Qu’ils reposent en revolte (que descansen en rebelion)

«Figuras de guerra» o mejor el titulo en francés «Qu’ils reposent en révolte», algo así como «Que descansen en rebelión». Si no la vieron no pierdan el tiempo, vayan al Centro Cultural San Martín (sala Lugones, de Buenos Aires).

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No hay palabras-imágenes que permitan describir en pocas lineas lo que es la película. Dura mas de dos horas y media, pero no es larga ¿que importa ese tiempo sentado cómodamente en la butaca de espectador, comparado al tiempo infinito de dolor y tortura al que «Europa» somete a los habitantes de sus «patios traseros»?. Hay un error en lo que la critica llama «poesía» en este film, o lo que otros dijeron: que la unión entre «forma y el contenido» nunca estuvieron mejor en una película.  La forma no es la ropa del contenido. En realidad «la forma» de un film es el método que se define para acercarse a la realidad y descubrir una verdad, por eso cada documental encarado con curiosidad verdadera debe fundar su propio método. El método de Sylvain George, su director, te deja tan adentro del sacrificio brutal de los inmigrantes para buscar una salida, saltando desde la ultima trinchera de la vida, que al mismo tiempo te demuestra que ni por las tapas sentiste alguna vez algo parecido. Y no vas a poder mas que intuirlo. El capitalismo destruyendo las vidas de miles, y miles, y miles, y miles, y miles, como si nada, triturando con inercia, con la misma brutalidad burocrática del Holocausto, en masa. La masacre de los posibles individuales. Quizás ninguno de sus protagonistas este hoy con vida. Es casi seguro. Uno de ellos dice «estamos ni del todo vivos ni muertos, ni acá ni allá, ni humanos ni animales, a la mitad». Si no la pudieron ver, veanla. Si no pueden ir a verla, consiganla. Si no tienen tiempo, háganselo. ¡Muerte al capitalismo en todo el mundo!

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“Aporta a la actualidad un pantallazo, no del pasado sino del futuro”

Termina la primera semana del lanzamiento de la película de Contraimagen con una gran repercusión. El estreno fue reflejado como novedad por la prensa, la TV y sitios de Cine. El público llenó la sala ansioso por participar del viaje. Todo el arco ideológico y político de “los medios” debió dar cuenta de que valiosas imágenes de los combates más agudos de la clase obrera en los 70 llegaron, con 40 años de retraso, al cine nacional. Quizás una de las respuesta a esta repercusión inicial (que queremos que sea solo un punto de partida) haya que buscarla en una conocida expresión del cineasta Jean–Luc Godard (1969): “No (es) una imagen justa, sino justo una imagen” la que trajo la novedad.

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Si bien otras películas valiosas habían mostrado batallas de la clase obrera en los 70, esta es la primera que propone como “idea totalizante” la centralidad de la clase obrera en el proceso revolucionario del 69 al 76 en Argentina. Y la afirma impulsivamente reuniendo en sus casi dos horas de duración una gran cantidad de archivo fílmico y fotográfico que ahora puede verse por primera vez.

“En ese compendio histórico, la película aporta un punto de vista original sobre esos años convulsionados mientras cuenta la historia de quienes influyeron e intervinieron en los fenómenos de masas más emblemáticos protagonizados por la clase obrera argentina.” (TELAM). “El mayor logro es el de indagar en una época desde un lugar diferente” (EscribiendoCine). Con un “valioso material de archivo” (Vision 7). Que trae “Inusuales imágenes del país de 1969 a 1975” (Ambito financiero). Haciendo “Eje en grandes combates de la clase obrera que fueron decisivos” (Página/12). Un “Friso histórico” con “una mirada dramática, épica, que a la vez invita a observar paralelos entre el pasado y el presente.” (La Prensa). “Un film que desde su título intenta aportar datos sobre el movimiento obrero de los sindicatos clasistas que se oponían a la burocracia sindical de los dirigentes peronistas de la primera hora. La oposición al Rodrigazo y el comienzo de la triple A. Película sin dudas militante, con hallazgos e investigación.” (TN).

También Godard decía en una nota de 1969: “Los obreros hablan mucho entre sí, pero ¿dónde están sus palabras? Ni en los diarios, ni en las películas, están las palabras de las gentes que constituyen el 80% de la humanidad. Hay que forzar a la minoría que tiene la palabra, a cederla al 80%, hacer que la palabra de la mayoría pueda expresarse. Por eso no quiero pertenecer a la minoría que habla, y habla todo el tiempo, o a la que hace cine, sino que quiero que mi lenguaje exprese ese 80%. Y es por eso que no quiero hacer cine con gente del cine, sino con gentes que componen la gran mayoría.” Con esa misma idea llevamos adelante la investigación y el rodaje para esta película, enfrentada al “ejercicio de la memoria” institucionalizada y sesgada de todo impulso revolucionario que se hace desde el Estado y el gobierno kirchnerista.

Memoria para reincidentes “tiene una lectura paralela al hecho cinematográfico y tiene que ver con la coyuntura política que vive el país. Es una gran coincidencia en días en los que Moyano ya no es el aliado incondicional del gobierno, el estreno de un documental cuya realización fue inspirada por la protesta de los trabajadores de Kraft y que pone sobre la mesa de juego la militancia activa contra la burocracia sindical“… “así como el valor de archivo que se le puede atribuir a un documental bien realizado como este, también funciona como ejemplo de métodos para aquellos trabajadores que hoy están en una situación parecida y están pensando en tomar cartas en el asunto.“ (Iván Steinhardt. Crítico de Cine. “A sala llena”).

“Si pudo pasar antes, puede pasar otra vez” señalaba un espectador entusiasmado (viejo militante de la coordinadora de La Plata, Berisso y Ensenada) refiriéndose a la influencia de la izquierda en la clase obrera. “Aporta a la actualidad un pantallazo, no del pasado sino del futuro” (EscribiendoCine). Ya que en lo fundamental la película permite ver como actúan el Estado, la burocracia sindical y los partidos patronales en momentos agudos donde no pueden “controlar” al movimiento obrero. “Memoria para reincidentes” plantea problemas de difícil resolución para los revolucionarios al construir “Un cuadro que genera preguntas cuyas respuestas deberá buscarlas el propio receptor del mensaje en las conclusiones que el mismo saque luego de haber visto la obra completa.” (EscribiendoCine). Pero en realidad el arco de respuestas no es libre.

“Propone una mirada cinematográfica y política desde el troskismo argentino sobre las luchas obreras en los 70” (TELAM – Página/12). “De gran valor para todos aquellos que estudian la historia de la izquierda (y más específicamente del trotskismo) en la Argentina.” (La Nación). Es así como lo lee David “Coco” Blaustein, cineasta, cuando dice: “Hicieron este fantástico documental que se llama “Memoria para reincidentes” (…) Una película con una interpretación política determinada”, “para aquellos que les interese el cine documental, para aquellos que quieran ver cine con material de archivo, para quienes quieran ver y estudiar los procesos de la izquierda revolucionaria, la izquierda insurreccional, se va a convertir en un material absolutamente imprescindible…” “Una película no apta para talibanes” (refiriéndose a la militancia kirchnerista).

Es por eso que nuestro compañero José Montes, dirigente nacional del PTS establece en la película el puente que nosotros queremos destacar entre “la memoria” y “los reincidentes”: “Yo creo que la importancia que tiene rever la historia, y sobre todo las gestas más heroicas que llevó adelante la clase obrera argentina… de ahí tenemos que sacar las enseñanzas, es decir cuáles son los errores que cometimos, qué es lo que nos faltó. Porque me parece que para toda una camada de jóvenes que empiezan a ver con otros ojos la militancia, pueden sacar las lecciones de cuáles son los errores que se cometieron en el pasado y cuáles son las debilidades que tuvimos para avanzar a disputarles el poder a los capitalistas. La burguesía y el imperialismo tienen su comando centralizado que piensa las 24 hs. cómo nos joden a los trabajadores. A nosotros nos falta ese comando… y yo creo que es una falta que hasta el día de hoy tiene nuestra clase. Energías y disposición a la lucha no le falta”

Un golpe al corazón del espectador puede ayudar mucho a la política revolucionaria. La tarea de cada uno de nosotros como militantes es pensar junto a nuevos compañeros cuál es el programa, las tácticas y la estrategia para construir hoy ese partido revolucionario que necesitamos. Eso excede sin más el acotado discurso de esta película, que transporta al espectador a sentir el pulso y el espíritu de una época que vuelve para la polémica.

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Carta por una pelicula

Cuando comenzamos a filmar esta película se cumplían 30 años del golpe militar de 1976. La mayoría de los relatos, escritos y documentales sobre “los 70s”, destacaban algún hecho histórico puntual o personaje, pero ninguno se centraba en la magnitud del ascenso obrero en todo el país después del “Cordobazo”. Esto era para nosotros la hipótesis fundamental para abordar este período revolucionario, y con ella iniciamos el rodaje.

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Las clases oprimidas crean la historia en las fábricas, en los campos, en las calles de las ciudades, pero no hay ningún archivo que conserve esa experiencia. Más aún: después de una gran derrota el vencedor no sólo reescribe la historia a su favor sino que vuelve más laberíntica la búsqueda de esa historia que -por definición- siempre es incompleta, anda suelta y desperdigada. Por esta razón nuestra principal fuente fueron los testimonios directos de los protagonistas.

El encuentro con ellos nos permitió conocer una historia en “primera persona”. Experiencias personales, reflexiones, debates políticos, motivos de orgullo, de alegría y de bronca, que para nosotros valen más que la película misma.

Con mucho esfuerzo y la ayuda solidaria de una gran cantidad de personas que se propusieron colaborar (con quienes estamos enormemente agradecidos) pudimos confirmar nuestra hipótesis. En este viaje al pasado rescatamos las imágenes y las voces de las luchas obreras más emblemáticas de la época. Algunas estaban al alcance pero nadie las había buscado, otras estaban olvidadas en latas sin digitalizar, y algunas aparecieron en un viejo placard. Esta es una película que reúne en sus dos horas una gran cantidad de archivo fílmico y fotográfico que ahora pueden verse por primera vez.

Dos cosas pasaron desde que empezamos. Por un lado hablar de “los 70” se convirtió en “política de Estado” en Argentina. Por definición esta “institucionalización” roba todo lo que tuvo de subversivo, antipatronal y anticapitalista este período revolucionario. Los realizadores nos encontramos en el otro extremo de la memoria, intentando rescatar parte de lo robado.

Por otro lado surgió un fenómeno entre los trabajadores, conocido como “sindicalismo de base” que dio (y da) importantes luchas, mientras una parte de ellos se reivindican “clasistas”. Los trabajadores de Zanon, con el control obrero de su fábrica, se convirtieron en un ejemplo internacional. Luchas como la de los trabajadores de Kraft o del Subte impactaron a nivel nacional mostrando nuevas alternativas frente a la traidora burocracia sindical. Como cineastas y sobre todo como militantes nuestras cámaras apuntaron a ellos y realizamos varios documentales sobre “los reincidentes”.

Esta película no pretende ser un balance del período revolucionario del ´69 al ´76. El estudio pormenorizado de las revoluciones le cabe a la letra escrita, el cine es el terreno donde la historia transmite en todo caso su espíritu, lleno de sensaciones y sentimientos. Aun así tenemos que decir que buscamos rigurosidad histórica, corroborando hechos y planteos con la seriedad que necesita intentar aportar en algo a la memoria histórica de los oprimidos.

“Memoria para reincidentes” es una película sobre el vapor, en uno de los sentidos que Leon Trotsky le daba a “las masas” para hacer la Historia: “Sólo estudiando los procesos políticos sobre las propias masas se alcanza a comprender el papel de los partidos y los caudillos que en modo alguno queremos negar. Son un elemento, si no independiente, sí muy importante, de este proceso. Sin una organización dirigente, la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor.”

Dar a conocer el enorme empuje que la ebullición política de los trabajadores transmitía en los ´70 tiene para nosotros un objetivo práctico en el presente. El vapor futuro no debe disiparse. Las huellas del archivo histórico empiezan a reconocerse en nuevos sectores de la clase obrera. Es necesario reabrir el debate para sacar conclusiones de esta historia.  Tenemos que pensar el presente con una estrategia revolucionaria que nos permita triunfar.

Violeta, Gabi y Javier.

http://www.contraimagen.org.ar/memoriaparareincidentes/

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Más de 5 años de investigación y de trabajo llevó construir este documental, cuyo contenido es responsabilidad exclusiva de sus realizadores: Violeta Bruck, Gabi Jaime y Javier Gabino.

Como miembros del grupo de Cine Contraimagen y militantes del PTS realizan audiovisuales desde el año 1997, sobre luchas sociales y de DDHH, cortos y largos documentales sobre experiencias del movimiento obrero de la última década. También cuentan con trabajos como “Ellos se atrevieron” sobre la Revolución Rusa de 1917, “Revolución y Guerra Civil en España”, y el reciente mediometraje de ficción “Mi nombre es Trotsky”. Desde 2009 forman parte de TVPTS (www.tvpts.tv), la primer experiencia de tv por Internet de la izquierda Argentina.

Un virtual campo de batalla

SOPA, PIPA, Megaupload y la pelea por la regulación de internet.

En las últimas semanas dos leyes de EEUU desataron un debate global sobre sus alcances y objetivos, las leyes SOPA (sigla en ingles de “Ley de Detención de Piratería Online”) y PIPA (Ley de Protección de IPs.) que tienen el objetivo de regular el uso de internet a partir de la “defensa de la propiedad intelectual” contra “la piratería”. Entre otras cosas su aplicación permitiría bloquear desde EEUU el acceso a dominios enteros en cualquier parte del mundo, sin poder de apelación. Su tratamiento por el parlamento y senado norteamericano finalmente “quedó en suspenso” en medio de la oposición popular y el debate desatado entre grandes corporaciones (las discográficas y cinematográficas apoyaban, mientras empresas como facebook, google, twitter o pay pal se oponían o proponían “reformas”). Pero al mismo tiempo que se posponían estas leyes el FBI dió un golpe argumentando las mismas razones (defensa de la propiedad intelectual) con el cierre de la muy rentable “megaupload” (propietaria del sitio de carga y descarga directa de archivos más popular del mundo). Esta “retirada a los tiros” generó un efecto dominó inmediato, y muchas empresas cancelaron sistemas de suscripción y eliminaron archivos de forma masiva. Esta resolución llevó a muchos analistas a hacer una pregunta ¿Si EEUU puede hacer lo que hizo con megaupload, para que hacen falta votar la SOPA y la PIPA? la respuesta es simple: en realidad no se está discutiendo solamente el problema (verdadero) de la “propiedad intelectual” y la rentabilidad empresarial, sino la necesidad de los gobiernos imperialistas de regular, controlar y censurar la red, movimientos preparatorios para un futuro cercano donde el imperialismo no ve precisamente una “ampliación de la democracia mundial”.

La “ley SINDE” en el Estado Español, ley “HADOPI” en Francia, la “Digital Economy Act” en Inglaterra, “IPRED” en Suecia, leyes similares en Irlanda, son la previa de “SOPA y PIPA”, incluyendo un tratado internacional en curso conocido como “ACTA”. Todas se basan en la defensa de la propiedad intelectual, pero plantean un ataque a las libertades individuales, de expresión y de asociación colectiva, que nada tienen para envidiarle al conocido libro “1984” de George Orwell. Todas prevén la desconexión de usuarios que compartan y descarguen material con copyright, la desconexión de sitios y penas de cárcel a los usuarios, y en todas se propone incrementar el monitoreo por parte de las compañías de internet del uso, los gustos y las tendencias de los cibernautas e incluso la denuncia obligada de “actitudes ilegales”. En muchos de estos países las leyes ya están vigentes, pero no pueden aplicarse en toda su magnitud porque no se trata de una relación de fuerzas ya establecida, sino de instrumentos legales que les permitan a los Estados actuar para intentar cambiar lo que podríamos llamar “un cambio cultural de masas” que (con todos sus límites) “tomó internet” tendiendo a desarrollar sus potenciales mas progresivos, tanto a nivel social como incluso en la lucha de clases.

Desde el punto de vista social dos tendencias se contradicen, por un lado “millones de piratas” de todas las edades consideran un derecho adquirido “compartir”, “subir”, “descargar”, y “socializar” contenidos, creyendo honestamente en sus fines democráticos, de cooperación, intentando superar barreras culturales. Enfrentado a esto las grandes empresas (como las Discográficas y del Cine) se muestran frenando esta tendencia tan solo por defender sus ganancias, incluso las empresas que explotan las redes sociales como facebook o twitter (y que apelan a estos “valores”) en realidad están tomando todo tipo de medidas para restringirlos o “dirigirlos” para fines comerciales. Un medio que potencialmente puede interrelacionar, busca ser llevado hacia la unidireccionalidad y la regulación. Como con ningún otro medio de comunicación nuevo antes de internet, aquí el capitalismo se demuestra reacción en toda la línea.

Desde el punto de vista de la lucha de clases (aunque las leyes son anteriores) la “primavera árabe” que comenzó en Tunez, con su centro de revolución en Egipto; el surgimiento de “los indignados” y el movimiento “ocuppi” en EEUU mostraron el uso de las redes sociales e internet para la movilización, en las primeras respuestas de masas a la crisis capitalista internacional y en medio de la decadencia del imperialismo norteamericano. Tienen razón los gobiernos en alarmarse e impulsar leyes como SOPA y PIPA para fortalecer la censura y el control, ya que en estos movimientos hay tendencias al desarrollo de ideologías potencialmente anticapitalistas (y porque no un terreno para el resurgir del marxismo) que toman la web como medio de expresión.

Algunas cosas pueden afirmarse. Estas acciones de regulación, restricción y censura socaban más la credibilidad de EEUU a los ojos del mundo (y de su propia juventud) y puede promover que surjan vías alternativas para el intercambio. Por otro lado son un golpe a las ideologías apologéticas de internet como una “nube” descentralizada y democrática. También hay que estar seguros que Egipto es una muestra de lo que los Estados decidirán hacer si se ven atacados, recordemos “el apagón” de internet en medio de la revolución ante la amenaza del pueblo. Asistimos a los comienzos, internet es un virtual campo de batalla, pero como decía Marx, entre “dos derechos” lo que termina decidiendo siempre es “la fuerza”.

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Las revoluciones reales, Twitter, Facebook y un mensaje para todos los muros

La rebelión en Túnez está en curso, la caída de Ben Alí repercute en todo el Norte de África y le mete miedo a la misma burguesía de Francia, de la cual son “patio trasero” (como nosotros de EEUU). Pegadas a las noticias de la revolución que difunden todos los medios, vuelven nuevamente las alusiones al “rol de Internet”, en especial “las redes sociales” como Facebook y Twitter, también youtube, en la “preparación” “el desarrollo” del levantamiento.

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La mayoría de los artículos sobre la caída de Ben Alí hacen mención a esto, pero sobre todo en Europa la idea despertó el entusiasmo y el debate en diversos blogs y sitios, y el tema es recurrente en el nuevo activismo en todo el mundo… algunos títulos respecto de Túnez son ilustrativos: “La revolución estalló en los ordenadores”, “El poder de las redes sociales en una revolución”, “Podría ser Túnez la revolución Twitter?”“Túnez, La Primera Revolución Wikileaks”, “revolución en las redes sociales” y así siguen (estan elegidos al azar entre muchos). Aún así uno de los artículos mas interesantes tiene un muy buen titulo que apunta en otro sentido: “Not Twitter, Not WikiLeaks: A Human Revolution” (“Ni Twitter, ni WikiLeaks: una Revolución Humana”), que contiene varios links del debate mas interesante (en inglés, pero pueden usar el traductor de google que safa).

Las ultimas noticias (17-01) anuncian la formación de un “gobierno de coalición” entre una mayoría de los partidarios de Ben Ali y los partidos de la oposición (que estuvieron a la rastra de los acontecimientos). En los últimos dos días bandas armadas, escuadrones de la muerte recorrieron las calles sembrando terror y asesinando manifestantes, según informan varios medios de prensa. Se indica también que en los barrios la población legítimamente empezó a organizarse en “comités de defensa populares” para controlar el paso de vehículos y establecer algún tipo de autodefensa territorial. Las noticias dicen que “las bandas” serian partidarios de Ben Alí, su “guardia” que “quiere provocar el caos”, una pelea interna en “el poder” tunecino enclenque… lo que si está claro es que esa continuidad de la represión le sirve al conjunto del régimen tunecino que quedó colgado del aire, y tiene que disciplinar. En las calles está la juventud, los trabajadores, el pueblo de Túnez enfurecido y victorioso, contagiando Argelia?, Egipto?, Francia…? Mientras todos los mecanismos de desvíos y engaños comienzan a ponerse en marcha.

Con esos desafíos por delante abocarse a la discusión sobre Internet y “las redes sociales” en Túnez puede parecer secundario; de solo pensar lo que están enfrentando se cae de maduro que deberían estar armados con mucho mas que telefonía celular y redes para estar online. Pero al mismo tiempo creo que es un buen punto para intervenir con algunas reflexiones en una discusión que será recurrente y habra que seguir. “Las redes” vinieron para quedarse y son un mecanismo incomparable a los medios de comunicación con que se contaba en los 70s, a la salida de la segunda guerra mundial, en 1917 y ni hablar de 1871; pero el problema es poner las cosas en su justa medida, incluso para “honrarlas”.

Para quien no estuvo directamente interiorizado en el tema, los hechos de la “batalla comunicacional” que se libró y se traen a colación para destacar el rol de Internet son más o menos los siguientes (sacado de diversos sitios, pero aquí hay un resumen base):

  • En las famosas revelaciones de Wikileaks, se filtraron detalles de la vida fastuosa y extravagante del Presidente tunecino Ben Alì y su familia, y el alto nivel de corrupción en el país. El sitio Wikileaks fue censurado por el gobierno. Un dato: su yerno, Sajer el Materi, tenía un tigre en una jaula que come cuatro pollos al día, más de lo que muchas familias pueden permitirse en un mes…
  • Luego de esto la red de ‘ciberactivistas’ Anonymous lanzó un “ataque” en diciembre, #OpTunisia, contra sitios del gobierno de Túnez hasta dejarlos fuera de funcionamiento. El gobierno alegó que en muchos casos ellos mismos los habían bajado para frenar el ataque (¿?)… Un dato: hoy 17/01 salio la noticia de que un grupo de hackers hizo “renunciar” al canciller de Túnez. En realidad subieron una falsa renuncia a la web del ministro de Relaciones Exteriores y el gobierno tuvo que salir a desmentirla.
  • Cuando la revuelta comenzó, el gobierno tunecino comenzó a bloquear páginas de activistas y con el avance de las protestas profundizó la censura. Se denunció por parte del Comité de protección de los periodistas, que habían detectado la inyección de un script cuando se accedía a paginas populares para conocer los nombres de usuarios y contraseñas de bloggers, periodistas, políticos activistas, etc. Todos estos datos robados fueron utilizados para eliminar grupos en Facebook, imágenes y comentarios contrarios al régimen. La cosa no paro ahí, el siguiente paso fue detener y encarcelar a bloggers y activistas. Un dato: en Túnez, Facebook tiene un papel preponderante, con cerca de 3 millones y medios de internautas, 1,4 millones tiene cuenta en Facebook.
  • Por ultimo y quizás principal: los bloggers de los países árabes, los periodistas y activistas relataron y apoyaron en todo momento la revuelta, dando información e intentando organizarla desde Twitter y Facebook. Un dato: ese es un hecho contundente.
  • En lo que respecta a los medios masivos de comunicación internacionales estos cumplieron el rol esperado, ocultaron la situación en Túnez antes y durante, fueron cómplices del apoyo imperialista al régimen y se hicieron eco de “las noticias” cuando la revolución ya estaba twiteada. Ahora en Tunez había “dictadura”. Fueron mas rápidos para levantar el “periodismo ciudadano” en Iran, cuando las agencias de noticias tenían el interés político de hacerse eco de las revueltas.

Los hechos antes enumerados son citados para pensar el potencial y el rol real que Internet tuvo en el levantamiento, pero hasta ahí llega la cosa ya que hubo “mensajes” más contundentes que alimentaron la caldera popular y demuestran que “la red” es sólo un vehículo sobre el cual se expanden las experiencias concretas en la lucha de clases, las valentías personales y hasta las acciones políticas desesperadas.

Ninguna denuncia Wikileaks hacía falta para que los tunecinos llamaran despectivamente “la familia” al clan de Ben Alí, a quienes venían “documentando” desde hace 23 años. Si “los cables” trajeron nuevas noticias no eran más duras que las que sufrían en carne propia. “Según un estudio oficial realizado por el ministerio del empleo tunecino en colaboración con el Banco Mundial, si la tasa de desempleo global era de 14% en 2008, la de los jóvenes de 18 a 29 años era casi 3 veces superior a la de los adultos” (Le Monde, 7/1/11). En ese sentido no hay que sorprenderse de que el desempleo entre los jóvenes sea “la chispa que ha provocado esta revuelta” (citado aquì).

Mohamed Bouazizi, el joven de 26 años, informático, a quien la policía ni siquiera dejaba vender verduras en la calle para sobrevivir y que se inmolo frente al municipio de la ciudad de Sidi Bouzid, dando inicio a la revuelta escribió en el muro de su página Facebook:

“Me voy, mamá, te pido perdón y sin ningún reproche, estoy perdido en un camino que no controlo, perdóname si te desobedecí, échale la culpa a estos tiempos, no a mí…”

Bouazizi llevó adelante una acción desesperada, terrible, su mensaje fue político, pero con un aplastante pesar marcando que ya “no hay futuro” ni “presente”. Su accionar hace recordar un lema impactante de las movilizaciones en Argelia del 2001 cuando los jóvenes bereberes se levantaron y una de las consignas más difundidas eran “no podéis matarnos porque ya estamos muertos”.

La furia desatada por la inmolación de Bouazizi, a quien el mismo verdugo Ben Ali fue a ver al hospital en un acto repugnante, desató las manifestaciones y el gobierno desató la muerte. Días después otro joven se suicidó lanzándose contra unos cables de alta tensión al tiempo que gritaba contra el paro y la carestía de la vida.

¿Cual es el mensaje que las redes e Internet en todo caso expandieron de manera cifrada?: “tenemos la voluntad de entregar todo, hasta la vida”, “no le tememos a la muerte”, por eso Ben Ali tuvo que huir y ninguna de sus maniobras pudo salvarlo, ni tampoco la represión que se cobro al menos 77 asesinados. Esa voluntad en la juventud marca con todas sus contradicciones un giro revolucionario.

En una situación así, cuando el proceso es tan profundo, el movimiento se apropia de los medios de comunicación que tenga a la mano y si no existe los crea, nunca es al revés. En Oaxaca, Mexico, en el ámbito de una ciudad la clave fueron las radios tomadas y hasta la toma y puesta en funcionamiento bajo control de los manifestantes del canal de TV. Facebook, Twitter y youtube fueron apropiados por los tunecinos para los fines inmediatos de la lucha. El sitio http://www.nawaat.org/ se convirtiò en un puntal de información porque su estructura esta armada a partir de la confluencia de distintas redes sociales. Y se demostró que el monopolio informativo y comunicacional en manos del poder más férreo puede resultar inútil ante la lucha de clases. El gobierno fracasó ante la censura, por el simple hecho de que no puede controlar la irrupción violenta de millones en el gobierno de sus propios destinos.

Un último planteo al final, quizás el que me parece mas importante, el problema no son los medios (de interconexión y comunicación) en la lucha de clases sino los objetivos, y esos objetivos determinan también medios de lucha para nada virtuales. Una rebelión puede ser revolución si en el proceso de lucha la juventud, los trabajadores, las masas construyen sus propios organismos democráticos de tomas de decisiones y se arman para repeler las agresiones del poder burgués, propinándoles alguna derrota a las fuerzas represivas. Entonces todas las nuevas herramientas comunicacionales y de ciber militancia pueden trabajar para ese nuevo poder que nace. Eso no está pasando en Túnez, pero creo que es el mensaje a twittear y escribir en todos “los muros”.

Varios links mas:

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Documental social y nuevas tecnologias

A lo largo de la historia del cine documental, los cambios tecnológicos produjeron transformaciones importantes tanto en la realización, como en la distribución y en la recepción del público. Especialmente el documental social y político, y aquel particularmente ligado a las luchas populares, necesitaron apropiarse de las innovaciones tecnológicas que permitieron ampliar su producción y difusión.

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En los años `50, la aparición de cámaras livianas con un sonido sincrónico portátil, brindaron la posibilidad de profundizar el registro directo. Con el nombre de cinema verité o cine directo, se buscó seguir la acción allí en donde se sucedía. La cámara se convirtió en observador activo y aportó a una investigación y búsqueda libre para la construcción del relato documental. Esta tecnología liviana despertó nuevas búsquedas formales tanto en el cine de ficción como en el cine documental, y fue también la que permitió una enorme producción de documental social y político a nivel mundial, en las décadas del `60 y `70.

Las décadas que siguen encuentran nuevos cambios tecnológicos, con la masificación de la televisión y luego la aparición de las cámaras de video más accesibles. La producción de documental en video multiplicó la cantidad de realizadores, se sumaron nuevas temáticas, y a su vez, comenzó un nuevo camino de distribución por medio de las videocaseteras, que permitieron tanto la organización de proyecciones independientes con pocos recursos, como también la difusión para proyecciones hogareñas.

A comienzos del 2000 las nuevas cámaras digitales de video y fotografía, junto a  la posibilidad de armar islas de edición digital, ampliaron la producción documental. Un ejemplo en nuestro país, fue el surgimiento de nuevos grupos y documentalistas, que al calor de las movilizaciones que se sucedieron a partir de diciembre del 2001, se propusieron plasmar en imágenes esa nueva realidad.

Pasada menos de una década, actualmente, se está desarrollando una importante “explosión” tecnológica para el registro directo en video digital, desde nuevos modelos de cámaras, celulares que pueden registrar imagen y sonido con una calidad antes impensada, cámaras de fotografía digital que filman en alta definición, y nuevas posibilidades de edición en computadoras de uso corriente. Este rápido desarrollo promueve el trabajo de más documentalistas, y a su vez, impulsa a un registro directo masivo de uso particular como no había pasado con los anteriores cambios tecnológicos. Nuevos actores sociales se disponen a contar sus vidas y sus historias, aun de manera fragmentada y breve, aprendiendo y transformando el lenguaje audiovisual.

Sumado a esto, la última renovación en el campo de los recursos y la difusión audiovisual es el uso del video por Internet. Esta modalidad ya alcanza a millones de usuarios a nivel mundial en constante expansión. Canales gratuitos de alojamiento de videos como youtube, dailymotion, megavideo, entre otros, junto a la posibilidad de transmisión en vivo (livestream, ustream, etc.) están transformando los “usos y costumbres” de la producción y difusión audiovisual digital. Como en otros momentos, el conjunto del cine asumirá los cambios tecnológicos, recreando el lenguaje audiovisual, generando grandes cambios culturales, en las costumbres de hacer y ver films. Pensemos en esto: “Cuando se inventaron las películas a fines del siglo XIX, la mayoría de los films duraban menos de un minuto, debido a las limitaciones de la tecnología. Poco más de cien años después, cuando se introdujeron los videos de la red, también se hacían cortos, pero por motivos sociales tanto como técnicos.” Una afirmación interesante de un artículo de The New York Times, que luego desarrolla cómo se rompe la barrera de “ver videos cortos en la web” y cada vez se ven más largos, hasta films enteros; al mismo tiempo que las descargas de video y música decaen para ser remplazadas por la transmisión de video y música online (streaming).

Esta renovación tecnológica está influyendo en toda la producción cinematográfica, y en forma particular en la producción de cine documental social y político. La búsqueda de material de archivo “bajado” de la web es cada vez más común. Ejemplos como el film “Iraqui Short Films”, un documental sobre la guerra de Irak realizado íntegramente con material bajado de Internet, premiado y reconocido a nivel mundial, muestran la extensión del uso de este recurso. En este caso, se utilizaron registros propios de soldados en Irak tomados con celulares o pequeñas cámaras, este “registro directo particular”, difundido por Internet, fue la base del “archivo” para este documental.

En otro aspecto, la difusión por medio de páginas web, blogs, o páginas de descarga directa viene ampliando la posibilidad de difusión de material documental. Un ejemplo propio fue la difusión del documental “Ellos se atrevieron, la Revolución Rusa de 1917”, que contó en funciones de estreno más de 3000 espectadores y una venta de 2000 dvd´s, pero la mayor cantidad de público son las 40.000 vistas vía youtube, las descargas directas y links en blogs y páginas, con espectadores de todo el mundo (en una distribución motorizada por los espectadores).

La posibilidad de “interactividad”, de saber la repercusión que tienen las imágenes documentales, de construir un ida y vuelta con los protagonistas, la relativamente libre difusión de la producción audiovisual en un medio poco legislado aún, ofrece muchas posibilidades a explorar por el conjunto de los realizadores audiovisuales y especialmente para los documentales “de intervención”, para las realizaciones que apuestan a contribuir con la transformación social.

En los últimos tiempos, la crisis del capitalismo mundial comienza a repercutir de diferentes maneras. El golpe de estado en Honduras y la emergencia de la resistencia popular, importantes ejemplos de lucha como la de los trabajadores de la multinacional Kraft en Argentina contra los despidos y en defensa de su organización sindical, nuevos métodos de lucha como las tomas de fábrica en Francia o revueltas juveniles como en Grecia, todos estos nuevos emergentes sociales se apropian de las nuevas tecnologías de registro audiovisual, y utilizan Internet para su difusión; a su vez los documentalistas registramos estos sucesos con nuevas herramientas y nuevas formas.

Sumado a las proyecciones en salas, y en espacios alternativos, a las ediciones independientes de dvd´s, y a la búsqueda de acceso a los medios masivos; la utilización de Internet como medio de difusión audiovisual aporta a reforzar el rol y el sentido de un tipo de documental que se propone intervenir en la realidad social.

Hace más de treinta años los integrantes del colectivo Cine de la Base explotaban al máximo la tecnología que tenían a su alcance con el fin de llegar cada vez más a difundir sus ideas entre los trabajadores. Filmaban y montaban celuloide con carácter “urgente” y bajo condiciones de clandestinidad, ponían un pesado proyector en el auto y salían a los barrios para proyectar rápidamente sus imágenes. Con la aparición del video, Nerio Barberis, uno de sus miembros reflexionaba: “En un momento estábamos trabajando en un noticiero sindical. Decí que no existía la tecnología del video en ese momento, porque lo que hubiéramos podido hacer con el video…“.  Imaginemos entonces lo que podemos hacer con la tecnología a nuestro alcance, los que reivindicamos la historia del Cine de la Base y todos los documentalistas comprometidos con las luchas populares no podemos dejar de renovar permanentemente nuestros medios.

Si bien esta renovación tecnológica amplía las posibilidades de los realizadores independientes, la difusión masiva de la imagen audiovisual está en manos de grandes monopolios capitalistas que inundan día a día todas las pantallas (cine, TV, Internet, etc.) en función de defender los intereses de su clase. Mientras no descansamos en producir y difundir nuestras imágenes, no podemos dejar de apuntar al principal objetivo: lograr la verdadera democratización de la producción y difusión de la imagen audiovisual. Como hace tres años demostró la lucha del pueblo de Oaxaca, en México, con la toma de las radios y el canal de televisión, es necesario continuar ese camino hasta expropiar a estos monopolios de la comunicación y ponerlos a funcionar bajo el control de los realizadores, los trabajadores audiovisuales y el público trabajador y popular. 

Una nueva experiencia: www.tvpts.tv 

A partir del 24 de marzo de 2009 comenzó a transmitir tvpts.tv, un canal de TV por internet impulsado por el PTS (Partido de Trabajadores Socialistas) y miembros del grupo Contraimagen; que reúne documentalistas, realizadores y periodistas para producir diferentes programas y contenidos. La idea surge a finales del 2008, en los comienzos de una crisis económica mundial que anuncia tiempos convulsivos por venir. Con este panorama, el objetivo es utilizar lo ultimo de la tecnología para difundir ideas revolucionarias, mostrando lo que los grandes medios ocultan y transmitiendo una posición desde la izquierda.

Desde el mes de marzo se están produciendo contenidos para ocho programas, coberturas diarias e informes especiales. La producción abarca programas de actualidad, debates en vivo, programas especiales sobre la mujer, históricos, sobre cine documental, política internacional, y un amplio seguimiento de las luchas de los trabajadores. Al calor de los hechos más destacados de la realidad se impulsaron dos Blogs temáticos especiales concentrados en la producción y difusión audiovisual, estos fueron: “En Honduras no pasaran” y “Dígale no a Kraft-Terrabusi”, que atrajeron la atención de los protagonistas que se sumaron a participar en ellos enviando videos, imágenes y miles de mensajes.

Para quienes impulsamos esta iniciativa el trabajo consiste en un continuo aprendizaje y experimentación en un terreno donde no existen experiencias previas, pues el cambio tecnológico y cultural se está operando. En las diferentes producciones encontramos la diversidad que expresan los realizadores: mirada documental con registro directo, animaciones, informes especiales apoyados en el montaje, historias de personajes, informes periodísticos, programas televisivos.

Las nuevas tecnologías traen consigo nuevos códigos y es necesario incorporarlos y hasta inventarlos, y a su vez presentan a cada paso nuevos problemas a resolver. La “interacción” permite también una relación con el público, con el chat online, comentarios sobre los videos y la posibilidad de reenviarlos, se construye también un medio colectivo, en donde está permitido “apropiarse” de la producción si el objetivo es difundirla y ampliarla.

Los integrantes del grupo Contraimagen venimos realizando trabajos documentales desde 1997, a través de distintos formatos y estilos intentamos aportar a la crítica revolucionaria de este sistema. Mientras seguimos produciendo películas que puedan recorrer salas, muestras y circuitos alternativos, sumamos también esta nueva pantalla para multiplicar por miles los ojos que puedan abrirse a la realidad. Trabajar con nuevos medios, aportar a las luchas, difundir las ideas revolucionarias, es también una forma de fortalecer la pelea para que los medios de producción y difusión audiovisual estén en manos de los trabajadores.

Los tiempos cambian, los formatos se transforman, pero una vez más es la lucha de clases la que despertará la imaginación y convocará a más y más documentalistas a apropiarse de nuevas tecnologías para aportar con creatividad no sólo a mostrar las infinitas historias que merecen ser contadas, sino también a buscar transformar el mundo.

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La cultura en la encrucijada

En el texto del manifiesto 2008 del grupo Contraimagen que escribimos colectivamente, decíamos que estábamos adelantando las nuevas tendencias: «se suspenderán las funciones y el espectáculo estará en las calles…» (algo de razón teníamos en eso).

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Mientras escribimos estas palabras el corazón del capitalismo está en crisis y los analistas ensayan explicaciones para no decir lo evidente: lo que provoca el descalabro no es solo la manera «neoliberal y desregulada» de «manejar la economía», es el sistema capitalista el que demuestra que no va más…
«Por un lado, surgieron fuerzas industriales y científicas jamás sospechadas por ninguna época histórica anterior. Por el otro, hay algunos síntomas de decadencia que superan ampliamente las brutalidades del imperio romano. Hoy en día todo parece llevar adentro su propia contradicción. Vemos que las máquinas, dotadas de la propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo humano provocan el hambre y el agotamiento del trabajador. Las fuentes de riqueza descubiertas se convierten, por un encantamiento extraño, en fuentes de privaciones. Los triunfos del arte parecen adquiridos al precio de venderse moralmente… Este antagonismo entre la industria y la ciencia modernas, por un lado, y la miseria y la decadencia modernas, por el otro; este antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de nuestra época es un hecho, algo palpable, angustiante…». Esta denuncia de Marx es increíblemente más actual ahora que en 1856.
A principios del siglo XXI el capitalismo puso otra vez la cultura en la encrucijada. La cultura es todo lo que fue creado, construido, aprendido, conquistado por el hombre a lo largo de su Historia y que podría traer bienestar y desarrollo para todo el mundo; y sin embargo mucho de ella se vuelve contra nosotros por la irracionalidad de un sistema que está en manos de empresarios industriales, financieros y especuladores, toda una clase social dominante que persiguen solamente el lucro a costa del trabajo dela mayoría. El arte que expresa la parte más sensibles de la cultura, la pasión de jugar, de conocer y descubrir, de divertir y cuestionar nuestra vida, será golpeado junto a nuestros pueblos sobre quienes caerán los costos de la crisis.
La crisis mundial del capitalismo que está en desarrollo tendrá consecuencias profundas que marcarán los próximos años. Son acontecimientos de características históricas. El cine de Hollywood que invadió las pantallas con decenas de films sobre catástrofes naturales que ponían al mundo al borde del abismo está siendo superado por la realidad: no son asteroides ni tsunamis, ni glaciaciones ni marcianos… son burgueses. Todos los valores de esa clase social están a la vista: mientras sostienen el culto al dinero, los gobiernos imperialistas no dudan en regalar «megasalvatajes» a quienes causaron la crisis, y sugerir que nos preparemos para una época de privaciones. Ya hay anuncios de despidos masivos en empresas de todo el mundo causados por la «recesion mundial» y comienzan a darse en Argentina. Pero mas aún: acompañando el desastre social en los tiempos que vienen, seguramente los «valores culturales» de la burguesía se van a reforzar, con una mayor criminalización de la pobreza y la miseria, con saltos en la censura, más restricciones a la libertad de expresión, y hasta la agitación mediática alentando mas discriminación o xenofobia como manera de intentar manipular el descontento o frenar la protesta. Nada se puede esperar de los gobiernos del mundo. Los trabajadores y los pueblos, y junto a ellos los artistas y trabajadores de la cultura, los estudiantes, vamos a tener que organizarnos para enfrentar este ataque.
Es en esta nueva situación que escribimos este llamado, con el propósito de abrir el debate sobre nuestro rol y llamar a la organización de quienes sientan reflejados en él sus sentimientos.

El arte debe volver a enfrentar al capitalismo

En nuestros días, aprisionado en el mercado y el conformismo, podemos definir la situación general de la producción artística como de estancamiento y apatía. Pero no fue esa siempre la situación bajo el siglo XX donde artistas plásticos, cineastas, actores, poetas, libraron batallas junto a los trabajadores para liberase del capitalismo y liberar en ese mismo acto la creatividad. Seguramente muchas de las prácticas actuales y sobre todo las ideas dominantes en el mundo del arte serán sacudidas en los años que vienen.
¿Cuál es el esquema en el cual pretenden encerrarnos? El esquema que no es abordado profundamente en la crítica de las revistas culturales o las asociaciones de artistas, y en función del cual las escuelas e institutos de arte organizan sin crítica sus planes de estudio y orientación:
Varias empresas controlan un mercado restringido de compra/venta de obras, incluyendo la distribución en circuitos de exhibición e “incentivos” vía subsidios o “premios”. Dependiendo de las distintas disciplinas esto se traduce en festivales auspiciados por grandes “marcas” para compartir escenario con “estrellas”, en concursos o competencias para exponer en “salas prestigiosas”, en pautas estrictas para acceder a salas de Cine o la TV, etc. Incluso grandes corporaciones multinacionales de los países imperialistas se hacen de enormes ganancias con los talentos de artistas, de hombres y mujeres de la cultura. Hasta algunas casas de subastas de arte se vanagloriaron en medio de la crisis porque no caían los precios de las obras mientras se derrumbaban las bolsas. Lo significativo no es la extensión de este mercado, que aunque mueve millones de dólares, deja afuera a la mayoría de los artistas y las manifestaciones culturales; lo significativo es que hasta ahora han logrado hacer creer a la mayoría que ese debería ser el destino final de las obras… incentivando la competencia y la idea de que la realización del artista llegará siendo parte de este ámbito destinado tan solo a “un puñado de consagrados”; minando así la capacidad crítica, fomentando la idea de la producción alejada del compromiso social.
Las políticas del Estado se entrelazan con estas iniciativas privadas y los gobiernos mismos lucran o utilizan las “producciones simbólicas”, para recubrirse con un aura “progresista” o “popular” como sucede en la Argentina K y otros países de América Latina. Así las instituciones estatales de fomento se convierten en el terreno de acción de las empresas y el “lobby” y se empuja a las asociaciones a integrarse en ese esquema de competencia.
En concreto tanto los capitalistas individuales como el Estado utilizan en beneficio propio al arte, dándole la importancia de acrecentar sus ganancias o aumentar su “imagen pública”. Y el acceso a este mercado es estrictamente para consumo de las clases medias y sectores acomodados, disponible solo en los centros de las grandes ciudades, mientras la enorme mayoría del pueblo trabajador que hoy sufrirá la crisis, apenas si tiene tiempo y fuerzas para disfrutar del “arte” (y mas alejado está aún de acceder a producirlo).
Pero para nosotros la verdadera naturaleza del arte está en otra parte. Como decían Bretón, Trotski y Rivera en el “Manifiesto por un arte revolucionario independiente”:
“… tenemos una idea muy elevada de la función del arte para rehusarle una influencia sobre el destino de la sociedad”.
Si hoy el sistema está en crisis, si esa crisis seguramente acrecentará la competencia entre los Estados capitalistas por salvarse mientras tiran las consecuencias sobre nosotros, podemos estar seguros que vamos a vivir nuevas convulsiones sociales;llamamos a rescatar del pasado esos grandes momentos de inspiración donde el arte respiró libremente uniendo revuelta cultural con revolución social.

A principios del siglo XX cuando lo reaccionario del imperialismo quedó en evidencia con la masacre de la primera guerra mundial, adquirieron nueva energía movimientos que impugnaban las tradiciones, la vida cotidiana, la autoridad, y “la cultura” toda. Algunos de ellos se unieron a la esperanza desatada con el triunfo de la Revolución Rusa. Así se desarrollaron movimientos artísticos y culturales profundamente políticos que se enfrentaron a la rigidez académica, se entusiasmaron con el desarrollo de nuevas tecnologías a su alcance y se esperanzaron con la proximidad real de la revolución. En esos años los surrealistas franceses idearon un slogan que resumía el “espíritu de la época”: intentando fusionar el llamado de Arthur Rimbaud, “cambiar la vida”, con la consigna lanzada por Marx, “transformar el mundo”… “estas dos contraseñas son para nosotros una y la misma», afirmó Breton.
La Revolución Rusa no sólo demostró que por primera vez las masas trabajadoras de la ciudad y el campo podían poner en pie su propio gobierno, expropiando a la burguesía “nacional” y extranjera, sino que en cuanto a la educación de las masas, y al desarrollo del arte y la cultura, había todo un “mundo nuevo” por hacer. Lo mismo pasó en las revoluciones que siguieron. Comenzó una enorme tarea educativa ante las grandes masas de la ciudad y el campo: el arte fue llevado a las calles, plazas, fábricas y aldeas. Millones de obreros y campesinos participaron activamente de una verdadera revolución cultural, generando las condiciones para un salto cualitativo en la elaboración artística. La revolución en todos los órdenes de la vida: en el trabajo y en la vida cotidiana. En Rusia fue un enorme proceso creativo que duró hasta fines de la década del ’20 cuando la reacción stalinista minó por dentro la revolución.
En la segunda mitad del siglo XX, entre muchos procesos de cuestionamiento al imperialismo, Cuba, Vietnam, el “Mayo Francés”, las movilizaciones estudiantiles de Tlatelolco en Mexico, la “primavera de Praga”, el Cordobazo en Argentina… otra vez se desataron movimientos que en todo el mundo cuestionaron la “cultura oficial”. Nuevamente se retomaría esa combinación que buscaba en un mismo acto cambiar el mundo y la vida. La frase tan recordada del “Mayo Francés”, “la imaginación al poder” decía completa:“Queremos que la revolución que comienza liquide no sólo la sociedad capitalista sino también la sociedad industrial. La sociedad de consumo morirá de muerte violenta. La sociedad de la alienación desaparecerá de la historia. Estamos inventando un mundo nuevo original. ¡La imaginación al poder!”
En distintos momentos del siglo XX la lógica que expresó el arte fue la misma: cuando la revolución social y la revuelta cultural tienden a coincidir, “la cultura” respira una bocanada de aire fresco y deja huellas que son imborrables.

Salir del laberinto de la oferta y la demanda

Pero aunque las revoluciones del siglo XX no vencieron a este sistema estamos enfrentados a la idea de que ya no habrá mas revoluciones. Fue con las derrotas en la lucha de clases que el mercado recuperó la iniciativa para poner las cosas “en su lugar”, o al menos el lugar que el capitalismo quiere imponerle a la producción artística.
Como señaló León Trotsky en Literatura y Revolución, en esta sociedad clasista “toda obra de arte auténtica implica una protesta contra la realidad, protesta conciente o inconsciente, activa o pasiva, optimista o pesimista. Cada corriente artística nueva comienza con la rebelión. El poder de la sociedad burguesa se ha expresado durante largos períodos de la historia, al saber combinar la presión y la exhortación, el boicot y los halagos, para lograr disciplinar y asimilar cada movimiento artístico ‘rebelde’…” (“El arte y la revolución”, 1938).
En el siglo XX cada golpe contra la revolución creó las condiciones políticas para que el arte fuera llevado progresivamente a donde está hoy: en el laberinto de la oferta y la demanda. Llamamos a enfrentar y cuestionar en cada lugar, esa mercantilización que es incompatible con la producción artística.
Como explicaba el historiador marxista Christopher Caudwell (en sus trabajos de 1930), la burguesía “sólo reconoce un proceso social, la producción de mercancías, y un vínculo social, el mercado…”. “Por eso le parece atroz cualquier intento de conciencia social que implique necesariamente la manipulación de los deseos, es decir, de ‘las leyes’ de la oferta y la demanda. Pero en esto consiste precisamente el arte, en la manipulación o disposición social de los deseos y, por ende, de las leyes de la oferta y la demanda. El arte otorga valores que no son los del mercado, sino valores de uso. El arte hace que las cosas ‘baratas’ sean preciosas y que unas salpicaduras de pintura constituyan un tesoro social.
De ahí que el mercado sea el enemigo mortal del artista. El trabajo ciego del mercado asesina a la belleza…” (La agonía de la cultura burguesa).
Los últimos 20 años de frenético neoliberalismo, que están terminando con una crisis económica general que solo traerá penurias para el pueblo, también hicieron crecer la idea posmoderna de que vivimos en un mundo sin esperanza y sin sentido, donde la explotación y las represiones, la desigualdad estructural y la competencia entre hombres, es imposible de superar. La represión abierta de otros tiempos, sobre la que se asentaron esas ideas, terminó por dar paso a un mecanismo más “sutil” de moderación y encasillamiento, pero no por eso menos nocivo para la creatividad: la idea de que el arte puede producirse “libremente” bajo las normas del mercado.
Llamamos a enfrentar todo conformismo con la realidad actual, la idea posmoderna del “fin de la historia” buscan quitarnos un pasado en el cual referenciarnos e inspirarnos, de esta manera intentan quitarnos la posibilidad de pensar un futuro totalmente distinto y pretenden condenarnos a un presente capitalista interminable y recurrente, que solo demuestra acarrear miserias y crisis.

La independencia del arte por la revolución

Hoy en día el llamado a “la independencia del arte” que realizó el “Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente” pasa por enfrentar al mercado y sus condicionamientos, por enfrentar al Estado y la utilización que hace de la “producción simbólica”.
La creación artística necesita completa libertad e independencia para desarrollarse. El monopolio económico levanta en el terreno del arte un “monopolio artístico”, donde algunos artistas de talento (y otros no tanto) son quienes acceden a los medios materiales de creación, exhibición y circulación de sus obras, mientras la enorme mayoría apenas si puede producir con enormes condicionamientos y esfuerzos. Al mismo tiempo, contando con los grandes medios de difusión y propaganda, los empresarios del arte pueden “disfrazar” una obra, e inducir en el público “qué consumir”.
Pero si hoy son las leyes del mercado y los monopolios son los que “dirigen” la producción artística, pautando lo que es bello y lo que es feo, separando lo atractivo de lo deplorable, decidiendo que estilo se alienta o se desalienta, ayer existieron otras imposiciones que son igual de inaceptables.
Muchas veces la izquierda es “acusada” de tener como objetivo la imposición de pautas rígidas a la producción artística, en la forma y el contenido de las obras; en realidad se trata de una falsedad que pone un signo igual entre el pensamiento revolucionario y las aberraciones que se llevaron adelante durante la era estalinista en la ex URSS, donde fue impuesto un “arte oficial”: el “realismo socialista”. Por el contrario, reivindicando la necesidad de la revolución, nos enfrentamos y denunciamos estas imposiciones, y la censura que la reacción interna produjo en los países donde las revoluciones fueron minadas desde adentro.
Es una enseñanza para el futuro tener en cuenta que en la Revolución Rusa (y con analogías en otros procesos revolucionarios como China) luego de un primer momento donde el desarrollo artístico y cultural tuvo un enorme empuje hacia delante, la formación de una casta burocrática en el poder (”el estalinismo”) canceló el desarrollo de las nuevas experiencias del arte y la libertad conquistada. León Trotsky escribiría luego: “La revolución de octubre dio un impulso magnífico al arte soviético en todos los campos. Por el contrario, la reacción burocrática ha aplastado el renacimiento artístico con su mano totalitaria (…) El arte de la época stalinista (el ‘realismo socialista’) quedará como la expresión más concreta del retroceso más profundo de la revolución proletaria” (“El arte y la revolución”, 1938).
Fue el estalinismo (y luego el maoísmo en China) quienes impusieron el “dirigismo” en el arte, condicionando el contenido y las formas de las obras, en beneficio de su permanencia en el poder burocrático del Estado.
Nosotros hacemos nuestras estas afirmaciones de Leon Trotski: “Un poder auténticamente revolucionario no puede ni quiere darse la tarea de ‘dirigir’ el arte, y menos aún darle órdenes, ni antes ni después de la toma del poder. Semejante pretensión sólo ha podido ocurrírsele a una burocracia ignorante, impúdica, ebria de omnipotencia, que se ha convertido en la antítesis de la revolución”.
La revolución busca la liberación del arte y no la subordinación a ésta.

La revolución por la liberación definitiva del arte

Hoy en día el sistema social que los apologistas del dinero decían que había triunfado desató la crisis económica más aguda desde 1929. Como decimos al comienzo de este llamado esa crisis será descargada sobre las espaldas de los trabajadores y los pueblos del mundo, es por eso que la cultura está en una encrucijada. Si el capitalismo trae sus crisis, también los gobiernos que hasta hoy hablaban sólo de “globalización armónica” y hasta “multiculturalismo”, van a empezar a competir entre ellos intentando tirarse los costos, y hasta descubrirán nuevos “choques de culturas” para justificar enfrentamientos.
Lo que falta revalorizar ante esta crisis de la cultura capitalista es la única salida: la revolución socialista. Las revoluciones del siglo XX mostraron que una verdadera revolución cultural que comience a cambiar todos los valores existentes, solo viene de la mano de la revolución social. Debemos recuperar esa perspectiva realista, cambiar el mundo para transformar la vida recuperando del pasado lo mejor de las experiencias revolucionarias.
Si retomamos nuevamente la idea inicial con la que comenzamos este llamado, donde Marx señala el antagonismo entre las maravillas industriales y científicas modernas por un lado, y la miseria y la decadencia modernas por el otro, podemos encontrar la clave hacia donde dirigir nuestros objetivos para los tiempos que vienen: destruir las relaciones sociales de explotación que engendran esa contradicción.
Hoy en día el desarrollo enorme del poder industrial, del transporte y los medios de comunicación, con la utilización de nuevas tecnologías, crea las condiciones para un desarrollo sin igual de la cultura de la humanidad. El ocio creador podría extenderse enormemente, repartiendo las horas de trabajo entre todos, reduciendo las jornadas laborales y produciendo al mismo tiempo bienes para toda la sociedad. No solo podría terminarse con el hambre en el mundo, con la falta de vivienda y salud, sino que se permitiría el acceso y la democratización completa de la producción y el disfrute del arte, elevando la creatividad a límites insospechados.
Pero las relaciones sociales capitalistas no solo no permiten esto, sino que actúan abiertamente en contra. Si para nosotros el arte no debe tener patrones que lo encasillen o dirijan, también luchamos porque la sociedad de conjunto se construya sin patrones.
Es la clase obrera, al frente de todas las demas clases subalternas y sectores oprimidos de la sociedad quien puede llevar adelante esta tarea. En el camino de la expropiación de todos los medios de producción, tambien los medios de comunicación, los cines, los teatros, las galerías, los estadios llegarán a las manos del pueblo y sus artistas.
Pero si no trabajamos de manera consciente con el propósito de lograr un cambio revolucionario, no hay mucho que hacer salvo “cantar” mientras el barco se hunde. El capitalismo no caerá nunca por su propia decadencia dando lugar a una nueva sociedad. Hace falta que todos aquellos que deseamos una mundo sin explotadores ni explotados nos unamos en una organización política revolucionaria que luche por esa perspectiva.
Desde Contraimagen, el agrupamiento de artistas donde confluimos militantes del PTS, compañeros y grupos independientes, llamamos a todos aquellos artistas, estudiantes y grupos que día a día emprenden la producción cultural “a pulmón” en las ciudades, barriadas, clubes y centros culturales a trabajar juntos y debatir estas ideas.
Desde Contraimagen queremos aportar a organizar esa fuerza creativa para participar activamente de los convulsivos tiempos que vendrán. No queremos participar como víctimas sino como creadores activos y revolucionarios, la única manera genuina del arte. Cientos y cientos de compañeros y compañeras que desarrollan su labor diaria pese a las trabas que impone el capitalismo tenemos la fuerza para organizarnos junto a la clase obrera y el pueblo, construir nuestra propia organización y aportar nuestro grano de arena para cambiar el destino del mundo.

Octubre de 2008

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Cultura con clase, cifras argentinas

Según un informe de la Secretaria de Medios de la Nación, entre las actividades que la gente desearía realizar y no puede, el cine y el teatro ocupan el segundo y tercer lugar, y más de un 50% no accede por falta de dinero. 

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Según otra encuesta de la Secretaría de Cultura porteña realizada en La Boca, Barracas, Parque Patricios, Nueva Pompeya, Villa Soldati y Lugano, un 40% de los niños y más del 60% de los adultos nunca fueron al cine. En cuanto al teatro, las cifras rozan un 100%. Las “estadísticas oficiales” muestran que sólo un 35% del total de la población concurre al cine y alrededor de un 10% al teatro. A su vez este público corresponde en su mayoría a sectores socioeconómicos altos y medios, habitantes de capital federal y gran Buenos Aires. Los mismos estudios marcan que, 9 de cada 10 argentinos dice poseer al menos 1 libro en su casa. Pero a su vez explican que una “biblioteca” consiste en al menos 50 libros, y tan sólo el 25% dice tener esa cantidad de volúmenes. El 46% de la población leyó al menos un libro en el último año, el 54% no leyó ninguno. Entre los lectores también se destacan los de nivel socioeconómico alto y que residen en capital y Gran Buenos Aires. El resto, como en todas las demás áreas, son de nivel socioeconómico bajo y cada vez más alejados de la capital federal. Mientras la inversión anual per cápita en cultura del sector público en la Capital Federal es de aproximadamente 90 pesos, en el resto del país es de un promedio de 5 pesos. Rosario, Córdoba y Mendoza llegan a los 20 ó 25 pesos.

Las cifras muestran que el acceso a la cultura en nuestro país no escapa al esquema general de desigualdad. Por otro lado, la presentación del gobierno para esta información es una verdadera burla: “Los resultados de este trabajo de campo de Consumos Culturales en la Argentina parecen indicar que nuestro país va en camino de superar la recesión…”

Es que el gobierno de los Kirchner busca utilizar distintas iniciativas culturales para esconder la continuidad de las políticas de ajuste y entrega. Se inauguran museos de “derechos humanos” en ex campos de concentración, mientras Julio López sigue desaparecido! Se busca “cooptar” artistas populares para distintos eventos, pero detrás de los megarecitales, los Congresos de Cultura o los conciertos en la Casa Rosada, se mantiene una realidad que prosigue el camino de concentración y elitización de la producción y difusión cultural y artística. Gobernadores como el “socialista” Binner de Santa Fe también siguen este camino. La ciudad de los inundados, auspicia ciclos de cine con documentales críticos de la situación latinoamericana, mientras apoya los reclamos de las patronales agrarias!

En definitiva, es todo un “uso” de los recursos del arte y la cultura en función del consumo de las clases medias y sectores acomodados de las grandes ciudades, para disfrazar un sistema que nada da a las masas. Actualmente en la Argentina son los grandes empresarios como Fortabat –que acaba de abrir su propio museo-, Constantini del Malba, o el grupo Roggio, quienes tienen el control, movimiento y circulación de gran parte de las obras de arte.

En el campo cinematográfico las 5 distribuidoras extranjeras más importantes concentran el 75% de la recaudación y los espectadores. En cuanto al origen de las películas, se ve una clara predominancia del cine norteamericano. “Mientras la recaudación anual muestra un aumento progresivo, llegando en 2007 a un récord histórico, la cantidad de espectadores muestra un descenso ininterrumpido desde el 2004, probablemente asociado al aumento del precio de las entradas”.

Con respecto a la edición de libros, las 20 firmas nacionales más importantes (casi todas de capital extranjero) concentran el 50% de la producción y tres cuartas parte del mercado. Ellos deciden qué se publica o qué no; promueven éxitos comerciales, o marginan géneros menos “vendibles”. La situación argentina es sólo un ejemplo, es el capitalismo quien le cierra el camino a la cultura, en medio de su crisis sólo cabe esperar que se profundice esta situación.

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Documentales sin patron

Argentina, crisis económica y movilizaciones populares en diciembre del 2001. Neuquén, “una fábrica sin patrones”, no podía menos que llamar la atención de miles de personas y, entre ellos, por supuesto, decenas de documentalistas.

La experiencia de los trabajadores de Zanon se constituyó en una respuesta concreta a la crisis capitalista argentina, en un ejemplo de cómo la clase obrera puede dar una salida propia. A lo largo de los distintos documentales realizados se recorren importantes momentos de esta lucha. Volver a verlos hoy, recordarlos, proyectarlos y difundirlos tiene la importancia de mantener y multiplicar la vigencia de esta historia.

En octubre del 2008, y en medio de una crisis económica del capitalismo mundial, histórica, que traerá miseria para millones de personas (de eso se habla cuando se dice “recesión internacional”) y también cierres de fábricas con miles de despidos, la experiencia de Zanón es inspiradora. Plantada en Neuquén como una trinchera que quedó del “ya viejo”  2001 argentino, podemos apostar a que sea “un recuerdo del futuro”, una respuesta posible a la crisis capitalista, por eso difundir y seguir registrando esta experiencia es una apasionante tarea para los documentalistas.

Desde 1999, cuando comenzó el proceso de reorganización obrera en Zanon (cuando “Luigi” tenía su propia dictadura en la fábrica), la producción audiovisual ya acompañaba cada etapa de la lucha de los trabajadores ceramistas.

Los primeros partidos de fútbol en donde comenzaban a conocerse y planeaban cómo organizarse, ya fueron registrados por los propios obreros…

“Hay compañeros nuestros que empezaron a registrar, por ahí sin imaginarnos la importancia que iban a tener esas filmaciones, tanto en el laburo social que tuvimos que hacer en un primer momento, en los torneos de fútbol que hacíamos, como también compañeros que filmaron la asamblea de Cutral-co en donde empezamos a torcerle el brazo a la burocracia sindical, fueron momentos importantísimos, y hoy tener esas imágenes es un registro que nos refresca la memoria… sobre todo que la podemos compartir con otros trabajadores que están en la misma instancia… se ven reflejados y eso es lo más importante..” A. Lopez

Con las primeras experiencias de lucha se dieron origen los primeros trabajos documentales, en aquellos años en que “Zanon, todavía no era Zanon”. En el año 2000 se realiza “9 días de huelga en cerámica Zanón”, una producción de Contraimagen, filmada en Neuquén y editada en Buenos Aires. En su momento fue la única cámara que apuntó a registrar esta experiencia, y luego esas únicas imágenes de archivo se verán presentes en casi todos los trabajos documentales posteriores. En los comienzos de la historia, los primeros piquetes, las primeras asambleas, los primeros cortes de ruta, nacen los primeros trabajos documentales, y como se ve en “9 días…” los mismos trabajadores saludan y agradecen a los realizadores su presencia y apoyo en la lucha.

“…la idea de filmar llega de la mano de las organizaciones de izquierda, que tienen su equipo de documentalistas, nos llamó la atención de cómo registraban y cuál era la utilización que se le estaba dando, y entendimos que una gestión obrera o un sindicato tiene que tener también su propio equipo de filmación. La semilla de los primeros registros del 99/2000 prendió… En principio filmar en Zanon sirvió para los compañeros sacarse una inhibición sobre una cámara o sobre compañeros que estaban filmando, entender que estábamos haciendo algo en donde había que dar la cara, para los trabajadores, después ya pasaba desapercibida la cámara.…” C. Moya

“Tiene un valor documental enorme…mostrar haciendo el fondo de huelga, yo creo que nos trae un buen recuerdo, y una buena lección para que lo vean todos los obreros de Zanon, de cómo empezamos toda esta historia…el valor que tiene poder mirarnos retrospectivamente y ver hacia adelante es muy importante, muestra de alguna manera lo que es la conciencia, que no hay una conciencia rígida que se conquista de una vez y para siempre, sube y baja, ahora lo que sí queda que tiene un gran valor es la gente organizada, muchos compañeros se hicieron militantes revolucionarios, otros se hicieron coordinadores dentro de la fábrica, dentro de la gestión obrera y tomaron responsabilidades, eso fue lo que ha ido cambiando, y lo que está bueno es cada tanto ver de nuevo atrás, esas habladas arriba de la caja de una camioneta, con un megáfono que andaba más o menos, con los redoblantes y bombos que no pegábamos una nota, banderas hechas con letras a mano alzada… ha cambiado mucho, por eso esta bueno ver los viejos documentales para ver de dónde uno viene…” R. Godoy.

“…se empezó a ver la importancia que tienen estas filmaciones…Los compañeros plantean que cuando entra un compañero nuevo hay que pasarle los videos de cuando empezamos a cortar la ruta, cómo empezamos a hacer las asambleas,  y cómo sirve también porque un video también es un espejo, y uno ve cómo se le va transformando la cabeza…” A. Lopez

A partir del 2002, con la experiencia del control obrero, Zanón empezará a ser la fuente de inspiración de decenas de trabajos documentales, cortos o informes. “Zanon, escuela de planificación” realizado por Contraimagen/Ojo Izquierdo es el primer trabajo que apunta a dar a conocer el nuevo funcionamiento de la fábrica. Mediante entrevistas a los trabajadores y un detallado registro de la producción, sumado a los testimonios de los distintos sectores que se suman a apoyar la lucha, trabajadores de todo el país, Madres de Plaza de Mayo, todo se integra en este primer trabajo que tiene el objetivo de aportar a difundir ampliamente esta lucha. Zanon ya no está sola, luego de diciembre del 2001, este documental muestra como distintos sectores populares se suman para fortalecer este camino.

“Hubo una explosión de lo que fue el pos 2001 de la llegada de documentalistas no sólo regional, nacional, sino también a nivel internacional … En algunos casos eran de lo que ellos habían denominado el “turismo revolucionario”, venían a reflejar el “folklore” social, otros venían más interesados en conocer el proceso, y otros venían también con una actitud más militante, a mostrarnos procesos de otros lugares y a producir un material para poder discutir con la gente… de alguna manera eso es lo que uno más valora, al que se compromete, que no sólo filma y después muestra como parte de una obra,  sino el compromiso militante de muchos compañeros, que en muchos casos se arriesgaban al lado nuestro, que estaban en un piquete todo una noche, o que se comían un corte de puente y tener la gendarmería enfrente, y nunca se cruzaron de bando para filmar mejor, siempre estuvieron de este lado, entonces ese compromiso militante no sólo con la cámara en la mano, sino de llevar la experiencia a otros obreros y decirles mirá como hicieron acá… yo creo que ese es el que tiene más valor, el más genuino… yo creo que hicieron cosas espectaculares, poniendo su sensibilidad al servicio de la lucha, parece que eso se colara en el lente no, la sensibilidad de cada uno, cómo filma y en qué lo va a usar, yo creo que se nota…” R. Godoy

El 8 de abril del 2003 una masiva movilización de más de 5000 personas rodeó la fábrica e impidió que se concrete la amenaza de desalojo. Este hecho fue filmado y fotografiado por gran cantidad de realizadores, que luego incorporaron este capítulo en sus distintos trabajos.

“Mate y Arcilla”, realizado por Ak Krak y Alavío, es también uno de los primeros trabajos realizados para difundir la gestión obrera. Al comienzo, una movilización en la embajada Argentina de Berlín muestra la solidaridad internacional que comienza a despertar la lucha ceramista. El proceso de producción se va descubriendo con todo detalle, se muestra la solidaridad mutua con el pueblo mapuche y la creación de los nuevos modelos de cerámicos con sus motivos, las entrevistas comienzan a dar cuenta de las distintas vivencias y experiencias individuales, la relación con la familia o el cambio en la conciencia. Tiene un lugar importante la preparación cuidadosa de la seguridad y la movilización del 8 de abril. Las primeras reflexiones personales muestran también lo profundo del cambio que se está gestando. Uno de los trabajadores aporta una reflexión y describe cómo los ceramistas prestan atención tanto a la “pata productiva”, como a la “pata política” y destaca que ese es el “secreto” para sostener Zanon.

Otro trabajo realizado en esta fecha es “Zanon es del Pueblo” de Contraimagen / Ojo Izquierdo, un corto sobre la jornada del 8 de abril. Como en los trabajos anteriores, los realizadores que son parte de esta experiencia desde sus comienzos, dan cuenta con sus imágenes que esta historia se cuenta “desde adentro”. La justicia, las fuerzas policiales y todo el poder no pudieron pasar por arriba de los obreros ceramistas y  toda la enorme solidaridad que despertaron en la comunidad. Un formato de informe se combina con la búsqueda de la reflexión, todos los protagonistas de esta jornada quedaron registrados, y   las elección de finalizar con las palabras de Raúl Godoy “Estamos orgullosos de los obreros de Zanon que decidieron resistir con lo que sea necesario…estos son los obreros por los que vale la pena jugarse…se tuvieron que guardar la policía en los cuarteles porque acá estaba la gente…es el momento de salir a la ofensiva…vamos por todo…vamos a poner esta fábrica al servicio de la comunidad…” y Alejandro Lopez “…Ahora vamos por nuestro proyecto, porque somos ambiciosos… fuimos desde una comisión interna por un sindicato, luego por la fábrica y ahora por una sociedad más justa para todos los trabajadores…” trasmiten una fuerza especial para terminar un trabajo que recorrerá cientos de espacios de lucha y organización con el objetivo de seguir ampliando el apoyo a esta experiencia.

En el año 2004 se estrena “Fasinpat” de Daniele Incalcaterra, esta película también se articula alrededor de la amenaza de desalojo y la respuesta generada por los obreros y la comunidad. A lo largo del documental se va descubriendo con un registro directo en asambleas o charlas entre los propios trabajadores, las distintas opiniones sobre la coordinación, la solidaridad, la historia de la lucha, las pequeñas anécdotas. No hay entrevistas especiales, los testimonios van surgiendo del propio registro de los hechos. Se muestra mucho la asamblea, el debate entre los trabajadores, los dirigentes se muestran ahí mismo. A partir de la preparación para enfrentar el desalojo se van contando los distintos aspectos característicos de la historia.

La cámara sigue toda la experiencia y logra registrar momentos de gran importancia como la asamblea previa al 8 de abril, en donde los trabajadores expresan su fuerza y convicción en enfrentar todo lo que sea necesario. Un compañero dice “yo ya estoy re podrido…somos obreros dignos…prefiero morir peleando que morirme en mi casa muerto de hambre…”.

“… me impactó muchísimo cuando ví “La Batalla de Chile” sobre el proceso revolucionario de los años 70, y veía los testimonios de muchos compañeros, y está casi calcado…acá cuando Lorenzo dice que “ya está cansado, que ya habló con su familia y prefiere morir de pie que muerto de hambre…” que aparece en Fasinpat, es igual al testimonio de un obrero chileno que decía que el había hablado con su familia y que tenía la decisión tomada de defender esa fábrica como sea…se repite el proceso histórico de alguna manera… y esas cosas son impactantes “ R. Godoy

Los hechos que se vivieron en esos días fueron de gran importancia y todos los documentalistas allí presentes lograron transmitirlo. La historia impactó en los realizadores y todos ellos buscaron las formas de mostrarlo, además de los trabajos citados se realizaron otros cortos e informes, la experiencia de Zanon ya había ampliado enormemente su influencia y cada vez más cámaras apuntaban a mostrarla.

Durante esos meses también se estrenó la película “La Toma” de Naomi Klein y Avi Lewis. En este documental Zanon es una de las distintas historias de las fábricas recuperadas. Está presentada como un referente, “la veterana del movimiento”. Un rasgo distintivo es que logra entrevistar a Luis Zanon, las palabras del empresario sentado cómodamente en su refinado escritorio y afirmando que espera recuperar su fábrica, mientras reivindica su amistad con Menem, refuerzan la simpatía por los obreros y su lucha. Otro aspecto que destaca la película es la relación con la comunidad, mediante entrevistas en farmacias, peluquerías, ferreterías de Neuquén se descubre como Zanon se ha convertido en una verdadera causa popular. Además a través de una historia personal se aborda el tema de la participación política. La vida de Maty, obrera de Zanon, y su familia, muestran los choques y contradicciones entre la “vieja política” y las nuevas generaciones que comienzan a ser parte de nuevas experiencias de lucha.

La participación de realizadores extranjeros en “Mate y Arcilla”, “Fasinpat” y “La Toma” aportó también a dar más difusión internacional.

“…para nosotros ha sido fundamental, porque hay trabajadores que quizá nunca vamos a conocer, trabajadores de Italia, de España, de Brasil, Venezuela, en todos los lugares en donde se ha dado, pero esos trabajadores cuando vieron las películas y dieron el debate acerca del control obrero en una fábrica, acerca de la organización, hicieron el debate en base a lo que vieron, y producto de todo este trabajo fue que se hizo un lazo de coordinación entre trabajadores, eso es espectacular, y eso se ha logrado justamente con el registro que se ha venido llevando adelante…” A. Lopez

Durante el año 2006 se estrena el documental “No retornable” de Damian Parisotto y Sebastián Cásceres, dos jóvenes realizadores cordobeses. A través de distintas entrevistas se recompone la historia y el presente de Zanon. Los archivos de las primeras luchas se van intercalando con el relato actual. Los más importantes momentos y debates que cruzaron esta experiencia, como también las historias personales, todo está presente en “No retornable”. Además, fragmentos de la película italiana “Los compañeros” van acompañando cada etapa como un espejo, los trabajadores italianos desatan una huelga, debaten en asamblea sobre quién es realmente el dueño de la fábrica, y enfrentan la represión. Este elemento, sumado a la presencia de una canción de la guerra civil española que denuncia la explotación laboral, aportan la idea de universalidad, generalizan la experiencia de los obreros ceramistas, como una experiencia histórica más de la lucha de clases.

Entre el 2005 y 2006 también se realizan dos documentales en donde Zanon es parte de un “capítulo”, una historia más de distintos elementos de resistencia de nuestro país. “La dignidad de los nadies” de Pino Solanas y “Bialet Massé, un siglo después” de Sergio Iglesias.

Por último, y por ahora, en el año 2008 se estrenó “Corazón de fábrica” de Virna Molina y Ernesto Ardito. Este documental, que tiene un cuidadoso tratamiento de la imagen, denota a su vez que los realizadores tomaron contacto con Zanon una vez ya muy avanzado el proceso, y por esto mismo, sumado a una elección propia, la mirada pone el eje en aspectos de organización interna, relegando o devaluando importantes aspectos de la “pata política”, como la intensa experiencia de coordinación con otros trabajadores, movimientos de desocupados, pueblo mapuche, estudiantes, o el trabajo con la comunidad, presentes en muchos de los trabajos realizados durante los años más agitados de la lucha. A su vez pone el énfasis en remarcar un único personaje, cuya destacada presencia en el documental no deja espacio a todos los protagonistas que a cada paso fueron actores clave en la lucha de Zanon. En este aspecto también, el contraste con el resto de los trabajos es significativo.

Muchos más trabajos audiovisuales fueron realizados en todos estos años, con registro directo realizado por los trabajadores, cortometrajes, videoclips, spots, documentales, noticieros, en fin todo tipo de producciones nacionales e internacionales, convierten a Zanon en la lucha obrera más cinematográfica de la historia argentina.  Es verdad que coincide el tiempo histórico con las nuevas tecnologías, pero también es verdad que sólo los grandes hechos históricos ganan la atención de tan variados realizadores.

“Todos los trabajos que han hecho compañeras y compañeros, para nosotros han sido una herramienta para difundir en que situación estábamos los trabajadores, las reivindicaciones por las que estábamos peleando y sobre todo dar a conocer, sobre todo hacia otros trabajadores. Nos parece que ese fue y es el objetivo central, y hasta ahora consideramos que se ha cumplido…Yo creo que no tomamos dimensión de todo el trabajo que se está haciendo, que se hizo, porque realmente se está registrando parte de nuestra historia.” A. Lopez

“Se ha cumplido esto de que de Zanon hay que apropiarse, por que cuando nosotros decimos que Zanon es de la comunidad, que no es sólo de los obreros y demás, hacemos la invitación a que hagan eso, que se apropien de lo que significa Zanon, ese mensaje empezó a calar y muchos lo toman en sus manos…

Cuando nosotros hacemos esta lucha de Zanon como gestión obrera y vemos como desde los trabajadores podés ampliar al mundo de los artistas, a la comunidad, es espectacular, y acá se ve que los artistas han encontrado un lugar y eso es también muy valioso…” R.Godoy 

A su vez con el paso de los años la producción y difusión audiovisual fue cada vez más utilizada por los propios obreros ceramistas.

“Conocimos otras luchas a través de documentales y nos ayudaron muchísimo para que los compañeros entendieran por qué el fondo de huelga, quiénes eran esos trabajadores, esa utilidad la hemos tenido.” “Cuando fue el asesinato de Fuentealba, los periodistas filman una tomas, unos minutos, los obreros de Zanon teníamos la cámara prendida siempre, pusimos a disposición la cámara a los trabajadores…” C. Moya

“…nosotros después de esa represión hicimos un debate interesante entre nosotros, de cómo en una instancia tan decisiva como esa, en una represión tan dura, que tan importante es ir con las gomeras, que son las herramientas que utilizamos para la autodefensa, pero también llevar material para registrar, todo lo que podamos registrar en algún momento sirve, y justamente después, una de las imágenes que recorrió el mundo y fue utilizada como material en el juicio contra los asesinos de Fuentealba, fue producto de una cámara que tenía un compañero nuestro…” “También nos han servido los registros para mandar saludos, apoyos, nosotros hemos mandado a los compañeros del Casino, cómo no podíamos ir los 470 para allá, nos juntamos en asamblea y mandamos un cd con un mensaje de que no aflojen y ellos en su asamblea ponían una pantalla con un cd y recibían este saludo, y esto fortalece muchísimo, eso es parte de la utilización del registro también…”A. Lopez

Como vemos a lo largo de los distintos trabajos que aquí compilamos, podemos encontrar los primeros pasos de la lucha, las reflexiones sobre el comienzo del control obrero, la necesidad de la coordinación, el protagonismo de la asamblea y la democracia obrera, la coordinación con otros trabajadores, la relación con la comunidad, el interés por cada injusticia, por los distintos problemas sociales, las historias personales, los conflictos; en fin mas allá de las distintas miradas, en las imágenes quedan plasmados distintos aspectos de una lucha que está haciendo historia, y como todas estas cosas importantes de la vida, protagonizan y cobran nueva vida en una gran cantidad de películas, y aun queda mucho por mostrar.

Hoy la película de Zanon continúa. Con el objetivo de reforzar la campaña por la expropiación definitiva, se ha conformado en Neuquén una amplia Asamblea de artistas y trabajadores de la cultura, desde allí se están organizando actividades diarias para fortalecer esta lucha. A su vez ya son cientos de firmas las que apoyan esta iniciativa. El objetivo se mantiene, difundir y ampliar el apoyo a los trabajadores.

Pero la experiencia de la gestión obrera y los documentalistas es aún más estimulante. Zanon no es sólo la lucha obrera mas registrada de los últimos tiempos, es también una experiencia de aprendizaje mutuo entre obreros y realizadores, como queda en evidencia al advertir el valor que los trabajadores dan ahora al audiovisual, algo impensado cuando recién daban sus primeros pasos de lucha.

Hace algunos meses en una asamblea de la fábrica se dio un debate sobre qué films eran los que representaban la lucha ceramista, los trabajadores votaron que no había uno en especial que lo hiciera, sino qué valoraban y reconocían todos los documentales para difundir, abrir debates, etc. y así declararon a todas las películas como herramienta de lucha para defender la gestión obrera.

De todas las miradas documentales, especialmente de los documentalistas que se involucraron y comprometieron de manera militante, aprendimos mucho en estos años. Vale una reflexión final: frente a la crisis capitalista que caerá sobre los pueblos, el ejemplo ceramista como respuesta ante los cierres de fábrica deberá ponerse en primer plano. Y quizás también los cineastas debiéramos ser tan ambiciosos como los ceramistas, si los obreros de Zanon se apropiaron de la herramienta audiovisual y la incorporaron a su lucha, nosotros tenemos que apropiarnos de esta experiencia para trasladarla a nuestro ámbito, poniendo en nuestros objetivos recuperar el campo cinematográfico de los patrones que nos imponen sus reglas y poner realmente el cine bajo control de sus trabajadores…

El arte esta en otra parte

Nuevas experiencias en el arte y la cultura surgidas al calor del 19 y 20 de diciembre del 2001.

Esta nota no tiene el objetivo de ser un aporte teórico ni un análisis estético. Simplemente trata de un recuento de la “historia reciente”, para hacerla consciente, para criticarla, y para continuar experiencias. Porque fueron nuevos tiempos sociales los que renovaron y seguirán renovando las prácticas artísticas y culturales, y porque a su vez son éstas quienes pueden y necesitan buscar la forma de influir en los nuevos tiempos. Lo que sigue intenta ser un aporte más para continuar un camino de crítica a la cultura dominante iniciado por decenas de grupos e individuos en los últimos tiempos.

* * * *

I – Argentina, nuevos tiempos

Cuando las ideas de los años ´90 fueron tiradas por la borda en nuestro país de la mano de las movilizaciones populares de diciembre del 2001, una nueva creatividad dejo atrás su timidez y comenzó a expresarse. En cada esquina con el surgimiento de las asambleas populares, en las fábricas ocupadas y puestas a producir por sus trabajadores, en la unidad cotidiana de los distintos sectores populares. Cuando lo excepcional e insólito se volvió cotidiano, los sectores más sensibles al arte, la cultura y la comunicación respiraron por fin nuevos aires y con pulmones llenos comenzaron a andar. Pasaron dos años y meses de aquellas jornadas, se sucedieron avances, retrocesos, trampas y laberintos, pero algo quedó claro, ya nada volverá a ser como antes. Una nueva realidad buscó expresarse y se adueñó de las cámaras de jóvenes cineastas, de los textos de nuevos periodistas, se ofreció como fuente de inspiración a nuevas canciones, poesías, historietas y obras de teatro. Retomó del pasado lo que estaba vivo, aunque olvidado y volvió a unir el arte y la política. Surgieron cientos de iniciativas para comenzar a dar pelea a la maquinaria cultural engendrada en una década plagada de ideología individualista y posmoderna. Los nuevos pasos en el arte y la cultura se multiplicaron en cientos de experiencias, y dentro de ellas el campo audiovisual fue uno de los más expandidos y desarrollados. Las cámaras de video y las nuevas tecnologías aportaron a difundir y mostrar esta nueva realidad. Agrupados en colectivos, grupos o con realizaciones individuales, en distintos puntos del país y unidos a distintos sectores en lucha, una nueva oleada de cineastas y videastas anclados en una nueva perspectiva irrumpió para quedarse. Los sectores sensibles al arte y la cultura encontraron genuina libertad de expresión de la mano de quienes enfrentan las miserias de este sistema. Los trabajadores y los sectores populares en lucha encontraron un nuevo aliado.

Dentro de incontables ejemplos de colaboración que se desarrollaron luego de diciembre de 2001, uno de los más destacados fue el proceso que se desarrolló alrededor de dos importantes fábricas ocupadas por sus trabajadores, Brukman y Zanón. Desde la producción de varios videos reconocidos internacionalmente sobre distintos momentos de la lucha, pasando por obras de teatro y proyecciones realizadas en la fábrica, hasta el desarrollo de eventos culturales en momentos clave como la “Semana Cultural: Arte y Confección”, realizada desde las carpas de la resistencia en Brukman, o el Certamen Experimental de Arte Independiente, realizado en forma conjunta entre distintos grupos de artistas, estudiantes y docentes con los trabajadores de Zanón y el MTD Neuquén, en tres sedes, el obrador del MTD, el Sindicato Ceramista y la Casa Marx.

II – La experiencia audiovisual

Por los agitados días de enero de 2002 se funda el colectivo Argentina Arde. Como una de las tantas “asambleas populares”, pero esta vez integrada por artistas, periodistas, fotógrafos, videastas, con su propia identidad de producción artística, cultural y de comunicación. Dentro de quienes impulsaron esta iniciativa se encontraban grupos que ya venían trabajando desde años anteriores como Boedo Films que atravesó toda la década menemista produciendo documentales sobre las distintas luchas de los trabajadores en esos años, Cine Insurgente que contaba con la realización del documental “Diablo, familia y propiedad” o el grupo Contraimagen que desde 1997 realizó distintos trabajos sobre Derechos Humanos y luchas de los trabajadores, y también nuevos grupos que cobraron auge y dinamismo al calor de los hechos del 2001 como Indymedia, Grupo Venteveo y otros. Se forman comisiones de trabajo y se llegan a editar varios números de un periódico, varios video- informes y realizar distintas acciones callejeras. Son distintos grupos de realización los que aportan materiales para los video-informes: Alavío, Contraimagen, Ojo Izquierdo, Ojo Obrero, Boedo Films, Cine Insurgente, Indymedia. La experiencia atraviesa muchas de las contradicciones que recorren las asambleas populares y luego de profundos debates y prácticas contrapuestas entre los integrantes se disuelve tomando cada sector distintos caminos. Los propios límites que marcaron al proceso de diciembre de 2001, como la falta de intervención y protagonismo de la clase trabajadora y las distintas posturas de tipo autonomista se expresaron en este ámbito. Para “Que se vayan todos” no eran suficientes las asambleas populares, los cacerolazos o alianzas de “piquetes y cacerolas”.

Para combatir el poder de los medios de comunicación masiva no era suficiente una “contrainformación” en general. Así la producción de los grupos se dirigió a unirse a los diferentes proyectos políticos en juego, a los distintos movimientos sociales y organizaciones que plantean diversos caminos para continuar el movimiento de diciembre. Algunos se agrupan en el llamado “cine piquetero”, otros vuelven a una producción individual y comercial utilizando al “conflicto social” sólo como cartel para ser invitados a festivales o cursos en el exterior, otros exploran nuevas formas y otros se unen a los distintos procesos de lucha del movimiento obrero. Se producen trabajos reflejando las experiencias de los movimientos de desocupados como el Ojo Obrero que sigue el itinerario de la Asamblea Nacional de Trabajadores y las distintas luchas del Polo Obrero, el grupo Alavío que registra distintos momentos de organización de los MTD, el colectivo Indymedia que realiza una producción sobre la represión en Avellaneda. Otros grupos como Boedo Films, Contraimagen, Ojo Izquierdo, comienzan a seguir de cerca el proceso de ocupación de fábricas con los casos más emblemáticos de Zanón y Brukman. Pero a lo largo del país surgen otros grupos y realizadores independientes como los rosarinos de La ConjuraTV o Santa Fé documenta y muchos otros que comienzan a buscar las imágenes de la nueva Argentina post-2001. Surgen espacios alternativos de difusión como las proyecciones en asambleas populares, barrios, facultades, etc.

El ejemplo más interesante en el sentido de difusión alternativa es el de la película “Raymundo” de Ardito y Molina, un excelente trabajo documental que narra la historia de vida del cineasta desaparecido Raymundo Gleyzer, que no se estrenó comercialmente, sino que fue recorriendo un circuito alternativo e independiente a lo largo de varias provincias del país. Una de las experiencias que continúa el sentido colectivo y que expresa un aporte nuevo en esta nueva situación, es la conformación de KINO-Nuestra Lucha. Durante el 2do. Encuentro de Fábricas Ocupadas realizado en septiembre del 2002 en la fábrica Brukman, con la participación de los obreros de Zanón, Brukman y de distintas fábricas y sectores se decide lanzar a la calle el periódico obrero Nuestra Lucha, y en el mismo sentido se conforma una comisión de medios de este encuentro desde donde surge la idea de impulsar un colectivo que produzca las imágenes de esta propuesta de los trabajadores. Poco después se realiza la 1er. Asamblea de KINO también en la fábrica Brukman de la que participan los grupos Boedo Films, Contraimagen, Ojo Izquierdo de Neuquén, Humberto Ríos, Virna Molina y Ernesto Ardito, integrantes de Indymedia, estudiantes de Cine Documental de la Universidad de las Madres, estudiantes y videastas independientes. En esta reunión se remarca la necesidad de ser un colectivo que se integre orgánicamente al movimiento impulsado por los trabajadores. Se destaca que cuando son los trabajadores los que comienzan a impulsar una iniciativa independiente y clasista para organizarse y combatir a las direcciones burocráticas como se expresa en el periódico Nuestra Lucha, la producción de un noticiero obrero debe ser una parte integral de este proyecto.

Las conclusiones de experiencias anteriores como Argentina Arde, marcaron las diferencias con esta nueva experiencia. Esta vez no se trató de unirse sólo para realizar una tarea de “contrainformación en general” como en aquel momento, sino de comenzar a transitar un camino consciente junto a un sector de trabajadores que se plantea la importante tarea de combatir a la burocracia sindical, retomar las mejores experiencias clasistas y plantear claramente la “independencia de clase” como perspectiva. Así se da impulso a la realización de los distintos números del KINO. El primer Noticiero incluye los trabajos: “Zanón, escuela de planificación” del colectivo Ojo Izquierdo de Neuquén, “Lavalán, Valentín Alsina” y “Control Obrero” de Contraimagen y Boedo Films, “Construcción” de Contraimagen, “Aportes” de Boedo Films. Luego se realiza una edición especial sobre Brukman con los trabajos “Control Obrero”, “La fábrica es nuestra”, “Obreras sin patrón”, que tuvo un importante papel en la difusión de los hechos de represión a las trabajadoras de Brukman a nivel nacional e internacional. El segundo número del noticiero incluye un trabajo sobre las inundaciones de Santa Fe, un informe sobre la proyección de Los Traidores en Grissinópoli, un corto contra la guerra de Irak y el video “Nuestras voces, nuestros cuerpos, nuestras vidas”, sobre el Encuentro de Mujeres en Rosario. También se editó un especial sobre Zanón con “La fábrica es nuestra”, se realizó un importante trabajo sobre la “Huelga del Subte” y recientemente se realizaron las producciones “Mineros, la tragedia del turbio”, y “ARS, triunfo de delegados por sección”. En esta última etapa quedó pendiente la realización de un trabajo sobre la lucha de los trabajadores de Zapla, ya que durante el registro documental realizado junto a los trabajadores en huelga la policía incautó parte del material impidiendo así por esta vía que las imágenes de esta heroica lucha se difundan en el resto del país.

III – En otras partes

Las trabajadoras de Brukman demostraron, entre muchas otras cosas, que pueden hacerse cargo de una fábrica, y, como planteó Celia Martinez, también podrían hacerse cargo del país. Desde este lugar de la historia pudieron despertar también el entusiasmo, la energía, la creatividad, el interés de decenas de artistas, de todas las disciplinas, que a lo largo de la lucha de Brukman fueron realizando distintas experiencias. En el mismo sentido los trabajadores de Zanón convocaron grupos musicales como la Bersuit, Ataque 77, inspiran guiones de documentales nacionales y extranjeros y agrupan también en sus puertas a nuevos músicos, plásticos, cineastas, estudiantes, que ponen sus producciones allí, “al lado de quienes pueden cambiar la historia”. “Las obreras sin patrón” se convirtieron en protagonistas de varias producciones audiovisuales, abrieron también las puertas al teatro y al cine dentro de la fábrica. Se puso en escena la obra “La Madre” de B. Bretch (basada en la novela de Gorki), adaptada a personajes del conflicto actual, fue de una gran importancia para los actores que podían llevar una producción de gran contenido crítico a la sociedad de clases a un escenario real desde donde se practica esa crítica, y los trabajadores la recibieron con en- tusiasmo y para muchos de ellos ese fue su primer acercamiento al teatro. La misma noche se proyectó la película Raymundo por primera vez en Capital y en la charla posterior los realizadores reivindicaron pasar la película en la fábrica ocupada como parte de la continuidad de la generación de Gleyzer y los cineastas revolucionarios de los ´70. Así a lo largo del conflicto otros ejemplos se sucedieron como los “Maquinazos por Santa Fe”, donde con las máquinas de coser en la calle se confeccionaban prendas para los inundados, organizado por las trabajadoras contra el aislamiento de la coyuntura electoral y con la colaboración de artistas independientes.

La realización que congregó a la mayor cantidad de artistas de distintas disciplinas en torno a la defensa de Brukman fue la Semana Cultural “Arte y Confección”, durante el año 2003 en medio de la pelea por la vuelta a la fábrica. Organizada por los grupos integrantes de Kino-Nuestra Lucha, junto con TPS (Taller Popular de Serigrafía), y los grupos Arde Arte, ETC, Intergaláctica, Rosita Presenta, Soledad y compañía, y artistas y colaboradores de distintas disciplinas, la Semana Cultural se realizó a partir del 27 de mayo en la carpa que sirvió de acampe para la resistencia. La convocatoria planteó la solidaridad con la lucha de las trabajadoras desde un ángulo de total libertad en la creación artística. La semana comenzó con una muestra fotográfica y nuevamente con la proyección de Raymundo con un debate posterior. Continuó los días siguientes con charlas sobre el movimiento de mujeres; sobre literatura, a cargo del crítico Noé Jitirk; se realizó también una mesa redonda sobre “Clase obrera, formas de lucha y organización”, en la que expusieron Naomi Klein, Osvaldo Bayer y los historiadores Alejandro Schneider, Daniel Campione, Alicia Rojo y Josefina Martínez. En la parte musical se contó con todos los estilos: tango, bandas de rock y música popular . También se proyectaron películas en pantalla gigante con una sección especial sobre Fernando Birri con “Los Inundados” y “Tiredié” (en referencia a las negligentes inundaciones de Sta. Fe que se reproducen desde hace 50 años igual) y se realizaron diversos talleres de armado de muñecos, talleres literarios, obras de teatro, muestras fotográficas y de artes plásticas Arte y Confección no sólo tuvo el mérito de reunir a gran cantidad de artistas con un objetivo común y concreto de apoyar una lucha obrera, sino que también sirvió de espacio para la reflexión sobre su propia práctica y la relación del arte con la política y la lucha de clases como se expresó en el Encuentro de Arte y Conflicto. Allí más de una decena de artistas e historiadores expusieron sus ideas sobre la situación del arte y la cultura en la actualidad y la relación a lo largo de la historia del arte y la política. Participaron integrantes de los grupos GAS-TAR, Ca.Pa.Ta.co, Arte al Paso, las historiadoras Ana Longoni y Andrea Giunta, integrantes de Contraimagen y artistas y comunicadores independientes. Para algunos de sus impulsores fue una continuación histórica de Tucumán Arde, pero más importante aún por realizarse en el mismo espacio físico del conflicto. La Semana Cultural por Brukman, junto al Certamen de Neuquén, fue uno de los eventos artísticos más importantes de apoyo a una lucha obrera en los últimos tiempos. Logró rodear de solidaridad y dar una amplia difusión al conflicto de las trabajadoras, que continuaron resistiendo hasta diciembre cuando al fin pudieron entrar nuevamente a la fábrica.

En el mes de marzo de este año la ciudad de Neuquén fue el escenario de otra importante iniciativa: el 1er Certamen Experimental de Arte Independiente: “Latinoamérica Arde”. Esta vez la muestra se desarrolló junto a los obreros de Zanón y en apoyo a trabajadores desocupados del MTD que sufrieron una brutal represión policial en noviembre del 2003 por parte del gobierno de Sobisch. Por esto “Contra la represión y la impunidad” fue la principal consigna de convocatoria. Impulsado por los grupos el Ojo Izquierdo, Rojo Kelv, estudiantes y docentes de Bellas Artes, obreros de Zanon, Taller de Serigrafía y programa Resistiendo (Juv. MTD), artistas independientes de Neuquén; Metric (Mendoza), Contraimagen, Grupo Boedo Films, realizadores del film ‘Raymundo’ (Capital), con el apoyo de Los Nuestros, Taller Popular de Serigrafìa (TPS), Los Interventores (Capital), el CeProDH y otros, y con el auspicio del Sindicato Ceramista y la Juventud del MTD-Neuquén, se desarrolló este certamen. “Este certamen es el fruto de la unidad y el esfuerzo de trabajadores ocupados y desocupados, artistas, estudiantes y comunicadores. Bienvenidos entonces, a la muestra interdisciplinaria de arte militante, que no sólo busca expresar la realidad, sino que pretende TRANSFORMARLA”, decía el programa de actividades. Durante cuatro días se sucedieron muestras plásticas, recitales, títeres, artes callejeras, fotografía, diseño, proyecciones, poesía, teatro, danza y charlas debate en las tres sedes del evento: el sindicato ceramista, el obrador del MTD y la Casa de Cultura Karl Marx. Casi un centenar de artistas, más de 250 obras, decenas de notas en diarios, radios y televisión regionales que reflejaron diariamente las distintas actividades y el punto de encuentro de los artistas que buscan un compromiso real con las luchas de los trabajadores y sectores populares. Se estrenó “Raymundo”, se proyectaron “La Cuarta guerra Mundial” Y “La revolución no será televisada”. Entre la música de los Santos Inocentes, Los Nuestros, Sin Neuronas y Metric, se escucharon las palabras de los obreros de Zanón y los jóvenes del MTD, como Pedro “Pepe” Alveal, el jóven que perdió un ojo por la brutal represión policial, y que desde el escenario ante más de mil doscientos jóvenes reivindicó y agradeció a todos por la realización del evento. Para finalizar se realizó una Asamblea Abierta con obreros, artistas, estudiantes y vecinos donde se debatió sobre diversos temas como la necesidad de una coordinadora de grupos de artistas; sobre la coptación del artista y su producción por parte del régimen; la centralidad de la clase obrera como única capaz de llevar hasta el final la lucha por la liberación del arte y la humanidad, entre otros; y sobre la necesidad de continuar esta experiencia. La realización del Certamen en Neuquén mostró la potencialidad de la actividad artística y cultural para rodear de apoyo las luchas obreras y enfrentar el aislamiento, entendiendo esta unidad como parte de la misma lucha y perspectiva.

“Queremos llevar nuestras obras junto a quienes con su obra diaria sientan las bases para una cultura verdaderamente nueva, a los trabajadores que dijeron basta a la humillación y tomaron las fábricas en sus manos, a los millones de desocupados que luchan por trabajo genuino, a las mujeres que alzan su voz contra la opresión cotidiana, a los estudiantes que se animan a cuestionar la academia, porque creemos que sólo junto a ellos podremos invertir el (des) orden establecido. Juntos podemos resistir los intentos del gobierno de institucionalizar todo lo que hay de nuevo en la cultura”. (fragmento de la convocatoria al Certamen)

IV – El “retorno a la normalidad”

Los verdaderos dueños del poder en nuestro país tomaron cuenta muy seriamente de los nuevos aires surgidos de aquel diciembre del 2001. No podían esperar mucho, ni dar tiempo a que se siga desarrollando. Primero fue Duhalde con la devaluación, la represión y la contención social. Luego llegan las elecciones y poco a poco consiguieron presentar a la sociedad un nuevo personaje que termine de encauzar la “protesta social” llevándola de las “calles” al “palacio”. Con la especial colaboración de la burocracia sindical concentrada en la tarea de impedir que el conjunto de los trabajadores pueda comenzar a plantear una salida propia, las clases dominantes se cambian su disfraz y empiezan una nueva etapa. El presidente Nestor Kirchner a su servicio, como bien lo describe el periodista Lopez Echague, es “El gran prestidigitador”, que llegó a su puesto con un 20% de los votos, de una sociedad hastiada del circo de los políticos capitalistas, y, que a través de distintas maniobras y especiales colaboraciones, pudo alcanzar hoy casi un 70% de popularidad. “El gran prestidigitador clama una y otra vez: no pagaremos la deuda externa a costa del hambre de los argentinos; luego gira tres mil millones de dólares al FMI, el veinte por ciento de las reservas del país, y los espectadores, víctimas del letargo, celebran sonoramente ese engaño camuflado de éxito. Entretanto, en los próximos meses, los millones de extras muy probablemente habrán de recibir, como todo fruto del provechoso acuerdo, ajustes, recortes, caída del poder adquisitivo, desdén, congelamiento de salarios, aumentos en las tarifas de los servicios públicos. Algunos intelectuales gastan palabras y posan para la fotografía en el hall de la Casa Rosada …” Así un importante número de intelectuales, artistas, periodistas, académicos, organismos de derechos humanos, críticos, etc. pasaron rápidamente de elogiar a las asambleas populares por su convocatoria espontánea, por su carácter de movimiento, por su novedosa forma de organización, a “adular” los gestos y discursos del señor K. Una gran maquinaria de engaño que congregó un ejército de bufones serviles sus órdenes. Grandes puestas en escena como el acto de recuperación de la ESMA o el megarecital del 25 de mayo fueron iniciativas del gobierno para que la cultura y los derechos humanos den un “respaldo” a sus políticas. Para continuar este juego de engaños, en el terreno de la cultura y el arte también se presenta un discurso por un lado y se expresa una realidad muy distinta por el otro. El suplemento cultural del diario Clarín festeja un supuesto surgimiento de “Cine Social para la era K”, y el suplemento NO del primer medio de comunicación oficialista como lo es hoy Página 12 plantea que “Los recientes estrenos, (refiriéndose a Memoria del Saqueo de Solanas, Juicio a las Juntas de Rodriguez Arias, Nietos de Avila y El tren blanco de Giménez y García, ndr) marcan la llegada del mundo documental a una etapa profesional: fueron estrenados en 35mm y en pantalla de cine, cuando el rubro parecía destinado al ostracismo del video…”, “El momento y este cierto auge no parecen casuales: el recordatorio del golpe de estado (1976-1983) de ayer, el clima político inspirado en la general aprobación de la gestión del presidente Kirchner y cierta maduración narrativa y estética, ambientan los estrenos documentales…”. Pero mientras estos medios nos quieren hacer creer que el “cine social” tiene un lugar en el gobierno de Kirchner, la verdad es que la gran mayoría de los jóvenes videastas y cineastas que estuvieron el 19 y 20 y que acompañaron con sus imágenes los distintos movimientos sociales, siguen hoy destinados al “ostracismo del video”, ya que acceder a un subsidio del INCAA, o conseguir fondos para producciones independientes en la argentina pos devaluación, y con un presupuesto bajísimo para cultura, sigue siendo una tarea inmensamente difícil. La nueva cultura del “estilo K” siguen siendo las entradas carísimas para todos los espectáculos, incluido el cine y los bajos presupuestos para Educación y Cultura, el manejo arbitrario de los subsidios estatales a las producciones artísticas, el “oficialismo” de los medios de comunicación en manos de los monopolios o la censura del canal estatal que prohíbe la salida al aire del film “Los Traidores”, los bajísimos sueldos de los trabajadores estatales del arte y la cultura. La era K sigue garantizando la continuidad de los negocios de las grandes productoras y los mercenarios del arte, para quienes la crisis económica y la devaluación pueden ser también una oportunidad comercial. Los artistas verdaderamente independientes y críticos no tienen, ni tendrán un lugar en este “capitalismo serio” como gustan llamarle. La mayoría de la sociedad, los trabajadores, los desocupados y los sectores populares viven la cultura real y cotidiana del hambre, la represión policial y la flexibilización laboral. Mientras tanto la cultura del engaño encuentra sus aliados en los grandes medios de comunicación que inundan con series televisivas, telenovelas, talks shows o programas especiales sobre “seguridad” y el señor Blumberg, los escasos momentos libres.

V – La lucha continúa…

En los últimos meses nuevos “actores” se dispusieron a ocupar el escenario de las calles del país. Encabezados por el señor Blumberg junto a los sectores más reaccionarios, los medios de comunicación y el gobierno se escuchan los mismos reclamos: castigo y escarmiento a los luchadores populares; más seguridad, o sea más policías en las calles y un creciente ataque a los derechos democráticos. Esta nueva “agenda” tiene por objetivo esconder los verdaderos problemas que enfrenta la gran mayoría, la desocupación, el salario, la falta de salud y educación. Las causas que dieron origen al movimiento de diciembre, a las asambleas populares, los piquetes y cortes de ruta, las fábricas recuperadas, no sólo se mantienen sino que se profundizan. Las causas que dieron origen a nuevas experiencias en el arte y la cultura se encuentran tan presentes hoy como ayer, y muchos de los “protagonistas” que acompañaron su recorrido buscan continuar su lucha. En distintos puntos del país, grupos de trabajadores exigen la recomposición de sus salarios, las importantes luchas como la de los desocupados de Caleta Olivia por trabajo genuino o la de los trabajadores de Zapla, muestran otra realidad que los medios se encargan de ocultar. Los obreros de Zanón siguen produciendo y generando puestos de trabajo, a pesar del endurecimiento de las órdenes de desalojo, otros trabajadores se organizan para recuperar sus organizaciones de la burocracia, como en la alimentación y en Astilleros Rio Santiago. Es junto a estos sectores donde los artistas, comunicadores y trabajadores de la cultura, tenemos planteado mantener vivo y darle continuidad a todo lo nuevo que surgió y se multiplicó con fuerza en nuestro país luego de diciembre del 2001. Mantener viva la crítica, enfrentar los engaños y luchar por la verdadera libertad de creación. El trabajo cotidiano de un arte verdaderamente independiente está en otra parte, junto a quienes denuncian y enfrentan las miserias de este sistema.

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