forma y el contenido de las obras; en realidad se trata de una falsedad que pone un signo igual entre el pensamiento revolucionario y las aberraciones que se llevaron adelante durante la era estalinista en la ex URSS, donde fue impuesto un “arte oficial”: el “realismo socialista”. Por el contrario, reivindicando la necesidad de la revolución, nos enfrentamos y denunciamos estas imposiciones, y la censura que la reacción interna produjo en los países donde las revoluciones fueron minadas desde adentro.
Es una enseñanza para el futuro tener en cuenta que en la Revolución Rusa (y con analogías en otros procesos revolucionarios como China) luego de un primer momento donde el desarrollo artístico y cultural tuvo un enorme empuje hacia delante, la formación de una casta burocrática en el poder (”el estalinismo”) canceló el desarrollo de las nuevas experiencias del arte y la libertad conquistada. León Trotsky escribiría luego: “La revolución de octubre dio un impulso magnífico al arte soviético en todos los campos. Por el contrario, la reacción burocrática ha aplastado el renacimiento artístico con su mano totalitaria (…) El arte de la época stalinista (el ‘realismo socialista’) quedará como la expresión más concreta del retroceso más profundo de la revolución proletaria” (“El arte y la revolución”, 1938).
Fue el estalinismo (y luego el maoísmo en China) quienes impusieron el “dirigismo” en el arte, condicionando el contenido y las formas de las obras, en beneficio de su permanencia en el poder burocrático del Estado.
Nosotros hacemos nuestras estas afirmaciones de Leon Trotski: “Un poder auténticamente revolucionario no puede ni quiere darse la tarea de ‘dirigir’ el arte, y menos aún darle órdenes, ni antes ni después de la toma del poder. Semejante pretensión sólo ha podido ocurrírsele a una burocracia ignorante, impúdica, ebria de omnipotencia, que se ha convertido en la antítesis de la revolución”.
La revolución busca la liberación del arte y no la subordinación a ésta.

La revolución por la liberación definitiva del arte

Hoy en día el sistema social que los apologistas del dinero decían que había triunfado desató la crisis económica más aguda desde 1929. Como decimos al comienzo de este llamado esa crisis será descargada sobre las espaldas de los trabajadores y los pueblos del mundo, es por eso que la cultura está en una encrucijada. Si el capitalismo trae sus crisis, también los gobiernos que hasta hoy hablaban sólo de “globalización armónica” y hasta “multiculturalismo”, van a empezar a competir entre ellos intentando tirarse los costos, y hasta descubrirán nuevos “choques de culturas” para justificar enfrentamientos.
Lo que falta revalorizar ante esta crisis de la cultura capitalista es la única salida: la revolución socialista. Las revoluciones del siglo XX mostraron que una verdadera revolución cultural que comience a cambiar todos los valores existentes, solo viene de la mano de la revolución social. Debemos recuperar esa perspectiva realista, cambiar el mundo para transformar la vida recuperando del pasado lo mejor de las experiencias revolucionarias.
Si retomamos nuevamente la idea inicial con la que comenzamos este llamado, donde Marx señala el antagonismo entre las maravillas industriales y científicas modernas por un lado, y la miseria y la decadencia modernas por el otro, podemos encontrar la clave hacia donde dirigir nuestros objetivos para los tiempos que vienen: destruir las relaciones sociales de explotación que engendran esa contradicción.
Hoy en día el desarrollo enorme del poder industrial, del transporte y los medios de comunicación, con la utilización de nuevas tecnologías, crea las condiciones para un desarrollo sin igual de la cultura de la humanidad. El ocio creador podría extenderse enormemente, repartiendo las horas de trabajo entre todos, reduciendo las jornadas laborales y produciendo al mismo tiempo bienes para toda la sociedad. No solo podría terminarse con el hambre en el mundo, con la falta de vivienda y salud, sino que se permitiría el acceso y la democratización completa de la producción y el disfrute del arte, elevando la creatividad a límites insospechados.
Pero las relaciones sociales capitalistas no solo no permiten esto, sino que actúan abiertamente en contra. Si para nosotros el arte no debe tener patrones que lo encasillen o dirijan, también luchamos porque la sociedad de conjunto se construya sin patrones.
Es la clase obrera, al frente de todas las demas clases subalternas y sectores oprimidos de la sociedad quien puede llevar adelante esta tarea. En el camino de la expropiación de todos los medios de producción, tambien los medios de comunicación, los cines, los teatros, las galerías, los estadios llegarán a las manos del pueblo y sus artistas.
Pero si no trabajamos de manera consciente con el propósito de lograr un cambio revolucionario, no hay mucho que hacer salvo “cantar” mientras el barco se hunde. El capitalismo no caerá nunca por su propia decadencia dando lugar a una nueva sociedad. Hace falta que todos aquellos que deseamos una mundo sin explotadores ni explotados nos unamos en una organización política revolucionaria que luche por esa perspectiva.
Desde Contraimagen, el agrupamiento de artistas donde confluimos militantes del PTS, compañeros y grupos independientes, llamamos a todos aquellos artistas, estudiantes y grupos que día a día emprenden la producción cultural “a pulmón” en las ciudades, barriadas, clubes y centros culturales a trabajar juntos y debatir estas ideas.
Desde Contraimagen queremos aportar a organizar esa fuerza creativa para participar activamente de los convulsivos tiempos que vendrán. No queremos participar como víctimas sino como creadores activos y revolucionarios, la única manera genuina del arte. Cientos y cientos de compañeros y compañeras que desarrollan su labor diaria pese a las trabas que impone el capitalismo tenemos la fuerza para organizarnos junto a la clase obrera y el pueblo, construir nuestra propia organización y aportar nuestro grano de arena para cambiar el destino del mundo.

Octubre de 2008

* * * *

Documentales sin patron

Argentina, crisis económica y movilizaciones populares en diciembre del 2001. Neuquén, “una fábrica sin patrones”, no podía menos que llamar la atención de miles de personas y, entre ellos, por supuesto, decenas de documentalistas.

La experiencia de los trabajadores de Zanon se constituyó en una respuesta concreta a la crisis capitalista argentina, en un ejemplo de cómo la clase obrera puede dar una salida propia. A lo largo de los distintos documentales realizados se recorren importantes momentos de esta lucha. Volver a verlos hoy, recordarlos, proyectarlos y difundirlos tiene la importancia de mantener y multiplicar la vigencia de esta historia.

En octubre del 2008, y en medio de una crisis económica del capitalismo mundial, histórica, que traerá miseria para millones de personas (de eso se habla cuando se dice “recesión internacional”) y también cierres de fábricas con miles de despidos, la experiencia de Zanón es inspiradora. Plantada en Neuquén como una trinchera que quedó del “ya viejo”  2001 argentino, podemos apostar a que sea “un recuerdo del futuro”, una respuesta posible a la crisis capitalista, por eso difundir y seguir registrando esta experiencia es una apasionante tarea para los documentalistas.

Desde 1999, cuando comenzó el proceso de reorganización obrera en Zanon (cuando “Luigi” tenía su propia dictadura en la fábrica), la producción audiovisual ya acompañaba cada etapa de la lucha de los trabajadores ceramistas.

Los primeros partidos de fútbol en donde comenzaban a conocerse y planeaban cómo organizarse, ya fueron registrados por los propios obreros…

“Hay compañeros nuestros que empezaron a registrar, por ahí sin imaginarnos la importancia que iban a tener esas filmaciones, tanto en el laburo social que tuvimos que hacer en un primer momento, en los torneos de fútbol que hacíamos, como también compañeros que filmaron la asamblea de Cutral-co en donde empezamos a torcerle el brazo a la burocracia sindical, fueron momentos importantísimos, y hoy tener esas imágenes es un registro que nos refresca la memoria… sobre todo que la podemos compartir con otros trabajadores que están en la misma instancia… se ven reflejados y eso es lo más importante..” A. Lopez

Con las primeras experiencias de lucha se dieron origen los primeros trabajos documentales, en aquellos años en que “Zanon, todavía no era Zanon”. En el año 2000 se realiza “9 días de huelga en cerámica Zanón”, una producción de Contraimagen, filmada en Neuquén y editada en Buenos Aires. En su momento fue la única cámara que apuntó a registrar esta experiencia, y luego esas únicas imágenes de archivo se verán presentes en casi todos los trabajos documentales posteriores. En los comienzos de la historia, los primeros piquetes, las primeras asambleas, los primeros cortes de ruta, nacen los primeros trabajos documentales, y como se ve en “9 días…” los mismos trabajadores saludan y agradecen a los realizadores su presencia y apoyo en la lucha.

“…la idea de filmar llega de la mano de las organizaciones de izquierda, que tienen su equipo de documentalistas, nos llamó la atención de cómo registraban y cuál era la utilización que se le estaba dando, y entendimos que una gestión obrera o un sindicato tiene que tener también su propio equipo de filmación. La semilla de los primeros registros del 99/2000 prendió… En principio filmar en Zanon sirvió para los compañeros sacarse una inhibición sobre una cámara o sobre compañeros que estaban filmando, entender que estábamos haciendo algo en donde había que dar la cara, para los trabajadores, después ya pasaba desapercibida la cámara.…” C. Moya

“Tiene un valor documental enorme…mostrar haciendo el fondo de huelga, yo creo que nos trae un buen recuerdo, y una buena lección para que lo vean todos los obreros de Zanon, de cómo empezamos toda esta historia…el valor que tiene poder mirarnos retrospectivamente y ver hacia adelante es muy importante, muestra de alguna manera lo que es la conciencia, que no hay una conciencia rígida que se conquista de una vez y para siempre, sube y baja, ahora lo que sí queda que tiene un gran valor es la gente organizada, muchos compañeros se hicieron militantes revolucionarios, otros se hicieron coordinadores dentro de la fábrica, dentro de la gestión obrera y tomaron responsabilidades, eso fue lo que ha ido cambiando, y lo que está bueno es cada tanto ver de nuevo atrás, esas habladas arriba de la caja de una camioneta, con un megáfono que andaba más o menos, con los redoblantes y bombos que no pegábamos una nota, banderas hechas con letras a mano alzada… ha cambiado mucho, por eso esta bueno ver los viejos documentales para ver de dónde uno viene…” R. Godoy.

“…se empezó a ver la importancia que tienen estas filmaciones…Los compañeros plantean que cuando entra un compañero nuevo hay que pasarle los videos de cuando empezamos a cortar la ruta, cómo empezamos a hacer las asambleas,  y cómo sirve también porque un video también es un espejo, y uno ve cómo se le va transformando la cabeza…” A. Lopez

A partir del 2002, con la experiencia del control obrero, Zanón empezará a ser la fuente de inspiración de decenas de trabajos documentales, cortos o informes. “Zanon, escuela de planificación” realizado por Contraimagen/Ojo Izquierdo es el primer trabajo que apunta a dar a conocer el nuevo funcionamiento de la fábrica. Mediante entrevistas a los trabajadores y un detallado registro de la producción, sumado a los testimonios de los distintos sectores que se suman a apoyar la lucha, trabajadores de todo el país, Madres de Plaza de Mayo, todo se integra en este primer trabajo que tiene el objetivo de aportar a difundir ampliamente esta lucha. Zanon ya no está sola, luego de diciembre del 2001, este documental muestra como distintos sectores populares se suman para fortalecer este camino.

“Hubo una explosión de lo que fue el pos 2001 de la llegada de documentalistas no sólo regional, nacional, sino también a nivel internacional … En algunos casos eran de lo que ellos habían denominado el “turismo revolucionario”, venían a reflejar el “folklore” social, otros venían más interesados en conocer el proceso, y otros venían también con una actitud más militante, a mostrarnos procesos de otros lugares y a producir un material para poder discutir con la gente… de alguna manera eso es lo que uno más valora, al que se compromete, que no sólo filma y después muestra como parte de una obra,  sino el compromiso militante de muchos compañeros, que en muchos casos se arriesgaban al lado nuestro, que estaban en un piquete todo una noche, o que se comían un corte de puente y tener la gendarmería enfrente, y nunca se cruzaron de bando para filmar mejor, siempre estuvieron de este lado, entonces ese compromiso militante no sólo con la cámara en la mano, sino de llevar la experiencia a otros obreros y decirles mirá como hicieron acá… yo creo que ese es el que tiene más valor, el más genuino… yo creo que hicieron cosas espectaculares, poniendo su sensibilidad al servicio de la lucha, parece que eso se colara en el lente no, la sensibilidad de cada uno, cómo filma y en qué lo va a usar, yo creo que se nota…” R. Godoy

El 8 de abril del 2003 una masiva movilización de más de 5000 personas rodeó la fábrica e impidió que se concrete la amenaza de desalojo. Este hecho fue filmado y fotografiado por gran cantidad de realizadores, que luego incorporaron este capítulo en sus distintos trabajos.

“Mate y Arcilla”, realizado por Ak Krak y Alavío, es también uno de los primeros trabajos realizados para difundir la gestión obrera. Al comienzo, una movilización en la embajada Argentina de Berlín muestra la solidaridad internacional que comienza a despertar la lucha ceramista. El proceso de producción se va descubriendo con todo detalle, se muestra la solidaridad mutua con el pueblo mapuche y la creación de los nuevos modelos de cerámicos con sus motivos, las entrevistas comienzan a dar cuenta de las distintas vivencias y experiencias individuales, la relación con la familia o el cambio en la conciencia. Tiene un lugar importante la preparación cuidadosa de la seguridad y la movilización del 8 de abril. Las primeras reflexiones personales muestran también lo profundo del cambio que se está gestando. Uno de los trabajadores aporta una reflexión y describe cómo los ceramistas prestan atención tanto a la “pata productiva”, como a la “pata política” y destaca que ese es el “secreto” para sostener Zanon.

Otro trabajo realizado en esta fecha es “Zanon es del Pueblo” de Contraimagen / Ojo Izquierdo, un corto sobre la jornada del 8 de abril. Como en los trabajos anteriores, los realizadores que son parte de esta experiencia desde sus comienzos, dan cuenta con sus imágenes que esta historia se cuenta “desde adentro”. La justicia, las fuerzas policiales y todo el poder no pudieron pasar por arriba de los obreros ceramistas y  toda la enorme solidaridad que despertaron en la comunidad. Un formato de informe se combina con la búsqueda de la reflexión, todos los protagonistas de esta jornada quedaron registrados, y   las elección de finalizar con las palabras de Raúl Godoy “Estamos orgullosos de los obreros de Zanon que decidieron resistir con lo que sea necesario…estos son los obreros por los que vale la pena jugarse…se tuvieron que guardar la policía en los cuarteles porque acá estaba la gente…es el momento de salir a la ofensiva…vamos por todo…vamos a poner esta fábrica al servicio de la comunidad…” y Alejandro Lopez “…Ahora vamos por nuestro proyecto, porque somos ambiciosos… fuimos desde una comisión interna por un sindicato, luego por la fábrica y ahora por una sociedad más justa para todos los trabajadores…” trasmiten una fuerza especial para terminar un trabajo que recorrerá cientos de espacios de lucha y organización con el objetivo de seguir ampliando el apoyo a esta experiencia.

En el año 2004 se estrena “Fasinpat” de Daniele Incalcaterra, esta película también se articula alrededor de la amenaza de desalojo y la respuesta generada por los obreros y la comunidad. A lo largo del documental se va descubriendo con un registro directo en asambleas o charlas entre los propios trabajadores, las distintas opiniones sobre la coordinación, la solidaridad, la historia de la lucha, las pequeñas anécdotas. No hay entrevistas especiales, los testimonios van surgiendo del propio registro de los hechos. Se muestra mucho la asamblea, el debate entre los trabajadores, los dirigentes se muestran ahí mismo. A partir de la preparación para enfrentar el desalojo se van contando los distintos aspectos característicos de la historia.

La cámara sigue toda la experiencia y logra registrar momentos de gran importancia como la asamblea previa al 8 de abril, en donde los trabajadores expresan su fuerza y convicción en enfrentar todo lo que sea necesario. Un compañero dice “yo ya estoy re podrido…somos obreros dignos…prefiero morir peleando que morirme en mi casa muerto de hambre…”.

“… me impactó muchísimo cuando ví “La Batalla de Chile” sobre el proceso revolucionario de los años 70, y veía los testimonios de muchos compañeros, y está casi calcado…acá cuando Lorenzo dice que “ya está cansado, que ya habló con su familia y prefiere morir de pie que muerto de hambre…” que aparece en Fasinpat, es igual al testimonio de un obrero chileno que decía que el había hablado con su familia y que tenía la decisión tomada de defender esa fábrica como sea…se repite el proceso histórico de alguna manera… y esas cosas son impactantes “ R. Godoy

Los hechos que se vivieron en esos días fueron de gran importancia y todos los documentalistas allí presentes lograron transmitirlo. La historia impactó en los realizadores y todos ellos buscaron las formas de mostrarlo, además de los trabajos citados se realizaron otros cortos e informes, la experiencia de Zanon ya había ampliado enormemente su influencia y cada vez más cámaras apuntaban a mostrarla.

Durante esos meses también se estrenó la película “La Toma” de Naomi Klein y Avi Lewis. En este documental Zanon es una de las distintas historias de las fábricas recuperadas. Está presentada como un referente, “la veterana del movimiento”. Un rasgo distintivo es que logra entrevistar a Luis Zanon, las palabras del empresario sentado cómodamente en su refinado escritorio y afirmando que espera recuperar su fábrica, mientras reivindica su amistad con Menem, refuerzan la simpatía por los obreros y su lucha. Otro aspecto que destaca la película es la relación con la comunidad, mediante entrevistas en farmacias, peluquerías, ferreterías de Neuquén se descubre como Zanon se ha convertido en una verdadera causa popular. Además a través de una historia personal se aborda el tema de la participación política. La vida de Maty, obrera de Zanon, y su familia, muestran los choques y contradicciones entre la “vieja política” y las nuevas generaciones que comienzan a ser parte de nuevas experiencias de lucha.

La participación de realizadores extranjeros en “Mate y Arcilla”, “Fasinpat” y “La Toma” aportó también a dar más difusión internacional.

“…para nosotros ha sido fundamental, porque hay trabajadores que quizá nunca vamos a conocer, trabajadores de Italia, de España, de Brasil, Venezuela, en todos los lugares en donde se ha dado, pero esos trabajadores cuando vieron las películas y dieron el debate acerca del control obrero en una fábrica, acerca de la organización, hicieron el debate en base a lo que vieron, y producto de todo este trabajo fue que se hizo un lazo de coordinación entre trabajadores, eso es espectacular, y eso se ha logrado justamente con el registro que se ha venido llevando adelante…” A. Lopez

Durante el año 2006 se estrena el documental “No retornable” de Damian Parisotto y Sebastián Cásceres, dos jóvenes realizadores cordobeses. A través de distintas entrevistas se recompone la historia y el presente de Zanon. Los archivos de las primeras luchas se van intercalando con el relato actual. Los más importantes momentos y debates que cruzaron esta experiencia, como también las historias personales, todo está presente en “No retornable”. Además, fragmentos de la película italiana “Los compañeros” van acompañando cada etapa como un espejo, los trabajadores italianos desatan una huelga, debaten en asamblea sobre quién es realmente el dueño de la fábrica, y enfrentan la represión. Este elemento, sumado a la presencia de una canción de la guerra civil española que denuncia la explotación laboral, aportan la idea de universalidad, generalizan la experiencia de los obreros ceramistas, como una experiencia histórica más de la lucha de clases.

Entre el 2005 y 2006 también se realizan dos documentales en donde Zanon es parte de un “capítulo”, una historia más de distintos elementos de resistencia de nuestro país. “La dignidad de los nadies” de Pino Solanas y “Bialet Massé, un siglo después” de Sergio Iglesias.

Por último, y por ahora, en el año 2008 se estrenó “Corazón de fábrica” de Virna Molina y Ernesto Ardito. Este documental, que tiene un cuidadoso tratamiento de la imagen, denota a su vez que los realizadores tomaron contacto con Zanon una vez ya muy avanzado el proceso, y por esto mismo, sumado a una elección propia, la mirada pone el eje en aspectos de organización interna, relegando o devaluando importantes aspectos de la “pata política”, como la intensa experiencia de coordinación con otros trabajadores, movimientos de desocupados, pueblo mapuche, estudiantes, o el trabajo con la comunidad, presentes en muchos de los trabajos realizados durante los años más agitados de la lucha. A su vez pone el énfasis en remarcar un único personaje, cuya destacada presencia en el documental no deja espacio a todos los protagonistas que a cada paso fueron actores clave en la lucha de Zanon. En este aspecto también, el contraste con el resto de los trabajos es significativo.

Muchos más trabajos audiovisuales fueron realizados en todos estos años, con registro directo realizado por los trabajadores, cortometrajes, videoclips, spots, documentales, noticieros, en fin todo tipo de producciones nacionales e internacionales, convierten a Zanon en la lucha obrera más cinematográfica de la historia argentina.  Es verdad que coincide el tiempo histórico con las nuevas tecnologías, pero también es verdad que sólo los grandes hechos históricos ganan la atención de tan variados realizadores.

“Todos los trabajos que han hecho compañeras y compañeros, para nosotros han sido una herramienta para difundir en que situación estábamos los trabajadores, las reivindicaciones por las que estábamos peleando y sobre todo dar a conocer, sobre todo hacia otros trabajadores. Nos parece que ese fue y es el objetivo central, y hasta ahora consideramos que se ha cumplido…Yo creo que no tomamos dimensión de todo el trabajo que se está haciendo, que se hizo, porque realmente se está registrando parte de nuestra historia.” A. Lopez

“Se ha cumplido esto de que de Zanon hay que apropiarse, por que cuando nosotros decimos que Zanon es de la comunidad, que no es sólo de los obreros y demás, hacemos la invitación a que hagan eso, que se apropien de lo que significa Zanon, ese mensaje empezó a calar y muchos lo toman en sus manos…

Cuando nosotros hacemos esta lucha de Zanon como gestión obrera y vemos como desde los trabajadores podés ampliar al mundo de los artistas, a la comunidad, es espectacular, y acá se ve que los artistas han encontrado un lugar y eso es también muy valioso…” R.Godoy 

A su vez con el paso de los años la producción y difusión audiovisual fue cada vez más utilizada por los propios obreros ceramistas.

“Conocimos otras luchas a través de documentales y nos ayudaron muchísimo para que los compañeros entendieran por qué el fondo de huelga, quiénes eran esos trabajadores, esa utilidad la hemos tenido.” “Cuando fue el asesinato de Fuentealba, los periodistas filman una tomas, unos minutos, los obreros de Zanon teníamos la cámara prendida siempre, pusimos a disposición la cámara a los trabajadores…” C. Moya

“…nosotros después de esa represión hicimos un debate interesante entre nosotros, de cómo en una instancia tan decisiva como esa, en una represión tan dura, que tan importante es ir con las gomeras, que son las herramientas que utilizamos para la autodefensa, pero también llevar material para registrar, todo lo que podamos registrar en algún momento sirve, y justamente después, una de las imágenes que recorrió el mundo y fue utilizada como material en el juicio contra los asesinos de Fuentealba, fue producto de una cámara que tenía un compañero nuestro…” “También nos han servido los registros para mandar saludos, apoyos, nosotros hemos mandado a los compañeros del Casino, cómo no podíamos ir los 470 para allá, nos juntamos en asamblea y mandamos un cd con un mensaje de que no aflojen y ellos en su asamblea ponían una pantalla con un cd y recibían este saludo, y esto fortalece muchísimo, eso es parte de la utilización del registro también…”A. Lopez

Como vemos a lo largo de los distintos trabajos que aquí compilamos, podemos encontrar los primeros pasos de la lucha, las reflexiones sobre el comienzo del control obrero, la necesidad de la coordinación, el protagonismo de la asamblea y la democracia obrera, la coordinación con otros trabajadores, la relación con la comunidad, el interés por cada injusticia, por los distintos problemas sociales, las historias personales, los conflictos; en fin mas allá de las distintas miradas, en las imágenes quedan plasmados distintos aspectos de una lucha que está haciendo historia, y como todas estas cosas importantes de la vida, protagonizan y cobran nueva vida en una gran cantidad de películas, y aun queda mucho por mostrar.

Hoy la película de Zanon continúa. Con el objetivo de reforzar la campaña por la expropiación definitiva, se ha conformado en Neuquén una amplia Asamblea de artistas y trabajadores de la cultura, desde allí se están organizando actividades diarias para fortalecer esta lucha. A su vez ya son cientos de firmas las que apoyan esta iniciativa. El objetivo se mantiene, difundir y ampliar el apoyo a los trabajadores.

Pero la experiencia de la gestión obrera y los documentalistas es aún más estimulante. Zanon no es sólo la lucha obrera mas registrada de los últimos tiempos, es también una experiencia de aprendizaje mutuo entre obreros y realizadores, como queda en evidencia al advertir el valor que los trabajadores dan ahora al audiovisual, algo impensado cuando recién daban sus primeros pasos de lucha.

Hace algunos meses en una asamblea de la fábrica se dio un debate sobre qué films eran los que representaban la lucha ceramista, los trabajadores votaron que no había uno en especial que lo hiciera, sino qué valoraban y reconocían todos los documentales para difundir, abrir debates, etc. y así declararon a todas las películas como herramienta de lucha para defender la gestión obrera.

De todas las miradas documentales, especialmente de los documentalistas que se involucraron y comprometieron de manera militante, aprendimos mucho en estos años. Vale una reflexión final: frente a la crisis capitalista que caerá sobre los pueblos, el ejemplo ceramista como respuesta ante los cierres de fábrica deberá ponerse en primer plano. Y quizás también los cineastas debiéramos ser tan ambiciosos como los ceramistas, si los obreros de Zanon se apropiaron de la herramienta audiovisual y la incorporaron a su lucha, nosotros tenemos que apropiarnos de esta experiencia para trasladarla a nuestro ámbito, poniendo en nuestros objetivos recuperar el campo cinematográfico de los patrones que nos imponen sus reglas y poner realmente el cine bajo control de sus trabajadores…

El arte esta en otra parte

Nuevas experiencias en el arte y la cultura surgidas al calor del 19 y 20 de diciembre del 2001.

Esta nota no tiene el objetivo de ser un aporte teórico ni un análisis estético. Simplemente trata de un recuento de la “historia reciente”, para hacerla consciente, para criticarla, y para continuar experiencias. Porque fueron nuevos tiempos sociales los que renovaron y seguirán renovando las prácticas artísticas y culturales, y porque a su vez son éstas quienes pueden y necesitan buscar la forma de influir en los nuevos tiempos. Lo que sigue intenta ser un aporte más para continuar un camino de crítica a la cultura dominante iniciado por decenas de grupos e individuos en los últimos tiempos.

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I – Argentina, nuevos tiempos

Cuando las ideas de los años ´90 fueron tiradas por la borda en nuestro país de la mano de las movilizaciones populares de diciembre del 2001, una nueva creatividad dejo atrás su timidez y comenzó a expresarse. En cada esquina con el surgimiento de las asambleas populares, en las fábricas ocupadas y puestas a producir por sus trabajadores, en la unidad cotidiana de los distintos sectores populares. Cuando lo excepcional e insólito se volvió cotidiano, los sectores más sensibles al arte, la cultura y la comunicación respiraron por fin nuevos aires y con pulmones llenos comenzaron a andar. Pasaron dos años y meses de aquellas jornadas, se sucedieron avances, retrocesos, trampas y laberintos, pero algo quedó claro, ya nada volverá a ser como antes. Una nueva realidad buscó expresarse y se adueñó de las cámaras de jóvenes cineastas, de los textos de nuevos periodistas, se ofreció como fuente de inspiración a nuevas canciones, poesías, historietas y obras de teatro. Retomó del pasado lo que estaba vivo, aunque olvidado y volvió a unir el arte y la política. Surgieron cientos de iniciativas para comenzar a dar pelea a la maquinaria cultural engendrada en una década plagada de ideología individualista y posmoderna. Los nuevos pasos en el arte y la cultura se multiplicaron en cientos de experiencias, y dentro de ellas el campo audiovisual fue uno de los más expandidos y desarrollados. Las cámaras de video y las nuevas tecnologías aportaron a difundir y mostrar esta nueva realidad. Agrupados en colectivos, grupos o con realizaciones individuales, en distintos puntos del país y unidos a distintos sectores en lucha, una nueva oleada de cineastas y videastas anclados en una nueva perspectiva irrumpió para quedarse. Los sectores sensibles al arte y la cultura encontraron genuina libertad de expresión de la mano de quienes enfrentan las miserias de este sistema. Los trabajadores y los sectores populares en lucha encontraron un nuevo aliado.

Dentro de incontables ejemplos de colaboración que se desarrollaron luego de diciembre de 2001, uno de los más destacados fue el proceso que se desarrolló alrededor de dos importantes fábricas ocupadas por sus trabajadores, Brukman y Zanón. Desde la producción de varios videos reconocidos internacionalmente sobre distintos momentos de la lucha, pasando por obras de teatro y proyecciones realizadas en la fábrica, hasta el desarrollo de eventos culturales en momentos clave como la “Semana Cultural: Arte y Confección”, realizada desde las carpas de la resistencia en Brukman, o el Certamen Experimental de Arte Independiente, realizado en forma conjunta entre distintos grupos de artistas, estudiantes y docentes con los trabajadores de Zanón y el MTD Neuquén, en tres sedes, el obrador del MTD, el Sindicato Ceramista y la Casa Marx.

II – La experiencia audiovisual

Por los agitados días de enero de 2002 se funda el colectivo Argentina Arde. Como una de las tantas “asambleas populares”, pero esta vez integrada por artistas, periodistas, fotógrafos, videastas, con su propia identidad de producción artística, cultural y de comunicación. Dentro de quienes impulsaron esta iniciativa se encontraban grupos que ya venían trabajando desde años anteriores como Boedo Films que atravesó toda la década menemista produciendo documentales sobre las distintas luchas de los trabajadores en esos años, Cine Insurgente que contaba con la realización del documental “Diablo, familia y propiedad” o el grupo Contraimagen que desde 1997 realizó distintos trabajos sobre Derechos Humanos y luchas de los trabajadores, y también nuevos grupos que cobraron auge y dinamismo al calor de los hechos del 2001 como Indymedia, Grupo Venteveo y otros. Se forman comisiones de trabajo y se llegan a editar varios números de un periódico, varios video- informes y realizar distintas acciones callejeras. Son distintos grupos de realización los que aportan materiales para los video-informes: Alavío, Contraimagen, Ojo Izquierdo, Ojo Obrero, Boedo Films, Cine Insurgente, Indymedia. La experiencia atraviesa muchas de las contradicciones que recorren las asambleas populares y luego de profundos debates y prácticas contrapuestas entre los integrantes se disuelve tomando cada sector distintos caminos. Los propios límites que marcaron al proceso de diciembre de 2001, como la falta de intervención y protagonismo de la clase trabajadora y las distintas posturas de tipo autonomista se expresaron en este ámbito. Para “Que se vayan todos” no eran suficientes las asambleas populares, los cacerolazos o alianzas de “piquetes y cacerolas”.

Para combatir el poder de los medios de comunicación masiva no era suficiente una “contrainformación” en general. Así la producción de los grupos se dirigió a unirse a los diferentes proyectos políticos en juego, a los distintos movimientos sociales y organizaciones que plantean diversos caminos para continuar el movimiento de diciembre. Algunos se agrupan en el llamado “cine piquetero”, otros vuelven a una producción individual y comercial utilizando al “conflicto social” sólo como cartel para ser invitados a festivales o cursos en el exterior, otros exploran nuevas formas y otros se unen a los distintos procesos de lucha del movimiento obrero. Se producen trabajos reflejando las experiencias de los movimientos de desocupados como el Ojo Obrero que sigue el itinerario de la Asamblea Nacional de Trabajadores y las distintas luchas del Polo Obrero, el grupo Alavío que registra distintos momentos de organización de los MTD, el colectivo Indymedia que realiza una producción sobre la represión en Avellaneda. Otros grupos como Boedo Films, Contraimagen, Ojo Izquierdo, comienzan a seguir de cerca el proceso de ocupación de fábricas con los casos más emblemáticos de Zanón y Brukman. Pero a lo largo del país surgen otros grupos y realizadores independientes como los rosarinos de La ConjuraTV o Santa Fé documenta y muchos otros que comienzan a buscar las imágenes de la nueva Argentina post-2001. Surgen espacios alternativos de difusión como las proyecciones en asambleas populares, barrios, facultades, etc.

El ejemplo más interesante en el sentido de difusión alternativa es el de la película “Raymundo” de Ardito y Molina, un excelente trabajo documental que narra la historia de vida del cineasta desaparecido Raymundo Gleyzer, que no se estrenó comercialmente, sino que fue recorriendo un circuito alternativo e independiente a lo largo de varias provincias del país. Una de las experiencias que continúa el sentido colectivo y que expresa un aporte nuevo en esta nueva situación, es la conformación de KINO-Nuestra Lucha. Durante el 2do. Encuentro de Fábricas Ocupadas realizado en septiembre del 2002 en la fábrica Brukman, con la participación de los obreros de Zanón, Brukman y de distintas fábricas y sectores se decide lanzar a la calle el periódico obrero Nuestra Lucha, y en el mismo sentido se conforma una comisión de medios de este encuentro desde donde surge la idea de impulsar un colectivo que produzca las imágenes de esta propuesta de los trabajadores. Poco después se realiza la 1er. Asamblea de KINO también en la fábrica Brukman de la que participan los grupos Boedo Films, Contraimagen, Ojo Izquierdo de Neuquén, Humberto Ríos, Virna Molina y Ernesto Ardito, integrantes de Indymedia, estudiantes de Cine Documental de la Universidad de las Madres, estudiantes y videastas independientes. En esta reunión se remarca la necesidad de ser un colectivo que se integre orgánicamente al movimiento impulsado por los trabajadores. Se destaca que cuando son los trabajadores los que comienzan a impulsar una iniciativa independiente y clasista para organizarse y combatir a las direcciones burocráticas como se expresa en el periódico Nuestra Lucha, la producción de un noticiero obrero debe ser una parte integral de este proyecto.

Las conclusiones de experiencias anteriores como Argentina Arde, marcaron las diferencias con esta nueva experiencia. Esta vez no se trató de unirse sólo para realizar una tarea de “contrainformación en general” como en aquel momento, sino de comenzar a transitar un camino consciente junto a un sector de trabajadores que se plantea la importante tarea de combatir a la burocracia sindical, retomar las mejores experiencias clasistas y plantear claramente la “independencia de clase” como perspectiva. Así se da impulso a la realización de los distintos números del KINO. El primer Noticiero incluye los trabajos: “Zanón, escuela de planificación” del colectivo Ojo Izquierdo de Neuquén, “Lavalán, Valentín Alsina” y “Control Obrero” de Contraimagen y Boedo Films, “Construcción” de Contraimagen, “Aportes” de Boedo Films. Luego se realiza una edición especial sobre Brukman con los trabajos “Control Obrero”, “La fábrica es nuestra”, “Obreras sin patrón”, que tuvo un importante papel en la difusión de los hechos de represión a las trabajadoras de Brukman a nivel nacional e internacional. El segundo número del noticiero incluye un trabajo sobre las inundaciones de Santa Fe, un informe sobre la proyección de Los Traidores en Grissinópoli, un corto contra la guerra de Irak y el video “Nuestras voces, nuestros cuerpos, nuestras vidas”, sobre el Encuentro de Mujeres en Rosario. También se editó un especial sobre Zanón con “La fábrica es nuestra”, se realizó un importante trabajo sobre la “Huelga del Subte” y recientemente se realizaron las producciones “Mineros, la tragedia del turbio”, y “ARS, triunfo de delegados por sección”. En esta última etapa quedó pendiente la realización de un trabajo sobre la lucha de los trabajadores de Zapla, ya que durante el registro documental realizado junto a los trabajadores en huelga la policía incautó parte del material impidiendo así por esta vía que las imágenes de esta heroica lucha se difundan en el resto del país.

III – En otras partes

Las trabajadoras de Brukman demostraron, entre muchas otras cosas, que pueden hacerse cargo de una fábrica, y, como planteó Celia Martinez, también podrían hacerse cargo del país. Desde este lugar de la historia pudieron despertar también el entusiasmo, la energía, la creatividad, el interés de decenas de artistas, de todas las disciplinas, que a lo largo de la lucha de Brukman fueron realizando distintas experiencias. En el mismo sentido los trabajadores de Zanón convocaron grupos musicales como la Bersuit, Ataque 77, inspiran guiones de documentales nacionales y extranjeros y agrupan también en sus puertas a nuevos músicos, plásticos, cineastas, estudiantes, que ponen sus producciones allí, “al lado de quienes pueden cambiar la historia”. “Las obreras sin patrón” se convirtieron en protagonistas de varias producciones audiovisuales, abrieron también las puertas al teatro y al cine dentro de la fábrica. Se puso en escena la obra “La Madre” de B. Bretch (basada en la novela de Gorki), adaptada a personajes del conflicto actual, fue de una gran importancia para los actores que podían llevar una producción de gran contenido crítico a la sociedad de clases a un escenario real desde donde se practica esa crítica, y los trabajadores la recibieron con en- tusiasmo y para muchos de ellos ese fue su primer acercamiento al teatro. La misma noche se proyectó la película Raymundo por primera vez en Capital y en la charla posterior los realizadores reivindicaron pasar la película en la fábrica ocupada como parte de la continuidad de la generación de Gleyzer y los cineastas revolucionarios de los ´70. Así a lo largo del conflicto otros ejemplos se sucedieron como los “Maquinazos por Santa Fe”, donde con las máquinas de coser en la calle se confeccionaban prendas para los inundados, organizado por las trabajadoras contra el aislamiento de la coyuntura electoral y con la colaboración de artistas independientes.

La realización que congregó a la mayor cantidad de artistas de distintas disciplinas en torno a la defensa de Brukman fue la Semana Cultural “Arte y Confección”, durante el año 2003 en medio de la pelea por la vuelta a la fábrica. Organizada por los grupos integrantes de Kino-Nuestra Lucha, junto con TPS (Taller Popular de Serigrafía), y los grupos Arde Arte, ETC, Intergaláctica, Rosita Presenta, Soledad y compañía, y artistas y colaboradores de distintas disciplinas, la Semana Cultural se realizó a partir del 27 de mayo en la carpa que sirvió de acampe para la resistencia. La convocatoria planteó la solidaridad con la lucha de las trabajadoras desde un ángulo de total libertad en la creación artística. La semana comenzó con una muestra fotográfica y nuevamente con la proyección de Raymundo con un debate posterior. Continuó los días siguientes con charlas sobre el movimiento de mujeres; sobre literatura, a cargo del crítico Noé Jitirk; se realizó también una mesa redonda sobre “Clase obrera, formas de lucha y organización”, en la que expusieron Naomi Klein, Osvaldo Bayer y los historiadores Alejandro Schneider, Daniel Campione, Alicia Rojo y Josefina Martínez. En la parte musical se contó con todos los estilos: tango, bandas de rock y música popular . También se proyectaron películas en pantalla gigante con una sección especial sobre Fernando Birri con “Los Inundados” y “Tiredié” (en referencia a las negligentes inundaciones de Sta. Fe que se reproducen desde hace 50 años igual) y se realizaron diversos talleres de armado de muñecos, talleres literarios, obras de teatro, muestras fotográficas y de artes plásticas Arte y Confección no sólo tuvo el mérito de reunir a gran cantidad de artistas con un objetivo común y concreto de apoyar una lucha obrera, sino que también sirvió de espacio para la reflexión sobre su propia práctica y la relación del arte con la política y la lucha de clases como se expresó en el Encuentro de Arte y Conflicto. Allí más de una decena de artistas e historiadores expusieron sus ideas sobre la situación del arte y la cultura en la actualidad y la relación a lo largo de la historia del arte y la política. Participaron integrantes de los grupos GAS-TAR, Ca.Pa.Ta.co, Arte al Paso, las historiadoras Ana Longoni y Andrea Giunta, integrantes de Contraimagen y artistas y comunicadores independientes. Para algunos de sus impulsores fue una continuación histórica de Tucumán Arde, pero más importante aún por realizarse en el mismo espacio físico del conflicto. La Semana Cultural por Brukman, junto al Certamen de Neuquén, fue uno de los eventos artísticos más importantes de apoyo a una lucha obrera en los últimos tiempos. Logró rodear de solidaridad y dar una amplia difusión al conflicto de las trabajadoras, que continuaron resistiendo hasta diciembre cuando al fin pudieron entrar nuevamente a la fábrica.

En el mes de marzo de este año la ciudad de Neuquén fue el escenario de otra importante iniciativa: el 1er Certamen Experimental de Arte Independiente: “Latinoamérica Arde”. Esta vez la muestra se desarrolló junto a los obreros de Zanón y en apoyo a trabajadores desocupados del MTD que sufrieron una brutal represión policial en noviembre del 2003 por parte del gobierno de Sobisch. Por esto “Contra la represión y la impunidad” fue la principal consigna de convocatoria. Impulsado por los grupos el Ojo Izquierdo, Rojo Kelv, estudiantes y docentes de Bellas Artes, obreros de Zanon, Taller de Serigrafía y programa Resistiendo (Juv. MTD), artistas independientes de Neuquén; Metric (Mendoza), Contraimagen, Grupo Boedo Films, realizadores del film ‘Raymundo’ (Capital), con el apoyo de Los Nuestros, Taller Popular de Serigrafìa (TPS), Los Interventores (Capital), el CeProDH y otros, y con el auspicio del Sindicato Ceramista y la Juventud del MTD-Neuquén, se desarrolló este certamen. “Este certamen es el fruto de la unidad y el esfuerzo de trabajadores ocupados y desocupados, artistas, estudiantes y comunicadores. Bienvenidos entonces, a la muestra interdisciplinaria de arte militante, que no sólo busca expresar la realidad, sino que pretende TRANSFORMARLA”, decía el programa de actividades. Durante cuatro días se sucedieron muestras plásticas, recitales, títeres, artes callejeras, fotografía, diseño, proyecciones, poesía, teatro, danza y charlas debate en las tres sedes del evento: el sindicato ceramista, el obrador del MTD y la Casa de Cultura Karl Marx. Casi un centenar de artistas, más de 250 obras, decenas de notas en diarios, radios y televisión regionales que reflejaron diariamente las distintas actividades y el punto de encuentro de los artistas que buscan un compromiso real con las luchas de los trabajadores y sectores populares. Se estrenó “Raymundo”, se proyectaron “La Cuarta guerra Mundial” Y “La revolución no será televisada”. Entre la música de los Santos Inocentes, Los Nuestros, Sin Neuronas y Metric, se escucharon las palabras de los obreros de Zanón y los jóvenes del MTD, como Pedro “Pepe” Alveal, el jóven que perdió un ojo por la brutal represión policial, y que desde el escenario ante más de mil doscientos jóvenes reivindicó y agradeció a todos por la realización del evento. Para finalizar se realizó una Asamblea Abierta con obreros, artistas, estudiantes y vecinos donde se debatió sobre diversos temas como la necesidad de una coordinadora de grupos de artistas; sobre la coptación del artista y su producción por parte del régimen; la centralidad de la clase obrera como única capaz de llevar hasta el final la lucha por la liberación del arte y la humanidad, entre otros; y sobre la necesidad de continuar esta experiencia. La realización del Certamen en Neuquén mostró la potencialidad de la actividad artística y cultural para rodear de apoyo las luchas obreras y enfrentar el aislamiento, entendiendo esta unidad como parte de la misma lucha y perspectiva.

“Queremos llevar nuestras obras junto a quienes con su obra diaria sientan las bases para una cultura verdaderamente nueva, a los trabajadores que dijeron basta a la humillación y tomaron las fábricas en sus manos, a los millones de desocupados que luchan por trabajo genuino, a las mujeres que alzan su voz contra la opresión cotidiana, a los estudiantes que se animan a cuestionar la academia, porque creemos que sólo junto a ellos podremos invertir el (des) orden establecido. Juntos podemos resistir los intentos del gobierno de institucionalizar todo lo que hay de nuevo en la cultura”. (fragmento de la convocatoria al Certamen)

IV – El “retorno a la normalidad”

Los verdaderos dueños del poder en nuestro país tomaron cuenta muy seriamente de los nuevos aires surgidos de aquel diciembre del 2001. No podían esperar mucho, ni dar tiempo a que se siga desarrollando. Primero fue Duhalde con la devaluación, la represión y la contención social. Luego llegan las elecciones y poco a poco consiguieron presentar a la sociedad un nuevo personaje que termine de encauzar la “protesta social” llevándola de las “calles” al “palacio”. Con la especial colaboración de la burocracia sindical concentrada en la tarea de impedir que el conjunto de los trabajadores pueda comenzar a plantear una salida propia, las clases dominantes se cambian su disfraz y empiezan una nueva etapa. El presidente Nestor Kirchner a su servicio, como bien lo describe el periodista Lopez Echague, es “El gran prestidigitador”, que llegó a su puesto con un 20% de los votos, de una sociedad hastiada del circo de los políticos capitalistas, y, que a través de distintas maniobras y especiales colaboraciones, pudo alcanzar hoy casi un 70% de popularidad. “El gran prestidigitador clama una y otra vez: no pagaremos la deuda externa a costa del hambre de los argentinos; luego gira tres mil millones de dólares al FMI, el veinte por ciento de las reservas del país, y los espectadores, víctimas del letargo, celebran sonoramente ese engaño camuflado de éxito. Entretanto, en los próximos meses, los millones de extras muy probablemente habrán de recibir, como todo fruto del provechoso acuerdo, ajustes, recortes, caída del poder adquisitivo, desdén, congelamiento de salarios, aumentos en las tarifas de los servicios públicos. Algunos intelectuales gastan palabras y posan para la fotografía en el hall de la Casa Rosada …” Así un importante número de intelectuales, artistas, periodistas, académicos, organismos de derechos humanos, críticos, etc. pasaron rápidamente de elogiar a las asambleas populares por su convocatoria espontánea, por su carácter de movimiento, por su novedosa forma de organización, a “adular” los gestos y discursos del señor K. Una gran maquinaria de engaño que congregó un ejército de bufones serviles sus órdenes. Grandes puestas en escena como el acto de recuperación de la ESMA o el megarecital del 25 de mayo fueron iniciativas del gobierno para que la cultura y los derechos humanos den un “respaldo” a sus políticas. Para continuar este juego de engaños, en el terreno de la cultura y el arte también se presenta un discurso por un lado y se expresa una realidad muy distinta por el otro. El suplemento cultural del diario Clarín festeja un supuesto surgimiento de “Cine Social para la era K”, y el suplemento NO del primer medio de comunicación oficialista como lo es hoy Página 12 plantea que “Los recientes estrenos, (refiriéndose a Memoria del Saqueo de Solanas, Juicio a las Juntas de Rodriguez Arias, Nietos de Avila y El tren blanco de Giménez y García, ndr) marcan la llegada del mundo documental a una etapa profesional: fueron estrenados en 35mm y en pantalla de cine, cuando el rubro parecía destinado al ostracismo del video…”, “El momento y este cierto auge no parecen casuales: el recordatorio del golpe de estado (1976-1983) de ayer, el clima político inspirado en la general aprobación de la gestión del presidente Kirchner y cierta maduración narrativa y estética, ambientan los estrenos documentales…”. Pero mientras estos medios nos quieren hacer creer que el “cine social” tiene un lugar en el gobierno de Kirchner, la verdad es que la gran mayoría de los jóvenes videastas y cineastas que estuvieron el 19 y 20 y que acompañaron con sus imágenes los distintos movimientos sociales, siguen hoy destinados al “ostracismo del video”, ya que acceder a un subsidio del INCAA, o conseguir fondos para producciones independientes en la argentina pos devaluación, y con un presupuesto bajísimo para cultura, sigue siendo una tarea inmensamente difícil. La nueva cultura del “estilo K” siguen siendo las entradas carísimas para todos los espectáculos, incluido el cine y los bajos presupuestos para Educación y Cultura, el manejo arbitrario de los subsidios estatales a las producciones artísticas, el “oficialismo” de los medios de comunicación en manos de los monopolios o la censura del canal estatal que prohíbe la salida al aire del film “Los Traidores”, los bajísimos sueldos de los trabajadores estatales del arte y la cultura. La era K sigue garantizando la continuidad de los negocios de las grandes productoras y los mercenarios del arte, para quienes la crisis económica y la devaluación pueden ser también una oportunidad comercial. Los artistas verdaderamente independientes y críticos no tienen, ni tendrán un lugar en este “capitalismo serio” como gustan llamarle. La mayoría de la sociedad, los trabajadores, los desocupados y los sectores populares viven la cultura real y cotidiana del hambre, la represión policial y la flexibilización laboral. Mientras tanto la cultura del engaño encuentra sus aliados en los grandes medios de comunicación que inundan con series televisivas, telenovelas, talks shows o programas especiales sobre “seguridad” y el señor Blumberg, los escasos momentos libres.

V – La lucha continúa…

En los últimos meses nuevos “actores” se dispusieron a ocupar el escenario de las calles del país. Encabezados por el señor Blumberg junto a los sectores más reaccionarios, los medios de comunicación y el gobierno se escuchan los mismos reclamos: castigo y escarmiento a los luchadores populares; más seguridad, o sea más policías en las calles y un creciente ataque a los derechos democráticos. Esta nueva “agenda” tiene por objetivo esconder los verdaderos problemas que enfrenta la gran mayoría, la desocupación, el salario, la falta de salud y educación. Las causas que dieron origen al movimiento de diciembre, a las asambleas populares, los piquetes y cortes de ruta, las fábricas recuperadas, no sólo se mantienen sino que se profundizan. Las causas que dieron origen a nuevas experiencias en el arte y la cultura se encuentran tan presentes hoy como ayer, y muchos de los “protagonistas” que acompañaron su recorrido buscan continuar su lucha. En distintos puntos del país, grupos de trabajadores exigen la recomposición de sus salarios, las importantes luchas como la de los desocupados de Caleta Olivia por trabajo genuino o la de los trabajadores de Zapla, muestran otra realidad que los medios se encargan de ocultar. Los obreros de Zanón siguen produciendo y generando puestos de trabajo, a pesar del endurecimiento de las órdenes de desalojo, otros trabajadores se organizan para recuperar sus organizaciones de la burocracia, como en la alimentación y en Astilleros Rio Santiago. Es junto a estos sectores donde los artistas, comunicadores y trabajadores de la cultura, tenemos planteado mantener vivo y darle continuidad a todo lo nuevo que surgió y se multiplicó con fuerza en nuestro país luego de diciembre del 2001. Mantener viva la crítica, enfrentar los engaños y luchar por la verdadera libertad de creación. El trabajo cotidiano de un arte verdaderamente independiente está en otra parte, junto a quienes denuncian y enfrentan las miserias de este sistema.

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