Una experiencia para el control obrero del cine y la tv [idZ]

En 1895 los hermanos Lumière presentaron su cámara, el cinématographe, de la cual ellos mismos eran operadores. Ante el impacto, para el año siguiente encargaron la construcción de 200. Podía transportarse como una pequeña maleta, de manejo manual, no dependía de la electricidad. Notablemente se podía ajustar para convertirla en proyector y máquina de copiar, por lo que un solo operateur con el equipo representaba una unidad completa de trabajo. Podían ir a una ciudad, ofrecer presentaciones, rodar nuevas películas en el día, revelarlas, copiarlas en su cuarto y exhibirlas por la noche. Y eso hicieron. Los operadores de Lumière trabajaron en todos los continentes, salvo en la Antártida; y tras las proyecciones el público se los llevaba en andas. En poco más de dos años hicieron crecer la colección de películas de la firma a más de 750, pero en los anuncios y en la prensa siempre figuraban las palabras Lumière y cinématographe, pero rara vez la del operateur.

En 1995, en ocasión del primer centenario del nacimiento del cine, el British Films Institute encaró un proyecto audiovisual para repasar la historia. En Francia es Jean-Luc Godard quien encara la tarea, pero realiza un controvertido film llamado 2×50 años de cine francés. En él discute con Michel Piccoli, encargado de los acontecimientos institucionales que se preparan para la celebración. Entre varios ataques, Godard le pregunta incisivamente qué es exactamente lo que se celebra. Piccoli responde: “Se celebra el primer siglo del cine. Hemos tomado como fecha el año 1895 que es la fecha de la primera exhibición pública con espectadores que pagaron para ver una película”. A esto Godard replica: “Es decir que se celebra la explotación del cine, no la producción”. La epopeya del primer cine había sido reducida oficialmente al cobro de una entrada.

En el siglo que separa ambas historias, el cine fusionado con la industria dio lugar a un nuevo tipo de experiencia cultural. Para encarar producciones a escala masiva, el viejo cinématographe se diversificó en múltiples dispositivos de registro y producción, mientras el operateur mutó a un colectivo de técnicos y trabajadores de la industria del cine. A su vez, la industrialización dividió el trabajo en tres grandes aéreas: Producción, Distribución y Exhibición, sin los cuales los films tampoco llegarían al gran público. Sin ellos no habría películas, ni series de TV, ni noticiarios, no habría historias. Ese trabajo está siempre a la vista porque el plano filmado es el resultado de la confluencia entre electricidad, iluminación, fotografía, sonido, vestuario, maquillaje, escenografía, limpieza, catering, guionistas, actores. En el silencio de “la toma” se captura ese producto colectivo, pero en los anuncios y en la prensa siempre figuran brillantes las palabras “director” y “productor”.

Este artículo tiene el objetivo de divulgar el punto de vista sobre la “industria” que intentaron adoptar en Inglaterra sus trabajadores, a través de su Sindicato, la Asociación de trabajadores de Cine, TV y Técnicos de Gran Bretaña (ACTT en sus siglas en inglés1). En un momento de crisis económica tuvieron el atrevimiento de pensar que podían tomar en sus manos el control, lo cual abre algunas reflexiones que abordaremos al final del artículo. Para esta investigación, además de la traducción al español del informe original de la ACTT, se realizó hace unas semanas una entrevista en video a Peter Cox2, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de BECTU (Broadcasting Entertainment Cinematograph and Theatre Union), quién rescató esta historia en 2010. El video, e informe completo traducido, puede verse en internet.

Ante la crisis, ¡tomar la industria en nuestras manos!

En agosto de 1973, la ACTT publicó el informe “Nacionalizar la industria del cine y TV”, que fue la culminación de aproximadamente dieciocho meses de trabajo de un foro abierto con decenas de miembros. El foro había sido creado dos años antes, en 1971, en medio de una gran crisis del sector audiovisual. Se impulsa por iniciativa de militantes del grupo de tendencia trotskista Socialist Labour League, a partir de la regional de “freelances” que plantean en asambleas esta perspectiva; como resolución se organiza el foro para debatir el tema. Hay que destacar que la discusión de casi dos años que da lugar al informe final de la ACTT se dio en el medio de un ascenso de la lucha de clases en Gran Bretaña. Del ‘68 al ‘74 se vivió unagran oleada de luchas obreras. La más destacada fue la huelga minera nacional en 1972, que triunfó, por aumento salarial contra el gobierno de Edward Heath (Partido Conservador), donde por primera vez se organizaron los “flying pickets” (piquetes móviles) en la entrada de las fábricas para que no entren los carneros, incluso a otras industrias relacionadas con el sector. La oleada de huelgas es lo que más tarde hizo caer al gobierno conservador de Heath.

En esta situación, cuando en 1971 el debate es llevado a las bases del Sindicato de Cine y TV, surge la conclusión de que la crisis es producto del dominio capitalista del sector. Peter Cox cuenta que el ala derecha intentó sabotear y retrasar el proceso. Pero no tuvieron éxito. (…) Era una perspectiva para atraer a todos los trabajadores en la industria del cine, escritores, productores, directores, a todo el mundo, a los trabajadores que barren el escenario.

En el Foro se investiga y elabora un programa para dar salida a la crisis. Se apunta a los monopolios nacionales y extranjeros, que desinvierten, precarizan el trabajo, cierran estudios, generan desempleo, porque la producción cinematográfica es un simple negocio. El programa luego es votado en un congreso de varios gremios que lo apoyan, y plantea como conclusión la audaz propuesta de que es necesaria la nacionalización bajo control obrero y sin compensaciones de toda la industria del cine y la TV británica.

En vistas del fracaso de la propiedad privada

En las páginas del proyecto se encuentra un estudio pormenorizado, a través de los años, sobre los principales monopolios, procedencia, ganancias, datos de distribución, costos de producción, publicidad, relación con los salarios, etc. de la industria británica. Transcribimos aquí algunos fragmentos cortos de las conclusiones. Creemos que tienen una enorme actualidad para pensar una respuesta a problemas similares que enfrentan hoy trabajadores del cine y la TV, en Europa, tras la crisis capitalista. Podría haber sido una salida incluso en los casos de cierres y reestructuraciones del sector público, como la TV griega (ERT) compuesta por tres cadenas, o la Radiotelevisión Valenciana (RTVV); ambas cerraron dejando a miles de familias en la calle, a pesar de la lucha y resistencia de sus trabajadores.
El proyecto de la ACTT en cuanto a la caracterización y política general planteaba:

«En vista del fracaso total de la presente propiedad privada del sistema de producción cinematográfica, distribución y exhibición, no solo para proporcionar a los miembros de este y gremios aliados empleo completo, la seguridad del trabajo y un futuro seguro para ellos y sus familias, sino también para garantizar la propia continuidad de la producción cinematográfica en sí, y la existencia y desarrollo de los medios técnicos necesarios, esta Unión exige la nacionalización de la producción cinematográfica, distribución y exhibición sin indemnización y bajo el control de los representantes de los trabajadores elegidos por ellos, con el fin de servir a la sociedad adecuadamente en sus necesidades culturales y de entretenimiento.»

Hay que tomar en cuenta que no solo tomaron este programa en defensa de sus puestos de trabajo, sino que expresaron en él un proyecto distinto para la industria del cine, a la que consideraban “un medio de expresión cultural nacional, una fuente de riqueza general de la comunidad, de bienestar y disfrute, un medio básico de comunicación y educación”. En contraposición a que “desde su desarrollo tecnológico y la subsecuente industrialización inicial, el cine ha sido el instrumento de las fuerzas sociales y económicas dominantes en la sociedad… una industria que es propiedad y está controlada por grandes imperios financieros cuya única preocupación es el balance social y el dividendo”.
Por esto concluían que sus razones para exigir la propiedad pública de la industria eran sociales y políticas. A su vez, la idea del “control obrero” surge de la experiencia negativa ante nacionalizaciones anteriores, que según ellos les habían enseñado algunas lecciones:

…el alcance de nacionalizaciones anteriores siempre ha sido insuficiente desde el principio, y las industrias, una vez en manos del sector público, han sido manipuladas para servir a las necesidades del sector privado. (…) Nuestra demanda es para una industria en la que los propios trabajadores sean responsables de la gestión de la industria… sin los cuales no podría existir. El Control de los Trabajadores de la industria del cine no es un adorno bonito, sino una parte esencial de nuestra demanda…sin ella, ni la relación del trabajador con su vida, ni la relación de la industria con la comunidad puede cambiar.

Para terminar se planteaba que todo esto debía implementarse sin compensaciones, porque:

«No hay que pagar por los productos de la explotación de la población y los trabajadores de la industria… Los activos de la industria de cine se encuentran casi exclusivamente en manos de los monopolios nacionales y extranjeros que han estado estrangulando y apretando la industria y el público, y la posibilidad de compensar a estos monopolios para su explotación, nos repugna.»

La adopción de este programa por parte de un Sindicato provocó una dura oposición desde la derecha, ya que demostraba un cerrado enfrentamiento a que la crisis la paguen los trabajadores. A la vez ponía en marcha ideas sobre la “industria cultural” y los medios, que apuntaban en una perspectiva anticapitalista. Demostrando al mismo tiempo que los sindicatos no tienen porqué limitarse a levantar demandas mínimas.

Silenciar y condenar al olvido

A las pocas semanas de publicarse, como reacción al avance de las bases, Peter Cox cuenta que desde la conducción se organiza un “gran golpe, un golpe del ala derecha, en el Sindicato” en unidad con los sectores estalinistas. “El efecto deseado era silenciar a quienes habían producido el informe sobre la nacionalización y enterrar el informe”. Una verdadera caza de brujas interna que desplaza a los impulsores, para disciplinar a los trabajadores del cine. Peter Cox, que participó en aquel foro como un miembro más, dice que para él,

los medios son una parte muy importante del control social y la gran batalla es –y la ha sido durante varias décadas aunque no se hable de esto–, ¿qué clase debe controlarlos? ¿Quién debería controlarlos, la burguesía o los trabajadores?

De ahí que fuera quien se ocupara de rescatar el proyecto de la ACTT para el presente. Aunque las cosas parecen no haber cambiado porque, según él, “fue una larga batalla, logré convencer al Sindicato de que suban el informe en el sitio web, aunque no lo adoptaran como política propia, en parte porque han pasado cuarenta años y en parte, bueno, ¡no quieren adoptarla como política propia!”, aunque sea “un buen momento para sacar a relucir estas ideas, porque deben volver a cobrar vida” en el contexto de la crisis capitalista.

Planes para la industria cultural

Hay varios aspectos interesantes para rescatar de esta historia. Uno de ellos es que el planteo de la ACTT de “Nacionalización sin pago y bajo control obrero de la industria cinematográfica”, en Inglaterra, surge como salida realista luego de un análisis concreto de la crisis de la industria, desde adentro de un Sindicato y por el debate de las bases. Al ser un Sindicato de trabajadores y técnicos quien organiza el foro y prepara este programa, se tiñe la experiencia de componentes distintos a otros planes de ataque a la industria cultural con visiones más “utópicas”.

Hay que recordar igualmente que en situaciones agudas de lucha de clases o procesos revolucionarios en otros países, cuando se enfrentó abiertamente el dominio capitalista, los técnicos y trabajadores del cine fueron parte sustancial, aunque a veces se recuerden más los nombres conocidos de directores. En esos momentos también surgió la idea del “control obrero”. El mayor límite que tuvo la experiencia de la ACTT fue la total confianza en el Partido Laborista, para una supuesta aplicación pacífica y gubernamental del mismo. La historia demuestra que un programa de estas características solo puede ser impuesto por medio de una lucha revolucionaria, que decida enfrentarse a la violencia impuesta por el Estado para defender los intereses de la “industria cultural”. Esta conclusión debe acompañar la revalorización de esta perspectiva, que adquiere una enorme actualidad, ante la crisis capitalista actual.

En Argentina, conocer esta experiencia sirve para pensar alternativas realistas para los trabajadores del sector. Aunque no estamos ante casos de cierres masivos o desempleo, en el sector existe un alto índice de precarización laboral, a pesar de la permanente propaganda oficial sobre los supuestos beneficios de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales. Aprovechando esto y el bajo costo de la mano de obra, grandes productoras internacionales encuentran en Argentina una base donde finalizan trabajos que destinan a distintos países. A la vez, el monopolio norteamericano de la distribución y exhibición cinematográficas se mantiene sobre el 70 % de las salas de cine; mientras las políticas para la “producción nacional”, solo mantienen un espacio de producción subordinado a muy bajo costo. Conocer y difundir esta experiencia es también un aporte para que los trabajadores de medios audiovisuales y realizadores pensemos la necesidad de recuperar también los sindicatos, para transformarlos en herramientas de lucha por los intereses de los trabajadores, con una orientación que comprenda los medios de producción cultural desde una perspectiva anticapitalista.

Cabe una última reflexión que va más allá de esta experiencia. La idea misma de “industria cultural” de la cual la industria cinematográfica es un paradigma, es una contradicción en los términos, en vista de que es el primero (industria) el que domina y determina el segundo. Y así, lo que podría contribuir al crecimiento de la creatividad y subjetividad humana, se reduce a la historia del cobro de un boleto de entrada. De ahí que los avanzados medios técnicos de producción estén en manos de monopolios concentrados, que además no permiten su uso por parte de la aplastante mayoría de la población, arrogándose el derecho supremo de definir los contenidos e imponer las formas. En la introducción a este artículo quisimos mostrar cómo el trabajo de la legión de “técnicos” queda relegado y oculto, producto de una forma de producción y realización que bien podría ser otra. Podemos decir también que, de alguna manera, en las particularidades de la industria cinematográfica, los trabajadores involucrados directamente en la realización sufren no solo una expropiación desde el punto de vista del valor, sino otra desde el punto de vista del aporte creativo. Aunque el director aporte “su mirada” y sea considerado “un genio”, todas las películas están construidas en base a innumerables aportes creativos que construyen el plano finalmente recortado por el camarógrafo. El solo hecho de pensar que los avanzados medios técnicos de producción pudieran pasar a ser bienes públicos controlados por los operateurs despierta la imaginación ante la segura explosión creativa resultante de tal experiencia.

Violeta Bk y Javier Gabino
Entrevista en Londres: José María Martinelli

1. Association of Cinematograph, Television and allied Technicians.
2. La entrevista fue realizada por José María Martinelli, documentalista argentino residente en Londres, corresponsal de TVPTS (puede verse en el canal de Youtube “londoninformes”). Peter Cox es documentalista, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de BECTU (sindicato de los trabajadores técnicos de Radiodifusión, Entretenimiento, Cine y Teatro), en representación del sector/regional de producciones de Londres.

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Artículo publicado en:

El cine de las ideas de Marx [La experiencia de Harun Farocki]

Desde sus comienzos, el mundo del cine se desarrolló rodeado de una historia del siglo XX abundante en conflictos sociales, crisis, guerras y revoluciones. Ningún artista puede escapar a su tiempo, los realizadores cinematográficos tampoco. El mundo audiovisual da cuenta también de los debates políticos e ideológicos de su época y en un mapa histórico encontramos cineastas con distintos objetivos políticos.

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Más allá de la propaganda de Hollywood que inunda el plantea con toda su maquinaria imponiendo gustos, géneros, temas y actores de moda desde hace años, los cineastas de izquierda siempre tuvieron un importante lugar.

Desde los pioneros del cine soviético, renovando el conjunto del lenguaje audiovisual, el cine crítico y social de la Alemania de los ´20, los cineastas anarquistas y socialistas españoles, los surrealistas cuestionando la moral burguesa, los “rojos” de Hollywood que nutrían las listas negras del macarthismo, la oleada de los ´60 y ´70 con cientos de realizadores militantes de distintas tendencias de izquierda que surgieron en todos los continentes influídos por la revolución cubana y el mayo francés, los resistentes al triunfalismo del capital y el “nuevo cine social” que resurge a fines de los ´90, hasta las variadas experiencias audiovisuales al calor de la crisis actual, que se apropian de las nuevas tecnologías y renuevan la producción en distintas partes del mundo; todas estas, y muchas más, son parte de una rica historia de realización audiovisual, que con mayor o menor intensidad,  buscó y busca la crítica del sistema capitalista.

En medio de esta nutrida historia nunca faltó la iniciativa de llevar al cine las ideas de Marx.

El sueño inconcluso de Einseinstein de realizar la película sobre «El capital«; la crítica a la alienación del trabajo en la genial Tiempos Modernos” de Charles Chaplin; la explicación de la plusvalía a través de animaciones en Me matan si no trabajo y si trabajo me matan”, de Raymundo Gleyzer; los intentos de filmar El capital de Marx, hasta lograr concretar dos cortos sobre el mismo, de Harun Farocki; las “Noticias de la Antigüedad ideológica”, de Alexander Kluge sobre Marx-Einseinstein y El capital, como también una gran cantidad de películas biográficas y documentales actuales como Marx reloaded”.

Inspirados también en esta historia y retomando el desafío, desde Contraimagen-TvPTS encaramos este año la realización de la miniserie “Marx ha vuelto”.

Revisando e investigando para conocer parte de las experiencias anteriores nos encontramos con los textos de Harun Farocki, sobre la realización de dos films sobre economía basados en las elaboraciones de Marx.

Harun Farocki, nació en Checoslovaquia y estudió cine en Berlín, de donde fue expulsado de la escuela por realizar films de agitación revolucionaria. En los años ´60 fue parte del movimiento del nuevo cine alemán junto a Herzog y Kluge, entre otros. Fue redactor de la reconocida revista Filmkritik y docente en muchas escuelas y universidades. El contenido crítico recorre sus producciones con trabajos como “Fuego inextinguible”, “Instrucciones para quitarle el casco a un policía”, “Imágenes de la prisión”, Trabajadores saliendo de una fábrica“, entre casi un centenar de producciones audiovisuales para cine y TV. En los últimos años estuvo realizando muestras y seminarios en distintos lugares del mundo, en donde impulsó la experiencia de filmar “El trabajo en una sola toma”, una serie de videos que en un solo plano secuencia documenten la condición del trabajo en sus diferentes formas contemporáneas en contextos muy diversos.

En este post compartimos sus reflexiones sobre la realización de dos films basados en textos de Marx: “La división de todos los días” y “Un asunto que se entiende (15 veces)”, lo que sigue son fragmentos de su libro “Desconfiar de las imágenes”:

«…A principios de 1969, con Hartmut Bitomsky nos propusimos hacer una serie de películas didácticas sobre economía política. El plan era realizar tres producciones con las que se pudieran explorar los Elementos fundamentales para la crítica de la Economía Política y El capital de Marx. Las películas no buscarían reemplazar la lectura sino, al contrario, complementarla.

Hasta el fin de la República de Weimar, en el movimiento obrero alemán había existido un gran sistema paralelo de formación, sostenido por el Partido Socialdemócrata y luego también por el Partido Comunista alemán (KPD) y otros partidos radicales, por sindicatos, iglesias, universidades populares y asociaciones. Aproximadamente unos diez mil trabajadores estudiaban materias específicas: historia, política, economía y muchas generales: desde astronomía a literatura, desde geología a nutrición. Nosotros creíamos en la reaparición efectiva de un movimiento de esas características y nuestra herramienta de aprendizaje contribuiría con el resurgimiento de esas grandes universidades populares. Como si nos propusiéramos construir un auto para conseguir la creación de una red vial.

Hartmut ya había leído a Marx, yo casi nada. Leímos durante meses, de día solos, a la noche nos juntábamos y resumíamos lo leído e intentábamos encontrar ejemplos que pudieran ilustrar la teoría. Valor de uso y valor de cambio, precio y valor, plusvalía absoluta y relativa, caída tendencial de la tasa de ganancia. Nuestra lectura complementaria más importante era Ernest Mandel. También nos encontrábamos regularmente con Wolfgang Lenk, que había estudiado un poco de matemática y podía formalizar el constructo teórico marxiano y reproducirlo de forma sistemática. Convocamos a su vez a una estudiante de pedagogía y psicología, Petra Milhoffer, y leímos muchos textos sobre cibernética y máquinas de aprendizaje programado. Esta expresión hoy ya casi no se usa. En esa época los pedagogos e informáticos recurrían a las ideas sobre interactividad y navegación que venían de la mano del desarrollo de las computadoras, que en esa época todavía no eran algo cotidiano y por eso se diseñaban máquinas propias.

A mediados de 1969 nos invitaron a un albergue juvenil en Dörnberg, cerca de Kassel. Un grupo de unos cuarenta hombres y mujeres, entre ellos muchos de nuestros amigos, estaban pasando ahí sus vacaciones. La casa y la comida eran gratis, también había una pileta de natación. Nosotros habíamos sido invitados como docentes junto con otras personas. Bitomsky, Lenk y yo nos dedicamos durante varias semanas a estudiar durante la mañana a Marx, a la tarde o a la noche transmitíamos lo que acabábamos de aprender o de profundizar. Los participantes del curso mostraban seriedad e interés en nuestras clases. De vez en cuando Bazon Brock, que también estaba ahí como docente, intentaba molestar. Al transmitir lo que acabábamos de aprender de forma casi inmediata, tratábamos el conocimiento como algo que nos pertenecía a todos. El conocimiento no debía ser propiedad privada. Es probable que nuestro rol de jóvenes docentes también tuviera un cierto grado de pretensión.

El título que le pusimos a la primera película de la serie fue “La división de todos los días”. La jornada laboral comprende dos instancias: en la primera los obreros cumplen con el trabajo necesario para su subsistencia y para la obtención del material de trabajo que reemplaza a las materias primas y a los productos semimaufacturados. En la segunda instancia se produce la plusvalía. Concebimos una serie de tres películas, cada una de diez minutos. El primer film se ocupa de la explotación no capitalista, de la esclavitud, del artesanado y del trabajo doméstico. El segundo film aborda la explotación capitalista. El título de la tercera película sería “El capitalismo es progresivo”. Probablemente nos resultó demasiado fácil provocar con este proyecto. En nuestras películas representaríamos con tres ejemplos el argumento de Marx respecto del modo en que el capitalismo avanzado crea las condiciones para su abolición o superación, según el Manifiesto Comunista. Antes y después de cada film se debatiría lo visto y lo escuchado (y lo leído, ya que había muchos títulos intermedios) con los estudiantes. Para dar un ejemplo de cómo utilizar nuestro material organizamos una clase y la filmamos. Primero intentamos con un grupo de aprendices de oficios, pero casi no quisieron hablar. También obtuvimos todo tipo de resistencia de un grupo de estudiantes de arquitectura de la Universidad Técnica de Berlín que se autodenominaba RoteZelie Bau [Célula Roja de Arquitectura]. Yo actuaba de profesor y mi tarea consistía en lograr que los alumnos comprendieran y reprodujeran un contenido bien definido. Solo faltaba entregar un certificado al final.

A Wim Wenders le gustó la extensa toma en la que se muestra a los comerciantes de esclavos en una terraza haciendo bailar a un esclavo, representado por un estudiante tailandés, y nos dio muchos puntos en Filmkritik por esta escena. En la película también había escenas completamente toscas, tomas cuya existencia se justificaba únicamente porque estaban en el guión, como la de la mujer trabajando en una máquina, que aparecía incluso varias veces porque nos servía de trasfondo para un cálculo de plusvalía…

”La división de todos los días” se exhibió en el festival de Oberhausen en 1970. Mostramos solo el film didáctico, no la versión donde yo aparecía de docente frente a la Célula Roja de Arquitectura. Esa versión fue emitida poco después por el canal WDR1II, que también había subsidiado la producción del film. No recuerdo ni un solo grupo que pidiera la película didáctica para organizar una formación en economía. En su lugar, sí me acuerdo que nos invitaron a proyectar nuestro trabajo en el cineclub de los realizadores de los estudios Bavaria en Munich. Por la noche, después de la función, nos fuimos juntos a un bar, nos pagaron unas copas y se quejaron de no poder hacer nada político. Nosotros dijimos que las películas hechas en estudio nos parecían progresivas. Reinhardt Hauff contó con cierta melancolía que él incluso ya había filmado en un estudio con un lago artificial, pero que le interesaba otra cosa….

…Para la segunda parte de nuestro trabajo sobre economía, que se llamó “Un asunto que se entiende (15 veces)” [Eine Sache, die sich versteht (15mal)\, pedimos financiamiento oficial. Para algunos críticos de cine, funcionarios cinematográficos y productores seguíamos siendo autores que, si bien llevaban adelante un proyecto un tanto desacertado, aún entraban en la categoría de representantes de la protesta. Nos dieron el dinero que habíamos solicitado. Era tanto que hasta pudimos guardar un poco para otro proyecto y realizamos primero tres películas de diez minutos de duración para una suerte de manual introductorio al lenguaje cinematográfico, cuyo título provisorio fue Anviko -un acrónimo de Andiovisuelle Kommunikation. Filmamos en color, que en esa época era más caro que en blanco y negro, utilizamos actores y muchísimas locaciones. También llegamos a editar dos de los tres spots filmados, pero no a mezclarlos ni a copiarlos.

En la segunda película sobre economía nos desviamos de nuestra rigurosidad didáctica, la película fue concebida como un film en sí mismo y ya no queríamos imponer qué había que aprender de cada parte ni cómo había que enseñarlo. El despliegue de esta producción fue grande, nos agotamos por completo. Todas las mañanas antes de empezar a filmar pasábamos horas cargando y descargando material. Una vez filmamos un banquete romano en un cuartel desmantelado (dos romanos dialogaban mientras tanto sobre economía), ya no recuerdo por qué no habíamos retomado como Marx el discurso griego.

“Los dos romanos no logran descubrir lo común entre las mercancías. Ellos no trabajan. Lo que llega a sus mesas no son mercancías, sino valores de uso, riquezas. […] Marx escribe que Aristóteles no pudo hallar el principio a partir del cual funciona el intercambio de mercancías.”

Después de los romanos, la cámara debía trasladarse sin cortes a la habitación contigua, donde negociaban un herrero y un campesino. “Las mercancías son el resultado del trabajo privado. El herrero y el campesino comparan las horas de trabajo gastadas.” (Extraído del boletín informativo del Forum des jungen Films [Foro del cine joven], de Hartmut Bitomsky y Harun Farocki).

Para esta escena doble habíamos querido conseguir una palmera y un burro enano, pero la gente del equipo consiguió un palmera enana, que parecía una planta de interior, y un burro enorme que no estaba muy predispuesto a ser empujado escaleras arriba hasta el tercer piso y escaleras abajo, mucho menos. En la Universidad Técnica yo había visto un simulador de manejo: unas casas y unas señalizaciones viales pegadas sobre una cinta giratoria; cuando la cinta giraba en dirección a una cámara parecía que se recorría una ciudad de juguete. Nosotros hicimos que dos estudiantes montaran una estructura similar, pero en lugar de casas había unos paquetes con mercaderías que se dirigían a la cámara. Filmamos la imagen y la usamos de fondo en un estudio. Vista a través del parabrisas de un auto, el resultado sería un vehículo atravesando un paisaje de bienes de consumo. Hicimos la escena del fondo en el estudio de la escuela de cine, aunque en esa época teníamos prohibido el ingreso. Esperamos el momento oportuno, montamos unas tablas y subimos un pequeño automóvil empujándolo sobre una rampa aproximadamente un metro y medio hasta la puerta del estudio. Sacamos rápido las tablas y cerramos la puerta: el portero, sentado en una casilla a unos veinte metros de distancia, solo tenía que darse vuelta una vez y nuestro golpe maestro se habría convertido en un fracaso.

Logramos robar una escena técnicamente compleja, pero no prestamos demasiada atención a lo central del asunto: el diseño del mundo de las mercancías. Ni siquiera nos ocupamos de conseguir un escenógrafo para el armado. Vivíamos en la época del auge del arte pop y enrolamos a dos artesanos aficionados que jamás habían reflexionado sobre este tipo de arte representativo, probablemente ni siquiera sabían de lo que hablábamos. En el automóvil metido de contrabando en el estudio había dos actores, los filmamos desde atrás. Hartmut decía después que en un caso así Godard habría elegido algunas otras tomas y que habría mostrado de costado el auto quieto en el estudio. Al menos pensábamos en Godard.

Hartmut también decía que era “poco materialista” que hiciéramos que un desocupado actuara de extra durante toda una secuencia. Algunas escenas de época de la película parecen salidas de la televisión, como cuando los jefes, para pascuas, juntan un par de marcos e invitan a un grupo de gente a pasearse en trajes históricos por un castillo.

“Un asunto que se entiende (15 veces)” se proyectó por primera vez en 1971 en el Foro del cine joven de Berlín. El rechazo del público y de la prensa fue muy fuerte. “El curso rápido de economía política propuesto es muy elemental y, además, demasiado caricaturesco como para ser aceptable como película didáctica. (…) Incluso en los pasajes ‘más serios’, el esfuerzo por ser ilustrativo se transforma en una moraleja primitiva. Hasta aparecen los antiguos romanos en sus lechos, para que al espectador le quede claro cuándo es justo el intercambio de mercancías.” (“Un asunto que se entiende”, DerAbend, Berlín, 26/05/71).

Tampoco las organizaciones estudiantiles ni los locales de proyección independientes, que habían ido aumentando con el tiempo, exhibieron mucho el film, lo que también tenía que ver con que el fraccionamiento entre los grupos cada vez era más extremo. Los partidos no podían aprobar nuestra película porque no había sido una idea de las comisiones correspondientes ni era una producción de sus propios miembros. Para los que rechazaban cualquier tipo de dogma, el film seguía siendo muy dogmático. Abandonamos el proyecto y nunca filmamos la tercera película para una formación marxista.

“Probablemente solo pueda comprobarse si se ha logrado la transformación de teoría en material didáctico cinematográfico considerando la aspiración propia del film, pensado como un proyecto con un destinatario determinado. Pero las imágenes y las escenas representadas no siempre logran vincularse de forma convincente con las tesis sostenidas y deberá comprobarse en la práctica en qué medida esta discrepancia puede resolverse en las discusiones con los grupos destinatarios. En comparación con los films anteriores, la ruptura del ascetismo didáctico mediante la incorporación de una nueva técnicas de citas, que apuesta a la experiencia cinematográfica de los espectadores, demuestra un cierto avance.” (Gertrud Koch, “El público como presa. Sobre las trasnoches de cine del Experimenta , Frankfurter Rundschau, 07/06/71)…»

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“Marx ha vuelto” por las redes sociales y las redes reales

El pasado 1 de mayo tuvo lugar el lanzamiento de «Marx ha vuelto», una miniserie de ficción en cuatro capítulos, basada en el Manifiesto Comunista de la cual participamos. Puede verse en este link el Capitulo 1 «Burgueses y proletarios»: http://youtu.be/eckwjxa0-w4 y acá el capitulo 2 «El mercado y las crisis capitalistas»: http://youtu.be/0VDOkgYpLWI (y cada nuevo capítulo se estrenará todos los jueves de Mayo).

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Entre el amplio grupo de trabajo implicado en esta realización, elegimos el día emblemático de la lucha de los trabajadores a nivel mundial para el lanzamiento, una gran fecha para hablar de Karl Marx. Tras la publicación online, el video saltó a distintos sitios de la izquierda, blogs político-culturales y especialmente miles de usuarios de Facebook (que crecen hora a hora) y comparten el video. El primer capítulo suma miles de seguidores por las redes sociales. Con subtítulos en inglés y francés (y próximamente en otros idiomas), los comentarios y felicitaciones llegan desde distintos lugares del mundo. Aunque sea una historia con «mucho de Argentina», Marx la hace automáticamente internacional, no podía ser de otra manera.

En el guión, “Marx ha vuelto está ambientada en la Argentina actual, que al igual que otros países sufre los embates de la crisis económica, allí los trabajadores de una fábrica gráfica (que en el país tienen una larga historia de lucha y organización) sufren suspensiones y despidos; un grupo de ellos se organiza para luchar mientras son dejados de lado por la burocracia sindical. Al mismo tiempo, Martín, protagonista de esta historia, se encuentra leyendo el Manifiesto Comunista (se lo pasa una militante), y termina por encontrarse con Karl Marx, sin quedar en claro si eso es sueño o realidad. A lo largo de los cuatro capítulos, en los cuales se van sumando personajes y giros, Karl Marx irrumpe en la historia con sus ideas revolucionarias sobre las clases sociales, las crisis capitalistas, el Estado y el Comunismo.

Esa es la trama que está en curso, con un tratamiento formal que explora el lenguaje de las redes sociales, montaje veloz y multiplicidad de recursos, elipsis marcadas y sin necesidad de «contar todo», con una duración de 13 min. cada uno, la historia se completa por la interactividad de los internautas. El reconocido actor Carlos Weber, interpreta a Karl Marx en esta miniserie. Carlos Weber, junto con Liliana Andrade, vienen trabajando durante años el personaje de Marx, para la versión argentina de la gran obra de Teatro Marx en el Soho del historiador Howard Zinn. Junto a él, trabajó un grupo de jóvenes actores de importante trayectoria en el teatro independiente nacional. Por una evocación documental, sus nombres reales coinciden con los personajes de ficción; y los extras son militantes, simpatizantes y activistas de izquierda dispuestos a participar de la construcción de las tomas. La propuesta de «miniserie» busca confluir con la explosión de este género en la actualidad. La utilización de las redes, con una realización muy cuidada, busca romper el elitismo del Cine de pantalla al que no accede toda la población, por costos y por tiempos de trabajo que impiden el goce de la cultura para la amplia mayoría.

Es muy interesante destacar que esta avanzada de Marx por redes virtuales, es continuidad de una avanzada por redes reales de trabajadores que estudian en Argentina el Manifiesto Comunista. La producción estuvo a cargo del IPS (Instituto del Pensamiento Socialista) y la realización por el grupo de cine Contraimagen y el canal de TV online TVPTS. Y forma parte de una iniciativa del PTS (Partido de Trabajadores Socialistas) en el Frente de Izquierda, para difundir las ideas marxistas en todo el país. Parte del financiamiento proviene del aporte económico de la banca del diputado Christian Castillo, cuya dieta va para un fondo puesto al servicio de apoyar luchas obreras y populares e iniciativas sociales y culturales. Los cuatro capítulos antes de su estreno online, cumplieron una primera etapa, como un material especialmente utilizado en los cursos sobre el Manifiesto Comunista que impulsó el IPS entre febrero y Marzo de este año en Argentina. Centenares de trabajadores y trabajadoras de todas las edades, jóvenes estudiantes, docentes, obreros de fábricas de la zona norte, sur y oeste del gran Buenos Aires, de Rosario, Córdoba, La Plata, Neuquén, Mendoza, Santa Fe, Jujuy, que por primera vez se acercan a la militancia en la izquierda, pudieron participar de una nueva propuesta de formación ideológica que incorpora la ficción audiovisual como parte de sus contenidos. El montaje final de los capítulos aprendió de estos cursos y los ajustes finales surgieron de esta experiencia colectiva que aún continúa. Esas redes reales de trabajadores están llenas de una nueva militancia clasista y de sindicalismo de base en Argentina, que los tuvo como protagonistas en huelgas y piquetes durante el Paro Nacional del 10 de Abril.

Desde el nacimiento del Cine, siempre se exploraron distintas propuestas para llevar las ideas de Marx a la pantalla, cuestión que esta revalorizándose en los últimos años con la aparición de libros, historietas, videos. El propio Lenin lo impulsó hace un siglo cuando planteó su famosa idea: “de todas las artes, el cine es para nosotros la más importante”. Veía en el nuevo arte el poder de hacer sentir las ideas, criticar e invitar a transformar el mundo; la antítesis de la brutalidad estalinista que momificó sus ideas. La explosión del lenguaje audiovisual como el medio hegemónico de comunicación, y las nuevas tecnologías interactivas, nos pone a aquellos realizadores que somos militantes frente al desafío de innovar en lo que podamos, si de lo que se trata es de criticar nuestro mundo y agitar las ideas revolucionarias. Mientras trabajamos, recordamos el sueño inconcluso de Einseinstein de realizar la película sobre «El capital»; la crítica a la alienación del trabajo en la genial «Tiempos Modernos» de Charles Chaplin; la explicación de la plusvalía a través de animaciones en «Me matan si no trabajo y si trabajo me matan», de Raymundo Gleyzer; los intentos de filmar El capital de Marx, hasta lograr concretar dos cortos sobre el mismo, de Harun Farocki; las «Noticias de la Antigüedad ideológica», de Alexander Kluge sobre Marx-Einseinstein y El capital, como también una gran cantidad de películas biográficas y documentales actuales como «Marx reloaded». No podía ser de otra manera. El lenguaje audiovisual se está mezclando continuamente, a lo largo de la historia se nutrió de los más importantes sucesos de la lucha de clases y las revoluciones. «Marx ha vuelto» apuesta a que en el lenguaje de nuestros tiempos, y en medio de una crisis económica internacional contra la que se levantan trabajadores y jóvenes; el montaje de imágenes, sonidos, personajes y recursos varios, expanda por la red las ideas revolucionarias del marxismo. Esta es una práctica actual del Cine militante.

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Artículo publicado en:

VIDEO: Control obrero de la industria del Cine y la TV [Workers’ control of Film and TV industry]

En la revista «Ideas de Izquierda» N° 9 (Mayo 2014), escribimos un artículo titulado «Una experiencia para el control obrero del cine y la tv» sobre el proceso que llevaron adelante los trabajadores de la Asociación de trabajadores de Cine, TV y Técnicos de Gran Bretaña (ACTT en sus siglas en inglés). La nota tiene el objetivo de divulgar el punto de vista sobre la industria cinematografica que intentaron adoptar en Inglaterra sus trabajadores, buscando una salida a la crisis en la que había caído, y que estaba generando desinversión, precarización del trabajo, cierre de estudios y desempleo. Debatieron el problema en un foro de discusión abierto entre 1971 y 1973 (que había sido votado en asambleas), donde llegaron a la audaz conclusión de que la industria del Cine y la TV se debía «Nacionalizar sin pago, y ponerla a funcionar bajo control obrero». El programa luego es votado en un congreso de varios gremios que lo apoyan, lo que  valió el ataque del ala derecha del Sindicato, la persecución a los autores y el intento de que se olvide la experiencia. Sobre esto ya escribimos antes una nota en este blog [ver], tomándolo como parte de otras experiencias del Siglo XX donde buscar inspiración; y también otra nota [ver] revalorizando esa perspectiva para Argentina cuando publicamos el documento traducido al español [ver pdf]. Lo nuevo en este artículo en IdiZ (que pondremos online mas adelante) además de ciertas reflexiones nuevas, es la entrevista en VIDEO que acá publicamos, realizada en Londres a Peter Cox, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de BECTU (Broadcasting Entertainment Cinematograph and Theatre Unión), quién rescató esta historia en 2010. La entrevista fue registrada y editada, con mucho arte, por nuestro amigo José María Martinelli, documentalista argentino residente en Londres, corresponsal de TVPTS-Contraimagen y puede verse también en el canal de youtube «londoninformes«, también en la página de «Ideas de izquierda».  ¡Les dejamos acá el VIDEO, esperamos comentarios y que lean el articulo!

Violeta Bk / Javier G

 

 

Consideraciones abstractas sobre problemas concretos [diferentes significados de la agitación y propaganda leninista]

Lo que sigue es un borrador, en todo caso una guía de trabajo llena de largas notas al pié, que quizás sean mas interesantes que el desarrollo propuesto. Es difícil superar las hojas de notas buscando la definición a un concepto mutante, de los que hay muchos en el marxismo. Ese concepto es el de «agitación y propaganda» leninista, que ya había abordado >>aquí<<. Venía intentando profundizar esa idea y leí >>este gran artículo<< de Fredy Lizarrague y Jonatan Ros sobre el Paro del 10A y la construcción de un partido leninista, lo que me decidió a darle forma en los últimos días.

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Creo que el concepto de «agitación y propaganda»[1] es importante no solo por la posibilidad, sino por la necesidad de sostener un «discurso de masas» (agitación) desde el PTS, por la ubicación conquistada junto al Frente de Izquierda para la construcción de un partido revolucionario, como venimos haciendo por ejemplo con la campaña nacional por la absolución de los petroleros de Las Heras («discurso de masas» o «agitación» que no sea tan democratizante como poner un candidato presidencial «en carrera»). Mientras que la misma «propaganda» adquiere para nosotros otra escala, objetivos y formas antes no explorados.

Lo que subyace a mi anterior articulo en este blog sobre esto, es el hecho de que intentando profundizar el estudio de los problemas de la comunicación de masas de una organización revolucionaria, sucedió que desde cualquier punto que intentara profundizar, me encontraba de lleno con la acción política, alejándome de la lógica de «los medios de comunicación» como se entienden en la actualidad para la formación de partidos políticos. La «agitación» por la acción, o la «propaganda» ligada a la experiencia que ahí planteaba creo que es el punto de partida para entender uno de sus significados leninistas (que se desprenden de las lecciones estratégicas de la III internacional revolucionaria), a mi entender el fundamental para poder encarar como es necesario sus otros usos. El mismo concepto tiene cierta movilidad y evolución en el bolchevismo y no refiere siempre a lo mismo, aunque estoy seguro que en su acepción positiva jamás se refiere al mero «discurso» ni a «difundir ideas» o «realizar campañas» desde afuera sobre la clase obrera y las demás clases oprimidas, sino que refiere a una relación estrecha entre «experiencia y conciencia» desde adentro de la clase obrera, y hay que considerarlo también parte constitutiva e indisoluble de la táctica del «frente único».

En su acepción negativa, que está señalada en el artículo de FL y JR[2], refiere a la crítica del plano meramente discursivo y estéril de una «secta comunista», lo que al decir de Trotsky sería además una concepción «idealista», como plantea en la «Respuesta al camarada Gorter«. En este discurso al C.E. de la Internacional Comunista en 1920, ataca al grupo de Holanda quienes pretendían para él «formar un grupo escogido de agitadores, propagandistas, escritores que, sin rebajarse a acciones tan vulgares como la participación en las elecciones o en el movimiento sindical, educarían a las masas mediante discursos y artículos impecables, hasta el momento en que estas masa pudieran llevar a cabo la revolución comunista…» Trotsky enmarcaba esta concepción dentro de «La propaganda entendida de forma completamente idealista, en el sentido de los divulgadores racionalistas del siglo dieciocho»[3].

y le opone a esto la agitación ligada a «un partido de combate». Creo que esa idea desarrollada en la polémica contra este grupo del «ala izquierdista» que ni siquiera quería presentarse a elecciones, es útil aún hoy en Argentina, donde el espejismo del parlamento brilla en los ojos de algunas organizaciones que pretenden fundar movimientos socialistas desde los sillones.

Antes de continuar el desarrollo que espero sea poco engorroso, quiero señalar que considero lícito plantearse que en la teoría y práctica de la III internacional revolucionaria, también en la táctica de frente único, con la «agitación y propaganda» como parte constitutiva, subyace una teoría y práctica materialista de la transmisión de ideas, donde solo «el combate» permite abrir la puerta de la escuela y donde la política manda. La constante apelación a la idea de «educación» de la vanguardia obrera y las masas que leemos en los textos estaría incorporada a esta lógica. No hay que abrazar la idea de un «partido educador» para pensar esto, ni caer en la lógica de un «partido de masas» con largos tiempos reformistas de desarrollo. Los ritmos de esa «transmisión» están dados por la lucha de clases con sus triunfos y derrotas, donde «el tiempo» se altera, y si se avanza sus niveles abarcan desde la introducción del marxismo y su programa en la clase obrera expresado en la organización de un partido de vanguardia; a niveles más amplios como popularizar aspectos del programa revolucionario y lograr la transmisión de «fragmentos» de ideas marxistas en amplias capas avanzadas de trabajadores, la intelectualidad y el arte; y podría abarcar como subproducto (de grandes combates) que sectores de masas adquieran sensibilidades que señalen en un sentido anticapitalista, aunque seguramente más cercanas al mito que a lo racional.

La tendencia a unir «discurso» y practica en un mismo acto, lo cual si «el discurso» es comunista  llevará inevitablemente a la batalla, es parte del bolchevismo. Incluso la separación entre discurso y practica, y «el temor al combate» terminaría por debilitar el contenido comunista de la propaganda y la agitación, como se plantea en las «tesis sobre la táctica» [4]. De ahí surge la idea de la «agitación por acciones» o «la propaganda por hechos» que es citada directamente, por ejemplo, para definir los «métodos de agitación y propaganda» entre las mujeres, dándole distinto contenido para el Estado Obrero, que para «los países capitalistas» obviamente, pero con la misma matriz lógica[5]. Este uso del concepto se puede encontrar planteado en distintos textos de los cuatro primeros congresos de la III internacional. Es la misma base por la cual leer el apartado «agitación y propaganda» de las «Tesis sobre la estructura, los métodos y la acción de los partidos comunistas» (1921) es adentrarse en toda una práctica de estructuración donde se podría decir que la clave parte casi de la acción hombre a hombre, como si se tratara de la infantería luchando cuerpo a cuerpo en el campo de batalla[6].

Pero esta tendencia a unir discurso y practica en un mismo acto, o que las «acciones sean arma de agitación y propaganda» no deja de lado que entre la acción y la conciencia media siempre el tiempo. Y que la agitación (en el sentido más discursivo del término) es necesaria en la preparación de los objetivos del combate, como incluso posteriormente en la explicación del triunfo o las derrotas. Y sobre todo la «agitación y propaganda» es el método por el cual las acciones se hacen conscientes a los trabajadores como parte de un plan estratégico general, conclusión que nunca surge de la realidad misma, ni del combate. Si la «agitación» discursiva no «explica» la acción, esta podría no servir al plan general, y por lo tanto a la transmisión de las ideas comunistas. Esta idea creo que también se expresa en el leninismo, por ejemplo en un texto inconcluso de Lenin llamado «confusión entre pedagogía y política» que data de 1905. En él señala la necesidad constante de «ir a las masas» y elevar su conciencia para volverla «fuerza activa» pero señala que: «Como ya hemos dicho, esta labor es necesaria siempre: después de cada derrota se puede y se debe recordar esta labor y hay que remarcarla, pues la debilidad en este sentido es siempre una de las causas de la derrota del proletariado. Después de cada victoria, también es preciso recordarla siempre y subrayar su importancia, pues de otro modo la victoria será aparente, sus frutos no serán seguros, su significado real desde el punto de vista de toda la gran lucha por nuestro objetivo final será insignificante y hasta podría resultar negativo (a saber, en el caso de que una victoria parcial debilite nuestro espíritu de vigilancia, atenúe la desconfianza hacia los aliados inseguros y permita dejar pasar el momento de asestar nuevos y más fuertes golpes al enemigo).»

Esta idea despierta varias reflexiones. Refuerza para mí el hecho de que «la agitación y propaganda» independiente es parte constitutiva de la táctica de Frente Único, en todos los «usos» del término, sobre todo si hay victorias parciales.

También cabe pensar que aunque la realidad en momentos revolucionarios tiende a explicar nuestro programa, nunca los aspectos parciales del programa explicados o aplicados en la realidad llevan a «explicar» la estrategia. Acá cabe otra reflexión, que se liga al anterior post en este blog sobre este tema donde tomaba el ejemplo de Zanon y lo que implicaba como «pedagogía» del programa. Zanon ocupa el lugar que ocupa en el imaginario de la vanguardia de izquierda en Argentina por los hechos, pero también es un codeterminante de esto «la explicación» agitativa del PTS y sus dirigentes obreros de lo que Zanon fue y es, en el sentido más «discursivo» del término.

Cabe plantearse también que el problema de la superación de la «doble conciencia» de la clase obrera en Argentina que fue parte de un debate en «Ideas de izquierda» llama a pensar en esta lógica propuesta por Lenin. Si tomando la cuestión de la “doble conciencia” en la historia de la clase obrera argentina, esta no sería solamente un mero “economicismo”, sino la yuxtaposición de una relación más o menos “orgánica” con la izquierda en el terreno de la lucha de clases (económica en primera instancia pero que incluye rápidamente la relación con burocracia sindical, la patronal, la policía, el ministerio de trabajo y el gobierno) y una posición de seguir prestando apoyo a partidos patronales como el peronismo en el terreno político. La agitación cobra especial importancia, porque grandes combates sindicales no van a ser vistos como parte de un «plan comunista», aunque la existencia del Frente de Izquierda permita achicar esta brecha política. Por eso tanto «la agitación y propaganda» política del PTS en todos sus niveles y a través de todos sus medios de comunicación[7], como la utilización de sus bancadas parlamentarias en este sentido se vuelven clave.

Por último cabría señalar un significado más de la «agitación» que, apoyado sobre los usos anteriores, comprendería un «discurso de masas» (agitación) que no estaría directamente ligado «al combate», ni limitado a los sectores avanzados de la clase obrera. En este sentido, como siempre lo primero es el contenido revolucionario del programa y las consignas para hacer «agitación y propaganda». Pero caben las siguientes preguntas a responder: ¿Es exactamente lo mismo el «programa revolucionario» que el «discurso de masas» (agitación) de una organización, o son una dualidad que se puede permitir entrar en discordancia aparente? ¿Puede pensarse entonces la «agitación» de masas con el objetivo de abonar el camino para la puesta en práctica del programa revolucionario, aún en momentos de revolución? Para adelantar una opinión, creo que aún en tiempos revolucionarios cuando las masas tienden a un programa rojo e incluso lo aplican, el «discurso de masas» (agitación) de un partido revolucionario no debería pensarse exactamente como lo mismo que «el programa» de ese partido (aunque eso se busque siempre), porque en aquel aspecto quizás lo que se pone en primer plano es «la formación de hegemonía»[8]. Es decir, creo que a este nivel la «agitación de masas» se debería pensar desde la articulación de un discurso que permita a la clase obrera conquistar la «jefatura» de los demás sectores oprimidos de la sociedad, «discurso» que en la lógica bolchevique siempre está ligado a la acción, con objetivos específicos en cada situación concreta, como así también para lograr el momento definitorio de la toma del poder.

Este caminar por diferentes significados de la agitación y propaganda (espero que sin resbalarme mucho) quizás sirva para pensar problemas concretos que voy a intentar abordar mas adelante.

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NOTAS:


[1] Utilizo acá la formulación básica para la distinción entre «agitación y propaganda» de la cual sería autor Plejanov en un folleto llamada Las tareas de los socialistas en la lucha contra el hambre en Rusia y fue citada en una polémica del «Que Hacer» de Lenin: «El propagandista comunica muchas ideas a una sola o a varias personas, mientras que el agitador comunica una sola idea o un pequeño número de ideas, pero, en cambio, a toda una multitud» // Dicha distinción es evidente que solo puede ser un punto de partida correcto pero muy general.


[2] En el artículo se cita la III internacional: “Desde el primer momento de su fundación, la Internacional Comunista se planteó como objetivo, claramente y sin equívocos, no la formación de pequeñas sectas comunistas que intentasen ejercer su influencia sobre las masas obreras únicamente mediante la agitación y la propaganda, sino la participación en la lucha de las masas obreras, guiando esta lucha en el sentido comunista y constituyendo en el proceso del combate grandes partidos comunistas revolucionarios”.


[3] Discurso al C.E. de la Internacional Comunista en 1920 / La cita completa a la que me refiero plantea: «¿Qué opina pues Gorter? ¿Qué es lo que quiere? Propaganda. En realidad todo su método se reduce a esto. «La revolución», dice, «no depende de las necesidades y de las condiciones económicas, sino de la conciencia de las masas; y esta se forma mediante la propaganda». La propaganda entendida de forma completamente idealista, en el sentido de los divulgadores racionalistas del siglo dieciocho. ¿Si la revolución no depende de las condiciones de existencia de las masas, o al menos más de la propaganda que de esas condiciones, por qué no la habéis hecho en Holanda? En realidad lo que queréis es sustituir un método eficaz para el desarrollo de la Internacional por la propaganda y la selección de trabajadores aislados. Queréis una Internacional pura. No sé de qué Internacional de «puros» se puede tratar, pero vuestra propia experiencia holandesa os tendría que haber enseñado que con esta forma de actuar se producen graves desacuerdos en la organización mejor seleccionada.
El idealismo del camarada Gorter le hace caer en una contradicción tras otra. Empieza por la propaganda, que para él comprende toda la educación de las masas, y afirma acto seguido que las revoluciones se llevan a cabo con hechos, no con palabras. Una afirmación necesaria para la actividad antiparlamentaria. Es poco edificante que el camarada Gorter tenga que pronunciar un discurso de hora y media para probarnos que las revoluciones se hacen con hechos y no con palabras. Sin embargo le oímos afirmar anteriormente que las masas pueden ser preparadas por la propaganda, es decir por los discursos. El hecho de que Gorter quiera formar un grupo escogido de agitadores, propagandistas, escritores que, sin rebajarse a acciones tan vulgares como la participación en las elecciones o en el movimiento sindical, educarían a las masas mediante discursos y artículos impecables, hasta el momento en que estas masa pudieran llevar a cabo la revolución comunista, lo repito, muestra que sus ideas están profundamente penetradas de un espíritu individualista.» (Versión en español / Versión en inglés)


[4] Tercer Congreso de la III Internacional / «Tesis sobre la táctica» (Redactadas por Rádek, presentadas por la delegación rusa) / 4. «la situación en el seno de la internacional comunista»:  «Así como en otros países la tarea de los partidos comunistas convertidos en partidos de masas reside en gran medida en tomar la iniciativa de las acciones de masas, en Inglaterra la tarea del Partido comunista consiste ante todo, sobre la base de las acciones de masas que se desarrollan en la realidad, en demostrar con su propio ejemplo y en probar que los comunistas son capaces de expresar con precisión y coraje los intereses, las necesidades y los sentimientos de esas masas.

Los partidos comunistas de masas de Europa central y occidental se hallan en plena formación de sus métodos de agitación y de propaganda revolucionaria, en plena formación de los métodos de organización que corresponden a su carácter combativo, en plena transición de la propaganda y de la agitación comunistas a la acción. Ese proceso es obstaculizado por el hecho de que en muchos países la entrada de los obreros convertidos en revolucionarios en el campo del comunismo se realizó bajo la dirección de jefes que aún no superaron sus tendencias centristas y que no están en condiciones de llevar a cabo una eficaz agitación y propaganda comunista en el pueblo, que temen además a esta propaganda porque saben que conduciría a los partidos a combates revolucionarios.

Esas tendencias centristas provocaron en Italia la escisión del partido. Los jefes del partido y de los sindicatos agrupados alrededor de Serrati, en lugar de transformar los movimientos espontáneos de las masas obreras y su creciente actividad en una lucha consciente por el poder, lucha para la cual la situación estaba madura en Italia, dejaron que esos movimientos se diluyeran. El comunismo no era para ellos un medio de agitar y de concentrar a las masas obreras para el combate. Y como temían el combate, debieron debilitar la propaganda y la agitación comunistas y conducirlas a las aguas centristas. Reforzaron de ese modo la influencia de los reformistas como Turatti y Treves en el partido y como Aragona en los sindicatos. Como no se distinguían de los reformistas ni por la palabra ni por los actos, tampoco quisieron separarse de ellos. Prefirieron separarse de los comunistas. La política de la tendencia Serrati, al fortalecer por una parte la influencia de los reformistas, creó además el doble peligro de fortalecer a los anarquistas y a los sindicalistas y de engendrar tendencias anti parlamentarias, izquierdistas únicamente de palabra, en el propio partido.»


[5] Tercer Congreso de la III Internacional  / «Tesis para la propaganda entre las mujeres» / «Métodos de agitación y de propaganda»:  «Para realizar la misión fundamental de las secciones, es decir la educación comunista de las grandes masas femeninas del proletariado y el fortalecimiento de los cuadros de los campeones del comunismo, es indispensable que todos los partidos comunistas de Oriente y de Occidente asimilen el principio fundamental del trabajo con las mujeres, que es el siguiente: “agitación y propaganda por medio de hechos”.

Agitación por medio de hechos quiere decir ante todo acción para despertar la iniciativa de la obrera, para destruir su falta de confianza en sus propias fuerzas y, movilizándolas en el trabajo práctico en el dominio de la organización y de la lucha, para enseñarle a comprender por medio de la realidad que toda conquista del partido comunista, toda acción contra la explotación capitalista, es un progreso que alivia la situación de la mujer. “De la práctica a la acción, al reconocimiento del ideal del comunismo y de sus principios teóricos”, ese es el método con el cual los partidos comunistas y sus secciones femeninas deberán abordar a las obreras. (…) La propaganda de la idea comunista mediante los hechos consiste, en la Rusia de los Soviets, en introducir a la obrera, la campesina, el ama de casa y la empleada en todas las organizaciones sovietistas, comenzando por el ejército y la milicia y terminando por todas las instituciones que tienden a la liberación de la mujer: alimentación pública, educación social, protección de la maternidad, etc. Una tarea particularmente importante es la restauración  económica en todas sus formas, a la que es preciso atraer a la obrera.

La propaganda por medio de los hechos en los países capitalistas tenderá ante todo a movilizar a la obrera en las huelgas, en las manifestaciones y en la insurrección en todas sus formas, para que templen y eleven la voluntad y la conciencia revolucionarias en el trabajo político, en el trabajo ilegal (particularmente en los servicios de enlace), en la organización de los sábados y domingos comunistas, mediante los cuales las obreras simpatizantes, las empleadas, aprenderán a ser útiles al partido con su trabajo voluntario. El principio de la participación de las mujeres en todas las campañas políticas, económicas o morales emprendidas por el partido comunista sirve también al objetivo de la propaganda por medio de los hechos.


[6] Una cita como ejemplo, del apartado «agitación y propaganda»: «21. Las formas principales de propaganda y de agitación comunistas son: entrevistas personales verbales, participación en los combates de los movimientos obreros sindicales y políticos, acción ejercida por la prensa y la literatura del partido. Cada miembro de un partido legal o ilegal debe, de una forma u otra, participar regularmente en esta actividad. La propaganda personal verbal debe ser llevada a cabo en primer lugar a modo de agitación casa por casa, organizada sistemáticamente y confiada a grupos constituidos especialmente con ese objeto. Ni una sola casa, situada en la esfera de influencia de la organización local del partido, debe quedar al margen de esta agitación. En las ciudades más importantes, una agitación callejera, especialmente organizada mediante carteles y volantes, puede lograr buenos resultados. Además, en las fábricas y los talleres es necesario organizar una agitación personal regular, llevada a cabo por las células o fracciones de partido y acompañada de distribución de literatura.

En los países en cuya población existen minorías nacionales, el deber del partido consiste en conceder toda la atención necesaria a la propaganda y la agitación en los sectores proletarios de esas minorías. La agitación y la propaganda deberán naturalmente ser realizadas en la lengua de las minorías nacionales respectivas. Para ese objeto, el partido creará organismos apropiados.»


[7] Tercer Congreso de la III Internacional / Un extracto del punto VI «La prensa del Partido» en las «Tesis sobre la estructura, los métodos y la acción de los partidos comunistas» / «41. (…)  Así, después de cada huelga o lock-out, durante los cuales el diario defendió franca y enérgicamente los intereses de los obreros combatientes, debe organizarse inmediatamente después del fin de la huelga, un trabajo de divulgación de hombre a hombre con los obreros que hicieron la huelga. No solamente las fracciones comunistas de los sindicatos y de las profesiones movilizadas por la huelga deben realizar la propaganda del diario en su lugar de trabajo por medio de listas y de formularios de suscripción sino también, en la medida de lo posible, debe conseguirse las listas de los obreros que hicieron huelga así como sus direcciones para que los grupos especiales encargados de los  intereses del diario puedan realizar una enérgica agitación casa por casa.

También después de toda campaña política electoral que ha despertado el interés de las masas, debe ser realizada una agitación sistemática casa por casa por los grupos de trabajadores encargados especialmente de esta tarea en los diferentes barrios obreros. Durante las épocas de crisis política o económicas latentes, cuyos efectos se hacen sentir en las masas obreras bajo la forma de un encarecimiento de la vida, de la desocupación y otras miserias; hay que tratar de obtener, si es posible, luego de una hábil propaganda contra esas miserias, y por intermedio de las fracciones sindicales, listas de obreros organizados en los sindicatos a fin de que el grupo especial encargado de los intereses del diario pueda continuar una sistemática agitación casa por casa.»


[8] Este sería el lugar por ejemplo de la «agitación de masas» con «Todo el poder a los soviet», que un momento enfrentaba a las direcciones reformistas del movimiento de masas y señalaba a las masas mismas un camino contra sus ilusiones. «Paz, Pan, Tierra» expresaría una política de hegemonía hacia los campesinos, ademas de convertirse en transicionales.

 

Cuéntame una historia [Hollywood y el Oscar para 12 años de esclavitud] [idZ]

Escribir sobre los Oscar de Hollywood es reflexionar sobre la mirada anual que se dispensa a sí misma la maquinaria de producción cultural masiva más importante del mundo. De hecho una entrega de premios que podría no tener mayor significación en vistas de que galardona en exclusiva la producción de una sola nación, la tiene porque esa nación impone a nivel internacional la distribución de su cinematografía. Pero en la noche de los Oscar, interpretada por “la Academia”, esa nación habla más de sí misma, que de “ese mundo hostil que la rodea” y del cual “los Estudios” extraen anualmente más del 60% de sus ganancias por taquilla. En esa fiesta de gala Estados Unidos exhibe sus fantasías, habla de su historia, deseos y política permitiendo al mundo mirar por el ojo de la cerradura.

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Puesto que produciría “solo entretenimiento”, Hollywood reivindica ser como el abuelo junto a la hoguera a quien los niños le pedimos que nos cuente una historia, pero aun fascinados tras la ensoñación del relato, año a año descubrimos que el abuelo es “el Padrino” y que para él son “solo business”. Recordemos que el Código de Producción de la Asociación de Cine de EE.UU. desde los años ‘40 reza sin más: “Las películas destinadas a la exportación han de vender el American way of life y evitar la representación indecorosa de miembros e instituciones de los países con los que Estados Unidos mantiene relaciones cordiales”; o como señaló aquel más pragmático presidente Hoover: “En los países en los que penetran las películas norteamericanas, vendemos dos veces más automóviles norteamericanos, fonógrafos norteamericanos y gorras norteamericanas”.

Por eso la entrega de los Oscar es una privilegiada pista de lanzamiento de productos al mercado mundial, no solo por lo que sus premios impulsan sino por lo que se gana con el propio espectáculo. La cadena ABC (Disney), festeja que la entrega 2014 tuvo récord de audiencia porque tiene contrato para trasmitirla hasta 2020. Mientras la espontánea presentadora Ellen DeGeneres que tomaba fotosselfie” casuales con su celular, en realidad estaba cumpliendo un contrato millonario entre Samsung, Twitter, ABC, y “las estrellas”. Como una metáfora de la noche, la autofoto que obtuvo record de 3 millones de retuiteos en un santiamén (desplazando del podio mundial a la foto “casual” de Obama abrazando a su esposa), fue “el resultado fortuito de un multimillonario acuerdo comercial”.

Para “12 años de esclavitud”, ganadora a mejor película, la nominación fue un gran incentivo para la multiplicación de público. Ya el sitio rtve.es antes de la entrega, decía que era “… la película que más opciones de crecimiento tendría… Nunca ha estado en más de 1.500 cines en un país en que los estrenos comerciales superan cómodamente los 2.500… Está virgen en muchos mercados medios y pequeños de Estados Unidos…”, aunque ya recuperó cinco veces su inversión. Mientras “Gravedad” que fue la segunda gran ganadora, y la nominada con una mejor recaudación acumulada, fue estrenada de forma masiva (3.575 cines en EE.UU.) y obtuvo una recaudación que ya recuperó seis veces lo invertido.

¿Qué negro, qué mexicano, qué mujer?

Con 12 años… es la primera vez que gana el premio principal un director negro (Steve McQueen), mientras con “Gravedad” es la primera vez que un film realizado por un mexicano (Alfonso Cuarón) se alza con tantos galardones. Ya en el 2010 había ganado “por primera vez” el premio de dirección una mujer, Kathryn Bigelow, por “En tierra hostil”.

También fue contratada, ahora por ¡segunda vez! una presentadora homosexual. Mientras una cantidad de artículos de EE.UU. destacaron la diversidad, más que hablar de progresismo es una prueba de su enorme brutalidad. Tantas primeras veces tras 86 años de entregas hablan del enorme racismo, homofobia, misoginia y conservadurismo del ambiente.

La situación no tiene secreto, según señalan las revistas especializadas la mayoría de los 6.000 miembros de la Academia que deciden los premios, son hombres y blancos. Y en esta oportunidad mostraron además que no todos tienen interés por el cine, algunos de ellos confesaron haber votado por 12 años… sin verla, afirmando “que actuaron así porque se sentían obligados a hacerlo dada la enorme relevancia social de la película… pero decidieron no verla ya que consideraban que les resultaría “demasiado perturbador”… debido a su ‘extrema violencia’ y el crudo tratamiento que hace de un tema tan escabroso”.

El premio para 12 años… causó opiniones disímiles. En EE.UU., la inmensa mayoría de la prensa festejó la decisión y fue elogiosa. El sitio Metacritic, que reúne la mayoría de los comentarios de medios, registra un 97% de evaluación positiva. Mientras en el mundo exterior, muchas de las reseñas fueron negativas. En nuestro país desde sitios especializados hasta diarios como La Nación o Página/12 cuestionaron la película.

Es evidente que la diferencia entre la lectura de un film de tipo “histórico” como 12 años… al interior de EE.UU., y la que se tiene más allá de la frontera, se enmarca en diferentes situaciones políticas, además del (mal) gusto cinematográfico. Pero antes de seguir, ¿no muestra nada distinto la elección de un negro y un mexicano, como antes una mujer? La primera respuesta socarrona es que, hablando con un leguaje directo, podemos decir que Hollywood premia a un negro que adquiere la mirada del blanco, a un latino que demuestra haber aprendido a hablar el lenguaje audiovisual norteamericano como ninguno[1]; y hace cuatro años premió a esa mujer que supo exaltar muy bien la virilidad y el poder de fuego del ejército norteamericano.

De la letra a la pantalla

Un film es entretenimiento y nada hay contra eso. Muchas veces desde esa perspectiva se cuestiona con razón la crítica meramente política o ideológica a una película. Pero 12 años… hace relativamente más fácil su análisis, porque reclama para sí un lugar como “film histórico” al punto que su productor Brad Pitt (especie de Abraham Lincoln en la cinta) proclamó que sería “la película definitiva sobre la esclavitud”; y la Asociación Nacional de Juntas Escolares la convirtió en material de visión obligatoria en todas las escuelas secundarias públicas. Si sumamos a esto que se plantea crecer en taquilla al haber sido premiada, todo parece ubicarnos ante una interpretación de la historia norteamericana que intenta volverse “oficial”. En este sentido cabe recordar un posible abordaje para la interpretación de los filmes planteado por Marc Ferro, quien sugiere que las películas deberían ser tomadas especialmente como fuente histórica del momento en que han sido elaboradas.

12 años… se basa en el valioso testimonio escrito por el negro Solomon Northup, hijo de esclavos que habiendo nacido “libre” fue secuestrado, trasladado al sur del país y esclavizado. Leer su libro[2] es conocer de primera mano una experiencia brutal sobre los horrores fundacionales de Estados Unidos. Sin embargo en la elaboración del guión se dejaron de lado la mayoría de los planteos disruptivos del texto original, y otros fueron interpretados suavemente.

“El edificio daba a una calle de Washington. Desde fuera tenía el aspecto de una tranquila vivienda particular… Por extraño que parezca, al otro lado de aquella casa se alzaba imponente el Capitolio. Las voces de patrióticos diputados llenándose la boca con la libertad y la igualdad casi se mezclaba con el traqueteo de las cadenas de los pobres esclavos. Un corral de esclavos a la sombra del Capitolio”.

Esa implacable metáfora que Solomon construye para describir Washington se traduce en una escena que no le hace honor, con el actor gritando por ayuda tras una ventana vallada, mientras la cámara montada sobre una grúa se eleva y lo abandona ahí abajo, para descubrir a lo lejos y en silencio el Capitolio. En 12 años… el actor interpreta a un negro resignado, pero eso no se percibe en el libro donde él se permite ser irónico con su terrible destino y acido en las apreciaciones, como las imágenes que construye para describir el inicio de su terrible viaje:

“Y así, esposados y en silencio, atravesamos las calles de Washington, la capital de un país cuya teoría de gobierno, según nos dicen, se apoya en la fundación del inalienable derecho a la vida, la LIBERTAD y la búsqueda de la felicidad. ¡Bravo! ¡Columbia, una tierra feliz, por supuesto!”

“… Sonó la sirena al pasar por la tumba de Washington. Burch [el negrero], desde luego, se quitó el sombrero y se inclinó reverentemente ante las sagradas cenizas del hombre que dedicó su ilustre vida a la libertad de su país”. 

Ningún director está obligado a seguir la letra del libro original, pero está claro que algunas de las metáforas visuales escritas en 1853 por el verdadero protagonista, tienen pasajes políticos que no fueron tomados en cuenta. Y quizás sea porque ellos podrían servir de conexión al presente, algo que el film deliberadamente no busca. En la película da toda la sensación de que el protagonista negro, si no fuera por su piel, es un blanco. Por sus modales y costumbres se construye la impresión de estar ante un ciudadano de clase media, limpio de cualquier “rito de negro”, cuyas conexiones con África o “su raza” parecen no existir… si se produce una identificación es con esa encarnación de la “americanización” que habita en el personaje.

La idea de “la frontera” como el espacio de construcción del “espíritu americano”, que alimentó los western como mito fundacional de la nación, y luego se trasladó a las aventuras sobre las fronteras exteriores, como el lugar donde la civilización choca con la barbarie, forjando y afirmando los valores excepcionales de Estados Unidos, se traslada en 12 años… nuevamente al interior. Pero “la frontera” se dibuja de tal manera que Solomon es arrastrado a un lugar que parece otro país, habitado por psicópatas, sumido en la barbarie “tras las líneas enemigas”, lo que oculta toda referencia posible a la esclavitud como parte constitutiva del inicio del capitalismo yanqui. Esto se refuerza en tanto la existencia del lugar idílico donde habitaba y fue arrancado, aparece como eterna; parece decirse que “siempre la tierra de la libertad ha estado ahí”.

Es en esta estructura que mientras en el libro original, Solomon dice que “no hubo ni un solo día en que no pensara en escapar” , en la versión fílmica el negro solo busca ser rescatado por blancos a través de una vía legal. Aún mas, aunque Solomon se declara contrario a la insurrección de los esclavos, las reflexiones sobre esto y la libertad que ocupan todo un capítulo del libro en el film no tienen lugar:

La “idea de insurrección no es nueva entre la población esclava de Bayou Boeuf. En más de una ocasión he asistido a reuniones serias en las que se trataba el tema… [pero] creo que sin armas y sin municiones, e incluso con ellas, ese paso solo traería la derrota…

…Se engañan aquellos que creen que el esclavo ignorante y envilecido no se da cuenta de la magnitud de sus penurias. Se engañan aquellos que creen que siempre se levantarán con la espalda lacerada y sangrando para pedir clemencia y perdón. Llegará un día, si es que se oyen sus oraciones, en que se vengarán, y entonces será su amo el que llore en vano pidiendo clemencia”. 

Pero nada de estos “malos pensamientos” construyen el héroe de 12 años… al contrario, fiel al estilo de Hollywood, el sistema muestra que funciona porque las disfunciones son superadas por él mismo. Llegará un blanco legalista que dará la libertad al negro. Y el Juicio iniciado y perdido por Solomon contra sus secuestradores solo ocupará un cartel cuando el “final feliz” fue concretado. Justamente porque dar lugar al Juicio perdido, quitando quizás parte de las largas escenas de latigazos y tortura estetizada, volcaría la película al otro extremo, encerrando la estructura del guión en el mismo círculo de injusticia que sufrió (y sufre) la población negra.

La vivencia del pasado

A partir de la hegemonía del medio audiovisual en la cultura contemporánea, varios historiadores señalaron irónicamente que en cualquier disputa o controversia histórica, “ganaban las versiones cinematográficas” aunque fueran completamente falsas o, como en la literatura, una representación libre del pasado basada sobre hechos reales. El lenguaje de imágenes se impone en la difusión y el conocimiento de la Historia a nivel masivo, sin importar si se trata de “documentales” o “ficciones”. Y aunque los trabajos históricos escritos también intentan transportarnos al pasado, se lee poco al tiempo que nuestra vivencia del mundo creado por las palabras nunca parece tan verídica como la que reproduce la pantalla. Si pensamos en la historia norteamericana eso pasó con los western. Las películas sobre el pasado realizadas por la gran industria son ante todo espectáculo, pero el de Hollywood es un espectáculo consumido por millones de personas en todo el globo. Cuanto más lejano es el pasado que abordan esos films, mas suelen separarse “la reconstrucción histórica fiel” del momento que reconstruyen; y la fabricación del verosímil adopta ante todo códigos del presente. Sucede entonces que cuando asistimos a la sala de cine, el mundo que las películas convencionales reconstruyen se vuelve familiar al nuestro, por lo cual casi nunca reflexionamos que es un artificio. Justamente el lenguaje del cine norteamericano basado en el ocultamiento del montaje refuerza al extremo la ilusión de realidad, se esté en el siglo XIX o en el espacio exterior. Esa es la base del poder de entretenimiento de las historias que tanto “nos atrapan” y gustan, al mismo tiempo que su mayor dispositivo de transfusión ideológica. Podría suceder gratamente que esa representación ficcional cinematográfica nos permita descubrir una época ampliando nuestra percepción del pasado, transmitiéndonos su espíritu, y la mayoría de las veces esto también se realiza a condición de no atenerse a la historia ni pretender rigurosidad científica, justamente porque es una ficción sobre la misma y puede hacer valer su derecho a la narrativa en base a un lenguaje libre. El director así nos habla de nuestro mundo, y cuando eso sucede el pasado se une al presente y lo critica. Está claro que ese no es el caso de 12 años de esclavitud.

En los últimos tiempos distintos elementos vienen marcando un desgaste en el gobierno de Obama, y una creciente desilusión con las promesas que el Partido Demócrata “no cumplió”, al cual Hollywood en su mayoría viene apoyando. Como respuesta a la crisis económica el gobierno aplicó la política de rescate a los grandes capitalistas y banqueros, mientras la desigualdad social, empleos basura, sueldos miserables y ataques a las conquistas obreras no dejaron de crecer. Ante esta situación se vienen expresando movimientos juveniles y de trabajadores que comienzan a luchar y organizarse. En este escenario, la mejor película elegida ayuda a retomar un perfil progresista. 12 años… responde a la era de ese actor político llamado Barack Obama.

Más allá de todo, lo rescatable es el valioso testimonio histórico de Solomon Northup, opacado en la película. También es posible pensar que la repercusión positiva en el público masivo no exprese los mismos intereses que la maquinaria industrial encargada de premiar. Mientras existen expresiones de cansancio con los valores más reaccionarios de EE.UU., Hollywood se acomoda y adapta su discurso para obtener ganancias. “La Academia” también sabe por experiencia que el cine puede colaborar en “inventar” un hecho que a fuerza del poder de la industria cultural se transforme en “verdad histórica”, pero hay que tomar en cuenta que la hegemonía de cualquier versión de la historia siempre se dirime en otros terrenos mucho más allá de las pantallas.

Violeta Bruck y Javier Gabino

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[1] «Gravity» es un filme que tiene ese grado de hipnosis que solo Hollywood ha podido perfeccionar a nivel industrial, luego de los primeros estudios sobre el mismo que hicieron las grandes cineastas de vanguardia. Se trata de provocar las reacciones corporales de los espectadores, movimientos en las sillas, tensiones emocionales. Los galardones a «Gravity» son la distinción a la capacidad de hipnosis que tanto podemos disfrutar en el entretenimiento masivo. Un reconocimiento a la constante tensión lograda por la combinación visual de efectos 3D, sonido envolvente y ritmo de montaje, que hipnotizan la mente de tal manera que Sandra Bullock parece buena actriz, logrando que una historia inconsistente te deje pegado a la silla. El director mexicano Alfonso Cuarón aprendió el lenguaje norteamericano mejor que los maestros.

[2] El libro original es Doce años un esclavo. Los pasajes citados en adelante pertenecen a ese texto.

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La tensión hacia el objetivo y la agitación leninista en Argentina

Si es lícito plantearse la posibilidad que la emergencia de la izquierda se asienta sobre bases sociales que no responden solo a movimiento de coyuntura, sino a procesos más «orgánicos», e «históricos», como el agotamiento del peronismo en el movimiento obrero. Si la nueva ubicación conquistada abre tanto oportunidades enormes, como peligros igual de grandes, de lo que se trata es de responder a la pregunta ¿Qué trotskismo va a surgir de todo esto? porque de eso dependerá la victoria o la derrota en los procesos de crisis que se vienen. Está en juego la fisonomía de la izquierda para toda una etapa histórica.

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En este sentido un compañero me decía hace unos días mientras hablábamos sobre el articulo «El partido leninista como instrumento de combate»: «sorprende que la izquierda Argentina, cuanto más influencia adquiere, y más oportunidades tiene, más piensa en cualquier cosa menos en construir un partido revolucionario. Todos dicen ‘ahora hagamos algo amplio’ donde diluirnos (y perder la oportunidad planteada).» Lamentablemente tiene razón, esto sucede dentro y fuera del Frente de Izquierda que es un actor político nuevo en la situación nacional. Las «ideas» van desde un movimiento popular socialista para PO, hasta un agrupamiento amplio que vaya desde la izquierda trotskista a la izquierda peronista para MST (algo a lo que tienden también grupos más cercanos), pasando por un partido de trabajadores con libertad de tendencias… pero ninguno está tensionado hacia el objetivo de aprovechar el momento, para construir un partido revolucionario de vanguardia con peso real en la clase obrera. Por supuesto que esto no es aceptado por quienes plantean estos «rodeos». Se presentarán estas políticas (si se sienten acosados «por izquierda»), en el mejor de los casos como «maniobras» para construir partido, en otros como políticas «hegemónicas» para «liderar e incidir» en la realidad, como si ya lo fueran. Se centra la practica militante en la «agitación política» en detrimento del trabajo estructural que necesita tenacidad gris y cotidiana. En este esquema ingenuo todo lo demás, en particular la política del PTS, es culpada de «sectarismo estéril», «izquierdismo purista», «obrerismo».

En nuestra tradición política, si hablamos de partido revolucionario hablamos de Lenin, aunque estemos en las estepas pampeanas y tengamos que pensarlo en nuestra geografía política y social concreta. Y hablar de Lenin hoy es descubrir la sonrisa del revolucionario, pateando la estatua caída estalinista y la repetición hueca de los clichés que quedaron.

A propósito de esto, desde hace unas semanas me vienen persiguiendo de día algunas definiciones que hace Trotsky en el artículo «Verdades y mentiras sobre Lenin». En él, Trotsky se muestra bastante indignado con Máximo Gorki a propósito del «retrato de Lenin» que el escritor ruso publica en 1925. Entonces dedica gran parte a discutir contra la descripción que Gorki hace de que «su pensamiento iba ‘en línea recta» (planteo que adelanta la estalinización del leninismo). Trotsky dice que ante una expresión tan deplorable le viene a la cabeza la definición del joven escritor Babel sobre Vladimir Ilich: «La curva compleja descripta por la línea recta de Lenin». Y agrega «Ésta es una verdadera explicación, a pesar de las apariencias, a pesar de la antinomia y la sutileza un poco rebuscada de los términos reunidos».

Trotsky plantea que si se ve obligado a explicar a Lenin en pocas palabras, «quisiera destacar que él estuvo ante todo ‘tensionado hacia su objetivo’.» «Lenin marchaba y conducía siempre hacia el objetivo por un camino lleno de complicaciones, por vías a veces muy indirectas» … y agrega algo interesante para la izquierda argentina: «Un crítico creyó descubrir una visión profunda explicándome que Lenin no se distinguía solo por su tensión hacia el objetivo, sino también por su habilidad para la maniobra…» y le responde «La tensión hacia el objetivo no indica necesariamente una conducta «en línea recta» ¿y qué importancia podría tener la flexibilidad de Lenin sin esta tensión, que no se relaja un minuto?».

Creo que si hay que ponerle nombre al objetivo de Lenin, este era el comunismo.

Creo también que volviendo sobre Argentina siglo XXI, la dialéctica que propone Trotsky para el leninismo («tensión hacia el objetivo estratégico y flexibilidad táctica») se invierte: prima la «flexibilidad» sin la tensión hacia el objetivo de la revolución socialista, y de todo lo que eso implica en términos de guerra civil, en lucha por el poder (ahí están nuestros años 70); para lo cual la clave es la construcción de un partido revolucionario con poder real y no sucumbir a la ilusión mediática y parlamentaria ocasional, justamente porque todo indica que puede no ser ocasional (pero una mala estrategia puede hacer que lo sea). De esta tensión hacia el objetivo surge el propósito del PTS de ir por los sindicatos, en busca de la conquista de poder real que ponga en crisis al régimen político y permita hacer verdaderas maniobras de clase, planteando verdaderos desafíos.

Esta «soledad» por ahora en la lógica y la práctica política, me lleva a reafirmar un segundo problema que son en realidad varios problemas. Muchos conceptos de uso común en nuestra militancia, y en la militancia común del «trotskismo», todos ellos teóricamente basados en «el leninismo», adquieren nuevo contenido. «Frente único», «organizar ampliamente», «fusionarse con el movimiento obrero», «unidad entre teoría y práctica», hacer «propaganda y agitación» revolucionaria, «parlamentarismo revolucionario», etc. todo entra en otro nivel. Unos porque pasan de la teoría a la práctica, otros porque ya no pueden implicar lo mismo, otros porque creo que hay que comprender qué significan realmente.

Entre todos ellos, intentando no perder «la tensión hacia el objetivo», pienso en el significado de la «agitación política», o mas específicamente el significado de la «agitación y propaganda leninista», como de especial importancia para el PTS en la próxima etapa, aunque creo que el concepto debe ser problematizado ya que es un cliché de la izquierda y por lo tanto falto de contenido. Toda la izquierda estaría por hacer «agitación, propaganda y organización», pero eso perdió cuerpo. Aún mas, algunas organizaciones de la izquierda, en teoría dan mucha importancia en su militancia a «la agitación política», lo que en realidad habría que considerarlo completamente falso en términos bolcheviques. Creo que la idea de la «agitación y propaganda» (el AGITPROP) mutó en sentido negativo, a mi entender, por dos razones: la primera es el estalinismo en el siglo XX, la segunda es la ausencia de procesos revolucionarios, con la consolidación de democracias burguesas y el desarrollo paralelo de los medios masivos de comunicación (lo que llevaría a una incomprensión del significado de la agitación leninista en este nuevo marco).

Tenemos que considerar que, alejada de cualquier concepción «mediática», la «agitación leninista» no es publicidad de las ideas por medios de difusión (aunque esto es una parte integrante), y se aleja de la «publicidad» en el sentido de solo buscar las «formas» de hacer más accesible a las masas el programa revolucionario por «medios masivos» (privados, públicos, o propios). Más aún se aleja de la fascinación en la TV y los medios por su capacidad de poder «ser visto y ser escuchado por todos, siempre” (con la consiguiente aceptación de las «reglas del juego mediáticas», su autocensura y superficialidad), seducción que presiona a la «video política», la construcción de partidos «mediáticos» sin militancia y fuerza social. Al contrario establece una relación entre teoría y práctica, donde la acción es parte integrante de la agitación, y la experiencia parte integrante de la propaganda, utilizando la comunicación de masas por los medios más modernos existentes, subordinada a esta práctica.

Pensando en esto, y en las experiencias del PTS sembrando ideas a nivel masivo, me acordé de un fragmento del libro de Mandel “control obrero, consejos obreros y autogestion”, escrito con el empuje del auge abierto en 1968. Creo que la definición que hace acá de “agitación propagandística” del programa revolucionario es lo que cabe a ZANON (y a la política del PTS en Neuquen) y lo que significa para el futuro [inmediato]… en este caso sobre la consigna de “Control obrero”: “¿Es una actitud utópica esperar que sea adoptada una orientación semejante por masas obreras cada vez más amplias “fuera de las crisis revolucionarias”? Esta objeción disfraza una concepción no dialéctica del desarrollo desigual de la conciencia de la clase obrera. Ella presupone una correspondencia mecánica entre las convicciones y las acciones de las masas trabajadoras. En realidad para que grandes masas obreras sean capaces de batirse inmediatamente por el control obrero, durante una gran explosión de la lucha, es necesario que se hayan familiarizado previamente con una consigna, y con toda la lógica que encierra, durante la fase anterior a esta explosión. Y tal preparación nunca será adecuada si se limita a la propaganda literaria, y si no se esfuerza, por lo menos ocasionalmente, por pasar de la propaganda a la agitación, y a la tentativa de transmitir esta consigna al cuerpo de los objetivos que persiguen por medio de combates parciales, desencadenados por sectores de la vanguardia. La experiencia práctica que se obtiene en estos combates, su efecto pedagógico sobre las masas más amplias, el entrenamiento en el manejo de esta orientación completamente nueva que ellas implican, todo esto constituye una etapa indispensable de la maduración de la conciencia de clase revolucionaria.

Esto evidentemente no significa que en un período de “calma”, la agitación y la acción puedan ser desencadenadas a la ligera alrededor de esta consigna explosiva. Esto significa simplemente que una vanguardia revolucionaria digna de este nombre debe seguir con la mayor atención el impacto de su propaganda por el control obrero en sectores avanzados de la clase obrera y, desde que constata que ha encontrado eco y que los trabajadores en mayor cantidad comienzan a actuar por sí solos en ese sentido, es su deber no descartar sino buscar, por el contrario, una experiencia parcial de agitación y de acción. Después de todo, la “diferencia” entre un período de “calma” y una fase revolucionaria, ¿no podría remontarse precisamente a través del eco que provoca la lucha por el control obrero en una fábrica importante, a una ciudad o a una región?”

Zanon es esa “experiencia práctica” obtenida en el combate, hoy tiene un enorme “efecto pedagógico” amplio. Las ideas son materiales. Kraft fue lo mismo en otro nivel. Debemos pensar que en la próxima etapa los combates por ganar Sindicatos tendrán el mismo efecto pedagógico de masas, con triunfos y derrotas. La tarea a futuro entonces será crear dos, tres… muchos verdaderos AGITPROP leninistas en Argentina.

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Cine, capitalismo y lucha de clases [alternativas a la industria audiovisual]

El poder de la industria cultural en el capitalismo, y especialmente de los medios audiovisuales, tuvo distintos cuestionamientos, críticas y propuestas para su transformación, que se fueron gestando al calor de distintos procesos de la lucha de clases. El lenguaje, la forma, el uso social, el contenido, todo fue cuestionado, y particularmente, en los momentos más agudos, se planteó una transformación radical desde el punto de vista social, desde el punto de vista de en manos de quién y para quién están estos medios. Por ser el medio audiovisual más antiguo, fue en el mundo del cine en donde se dieron los procesos más importantes.

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Desde los comienzos… 

En los mismos comienzos del cine, cuando aún no se habían desarrollado el conjunto de las posibilidades del lenguaje, tiene lugar la Revolución Rusa, en 1917, la primer revolución socialista triunfante de la historia, que dió al cine un lugar de gran importancia. Son conocidas las palabras de Lenin “de todas las artes, el cine es para nosotros la más importante”.

La industria cinematográfica rusa pre-revolucionaria se unió a todos los elementos reaccionarios, una parte importante huyó del avance revolucionario y fue parte de la emigración antibolchevique. En los países en donde se afincó no aportó nada al desarrollo del cine y se fue extinguiendo, cayendo en decadencia. En su huída desmantelaron estudios y destruyeron importantes bases para la producción cinematográfica.

Desde la toma del poder en octubre de 1917, hasta el decreto de expropiación de la industria de Cine y Foto de Lenin en agosto de 1919, pasaron casi dos años. En ese período se avanzó con decretos parciales sobre expropiación de algunas salas o estudios, y con algunas directivas para el conjunto de la industria. Se organizó un Comité Cinematográfico, que actuaba como un doble poder ante los estudios y distribuidores privados. Ante cada iniciativa revolucionaria, los productores y exhibidores respondían con un boicot y promoviendo la organización de las entidades comerciales contra los intereses bolcheviques. “Los propietarios sostenían su guerra privada contra lo inevitable. En forma callada y sistemática, las cadenas de salas y centros de distribución se iban cerrando, se desmantelaban los estudios y laboratorios de equipos y materiales, y empresas enteras se levantaban….”[1]. Los intentos por organizar la producción cinematográfica eran respondidos con la especulación del material virgen por parte de los privados que escondían las cintas para que no sean utilizadas por el Comité Cinematográfico.

Mientras se daba esta tensión, en el frente de la guerra civil se destacaban camarógrafos que se volvían enérgicos combatientes, o los futuros cineastas soviéticos que se encontraban cumpliendo diversas funciones en el frente de batalla.

A su vez, antes de la nacionalización, el poder soviético ya experimenta con el poder del cine en diversas experiencias de films de agitación. En noviembre de 1918 sale el primer “tren rojo” con camarógrafos, y sale el barco de agitación “Estrella Roja” que arrastraba un lanchón-cine de 800 butacas.

La coexistencia no permitía avanzar con las tareas que la revolución necesitaba del cine, fue así que luego de varias experiencias se avanza con la nacionalización completa de la industria de Cine y Foto. En estos mismos tiempos, en Rusia se crea la primer Escuela de Cine del mundo.

El decreto de Lenin de agosto de 1919 anunciaba que todo el comercio e industria fotográficos y cinematográficos serían puestos bajo la competencia del Comisariado de Instrucción Pública. Nacionalizar, requisar, fijar precios estables, ejercer supervisión, con esta iniciativa el pueblo ruso se hacía cargo del conjunto de los medios de producción y difusión cinematográficas. La nacionalización se decreta en agosto, pero la transferencia efectiva sucedió en enero siguiente.

En 1922, otra propuesta de Lenin fue implementada en el área de la distribución y exhibición. Conocida posteriormente como la “proporción leninista”, una directiva que planteaba la necesidad de proyectar en forma combinada películas de entretenimiento (con la única salvedad que no sean contra la revolución), junto con películas educativas y de propaganda.

Junto a estas medidas, una generación entusiasta de nuevos cineastas comprometidos con la revolución, dio al cine soviético nuevas perspectivas y un desarrollo luego reconocido ampliamente a nivel internacional.

Otro proceso revolucionario que conmocionó la industria del cine fue la Guerra Civil Española. No sólo importantes cineastas realizaron documentales de apoyo, sino que fue colectivizada la industria, la producción y la exhibición.

En Barcelona, Madrid, y otras importantes ciudades, los trabajadores del cine, nucleados en el Sindicato de Trabajadores de Espectáculo, integrantes de la CNT, se organizaron para poner los estudios, los equipamientos, las salas y la critica cinematográfica bajo su control. Este proceso inspiró decenas de producciones audiovisuales y generó importantes debates en la cultura. ¿Qué películas pasar? ¿Reactivar la industria del entretenimiento o promover la propaganda revolucionaria? ¿Proyectar sólo el cine nacional o también los éxitos de taquilla de Hollywood?

Se registraron las batallas en el frente, la vida cotidiana y los momentos más importantes. En medio de esta situación también se realizaron ficciones con el compromiso político de realizadores y actores. El reciente documental “Celuloide Colectivo” cuenta esta historia a través de sus protagonistas.

Los años 60‘s

En 1959 tiene lugar la revolución cubana, y con ella se plantearán las bases para el nuevo cine latinoamericano. En Cuba la nacionalización de la industria permitió un importante desarrollo del campo audiovisual. En 1959 se funda el ICAIC, en la Ley que promueve su creación se plantea una definición importante “El cine es un arte” y seguidamente que “el cine constituye por virtud de sus características un instrumento de opinión y formación de la conciencia individual y colectiva y puede contribuir a hacer más profundo y diáfano el espíritu revolucionario y a sostener su aliento creador […] La estructura de la obra cinematográfica exige la formación de un complejo industrial altamente tecnificado y moderno y un aparato de distribución de iguales características”.

Para que esta ley funcionara cabalmente había que rescatar tanto la distribución como las salas de cine del país. El primer cine intervenido fue el de Arte y Ensayo La Rampa por resolución 1104, del Ministerio de Bienes Malversados. Por otro lado las compañías norteamericanas Republic Picture, Paramount y RKO Radio, cerraron sus sucursales en Cuba. Más tarde pasan al control del ICAIC los circuitos más importantes del país según Ley 890 del 13 de octubre de 1960. Ya se habían nacionalizado algunos cines como Riviera, Acapulco y Lido, estas nacionalizaciones continuaron hasta abarcar toda la exhibición comercial del cine en el territorio nacional.

En cuanto a las distribuidoras de películas, en 1961 se procede a la intervención y nacionalización de todas ellas.

En esta primera etapa se nacionalizaron seis empresas norteamericanas: Películas Fox de Cuba, Artistas Unidos, Metro Goldwyn Mayer, Columbia Pictures, Warner y Universal. Todas estas empresas fueron asumidas por el ICAIC en una nueva llamada Distribuidora Nacional de Películas. El 5 de enero de 1965 con la nacionalización de otras empresas distribuidoras culmina este proceso. Ese mismo año de 1965 se inauguran en toda la isla 35 modernos cines de nueva construcción en pequeños pueblos del interior del país[2].

En Francia, mayo de 1968, un amplio movimiento de obreros y estudiantes cuestionaba los cimientos del sistema. El cine se sumó con un gran protagonismo a esta iniciativa de cambio. Importantes directores como Godard, Marker, Chabrol, Resnais, Rivette, entre muchos, participaron activamente de las asambleas y movilizaciones con las que la profesión cinematográfica se sumó al Mayo Francés. Todos los aspectos fueron cuestionados, surgieron nuevas formas de producción, lenguajes, temáticas, y de conjunto se desafió la organización capitalista de la industria del cine francés. Surgieron así los “Estados Generales del Cine Francés”, sus convocatorias proclamaban: “ya sea Ud. técnico, intérprete, crítico o espectador, si quiere la REVOLUCIÓN, por, para y en el CINE, venga a militar a los ESTADOS GENERALES DEL CINEMA”.

En el ámbito de la producción se realizaron importantes películas y se conformaron decenas de colectivos de cine político. A su vez, los cineastas se organizaron para pensar, cuestionar y transformar el conjunto de los medios de producción y distribución.

El 26 de mayo los Estados Generales del Cine se reúnen en Suresnes. Más de mil trescientas personas deliberan sobre diferentes proyectos de reforma de la industria del cine.

Los proyectos para la transformación de las estructuras del cine francés fueron debatidos y presentados por reconocidos cineastas.

El “proyecto 4”, considerado el más radical y tildado como “utópico”, fue impulsado por Claude Chabrol y Marín Karmitz, entre otros. Plateaba: “los acontecimientos de mayo de 1968 han hecho que ya no sea posible aceptar las alienaciones del pasado. … los medios audiovisuales deben revolucionar su manera de existir… deben convertirse en un servicio público independiente del poder, en el marco de un organismo que agrupe al cine y a la televisión a escala nacional y que permita: -el acceso gratuito a los espectáculos, -una verdadera descentralización de la cultura, -la posibilidad de que cualquiera se convierta en profesional”. En relación a la exhibición proponían: “El cine debe ir a buscar su público y sus trabajadores allí donde éstos viven… Es preciso crear nuevas salas, pero también unidades móviles de proyección para que espectáculos lleguen a las fábricas y a las comunidades rurales… El estreno en exclusiva queda abolido”. Con respecto a la formación profesional: “El genio y el talento no se aprenden; la técnica se adquiere por experiencia. Por lo tanto, es preciso dejar de lado toda idea tradicional de escuela… el estudiante debe participar en la producción de films…” Para terminar, plantean: “Los autores de este proyecto son conscientes de la apariencia utópica… certifican que esta utopía es del todo realizable… y consideran la aparente locura del proyecto como la prueba misma de su seriedad”.

El “proyecto 16” fue aportado por Jean-Louis Comolli, Louis Malle, Alain Resnais, Jacques Rivette junto a otros cineastas. Comenzaba así: “El cine francés en la actualidad es producido, distribuido y consumido en condiciones de esclavitud generadas por el sistema capitalista…. Por lo tanto, los films son reducidos al único nivel de mercancías…” “…los diferentes organismos que concretan la función del Estado respecto al cine, sólo son un escudo que protege al sistema capitalista. El Estado no es juez sino parte…la censura gubernamental se suma a las censuras ejercidas por el capital…para defender y mantener un orden social que tiene miedo de la libertad…”

Con respecto a la formación afirmaba: “El Estado interviene además en el ámbito de la enseñanza… se dirige a una élite y forma técnicos destinados a servir al sistema sin cuestionarlo. A los espectadores no se les da ninguna posibilidad de acceso al estudio de las técnicas, éstos deben formarse por sí mismos… Al restringir la formación cinematográfica se tiende a proteger los monopolios…” Y terminaba con el siguiente planteo: “Para crear un cine basado en la responsabilidad de los creadores, para permitir a los espectadores, también responsables, convertirse en creadores, las estructuras existentes deben ser destruidas. Es pues, evidente, que toda reivindicación, toda modificación o reforma parcial de estructuras no puede poner término a la alienación del cine por el capital, si éstas no se conciben como la primera etapa hacia la creación de nuevas estructuras”. Para este fin proponían “-creación de un sector público que privilegie las nuevas actividades cinematográficas, -reconocimiento del derecho absoluto de cada uno a la libertad de expresión, supresión de todo organismo de vigilancia y censura…, – cobro directo de taquilla mediante un organismo público, sin intermediario, – unión del cine y la televisión”.

Estos proyectos, entre otros, sirvieron de base para redactar la “Moción Final” que planteaba: “Los Estados Generales del Cine han nacido de un movimiento popular de contestación y lucha contra el orden económico, social e ideológico vigentes, el del capital protegido por el aparato del Estado. Los Estados Generales tienen como objetivo el hacer de la vida cultural, y por tanto del cine algo esencial a la vida de la nación, un servicio público.

1-Destrucción de los monopolios, la creación de un organismo nacional y único de distribución y exhibición de los films.

2-La autogestión contra la burocracia. Responsables elegidos por un tiempo límite, controlados y revocables.

3-Creación de grupos de producción autogestionados, que no estén sometidos a la ley capitalista del beneficio.

4-Abolición de la censura.

5-Autogestión para los estudiantes y los enseñantes, apertura hacia todas las clases sociales.

6-Unión estrecha del cine con una televisión autogestionada e independiente del poder y del dinero.”[3]

Los años ´60 y ´70 conmovieron el mundo del cine a nivel mundial. Desde EEUU hasta Japón conocieron el desarrollo de colectivos de cine político y crítico del modo de representación y producción hegemónico.

En 1971, en Inglaterra, otra experiencia aporta un programa radical para la Nacionalización de la industria del cine, sin compensaciones y bajo control de los trabajadores.

La Asociación de trabajadores de Cine, TV y técnicos afines analiza la situación de la industria del cine en 1971. Ellos plantean que se encuentra en crisis producto del dominio capitalista del sector. Monopolios, tanto nacionales como extranjeros, desinvierten en el sector, cierran estudios, precarizan el trabajo, generan desempleo, todo esto porque para ellos la producción cinematográfica es un simple negocio. La Asociación cuestiona esta situación y elabora un programa para darle una salida. Este programa luego es votado en un congreso de varios gremios que lo apoyan.

Para elaborar el programa organizan un Foro que durante dieciocho meses realiza un estudio exhaustivo, con datos, relevamientos y propuestas políticas para llevar a cabo el programa de “Nacionalización bajo control de los de los trabajadores y sin compensaciones de la industria del cine”, que es publicado en forma de folleto en 1973. (ver los extractos del documento en anexo)

Pocas semanas después de la publicación, sectores de derecha y burocráticos de la Asociación, atacan y marginan a los autores del informe. Así, entierran estas conclusiones, que permanecen ocultas  por más de treinta años. En 2010, el BCTU (sindicato de medios y espectáculos), vuelve a publicar este informe, (6) y entre los motivos de traer al presente estas reflexiones, plantean la necesidad de tomar en cuenta estas ideas, en el marco de la actual crisis económica mundial que amenaza también a los trabajadores de la industria audiovisual.

…Y ahora?

Las propuestas para buscar una alternativa al dominio capitalista sobre la industria audiovisual recorrieron toda la historia. Hoy existe una enorme multiplicación de la producción audiovisual principalmente por las nuevas tecnologías, y a su vez una concentración y monopolio de la distribución norteamericana a nivel mundial que la convierten en un negocio capitalista de primer nivel y un destacado vehículo de ideología. La realización de producciones independientes, que cuestionan tanto en forma como en contenido el modelo hegemónico norteamericano se desarrollan en forma constante, pero el público que puede acceder a éstas es muy reducido. En distintos países los realizadores han promovido iniciativas para cuestionar esta situación, y en ese marco revisar y retomar las experiencias históricas que se plantearon enfrentar el dominio capitalista en la producción audiovisual son una fuente de inspiración para pensar los tiempos por venir.

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Anexo : extractos del documento de la Asociación de trabajadores de Cine, TV, Inglaterra, 1971

Caracterización y política:

“Dentro de nuestra propia industria, es muy claro que el sistema actual ofrece al setenta por ciento de nuestros miembros de la producción cinematográfica, la cola del paro, cierra los estudios que tienen récord de producción y hace que estén de más aquellos que han dedicado sus habilidades y la vida laboral para el cine”…

“En vista del fracaso total de la presente propiedad privada del sistema de producción cinematográfica, distribución y exhibición, no sólo para proporcionar a los miembros de este y gremios aliados empleo completo, la seguridad del trabajo y un futuro seguro para ellos y sus familias, sino también para garantizar la propia continuidad de la producción de la producción cinematográfica en sí, y la existencia y el desarrollo de los medios técnicos necesarios y el estudio, esta Unión exige la nacionalización de la producción cinematográfica, distribución y exhibición sin indemnización y bajo el control de los representantes de los trabajadores elegidos por ellos, con el fin de servir a la sociedad adecuadamente en sus necesidades culturales y de entretenimiento. “…

“El pequeño porcentaje de empleados permanentes  de técnicos de cine siguen enfrentándose a la precarización. Los programas de producción están siendo recortados lo que se traduce en menos trabajo y horas extras excesivas. Los productores aprovechan la fuerza de trabajo precaria al presionar a los miembros a aceptar ofertas que subvierten los acuerdos establecidos… Sólo un cambio en la titularidad de la industria de manos privadas a públicas con la asistente reestructuración de la industria del cine, puede detener esta decadencia social y cultural.”…

¿Por qué propiedad pública?

“La industria del cine es un medio de expresión cultural nacional, una fuente de riqueza general de la comunidad, de bienestar y disfrute, un medio básico de comunicación y educación. Como tal, es un elemento esencial de la voz de la comunidad, sin embargo, desde su desarrollo tecnológico y la subsecuente industrialización inicial, el cine ha sido el instrumento de las fuerzas sociales y económicas dominantes en la sociedad… Es una industria que es propiedad y está controlada por grandes imperios financieros cuya única preocupación es el balance social y el dividendo…

Los monopolios de exposición se han vuelto más firmemente arraigados, y las compañías cinematográficas estadounidenses han aumentado constantemente su control sobre el mercado británico…Nuestras razones para exigir la propiedad pública de la industria del cine son sociales y políticas. Estamos exigiendo la propiedad pública, porque las leyes del mercado capitalista están en el proceso de destrucción de uno de los medios esenciales de comunicación de la comunidad…

¿Por qué el control de los trabajadores?

“la experiencia de nacionalizaciones anteriores nos ha enseñado algunas lecciones…el alcance de nacionalizaciones anteriores siempre ha sido insuficiente desde el principio, y las industrias, una vez en manos del sector público, han sido manipulados para servir a las necesidades del sector privado. Por ejemplo, el carbón, la energía eléctrica y el gas se venden a un precio reducido para las empresas privadas. Estas industrias básicas son, en efecto, nacionalizadas para ayudar capitalismo en lugar de reemplazarlo…

…Siguen existiendo estructuras oligárquicas de poder tanto afuera como adentro del sector. Una burocracia administrativa sustituye a los propietarios capitalistas privados, y algunas de las deficiencias de ambos son sorprendentemente similares…

Nuestra demanda es para una industria en la que los propios trabajadores sean responsables de la gestión de la industria…El poder fundamental dentro de la industria recae sobre aquellos que conocen su potencial y sus limitaciones. Corresponde a las personas que trabajan en la industria y sin las cuales no podría existir…

El Control de los Trabajadores de la industria del cine no es un adorno bonito, sino una parte esencial de nuestra demanda…Sin ella, ni la relación del trabajador con su vida ni la relación de la industria con la comunidad puede cambiar…

¿Por qué sin compensación?

“Estamos en contra de compensación por una serie de razones. En primer lugar, los activos de la industria residen en la propiedad y en las películas. El valor de ambas ha sido creado por los trabajadores de la industria. No hay que pagar por los productos de la explotación de la población y los trabajadores de la industria. En segundo lugar, con mucho, la partida más grande en el estado de la industria de bienes son sus lugares de exposición… Los activos de la industria de cine se encuentran casi exclusivamente en manos de los monopolios nacionales y extranjeros que han estado estrangulando y apretando la industria y el público, y la posibilidad de compensar a estos monopolios para su explotación, nos repugna. En tercer lugar, la experiencia del pasado demuestra que la nacionalización de la carga financiera de los pagos de compensación y el interés obstaculiza los cruciales primeros años de desarrollo de la industria… El resultado del pago de la indemnización es el subsidio público para los dividendos privados, y esto no se puede tolerar…”[4]

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[1] Kino, Historia del cine ruso y soviético, Jay Leyda

[3] http://www.tvpts.tv/blog/estados-generales-del-cine-frances-el-cine-en-revolucion/#.UP3HdyddOeY | Las rupturas del 68, Los años que conmovieron al cine, varios Filmoteca Valenciana.

[4] http://www.bectu.org.uk/news/686, https://www.bectu.org.uk/news/1228

Poder mediático y Sindicatos [la experiencia de la ACTT en Inglaterra y algunas reflexiones sobre Argentina]

El .pdf traducido al español del informe de la ACTT (1973) por la nacionalización sin pago y bajo control obrero de la industria cinematográfica en Inglaterra se puede descargar de >>este link<<.

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El discurso del “enfrentamiento a los poderes mediáticos» es parte del lenguaje de la política nacional y el debate cultural. Con su particularidad latinoamericana (teñida por la iniciativa de los Estados) esto es la refracción de «una preocupación» que se desarrolla a nivel global con distintas características, no solo “desde arriba” sino como agenda del activismo nuevo tras la crisis capitalista. En Argentina, si dejamos de lado las lecturas rancias de la derecha más reaccionaria, podemos reducir que el kirchnerismo plantó este “enfrentamiento” desde una perspectiva de disputa intercapitalista, cuya cristalización jurídica fue la «Ley de medios». Mientras que desde la izquierda lo hemos hecho desde una perspectiva clasista, independiente del «estás con Clarín, o con el Gobierno», que se constituyó en la lógica binaria dominante. Buscando experiencias que aporten en desarrollar esta política independiente de la izquierda trotskista, y también analizando la situación de los medios y la realización audiovisual en Europa tras la crisis capitalista, dimos con este “Informe del Foro de la Asociación de Cinematografía, Televisión y Técnicos del Reino Unido (ACTT)” de Agosto de 1973 que aquí publicamos. Lo tradujimos al español porque nos parece que sirve para reflexionar sobre aspectos del programa de acción que debemos levantar para enfrentar la industria cultural y el poder de los medios masivos de comunicación. Como el informe trata de una respuesta desde los trabajadores ante la crisis de la industria audiovisual inglesa en los 70, es interesante para pensarlo en estos marcos, que por ejemplo se sufren en el Estado Español con el cierre de la TV valenciana, o ya habían sucedido en Grecia; pero de conjunto establecen una perspectiva válida. Cuestión importante para pensar en Argentina, por la influencia que logramos con el Frente de Izquierda, y las nuevas responsabilidades, posibilidades de construcción y agitación política que esto le abre al PTS.

Nuestra posición de independencia de clase ante el problema de «los grandes medios» molesta al progresismo kirchnerista (cada vez más reducidos en número y en argumentos), tras la derrota electoral y la asimilación mayor de la agenda de la derecha para administrar su final de gestión. Uno de los últimos ejemplos de esta molestia es la enroscada carta que Horacio González escribe sobre el FIT. En uno de los argumentos de ella intenta encajarnos sí o sí en alguno de los «campos enfrentados» a sabiendas de que ante la pérdida de poder real, bien vale utilizar las armas hoy defensivas del «dominante cultural kirchnerista». En este caso intenta dejarnos como alfil del «poder mediático» clarinesco, buscando una manera de esterilizar (al menos intelectualmente y para la tropa) el avance real de la izquierda con política y banderas propias. De parte de la intelectualidad kirchnerista se trata de amalgamar un discurso rápido que justifique el enfrentamiento al factor nuevo y disruptivo en la política nacional representado por el FIT, aunque no les queda otra que hacerlo «con cordialidad». Por nuestra parte se trata de avanzar en hacer más concretos nuestros planteos sobre los medios y la industria cultural, en vistas de que en el futuro próximo se puede plantear el abandono de la posición propagandística, si no en la acción, en el campo de batalla de las ideas y los programas.

El kirchnerismo solo se preocupó a lo sumo por establecer otras reglas para la «libertad de empresa» que como decía Lenin, no es «libertad de prensa», y ataca como enemigo único[1] a un grupo económico en pos de la formación de poderes mediáticos (hoy) afines. Pero la «batalla cultural» se desarrolla en el marco de una guerra que el peronismo asume perdida. Solo para señalar una de las enormes contradicciones del supuesto enfrentamiento a los «poderes mediáticos» que constituye parte de la mitología fundadora del kirchnerismo (y que fue tomado como propio por la «izquierda independiente» y autonomista), vale recordar el ocultamiento en el que se incurre al no nombrar jamás al verdadero poder mediático hegemónico en Argentina, representado por los intereses de producción y distribución norteamericanos. Es un triste olvido para intelectuales y movimientos políticos que se reclaman «latinoamericanistas» y acusan a los trotskistas de no tener perspectiva «nacional» con nuestros ideas foráneas. Solo bastan algunos datos para entender de qué hablamos basados en las estadísticas publicadas por el SICA (Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina) sobre 2012: si tomamos por ejemplo la difusión de películas por televisión y evaluamos su origen, salta a la vista que sólo el 5% tiene «origen nacional», mientras el 77% de lo difundido son producciones culturales de países imperialistas, con total hegemonía yanky: 64% de ese número, que es aún mayor en la TV por cable. Si tomamos la televisión pública desde su oferta cultural (y no desde su estrecha censura política a toda expresión no kirchnerista y sobre todo a la izquierda) podemos decir que tiene una oferta más diversificada, pero en un nicho tan pequeño que lo único que se puede hacer con ese dato es corroborar la total subordinación, a la industria cultural de Estados Unidos[2]. Estamos señalando que hasta desde el punto de vista «burgués nacional» están arrodillados (o precisamente por eso). Si buscamos datos del Cine, tomando las más de 800 pantallas del país, menos de 50 pantallas son del INCAA (Instituto Nacional de Cinematografía) formando un pequeño nicho de distribución alternativo frente a «los tanques» cinematográficos. Sucede así que de los 46 millones de espectadores en salas, solo 4 millones corresponden a films de origen nacional. La industria cultural norteamericana que inunda el mundo desde la segunda guerra mundial fue y es una de las principales difusoras del «americanismo». Cabe señalar acá que nosotros, trotskistas internacionalistas, no proponemos una «defensa de la cultura nacional» en el sentido tercermundista o populista, pero hay que señalar el problema sin vueltas. Para cerrar esta breve reflexión podríamos citar a Gramsci cuando planteaba que «Cuanto más subordinada a las relaciones internacionales está la vida económica inmediata de una nación, tanto más un partido determinado representa esta situación y la explota para impedir el adelanto de los partidos adversarios. De esta serie de datos se puede llegar a la conclusión de que, con frecuencia, el llamado «partido del extranjero» no es precisamente aquel que es vulgarmente indicado como tal, sino el partido más nacionalista, que en realidad, más que representar a las fuerzas vitales del propio país, representa la subordinación y el sometimiento económico a las naciones, o a un grupo de naciones hegemónicas».

Viene a lugar entonces para aportar al debate de la izquierda y la lucha contra los poderes mediáticos el «informe de la ACTT» de Inglaterra.

En agosto de 1973, Asociación de trabajadores de Cine, TV y técnicos de Gran Bretaña publicó el informe «Nacionalizar la industria del cine y TV»,  que fue la culminación de aproximadamente dieciocho meses de trabajo de un foro abierto con decenas de miembros. El foro se había creado en el año 1971, en medio de una gran crisis del sector audiovisual, como forma de reflexionar y debatir sobre la búsqueda de una salida para los trabajadores. Allí se plantea que la crisis es producto del dominio capitalista del sector. Monopolios, tanto nacionales como extranjeros, desinvierten, cierran estudios, precarizan el trabajo, generan desempleo, todo esto porque para ellos la producción cinematográfica es un simple negocio. La Asociación cuestiona esta situación y elabora un programa para darle una salida. Este programa luego es votado en un congreso de varios gremios que lo apoyan y plantea la nacionalización bajo control de los de los trabajadores y sin compensaciones de la industria del cine y la TV.

Según relata Peter Cox, actual miembro de BCTU (sindicato de medios y espectáculos), a las pocas semanas de publicarse, en 1973, el ala de derecha de la Asociación, en unidad con los sectores stalinistas, organizan un golpe masivo hacia el interior, atacando y marginando a los autores del informe. Así, la nueva conducción de la Asociación entierra estas conclusiones, que permanecen ocultas y enterradas durante treinta y siete años, mientras las condiciones de producción y trabajo de la comunidad audiovisual británica se siguieron deteriorando.

En 2010, el BCTU vuelve a publicar este informe, y entre los motivos de traer al presente estas reflexiones, plantean la necesidad de tomarlas en cuenta, «no mecánicamente, sino para examinar las ideas que lo inspiraron, las ideas que durante mucho tiempo han sido consideradas muertas, enterradas y olvidadas», en el marco de la actual crisis económica mundial que amenaza también a los trabajadores de la industria audiovisual.

Antes de terminar esta larga introducción cabe señalar nuevamente que este documento es solo «un disparador», la difusión en español de una experiencia limitada. Lo que vemos interesante del planteo de la ACTT es en primer lugar que la perspectiva programática de la «Nacionalización sin pago y bajo control obrero de la industria cinematográfica» no surge de un «consignismo izquierdista» sino como salida realista luego de un análisis concreto de la crisis de la industria. Por otra parte es un Sindicato de trabajadores de la industria quien organiza el foro y prepara este programa, lo que tiñe la experiencia de componentes distintos a otros ataques a la industria cultural con visiones mas «utópicas». Mientras que el límite absoluto que tiene este programa es la total confianza en el Partido Laborista, burgués y corrupto hasta la médula, para una supuesta aplicación pacífica y gubernamental del mismo. En lo particular consideramos que todas las intervenciones de la izquierda trotskista en los medios masivos (sean del color que sean) son, al igual que en el parlamento, incursiones en territorio enemigo. Conquistar medios de comunicación masivos democráticos y conquistar libertad de prensa, y ni hablar de la posibilidad de nacionalizar sin pago y bajo control obrero la industria del Cine y la TV, solo será posible por medio de una lucha revolucionaria, que decida enfrentarse a la violencia impuesta por los estados para defender los intereses de la «mass media».

El .pdf traducido al español del informe de la ACTT (1973) por la nacionalización sin pago y bajo control obrero de la industria cinematográfica en Inglaterra se puede descargar de este link (acá en ingles)

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[1] Justamente la primera de las leyes de la «propaganda política» según el clásico libro de Jean-Marie Domenach es la «Regla de simplificación y del enemigo único», como la mejor manera de construir un discurso de masas influyente.

[2] Esta cuestión inamovible de la que no se habla viene de origen. Raimond Williams señala en sus estudios sobre la Radio y la Television que «el servicio público, en cualquier otro sentido que no fuera el del mercado, se desarrolló dentro de una estructura ya dominada por estas instituciones (las privadas y mundiales hegemónicas, nota de JG). Con la forma en que finalmente emergió, fue un tipo clásico de control regulador del mercado, en el cual se insertaban, siempre con dificultades y controvesrias, algunas nociones de interés público no definido por el mercado.»

 

Mika Etchebéhère, un viaje en busca de la revolución [idZ]

Sobre el preestreno del documental y nueva edición del libro.

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El martes 27 de agosto en el cine Gaumont se realizó un preestreno del documental Mika, mi guerra de España. Las palabras de presentación de Fito Pochat, uno de los codirectores junto a Javier Olivera, y que es también sobrino nieto de Hipólito y Mika, rescataron esta historia como un ejemplo de la consecuencia entre las ideas y la acción. Cristina Banegas, comentó que al leer el libro quedó tan fascinada con la historia que significaba un gran honor para ella poder representar la voz de Mika en este documental.

La película se basa en el libro que lleva su mismo título, escrito por la argentina Mika Etchebéhère para rescatar su experiencia durante la Revolución Española. Fue publicado por primera vez en Francia en el año 1976, y luego de varias ediciones españolas, se lanza ahora en Argentina, por iniciativa de Motoneta Cine, productores del documental, y la editorial Milena Caserola.

La luz se apagó y apareció la primera sorpresa: Mika Etchebéhère se prepara para una entrevista. Nos imaginábamos una película que recreaba la historia, pero nos encontramos con esta gran noticia, dos entrevistas a Mika rescatadas de archivos olvidados y ocultos, que nos metieron de lleno en la historia de estos personajes argentinos viajando por el mundo en busca de la revolución. Los realizadores nos contaron luego que el encuentro de este material fue también una gran sorpresa para ellos, que ya estando avanzados en la producción, apareció este archivo para replantear el trabajo.

A través de imágenes en blanco y negro, con rayas y el deterioro que deja el paso del tiempo, sumado a otras ya en colores, filmadas en los años ‘80, el documental va entrelazando estas entrevistas con archivo histórico, recorridas por los lugares donde sucedieron los hechos, las reflexiones de Mika a través de la voz de Banegas, y el relato de su sobrino, Arnold Etchebéhère.

Múltiples recursos que conforman una “road movie revolucionaria” para llevarnos junto a sus protagonistas a recorrer importantes momentos de la lucha de clases. España es el comienzo, no importa la cronología, ya en los primeros minutos de la película Mika describe una España de 1936 donde “el pueblo tenía el poder, pero no el gobierno…y la única legalidad era la legalidad revolucionaria”. Y desde esa revolución, que siempre fue el objetivo de todo su recorrido, se vuelve para atrás en la historia para descubrir los demás escenarios. En la Argentina, Hipólito y Mika se conocen al calor de la Reforma universitaria y militan en el grupo Insurrexit. Recorren la Patagonia, en donde trabajan hasta juntar los fondos para viajar a Europa. Las imágenes actuales de los lagos, las montañas, junto a las fotos de ellos en esos paisajes, refuerzan las palabras de Mika cuando escribe que la Patagonia fue la “gran tentación”, dejada atrás por las fuertes convicciones forjadas en la juventud, que ponen la impronta, para partir del tranquilo sur argentino a la agitada Alemania de los tiempos previos al nazismo. El paso por Alemania combina las imágenes de archivo de grandes movilizaciones obreras, con edificios imponentes en la actualidad que tienen el eco de los discursos nazis. Los textos de Mika mezclan desesperación y bronca por la política llevada adelante por el Partido Comunista y Stalin.

En España, las imágenes actuales tienen los rastros de la revolución. Los alrededores de Madrid en donde estuvieron peleando, la catedral de Sigüenza en donde resistieron, la escalera por donde se escapan hacia el bosque y el río, los refugios. Todas las paredes tienen las huellas de balas y bombas. El relato histórico encuentra sus marcas en la imagen, y esta combinación nos transporta en el tiempo para hacernos sentir más cerca el pulso de esta lucha. La muerte de Hipólito en medio de la batalla marca un punto, en la historia y en la película. Ella vuelve unos días a Paris, y ahí las imágenes actuales de la pequeña pieza en donde vivían se entrelazan con los recuerdos personales, siempre en permanente fusión con el compromiso militante, con la convicción revolucionaria de cambiar el mundo. Los recuerdos fortalecen las convicciones y vuelve a España decidida a ponerse al frente de su columna del POUM[1]. Mika e Hipólito se habían unido al POUM porque se identificaban políticamente con la oposición al estalinismo, en Argentina habían sido expulsados del Partido Comunista, en Alemania fueron críticos de la línea política oficial, y en Francia estuvieron ligados a los grupos de la Oposición de Izquierda.

Mika vuelve para ponerse a la cabeza del combate y de todas las tareas, conoce a cada uno de los milicianos a su cargo, mantiene en alto la moral de la tropa, y muchas mujeres vienen desde otras columnas para sumarse a la suya. El tiempo que le toca estar al frente coincide con el fortalecimiento del estalinismo y el comienzo de las persecuciones contra la oposición. Cuenta una anécdota de cuando estuvo presa porque un camarada gritó tres veces “¡Viva Trotsky!” y los detuvieron. Ella remarca que los propios guardias la llamaron “Capitana” y entonces mira a cámara, y hace un gesto de orgullo al contarlo. A lo largo del documental, las dos entrevistas transmiten con sus propias palabras y gestos, la convicción política militante, y su certeza de vivir en consecuencia con sus ideas. Mika, mi guerra de España es un viaje en busca de la revolución. Los títulos finales hablan sobre su participación en el Mayo Francés y en las movilizaciones en Francia contra la dictadura Argentina, siempre activa hasta su muerte en 1992.

Este nuevo documental aporta también en el necesario rescate de la militancia marxista argentina y de las mujeres revolucionarias. Este año se realizó el preestreno y a comienzos del próximo año se podrá ver en el cine. Para conocer más su historia la nueva edición del libro, que cuenta con fotos y una carta de Julio Cortázar, es un material muy importante. También en 2012, se editó Mika de Elsa Osorio, y en 2006 en Luchadoras, historias de mujeres que hicieron historia, editado por la agrupación Pan y Rosas, se destaca un capítulo que rescata y profundiza su historia. La película termina y nos quedamos con la vitalidad de las palabras de Mika, que a sus 80 años, nos contagian e invitan a seguir su camino.

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(1) El POUM, (Partido Obrero de Unificación Marxista) se funda a fines de 1935 sobre la base de la fusión del Bloque Obrero y Campesino (militantes del PC Catalán y Fed. Catalano-balear del PCE), y la Izquierda Comunista, integrante de la Oposición de Izquierda hasta febrero de 1936. Trotsky mantuvo diferencias con la política del POUM. Cuando en enero de 1936 el POUM firma el programa electoral del Frente Popular, Trotsky caracteriza a esto como una traición. El POUM no representó en España la política del trotskismo, pero igualmente fue perseguido por el estalinismo que encarceló a sus militantes, y asesinó a su dirigente Nin.

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Artículo publicado en:

Plan para cazar el espiritu que habita en internet

Queremos iniciar una serie de artículos intentando abordar un tema sobre el que hay varios terabytes escritos: las relaciones entre “nuevas tecnologías” (internet), su impacto cultural, y la lucha de clases o “los movimientos sociales” en el siglo XXI. Desde hace tiempo venimos tomando el tema, también buscando entender la movilidad del lenguaje de las imágenes en el siglo XXI y los cambios en la realizaciónEl debate no es menor por varias razones, buenas y malas.

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En primer lugar, si tomamos en serio los lugares comunes que cruzan muchas de las teorías de moda que se difunden en libros, revistas y suplementos, las nuevas tecnologías de la información y comunicación tendrían un impacto tal que deberían llevar a repensar los esquemas de organización y lucha social del siglo XXI. Si esto es verdad, es del mayor interés para los movimientos revolucionarios que quieren terminar con el capitalismo, o sea: es de interés para el trotskismo;  y si no es verdad, habría que prefigurar en que escalón de la ideología se encuentra esta idea que impregna el momento. Por otra parte, tratándose en gran medida de un «sentido común» que está asociado a procesos de movilización popular y no solo a teorías académicas, no es correcto obviar su recurrencia o influencia, con más razón si se considera que de conjunto constituyen concepciones erradas (lo que tiene que ser demostrado).

Tras décadas de retroceso de la izquierda y el movimiento obrero, con la crisis del capitalismo, lo que está planteado es la posibilidad de la recomposición de la subjetividad revolucionaria y potencialmente del marxismo como teoría y guía de acción practica para cambiar el mundo. Pero aunque las ideologías no son posesiones fijas sino procesos sociales, no será la posible irrupción de la clase obrera con sus métodos la que limpie la escena intelectual, sobre todo la escena intelectual de la propia clase obrera. En un proceso continuo las ideologías se superponen, compiten, chocan, se hunden o se refuerzan unas a otras, y en la actual situación «la mezcla» y «la hibridez» parece que será el tono dominante aún si se avanzara a procesos de revolución abierta y «clásica». En uno de los planteos sobre las ideologías que hace Marx, las señala como las «formas en que los hombres se hacen conscientes del conflicto que los rodea [entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción] y luchan por resolverlo«. No importa en este sentido si esta «forma consciente» que se adquiere en la lucha es «científica» o «falsa», será una guía para la acción practica de los movilizados. Es así que seguramente mutaciones de estas ideologías actuales, que aunque parten de internet y la comunicación no hablan solo de internet y la comunicación, tendrán su lugar e influencia en los procesos sociales futuros, y por lo tanto hay que debatirlas.

Por otra parte existe una «base material» evidente para la recurrencia de las ideas que dan preponderancia a las nuevas tecnologías en la lucha de clases: es que justamente surgió una nueva tecnología de comunicación de masas particular, que como fenómeno social origina cambios en la percepción y en las relaciones humanas en el sentido más amplio y capitalista del término (abarcando desde las relaciones personales, al comercio, la guerra y potencialmente al arte, lo que no es poco…). Para ilustrar la idea sirve recordar por ejemplo cómo Umberto Eco trataba los debates ante el surgimiento y extensión de la TV en su libro «Apocalípticos e integrados». Discutiendo contra aquellos que le negaban implicancias profundas en la percepción, y que subiendo varios escalones le negaban incluso relevancia en el plano estético por ser «solo un medio de comunicación», responde que «es grave, en efecto, no darse cuenta de que, si bien la TV constituye un puro fenómeno sociológico, hasta el presente incapaz de dar vida a creaciones artísticas verdaderas y propias, aparece sin embargo, como fenómeno sociológico precisamente, capaz de instituir gustos y tendencias, de crear necesidades, esquemas de reacción y modalidades de apreciación, aptos para resultar, a breve plazo, determinantes para los fines de la evolución cultural, incluso en el campo estético.»  Si acá estamos hablando de la percepción en un sentido tan elevado que podría cambiar la idea de lo que es bello, imaginemos las implicancias «de ahí para abajo». La profundidad de esto por el surgimiento de internet es parte del debate, pero trazar este paralelo sirve para demostrar lo difícil que es percibir el cambio en medio del cambio, y encontrar qué puede haber de bueno o malo en todo esto sin aferrarse a lo viejo conocido y tradicional. El aspecto del cambio cultural más general, que puede implicar transformaciones del lenguaje, en especial del lenguaje audiovisual, es otro de los aspectos que nos interesan, por necesidad y por practica militante.

Una razón más para encarar esta serie de notas es que ya hace rato pasa que hablando del tema con nuestros propios compañeros de militancia, nadie tiene acuerdo con nadie, y a veces se termina oscilando demasiado entre los prejuicios o el desdén esquemático, a la aceptación parcial de teorías celebratorias superficiales en cuanto a «las nuevas tecnologías».

Si el debate ya es complejo, hay que señalar dos problemas adicionales para encarar un plan de operaciones que permita cazar el espíritu que habita en los cables. El primero es que no existe una teoría hegemónica en este área, sino un conjunto de planteos diversos que igualmente parecen tener puntos comunes. Incluso más allá de este debate particular, en la ideología de «los movimientos sociales» actuales no hay un intelectual como Tony Negri que sea referente obligado, como fue a principios de siglo. Todo lo cual provee al fantasma de innumerables sitios para ocultarse. En segundo lugar, desde el punto de vista geográfico el hábitat ideológico es diferente. Al parecer en Europa y EEUU, donde la «lucha de clases» es de más baja intensidad, las ilusiones sobre revoluciones virtuales y la fascinación por las redes y su influencia es superior; mientras que en el norte de África y Oriente, en especial en Egipto, el fantasma huye bajo las balas del régimen militar, porque los miles de muertos en las calles, la represión, la acción directa, no dan lugar al crecimiento de ilusiones virtuales. Y en América Latina por ahora el debate de las comunicaciones es otro, regido por las iniciativas de los Estados y gobiernos post-neoliberales, donde el paradigma por izquierda es «Telesur» y la pelea es a partir de «leyes de medios democráticas», detrás de las cuales se ocultan otras ilusiones que no son parte de esta discusión de manera directa; aunque ahí donde surgen procesos de lucha, como en Chile, Brasil o México, el fantasma del «poder de las redes» se corporiza.

Plan de trabajo:

Como es de esperarse, las intensiones de quienes pretenden investigar delimitan el esquema de trabajo y los interrogantes. Se pueden distinguir cuatro ejes de debate fundamentales, los cuales no coinciden en su totalidad con las preguntas habituales sobre el tema:

Tecnología y cultura ¿Cuál es el método?

Para poder responder a la pregunta ¿Cuál es el alcance del cambio cultural provocado por la aparición de una nueva tecnología como internet? hace falta intentar responder al mismo tiempo una pregunta más importante y difícil: ¿Cual es el método correcto para entender las relaciones entre cambios tecnológicos y cambios culturales? En última instancia es una reactualización de los debates sobre la cultura de masas, iniciados por la Escuela de Frankfurt, enfrentando lo que deben considerarse versiones del determinismo tecnológico[1], y tomando como base la dialéctica implacable que planteó Marx como método para comprender la dualidad de los fenómenos culturales bajo el capitalismo[2].

En un aspecto más puntual nosotros planteamos que Internet ocupa un lugar particular en la actualidad porque sus instituciones están aun en formación, lo que lleva a pujas entre grandes empresas y estados para su control y regimentación. Mientras reconocemos que la interactividad es un salto cualitativo respecto de los medios tradicionales, nos separamos de las ideologías celebratorias que plantean que es un medio democrático, horizontal y plural, puesto que es un medio en manos de nuevos gigantes de la comunicación y “la cultura” de la propiedad privada; pero sostenemos que dos «imprevistos» son fundamentales en este momento de institucionalización: el surgimiento de un sentido común de masas que ataca la idea de propiedad intelectual y defiende la libertad de expresión; y la crisis capitalista que hace surgir nuevas intensiones de uso de esta tecnología en quienes salen a la lucha[3].

Un debate sobre el poder

Uno de los debates más importante que trae el estudio de las relaciones entre nuevas tecnologías y lucha de clases es sobre «el poder». Todos los que escriben sobre esto de manera no superficial, se ven obligados a abordarlo de alguna manera. Ya sea formulando hasta donde la utilización de «nuevas tecnologías» podría crear «contrapoder», pasando por planteos sobre «el poder ciudadano», «redes de poder y contrapoder», «poder estatal», etc. llegando tangencialmente a debates sobre por qué no hay que luchar ya por «tomar el poder», el balance de la catástrofe estalinista y el «socialismo realmente existente». Formular que una tecnología tiene papel preponderante en los procesos sociales que logran tirar abajo regímenes políticos es parte de lo mismo.

Para una estrategia revolucionaria trotskista, esto lleva a introducir un debate sobre la constitución de organismos de «doble poder», la centralidad obrera, la hegemonía, la autoactividad de las masas, y el rol del partido. A su vez las posibilidades nuevas de comunicación e interconexión pueden ser instrumento que facilite la difusión de tácticas políticas audaces, para la construcción de una organización por la toma del poder[4].

Problemas de programa y táctica militar

Derivado directo del debate sobre «el problema del poder», se desenvuelve un desafío programático respecto de los nuevos medios de comunicación para la izquierda, que en mi opinión es mas abarcativo a los medios de comunicación de masas «tradicionales», y para la industria cultural de conjunto. ¿Qué política levantar frente a las regulaciones, nuevas legislaciones, intensiones de uso de una tecnología cuyas instituciones están en proceso de formación? y más importante aún ¿Qué estrategia y tácticas concretas implementar en un proceso de revolución abierta?. La búsqueda de una respuesta a esta segunda pregunta evidencia un problema táctico militar no desechable por nadie que considere seriamente terminar con el capitalismo y enfrentarse a todo lo que esto implica. Por un lado el esquema de militancia actual está demasiado imbricado con las redes de telefonía móvil e internet. Lo que lo hace de fácil seguimiento desde un punto de vista represivo y de espionaje, y demasiado dependiente a la hora de las comunicaciones.

Hay que tomar en cuenta que además de las leyes de regulación y control que se están implementando a nivel internacional, en aquellos lugares donde se desataron procesos revolucionarios como en Egipto entraron directamente en juego «tácticas político militares», sobre las comunicaciones, desde ambos bandos. El gobierno egipcio desató un apagón de cinco días sobre internet y la telefonía móvil en plena revolución que no pudo desarticular el proceso, entre otras cosas porque los sectores movilizados debieron echar mano sabiamente de una «vieja tecnología» para la necesaria coordinación: los radioaficionados. También sectores de la burguesía de EEUU se preguntan si no es necesario prepara un «botón rojo» para apagar la red en caso de crisis[5].

¿Un cambio en el lenguaje y en la percepción?

Nuevamente ¿Cuál es el alcance del cambio cultural provocado por la aparición de una nueva tecnología como internet? Existe un problema del lenguaje y la percepción que vuelve a aparecer con el auge de internet y el crecimiento exponencial de los flujos de información ¿Qué cambios implica? ¿Porqué es negativa la relación actual entre lenguaje de imágenes y la letra escrita? esta pregunta lleva a plantearse el problema de la progresiva caída del texto bajo la hegemonía de la imagen y el texto corto. ¿Qué implicancias tiene esto a nivel cultural? ¿Qué implicancias tiene para los que hablamos el lenguaje de las imágenes?[6]¿Y para la recomposición de la subjetividad revolucionaria de la clase obrera?

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Está claro que este plan delimita un espacio de trabajo demasiado abarcativo, y a su vez cada punto solo vale como un «título» incompleto. También hay temas en los cuales no vamos a meternos, pero el propio «plan» actúa ya como artículo de opinión en muchos aspectos. Además el planteo no es tratar estos interrogantes de manera abstracta y cronológica, sino como aspectos que se van cruzando frente a análisis concretos de situaciones o debates concretos, para lo cual un método será el comentario de libros y artículos. En breve esperamos subir un comentario al libro «Redes de comunicación y esperanza» de Manuel Castells, quien es un referente obligado respecto de este área. Por otra parte la idea es que ante la evidencia de que tal plan general es excesivo, quizás pueda sumar más gente a la caza del espíritu que parece habitar en las redes.

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CITAS:

(1) Claudio Katz establece un muy buen debate sobre el determinismo tecnológico con Manuel Castells a propósito de su trilogía «La era de la información». Vale una cita: «Esta adopción de un instrumento técnico como referencia de la interpretación social es el principal rasgo y defecto del determinismo tecnológico. Tradicionalmente el tecnologismo partía de algún artefacto específico (máquinas, ferrocariles, radios, automóviles, televisores, etc) y le atribuía un papel definitorio de la cultura, los comportamientos o la evolución de cada sociedad. La red es elemento actualizado de esta misma visión. En la trasposición simplemente se olvida que las redes conectan a operadores financieros o comunican a las empresas con sus proveedores, pero no definen nunca el tipo de relación que establecen los distintos grupos humanos. Los aparatos, instrumentos y mecanismos técnicos dependen de procesos sociales y no a la inversa, como creen los tecnologistas.» (C. Katz / El Enredo de las Redes. Un Análisis Crítico de M. Castells). // En el «Taller sobre medios audiovisuales» que hicimos en 2012 nosotros tomamos críticamente las tesis de Raymond Williams para abordar el tema, quien en su libro «Televisión, tecnología y forma cultural» se aleja del “determinismo tecnológico”, pero también se aleja de la idea de una tecnología completamente determinada, donde todo está controlado, por ejemplo por “sus dueños” o sus inventores que «la ponen a disposición de la sociedad» para determinado uso.

(2) En este sentido se puede señalar un punto de vista general que debe atravesar la mirada de la cultura bajo el capitalismo hasta nuestros días, la de la dialéctica implacable que Karl Marx sintetizó en 1856: «Por una parte, han surgido fuerzas industriales y científicas jamás sospechadas por época alguna de la historia humana anterior. Por la otra, hay algunos síntomas de declinación que superan ampliamente los horrores del Imperio Romano. En nuestra época, todo parece preñado con su contrario. La maquinaria, dotada del poder ,maravilloso de acortar y fructificar el trabajo humano, mantiene en la inanición y el agotamiento al trabajador. Las fuentes nuevas de riqueza se convierten en fuentes de escasez, como si operara un encantamiento extraño. Las victorias del arte parecen comprarse con la pérdida del carácter… Este antagonismo entre la industria y la ciencia modernas por una parte, la miseria y la disolución modernas por la otra; este antagonismo entre las potencias productivas y las relaciones sociales de nuestra época, es un hecho palpable, abrumador e incontrovertible.» Esta sádica dualidad creo que sigue siendo el único punto de vista valido para analizar nuestra cultura. Y aún así estoy muy lejos de una visión escéptica, aunque entiendo que parezca una utopía pensar hoy un desarrollo positivo para el bien de la humanidad de la mano de los avances tecnológicos y científicos, en vistas del desarrollo aberrante que adquieren bajo dominio de la burguesía y el imperialismo. En este sentido otra vez Marx señala una perspectiva que comparto, él continúa su discurso diciendo: «Unos partidos pueden lamentar este hecho; otros pueden querer deshacerse de los progresos modernos de la técnica con tal de verse libres de los conflictos actuales; otros más pueden imaginar que este notable progreso industrial debe complementarse con una regresión política igualmente notable. Por lo que a nosotros se refiere, no nos engañamos respecto a la naturaleza de ese espíritu maligno que se manifiesta constantemente en todas las contradicciones que acabamos de señalar. Sabemos que para hacer trabajar bien a las nuevas fuerzas de la sociedad se necesita únicamente que éstas pasen a manos de hombres nuevos, y que tales hombres nuevos son los obreros.»

(3) En cuanto a la relación entre tecnología y cultura, fue Raymond Williams, desde una perspectiva inicial de base “marxista académica”, quien hizo un estudio sobre la televisión en 1973 que se convirtió en un punto de referencia hasta nuestros días y sirve mucho para pensar internet. En el libro “Televisión, tecnología y forma cultural”, estudia la TV como una unidad de esos dos factores, como “tecnología” y como “forma cultural”. Ambos factores se condicionan mutuamente, pero donde el primero (la tecnología) mantiene un potencial intrínseco dado por todas sus posibilidades latentes en tanto descubrimiento científico puesto al servicio de la sociedad, y donde el segundo (la forma cultural) es la cristalización de las instituciones creadas para su uso, socialmente determinadas, y que por lo tanto restringen el abanico de opciones históricas latentes, encauzando su desarrollo en un sentido que es, inevitablemente, el resultado de fuerzas sociales en conflicto. La “forma cultural” entonces sería el resultado de un choque de distintas “intensiones” de uso, sociales, políticas y económicas, en gran medida impredecibles, puesto que es parte de un proceso social muchas veces convulsivo. Llegando al punto de que ciertas intensiones al chocar con otras pueden provocar hasta cierto punto efectos incontrolados, no buscados por los actores en pugna. Todo lo cual no puede pasar por alto que son las leyes del capitalismo las que operan como la principal determinación social de una nueva innovación.

(4) Es interesante pensar en algunos planteos «novísimos» sobre las «redes de contrapoder» desde un punto de vista leninista. Usando términos del SXXI podríamos reconocer la idea 2.0 que implicaba ISKRA a partir de una unidad y propositos políticos determinados. En el «Plan de un periódico político central para toda Rusia» del «Que Hacer» podríamos decir que Lenin plantea una «metáfora 2.0» para insistir en la necesidad de poner en pie una «red» que le permita construir un partido revolucionario, a partir de un periódico que no sea «sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo. » Entonces plantea que a esta herramienta «se le puede comparar con los andamios que se levantan alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las relaciones entre los distintos albañiles, les ayudan a distribuirse la tarea y a observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado». Más de 100 años después es posible fantasear con lo que Lenin hubiera amado internet.

(5) Al respecto vale una cita ilustrativa del problema extraída del libro «Redes de indignación y esperanza» de Manuel Castells «La gran desconexión de Egipto fue una situación completamente distinta de la manipulación limitada de Internet que tuvo lugar en Túnez, donde sólo se bloquearon algunas rutas específicas, o en Irán, donde Internet se mantuvo de forma limitada para que la conectividad fuera extremadamente lenta. La desconexión de Internet en Egipto fue relativamente fácil en comparación con lo que habría sido necesario hacer en países democráticos. En Egipto sólo había cuatro grandes PSI, cada uno de ellos con relativamente pocos routers que los conectaban al mundo exterior. Un apagón similar de Internet en Estados Unidos habría supuesto tratar con muchas compañías diferentes. Si bien en Egipto se puede desactivar legalmente a las compañías de telecomunicaciones por decreto, la legislación estadounidense limita el poder del gobierno federal para intervenir los canales de comunicación. No obstante, conviene recordar que algunos miembros del Congreso estadounidense han propuesto preparar planes para un «conmutador de desconexión total» que apagaría Internet con sólo pulsar un botón en caso de una «emergencia de ciberseguridad».»

(6) ¿Es la saturación de información, desinformación completa? es uno de los problemas que Ignacio Ramonet aborda desde el ángulo del «periodismo ciudadano» en su libro «La explosión del periodismo. Internet pone en jaque a los medios tradicionales». En este viene a la mente citar nuevamente a Umberto Eco cuando abordaba el tema en 1963. «el hombre de la era «visual» recibe una mole vertiginosa de informaciones sobre todo cuanto está ocurriendo en el espacio, en detrimento de las informaciones sobre los acontecimientos temporales (y dado que la noticia visual envejece, la comunicación periodística está fundada en la novedad, el hecho de ayer no es ya noticia, y se da el caso de que el ciudadano de la ciudad actual sabe todo cuanto acontece hoy en Nueva York, pero no recuerda nada, ni siquiera las fechas, del conflicto coreano). Esta pérdida del sentido histórico es sin duda grave, pero lo que Cohen-Séat deja quizás en la sombra es que la información sobre todo cuando «está ocurriendo» es siempre una garantía de libertad. Saber, como el esclavo egipcio acababa finalmente por saber, aunque quizá diez años más tarde, que algo ha ocurrido, no me ayuda a modificarlo; en cambio saber que algo esfá ocurriendo me hace sentirme corresponsable del acontecimiento. Un siervo de la gleba medieval nada podía hacer para aprobar o desaprobar la primera cruzada, de la cual tenía conocimiento años después; el ciudadano de la metrópoli contemporánea, el día mismo de la crisis cubana, pudo tomar partido por uno u otro de los contendientes y contribuir a determinar el curso de los acontecimientos…» // Mientras sobre la hegemonía de la imagen planteaba «el lenguaje de la imagen ha sido siempre el instrumento de sociedades paternalistas que negaban a sus dirigidos el privilegio de un cuerpo a cuerpo lúcido con el significado comunicado, libre de la presencia de un «icono» concreto, cómodo y persuasivo. Y tras toda dirección del lenguaje por imágenes, ha existido siempre una élite de estrategas de la cultura educados en el símbolo escrito y la noción abstracta. La civilización democrática se salvará únicamente si hace del lenguaje de la imagen una provocación a la reflexión crítica, no una invitación a la hipnosis.»

“He abortado en los cuerpos de otras mujeres”

Liliana 1980-1986 / 17 y 24 años /  Desde el 09 de agosto está en el Palais de Glace la muestra “11 semanas, 23 horas, 59 minutos – Aborto clandestino en Argentina”. Por medio de fotos y la palabra escrita, se cuenta la historia de un momento de la vida de mujeres que abortaron, hombres que acompañaron, profesionales que están a favor del derecho al aborto.

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Guadalupe Gomez Verdi, Lisa Franz y Lea Meurice autoras de este trabajo se plantean la búsqueda de comprender porque en Argentina, en el siglo XXI, el aborto sigue siendo ilegal. Se mezclan tres miradas distintas, con diferentes realidades: Argentina, Alemania y Francia.

Lo primero que se ve es la violencia. La violencia del silencio, de la obligación, de la imposición. La violencia de la clandestinidad. La mayoría son retratos de las mujeres, de sus espacios, de su sonrisa, de sus miradas.

Las autoras dicen: “Nos es difícil entender que en países como Argentina, la mujer no haya conquistado libertades que la coloque en el terreno de la igualdad y autonomía, cuando en Francia y Alemania la emancipación de la mujer se inicio hace cuatro décadas y el aborto es legal”. Si bien, las diferencias entre la situación de las mujeres son notables en los países donde el derecho al aborto existe, la emancipación de las mujeres, está lejos aún en los países del primer mundo, más en tiempo de crisis.

Las fotos y las historias son muy diversas, y capaz sin quererlo demuestra que cada historia es única, pero a la vez, son una sola, el relato de la clandestinidad, el relato de la violencia hacia todas las mujeres por no poder decidir libremente sobre nuestro cuerpos.

Hay mujeres que tomaron la decisión acompañadas, haciéndose un aborto en sus casas pese a que son conscientes de que lo hacen en clandestinidad. Otras, como Camila que lo vivieron con miedo y preocupación «Mi preocupación siempre con eso pasaba por el lado de que yo era consciente de que no había lugar que te cuidara a vos. Todo era ilegal que no quería exponerme a una situación en la que pudiera hasta morirme». Otras como Sonia, que el aborto, por más clandestino que sea, fue una liberación: «Yo tenía que sacarme esa violencia que me estaba metiendo dentro. El haberme quedado preñada era más violento todavía, era una violencia más fuerte».

El recorrerla fue una confirmación más de que, si el derecho al aborto se conquista en Argentina va a ser por esos cientos de mujeres que sufren día a día las consecuencias del aborto, que tienen hermanas, novias, amigas,parientes, conocidas, que se realizaron un aborto y están cansadas de la clandestinidad. Que va a ser posible en las calles. Estas fotos que hacen visible estas historias, denunciando el pasar de estas mujeres.

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First cut on the timeline [Audiovisual production amidst the capitalist crisis]

Large demonstrations and events of class struggle brought a return of the «social issue» in audiovisual production , not only in documentary making, but also in fiction. Neglected topics and concerns during the “restoration” years are back in the agenda. 

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That an economic, social, and political crisis as deep as the current one which is developing at the international level may unleash cultural changes of various kinds could be said to be “following the rule». Otherwise it would be a signal that the vitality of culture is extinct. One problem is whether these cultural manifestations are signs of something new, or just a momentary dialectic ongoing process until the dominating entertainment market, unopposed for decades, assimilates the challenge. That’s one of the questions we ask ourselves, about the diverse new cultural manifestations that brought together by the “Arab Spring», by the development of the crisis in Europe, and even in the U.S. That the fate of these cultural events is tied to the more general evolution of social and political developments, to victories and defeats in the class struggle, is also «a general truth», but one must be careful enough with mechanical interpretations . History shows that cultural and ideological phenomena, neither go at the same pace, nor do they precede or continue beyond these «battles» . On the other hand, the capitalist crisis has historic proportions , and in any case everything is under construction.

Barely a decade ago Roman Gubern, a film historian, in his book The Electronic Eros spoke of the «visual opulence» of our culture. Thus it was expected that forceful changes would be expressed in such a language. In this article we attempt to come to terms with it. However, due to that internet-as-a-media platform-propelled “opulence”, it would be a mistake to analyze what happens only within the narrow space of traditional institutions such as film or TV. Hence «now we have to talk generically, amid the jumble of products and distribution channels, of audiovisual , as the central and hegemonic province of contemporary mass culture ( … ) which includes television, video and the synthetic image produced by computers,» said Gubern in the same book … and then asked himself: «Do they have much in common? They are all moving images that we see on a screen, which is their spectacular bearer. Therefore, they speak the same language, but different dialects» . Without falling into the other extreme, we believe that this statement reveals a real tendency wich cannot be avoided in order to analyze our environment. At the same time, for that reason, the field of «communication», with new technological possibilities, expanded to become a vehicle of sensitive expression. Perhaps «art» is finding other ways.

Any audiovisual maker, film or TV director, «amateur», publisher, or editor, knows that in the end, what matters is what you cut and paste in the «timeline» . The «timeline» is the digital workspace where you edit a film . The sense and the ideology of a film are built in there, even more than in the shooting. Prior to any final result, a tentative «first cut» in the timeline is always done for analysis, which by definition is subject to change. And that is what we intend to do in this article, concerning audiovisual achievements which over the last three years were born in the middle of class struggle . They all speak the language of images, but they learn their own dialects, and all together advance a language that is not the one that is shouted from the hegemonic centres of cultural industry production. Luckily this cut is very partial, for we were forced to set aside dozens of examples for reasons of space, which demonstrates the vitality of the process, and allows us to think that it may not have the typical «happy ending».

Egypt: cinema with an eye-patch

«I’m a videographer, my eye is my greatest asset,» said Ahmed Abdel Fatah. «But we will not stop. It’s our job, is what we do best and we will continue,» he added . There is a symbolic fact, not symbolic at all, that is not all too well known: in Egypt 2011, the repressive forces fired at Egyptian protesters in the eyes, to smash them, as a strategy of deterrence. The eye-patch thus became a symbol of the struggle against the dictator Mubarak. Abdel had his eye shot and lost while filming people being killed on the bridge of Qsr el-Nil, Cairo. However, that crime failed to blind the footage. The dramatic images are part of the documentary “Reporting … a revolution” by six young journalists, including Abdel. «Reporting what is happening is a strategy of survival. We claimed the streets and lost friends, hands, eyes … A young generation of mobile technology experts act as gatekeepers of the visual world , archiving images that can not be denied to the people who revolts against state power.» said Nora Younis , founder of Al Masry Al Youm, a multimedia site that organized the productions of that collective film.

Among the various experiences, The Mosireen collective detaches itself: «born of the explosion of citizen journalism and cultural activism in Egypt during the revolution», brings together the testimonies and videos of the protests in Egypt. Besides, they hold photography and video editing workshops to multiply image production. They claim that the demands of the struggle did not end with the fall of Mubarak, but just began. «We have shot the ongoing revolution, published videos that challenge media narratives, provide training, technical assistance, equipment, organize screenings and events and organize an extensive library of images of the revolution.» Their videos on the demonstrations were the most viewed worldwide on Youtube during the revolution. They also hosted Tahrir Cinema: screenings and discussions at the Square’s camp. Resuming the best traditions of militant cinema, this group organized a campaign through nationwide screenings, to challenge the lies of the military junta. While the generals said not to have been in Tahrir Square, the images on the screens showed how the Army repressing the people unabated. Their channel is updated with videos about the protests and denouncements against the repressive state. They also porduce a series called Right to …, (Right to … education, health, work , housing, etc.) where they take all unfulfilled demmands. One of their latest videos is called Taskim to Tahir: we desire the fall of the system, and compares the images of Egypt and Turkey, finding similarities, repression, protesters moving, tanks set on fire, attacking water cannons. Thus they twin both struggles through editing.

But one of the strongest impulses to shoot without eyes is the important role of women. Several productions bear witness to this. Forbidden (2011), Amal Ramsis, Ni Allah, ni Maître (Neither God nor Master, 2011), by Nadia el Fani , Words of Women from the Egyptian Revolution (2011) , by Leil-Zahra, and also another Mosireen production, In the shadow of a Man, a documentary by Hanan Abdalla, which deals with the oppression of women, displaying four personal stories, and ends with images of women in the demonstrations, and a reflection left by the street chants «we are not afraid, we are not tired, total revolution or nothing.»

The days of Egypt also prompted European filmmakers to travel and record the process. Journal of Tahrir Square, by Spanish filmmaker Marc Almodóvar, is a valuable record of the 18 days that brought down Mubarak. Then began The hidden revolution, still in process, which aims to show the struggle of the workers before, during and after 2011, and especially the events of factory occupations. And then there is Philip Rizk, a member of Mosireen, which is producing Outside / in the streets , a film that «interweaves documentary and fiction to address revolutionary Egypt from the perspective of the workers …» . This is just the beginning . 

Greece, all the seeds of December

One of the best known films of the process in Greece is December Seeds (2009 ) in tribute to murdered teenager Alexandros Grigoropoulos . The confusion about its production bears witness to Greek cultural situation . Attributed to old filmmaker Chris Marker, who died last year, everything indicates that it was not made under his direct responsibility. However, it is indeed a film of his, al least in an indirect way, for the film speaks his dialect. And we’re talking about Marker, who built a visual language for his works which was parallel to the hegemonic language, and at the same time remained a political radical until his death, and at almost 90 he was browsing the networks fascinated by its potential.

«I fled. I noticed that you move fast. It’s hard to find cops who want to give you a talk and you slip through the TV channels. I was anxious to get back where I found the seeds, stay beside the window, to see another scene from a movie that was never filmed. By the way, I bumped into the girl that initiated me. Eyes closed and mouth shut. Shed tried to convey her thoughts. Protect the seeds!» Says the dialogue that is overprinted on two legs that run wildly to meet «Freedom» in this short film that sailed massively through the networks.»… Difficulties and lack of funds rather than kill the cinema, in fact renew it? … Meanwhile, Greece has gone through seven general strikes; the sixth aid plan is negotiated, Prime Minister Papandreou resigns, a technocratic government is set up, the country is at the brink of bankruptcy; … and 30 new films are expected to be premiered!», said an amazed journalist who portrayed the country’s audiovisual production in mid- 2012. According to news reports what is emerging is a «rare cinema», sustained without funds, based on the collaboration of filmmakers who rotate their roles. It was also formed a movement called Filmmakers in the fog, with 200 filmmakers, who carry on a pressure campaign for legislative changes. In these movies are usually seen direct images of today. In some, as Attenberg, the setting is a decaying industrial area. In Homeland and Wasted Youth , scenes of strikes and protests. Also numerous documentaries were produced, such as Oligarchy or Debtocracy, distributed under a Creative Commons licence.

In 2010 came the site The Prism , which brought together a group of journalists to tell the Greek crisis and the stories ignored by the media. The result is 27 works: «…The Prism GR2011 is a collective documentation of Greece during the winter of 2010 , through the lenses of 14 photojournalists transformed into multimedia storytellers … it gathers all these different views…» From this experience comes Krisis, a film that interweaves these stories. 

Spain, interferences without author

What if two girls performed on another, «Autopsies of workers, over dressed customers»? According to the film Interference, we discover that shoes made in India have the blood of children. There is nothing to be discomforted about in wearing accessories, underwear, shirts, pants, and so on that last just for a while and then come back to buy them again, because «it’s fashionable.» That the workers in the Maghreb that made the pants you wear were fired so that they could not set up a trade union, accused to the police and prosecuted so that they will not be able to get a job back again. That Burmese shirt has got women slavery, working nonstop, dressed in black so that menstruation passes unnoticed. And so … «Do you know if there is blood, tears, pollution, death, in what you buy?» . An interesting project, «the first work of fiction released in theatres with a Creative Commons licence on the causes of the global crisis and its alternatives».

Also among the Indignados «the activist becomes the producer of images…». In the 15M movement, an audiovisual commission was conceived was set up, responsible for collecting all materials to build a large national archive. Two projects can be underlined: Madrid’s Audiovosol, and Barcelona’s 15mbcn.tv . Many documentaries were produced, like Last night I had a dream: the voices of the #15M, produced by journalists from VEO7 , fired a few days before the outbreak of the movement. Also a multimedia portal like Toma la Tele (Take the TV) that gathers productions from various assemblies and collectives.

A few years before the rise of the Indignados, the collective Cinema Without Author was set up, which drives a critique of production under the rules of the capitalist market. It questions the role of the director, proposes that everyone is entitled to make his or her film and to model their scripts. Proposes new forms of production, with the people and without hierarchies. As the movement arose, they joined the campsites and participate in the activities, while proposing them to take in their hands the claims of cultural democratization and audiovisual production. 

Culture in the timeline

As we said at the beginning of this article, reasons of space force us to leave aside many other examples and experiences arising from all this huge audiovisual production in the middle of the crisis. From the above-named countries we have only highlighted some fragments; entire worlds are cast aside, as the experience in the US of France. But, as when editing a film, cutting comes first, and we hope to have fulfilled at least the aim of drawing attention to these endeavours. Two decades ago the artist and filmmaker Jan Svankmajer on his «Decalogue» explained his method for finding creative, sensual, bodily freedom, noting the problem that «Furthermore, in contemporary audiovisual civilization, the eye is noticeably tired and ‘spoilt’. Meanwhile, bodily experience is more authentic, free of the ballast of aestheticism.” Now that this survey is through, we feel that the bodily experience of the authentic class struggle allows us, though in a piecemeal way, to get rid of the ballast of the hegemonic language imposed by the cultural industry. We expect that this new audiovisual practice succeeds in creating a new language.

Roughly summing up, we can say that the class struggle brought a return to the «social issue», not only in the documentary but also in fiction. But what we find most interesting is the beginnning of a return to a self-reflection in the audiovisual sector, putting back in the agenda issues and concerns largely neglected during the years of capitalist restoration. In the foreground theres is the self-perception of the social and cultural role of cinema and the audiovisual in support of specific class struggle developments, democratic or political struggles, with the idea of helping shape reality. In other, more interesting planes, there are open criticisms of the official film and media institutions and the market, reflecting on itself, on its forms of production, distribution, with self-criticism and formal searches. The emergence of new groups (again, which cover or merge, documentary, journalism, fiction) . Perhaps the cut in the cultural timeline may be even more comprehensive.

Violeta Bruck / Javier Gabino

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Primer corte en la linea de tiempo [idZ]

Realización audiovisual en la crisis capitalista

Que una crisis económica, social y política tan profunda como la que está en curso a nivel internacional desate cambios culturales de diverso tipo podríamos decir que «cumple una regla», si no lo hiciera sería una prueba de que la vitalidad de la cultura se está extinguiendo. Uno de los problemas consiste en saber si esas manifestaciones culturales son signos de algo nuevo, o sólo una dialéctica momentánea del proceso en curso, hasta que el mercado del espectáculo que domina sin oponente desde hace décadas, asimile el cuestionamiento. Esa es una de las preguntas que nos hacemos ante las manifestaciones culturales muy diversas y nuevas, que surgieron con la «primavera árabe», con el desarrollo de la crisis en Europa, e incluso en EE.UU. Que el destino de esas manifestaciones culturales está atado a la evolución más general del proceso social, político, a los triunfos o derrotas en la lucha de clases, también es «una verdad general», pero hay que tener mucho cuidado con las interpretaciones mecánicas. La historia demuestra que los fenómenos culturales, ideológicos, no van al mismo ritmo, preceden o se continúan mas allá de esos «combates». Por otro lado la crisis capitalista es de dimensiones históricas, y en todo caso todo está en construcción.

Si hace tan solo una década Roman Gubern, historiador del cine, en su libro «el eros electrónico» hablaba de la «opulencia audiovisual» de nuestra cultura, era de esperarse que fuera en ese lenguaje que se expresaran cambios de ánimo con fuerza. En este artículo tratamos de dar cuenta de esto, pero por esa misma «opulencia», impulsada hacia adelante con el desarrollo de Internet como plataforma multimedia, sería un error analizar lo que sucede sólo dentro del espacio estrecho delimitado por las instituciones tradicionales del «Cine» o la «TV». Es que «ahora hay que hablar genéricamente, ante la mescolanza de productos y canales de difusión, de audiovisual, como la provincia central y hegemónica de la cultura de masas contemporánea (…) en la que figuran la televisión, el vídeo y la imagen sintética producida por ordenador.» decía Gubern en el mismo libro… y se preguntaba: «¿Tienen mucho en común? Todas ellas son imágenes móviles que vemos en una pantalla, que es su soporte espectacular. Constituyen, por tanto, un mismo lenguaje, pero hablan diferentes dialectos.» Sin caer en el otro extremo, creemos que esta afirmación da cuenta de una tendencia real que no puede evadirse para analizar nuestro medio. Al mismo tiempo, el ámbito de «la comunicación» con las nuevas posibilidades tecnológicas, se expandió para convertirse por esa razón en un vehículo de expresión sensible. El «arte» quizás este descubriendo otros caminos.

Todo realizador audiovisual, director de cine o tv, «aficionado», editor, montajista, sabe que al final de todo, lo que importa es lo que se corta y pega en la «línea de tiempo». El «timeline» es el espacio de trabajo digital donde se edita una película. El sentido y la ideología de un film se construye ahí, más aun que en el rodaje. Previo a cualquier resultado final, siempre se realiza «un primer corte» tentativo en la línea de tiempo para ser analizado, que por definición está sujeto a cambios. Es eso lo que hacemos en este artículo, dando cuenta de las realizaciones audiovisuales que a lo largo de tres años nacen en medio de la lucha de clases. Todas hablan el lenguaje de las imágenes, pero aprenden sus propios dialectos, y de conjunto proponen un idioma que no es el que se gritaba hasta ahora desde los centros de producción hegemónicos de la industria cultural. Por suerte este corte es muy parcial, nos vimos obligados a dejar de lado decenas de ejemplos por problemas de espacio, lo que demuestra la vitalidad del proceso, y nos permite pensar que quizás no tenga el típico «final feliz».

Egipto, el cine del parche en el ojo

«Soy un camarógrafo, mi ojo es mi bien más preciado», señaló Ahmed Abdel Fatah. «pero no nos detendremos. Es nuestro trabajo, es lo que mejor hacemos y lo seguiremos haciendo», añadió. No es suficientemente conocido el hecho simbólico, nada simbólico, de que las fuerzas de represión egipcias disparaban a los ojos de los manifestantes durante 2011, para reventarlos, como estrategia de disuasión. El parche en el ojo se convirtió así en un símbolo de la lucha contra el dictador Mubarak. A Abdel, le quitaron el ojo mientras filmaba cómo mataban gente en el puente de Qsr el-Nil, de El Cairo, pero la acción no logró cegar el registro. Las dramáticas imágenes son parte del documental «Informando… una revolución», a cargo de seis jóvenes periodistas, incluido Abdel.

«Informar lo que ocurre es una estrategia de supervivencia. Salimos a la calle y perdimos amigos, manos, ojos… Una generación de jóvenes expertos en tecnología móvil actúan como porteros del mundo visual, archivando imágenes que no pueden negarse al pueblo que se subleva ante el poder estatal.” explicó Nora Younis, fundadora de Al Masry Al Youm, sitio multimedia que organizó la realización de ese film colectivo.

Entre las distintas experiencias se destaca el colectivo “The Mosireen», “nacido de la explosión del periodismo ciudadano y el activismo cultural en Egipto durante la revolución”, aglutina los testimonios y vídeos sobre las protestas en Egipto y dan talleres de fotografía y edición para multiplicar los productores de imágenes. Plantean que las demandas de la lucha no acabaron con la caída de Mubarak, sino que comenzaron. «Filmamos la revolución en curso, publicamos videos que desafían las narrativas de los medios, ofrecemos capacitación, asistencia técnica, equipos, organizamos proyecciones y eventos y organizamos una amplia biblioteca de imágenes de la revolución». Sus videos sobre las movilizaciones fueron los más vistos en youtube en todo el mundo durante la revolución. También realizaron Tahrir Cinema, proyecciones y debates en el acampe de la Plaza. Retomando las mejores tradiciones del cine militante, este colectivo organizó una campaña a través de proyecciones en todo el país, para desnudar las mentiras de la Junta Militar. Mientras los generales decían no haber estado en Plaza Tahir, las imágenes en las pantallas mostraban al ejército reprimiendo con toda su furia al pueblo.

Actualizan su canal con videos sobre las movilizaciones y denuncias contra el estado represivo. Realizan también una serie llamada «Right to…», («Derecho a…» la educación, la salud, el trabajo, la vivienda, etc.), en donde toman todas las demandas pendientes. Uno de los últimos videos se llama “Taskim to Tahir: we desire the fall of the system” (de Taskim a Tahir, deseamos la caída del sistema), y compara las imágenes de Egipto y Turquía, encontrando las similitudes, la represión, los manifestantes avanzando, los tanques prendidos fuego, carros hidrantes atacando, a través del montaje hermanan ambas luchas.

Pero uno de los impulsos más fuertes para filmar sin ojos es la importante participación de las mujeres. Varias producciones dan cuenta de esta situación. «Forbidden» (Prohibido, 2011), de Amal Ramsis, «Ni Allah, ni Maître» (Ni Dios ni Amo, 2011), de Nadia el Fani, «Words of Women from the Egyptian Revolution» (Palabras de mujeres desde la revolución egipcia, 2011), de Leil-Zahra, y también otra producción de Mosireen, «In the Shadow of a Man» (A la sombra de un hombre), documental de Hanan Abdalla, que trata la opresión de las mujeres a través de cuatro historias personales, y termina con las imágenes de las mujeres en las movilizaciones, y una reflexión que dejan los gritos de la calle «no tenemos miedo, no estamos cansados, revolución total o nada».

Las jornadas de Egipto también impulsaron a documentalistas europeos a viajar y registrar el proceso. Diario de la Plaza Tahrir, del realizador español Marc Almodovar, es un valioso registro directo de los 18 días que provocaron la caída de Mubarak. Luego comenzó «The hidden revolution» (La revolución oculta), en proceso, que busca mostrar las lucha de los trabajadores antes, durante y después del 2011, y especialmente el proceso de ocupación de fábricas. Y hacia ahí mira Philip Rizk, integrante del colectivo Mosireen, que está produciendo «Fuera / en las calles», una película que «entrelaza el documental y la ficción para abordar el Egipto revolucionario desde la perspectiva de los trabajadores…». Esto es sólo el comienzo.

Grecia, todas las semillas de diciembre

Uno de los cortometrajes más conocidos del proceso en Grecia es “December Seeds” (2009) en homenaje al joven asesinado Alexandros Grigoropoulos. Los sinsentidos que rodean su realización dan cuenta de la situación cultural griega. Atribuida al viejo cineasta Chris Marker que falleció el año pasado, todo indicaría que no es de su autoría directa, aunque lo interesante es que como mínimo, sí lo es de manera indirecta porque toma su dialecto. Y estamos hablando de Marker, quien construyó un lenguaje audiovisual para sus obras paralelo al lenguaje hegemónico, al mismo tiempo que se mantuvo como un radical político hasta su muerte, y con casi 90 años navegaba las redes fascinado por sus potencialidades.

«Huí. Me di cuenta de que te mueves rápido. Es duro encontrarse con policías que quieren darte una charla y resbalas a través de los canales de TV. Estaba ansioso por volver donde encontré las semillas, por quedarme al lado de la ventana, por ver otra escena de una película que nunca se filmó. Por el camino, me choqué con la chica que me iniciara. Los ojos cerrados y la boca callada. Trataba de transmitirme su pensamiento. ¡Proteged las semillas!» dice el dialogo que se sobreimprime sobre dos piernas que corren alocadas para toparse con «Libertad», en este corto que surcó masivamente las redes.

«… ¿Las dificultades y la falta de fondos más que matar al cine lo renuevan?… Mientras, Grecia ha vivido siete huelgas generales; se negocia el sexto tramo de ayudas; el primer ministro Papandreu, dimite; se forma un gobierno tecnócrata; el país está en riesgo de quiebra; … Y se espera el estreno de 30 nuevas películas.» ese era el asombro de un periodista que retrataba la producción audiovisual del país a mitad del 2012.

Según las notas periodísticas lo que se está gestando es un «cine raro», que se sostiene sin fondos, en base a la colaboración de los cineastas que aportan rotando sus roles. Además formaron el movimiento «Cineastas en la niebla» con 200 realizadores, y desarrollan una campaña de presión para lograr cambios legislativos. En las películas es habitual encontrar imágenes directas de la actualidad. En algunas, como ‘Attenberg’, el escenario es una zona industrial en decadencia. En ‘Homeland’ y ‘Wasted Youth’, escenas de huelgas y protestas. También se realizaron numerosos documentales como ‘‘Oligarchy’ o ‘Debtocracy’, distribuidos bajo licencia Creative Commons…»

En 2010 surgió el sitio “The Prism” , que reunió un grupo de periodistas para narrar la crisis griega y las historias ignoradas por los medios. El resultado son 27 obras «…The Prism GR2011 es una documentación colectiva de Grecia durante el invierno de 2010, a través de las lentes de 14 fotoperiodistas transformados en narradores multimedia…, reúne estos puntos de vista diferentes…” De esta experiencia surge “Krisis” un largometraje que entrelaza estas historias.

España, interferencias sin autor

¿Qué sucede si dos chicas realizan sobre otra, una «autopsia de los cadáveres de los trabajadores, sobre los clientes vestidos»? Según el film «Interferencias» descubriremos que los zapatos hechos en la India tienen sangre de niños. Que no hay porque incomodarse en usar complementos, ropa interior, camiseta, pantalones, todo para que dure una temporada y vuelvas a comprar, porque «es fashion». Que los trabajadores que hicieron en Magreb ese pantalón que llevas fueron despedidos para que no formaran sindicato, acusados a la policía y perseguidos para que no consigan más trabajo. Que la camiseta de Birmania tiene esclavitud de mujeres, trabajando sin parar, vestidas de negro para que no se note si les viene la regla. Y así… «¿Sabes si hay sangre, lágrimas, contaminación, muerte, en lo que compras?».  Un interesante proyecto “la primera obra de ficción estrenada en cines con licencia creative commons sobre las causas de la crisis global y sus alternativas”.

También entre los indignados «el militante se convierte en productor de imágenes…». En el movimiento 15-m se gestó una comisión audiovisual encargada de recopilar todos los materiales para formar un gran archivo nacional. Destacan dos proyectos, en Madrid Audiovisol y en Barcelona 15mbcn.tv  Se realizaron varios documentales como Anoche tuve un sueño: las voces del #15M”, producido por parte de periodistas de VEO7, despedidos unos días antes del estallido del movimiento. También se impulsó el portal multimedia “Toma La Tele” que reúne producciones de de diversas asambleas y colectivos.

Unos años antes del surgimiento de los indignados se había formado ya el colectivo «Cine sin autor«, que impulsa una crítica a la realización bajo las reglas del mercado capitalista. Cuestiona el rol del director, propone que todos tienen derecho a hacer su película y pautar sus guiones. Propone nuevas formas de producción, con la gente y sin jerarquías. Cuando surge el movimiento se suman a las acampadas y participan de las actividades, a la vez se proponen que tome en sus manos las reivindicaciones de la democratización cultural y producción audiovisual.

La cultura en la línea de tiempo

Como dijimos al inicio de este artículo, el espacio del mismo nos empuja a dejar de lado ejemplos, experiencias, disparadores que surgen de toda esta enorme producción audiovisual en medio de la crisis. De los países que nombramos sólo dimos fragmentos; y quedan mundos enteros afuera, como la experiencia en Estados Unidos, o la producción en Francia. Pero así se hace el montaje de una película, lo primero es cortar, y esperamos haber cumplido un mínimo objetivo de llamar la atención sobre estas realizaciones.

Hace dos décadas el artista y cineasta Jan Svankmajer en su «decálogo» exponía su método para la búsqueda de libertad creativa, sensitiva, corporal, señalando el problema de que «Además, en la civilización audiovisual contemporánea, el ojo está notablemente cansado y ‘deteriorado’. Mientras la experiencia del cuerpo es más autentica, libre del lastre del estetismo».  Lo que sentimos luego de este relevamiento, es que la experiencia corporal de la lucha de clases auténtica, permite de manera fragmentaria tirar el lastre del lenguaje hegemónico impuesto por la industria cultural del espectáculo. Si de conjunto esta nueva práctica audiovisual logrará constituir un nuevo idioma es algo que esperamos.

Si hacemos un resumen esquemático del momento, podemos decir que la lucha de clases trajo una vuelta al «tema social», no solo en el documental sino también en la ficción; pero lo que nos parece más interesante es la incipiente vuelta a una auto-reflexión del sector audiovisual, que traer temas y preocupaciones olvidadas durante la época de restauración. En primer plano la auto-percepción del rol social y cultural del cine y el audiovisual, en apoyo a procesos concretos de la lucha de clases, luchas democráticas o políticas, la idea de aportar a transformar la realidad. En otros planos más interesantes se abren críticas a las instituciones oficiales del cine, los medios audiovisuales, y también el mercado, en lo que hace a un debate propio del sector, reflexionando sobre sí mismo, las formas de producción, de distribución, con autocríticas y búsquedas formales. Lo más dinámico parece ser el surgimiento de nuevos colectivos de realización (nuevamente, que abarcan o fusionan, documental, comunicación, ficción). Tal vez el corte que se está provocando en la línea de tiempo cultural sea mas abarcativo.

Violeta Bruck / Javier Gabino

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Artículo publicado en:

Ideas de izquierda

Esta es la introducción al Artículo que escribimos con Violeta Bruck para la nueva revista «Ideas de Izquierda«. Donde abordamos la realización audiovisual en la crisis capitalista. Para que se den una idea, los apartados que siguen a esta introducción son: «Egipto, el cine del parche en el ojo» / «Grecia: todas las semillas de diciembre» / España, interferencias sin autor» / y al final una breve conclusión con «La cultura en el timeline».
Pueden saber mas de la revista en este link: http://ideasdeizquierda.org/salio-ideas-de-izquierda/
La revista puede conseguirse en los kioskos de diarios y revistas a partir del 10/07. Mas adelante publicaremos online el artículo completo!

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Primer corte en la línea de tiempo (introducción)

Que una crisis económica, social y política tan profunda como la que está en curso a nivel internacional desate cambios culturales de diverso tipo podríamos decir que «cumple una regla», si no lo hiciera sería una prueba de que la vitalidad de la cultura se está extinguiendo. Uno de los problemas consiste en saber si esas manifestaciones culturales son signos de algo nuevo, o sólo una dialéctica momentánea del proceso en curso, hasta que el mercado del espectáculo que domina sin oponente desde hace décadas, asimile el cuestionamiento. Esa es una de las preguntas que nos hacemos ante las manifestaciones culturales muy diversas y nuevas, que surgieron con la «primavera árabe», con el desarrollo de la crisis en Europa, e incluso en EE.UU. Que el destino de esas manifestaciones culturales está atado a la evolución más general del proceso social, político, a los triunfos o derrotas en la lucha de clases, también es «una verdad general», pero hay que tener mucho cuidado con las interpretaciones mecánicas. La historia demuestra que los fenómenos culturales, ideológicos, no van al mismo ritmo, preceden o se continúan mas allá de esos «combates». Por otro lado la crisis capitalista es de dimensiones históricas, y en todo caso todo está en construcción.

Si hace tan solo una década Roman Gubern, historiador del cine, en su libro «el eros electrónico» hablaba de la «opulencia audiovisual» de nuestra cultura, era de esperarse que fuera en ese lenguaje que se expresaran cambios de ánimo con fuerza. En este artículo tratamos de dar cuenta de esto, pero por esa misma «opulencia», impulsada hacia adelante con el desarrollo de Internet como plataforma multimedia, sería un error analizar lo que sucede sólo dentro del espacio estrecho delimitado por las instituciones tradicionales del «Cine» o la «TV». Es que «ahora hay que hablar genéricamente, ante la mescolanza de productos y canales de difusión, de audiovisual, como la provincia central y hegemónica de la cultura de masas contemporánea (…) en la que figuran la televisión, el vídeo y la imagen sintética producida por ordenador.» decía Gubern en el mismo libro… y se preguntaba: «¿Tienen mucho en común? Todas ellas son imágenes móviles que vemos en una pantalla, que es su soporte espectacular. Constituyen, por tanto, un mismo lenguaje, pero hablan diferentes dialectos.» Sin caer en el otro extremo, creemos que esta afirmación da cuenta de una tendencia real que no puede evadirse para analizar nuestro medio. Al mismo tiempo, el ámbito de «la comunicación» con las nuevas posibilidades tecnológicas, se expandió para convertirse por esa razón en un vehículo de expresión sensible. El «arte» quizás este descubriendo otros caminos.

Todo realizador audiovisual, director de cine o tv, «aficionado», editor, montajista, sabe que al final de todo, lo que importa es lo que se corta y pega en la «línea de tiempo». El «timeline» es el espacio de trabajo digital donde se edita una película. El sentido y la ideología de un film se construye ahí, más aun que en el rodaje. Previo a cualquier resultado final, siempre se realiza «un primer corte» tentativo en la línea de tiempo para ser analizado, que por definición está sujeto a cambios. Es eso lo que hacemos en este artículo, dando cuenta de las realizaciones audiovisuales que a lo largo de tres años nacen en medio de la lucha de clases. Todas hablan el lenguaje de las imágenes, pero aprenden sus propios dialectos, y de conjunto proponen un idioma que no es el que se gritaba hasta ahora desde los centros de producción hegemónicos de la industria cultural. Por suerte este corte es muy parcial, nos vimos obligados a dejar de lado decenas de ejemplos por problemas de espacio, lo que demuestra la vitalidad del proceso, y nos permite pensar que quizás no tenga el típico «final feliz»…

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Próximamente completo! Pueden saber mas de la revista en este link: http://ideasdeizquierda.org/salio-ideas-de-izquierda/

 

Tras cuatro decadas de retraso llega a la TV

El jueves 6 de Junio a las 22 hs se transmitirá por INCAA-TV nuestra película «Memoria para reincidentes», que trata sobre la lucha y la militancia obrera en los 70. Será en el horario central del ciclo «La cámara lúcida».

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El aviso de la emisión, nos llevó a pensar sobre la paradoja de que bellísimas y extensas imágenes «de descarte» de noticieros de TV (que construyen uno de los hilos del film), lleguen con 40 años de retraso finalmente a ser emitidas. Al mismo tiempo habilita la misma pregunta para el presente ¿Cuánto se descarta hoy, en las noticias de todos los canales, que puede estar construyendo historias fundamentales?

En las casi dos horas de «Memoria para reincidentes» reunimos una gran cantidad de archivo fílmico y fotográfico inédito de la clase trabajadora argentina en los 70 que así pudo verse por primera vez. Junto al testimonio directo de protagonistas, delegados y dirigentes de base de la época, militantes del clasismo (el ala izquierda combativa del movimiento obrero argentino), construyen un mosaico de los 70 que en nada se parece a ninguno de los discursos hegemónicos. La película tiene también un dato doloroso: dos de los protagonistas del documental, el «Petiso» Páez y Gregorio Flores, que podrán verse encabezando las masivas tomas de FIAT Cordoba y «el Viborazo», fallecieron antes del estreno. Retrasos suman retrasos, pero así se construye la historia de la clase obrera incluso en el cine, que al decir de Rosa Luxemburgo (la dirigente comunista) estaría plagada de derrotas que inevitablemente llevarán al triunfo. Una cita inoportuna porque en los días de hoy, mezclar comunismo y cine también es un destiempo, lo que no quiere decir necesariamente un pasado.

Volviendo a la paradoja inicial, y el retraso de 40 años para que «los descartes de TV» pasen a horario central, al menos una vez, es interesante traer una reflexión de Pierre Bourdieu «sobre la televisión». El sociólogo francés planteaba de manera muy aguda y crítica sobre los noticieros, que en ellos «La crónica de sucesos es una especie de sucedáneo elemental, rudimentario, de la información, muy importante, porque interesa a todo el mundo, a pesar de su inanidad, pero que ocupa tiempo, un tiempo que podría emplearse para decir otra cosa. Ahora bien, ocurre que el tiempo es un producto que va extremadamente escaso en televisión. Y si se emplean unos minutos tan valiosos para decir unas cosas tan fútiles, tiene que ser porque esas cosas tan fútiles son en realidad muy importantes, en la medida en que ocultan cosas valiosas«. Lo valioso que rescatamos con «Memoria para reincidentes» es que entre el ’69 y el ’76, al frente de los descartados de estas tierras, había una vanguardia enorme de obreros fabriles, militando en todo tipo de organizaciones marxistas, guevaristas, socialistas, trotskistas, que estaban protagonizando un proceso revolucionario en Argentina. Enfrentándose a la burocracia sindical peronista, que actuaba como la policía interna del movimiento obrero para mantener el orden social. Quizás entonces no haya ninguna paradoja en que las latas que contenían esas imágenes estuvieran aun cerradas hasta que pudimos digitalizarlas. Por esta razón volver a cortar, seleccionar, e inevitablemente dejar de lado parte de esos fragmentos se convirtió en un problema ético moral para nosotros que repercutió en el largo de la película, pero que francamente «nos importa un bledo». La falsa contraposición entre «productos audiovisuales» para TV o Cine, que ocupa ríos de tinta en nuestro medio, habla más del uso de la TV que del límite del soporte, y la historia no se escribe en 140 caracteres. Nuevo destiempo.

Un aspecto interesante que descubrimos también durante el proceso de investigación de «Memoria para reincidentes» fue la mirada simpatizante de los periodistas ante las luchas obreras. Los movileros hablan de «los compañeros obreros», increpan a los representantes de la patronal o la justicia, y los camarógrafos filman con pasión. Por ejemplo hay un plano memorable en Zona Norte del Gran Buenos Aires, ante la toma de «astilleros Astarsa» en 1973. Este plano no está exactamente así en el film, porque no hacía al ritmo de nuestro montaje aunque puede verse en su totalidad, editado, tal cual nos dejó el cámara escrito, en esos códigos secretos que solo pueden descubrir los que trabajan con imágenes. En el plano percibimos cómo el compañero camarógrafo preparó junto a los obreros la escena. Ellos cantan a viva voz «se va acabar la burocracia sindical», entonces la cámara recorre los rostros de los trabajadores en un travelling de primeros planos que transmiten una fuerza inabarcable, el movimiento lento se desplaza de derecha a izquierda durante varios metros hasta descubrirse como plano secuencia, y posarse en plano medio justo donde se encuentran esperando el periodista y un delegado de base. La cámara se detiene en ellos, todos callan al mismo tiempo y el periodista hace su pregunta, el joven delegado entonces se explaya para afirmar que «el triunfo del conflicto solo se debe a las bases», porque «la burocracia sindical siempre los dejó solos». Todo el análisis de ese plano hubiera sido una delicia para Chris Marker, pero nosotros estamos aún muy lejos de tan refinado sistema de conceptos cinematográficos.

“El campo visual es la vida; el material de construcción para el montaje es la vida; los decorados son la vida; los artistas son la vida.” decía el cineasta ruso Dziga Vertov, resumiendo un concepto que nos gusta recordar, y que creemos que vale también para la ficción.

¿Cuánto se descarta hoy, en las noticias de todos los canales, que puede estar construyendo historias fundamentales? de ahí que el trabajo de los documentalistas sea tan importante, sin el poder que tienen los medios de llegar con un móvil a cada rincón del país en tiempo real. Entre todos esos descartes actuales podemos nombrar algunos que hacen al mismo sujeto que abordamos en «Memoria para reincidentes»: nada menos que en la emblemática fábrica «Coca Cola» en Buenos Aires, ganaron la comisión interna obreros de izquierda, hace tan solo unas semanas. Al mismo tiempo los obreros de la autopartista Lear le doblaron la mano a la patronal que pretendía despidos en un conflicto que solo se conoció por la noticia de «los cortes en panamericana».  En Volkswagen Córdoba, avanza la lucha por la reincorporación de los despedidos, y hasta el ministro de trabajo de esa provincia (representante de la burocracia del SMATA) terminó por caer por este conflicto. Un representante destacado de la lucha de la emblemática Zanon, hoy diputado en Neuquén, Raúl Godoy, recorrió varios países de la Europa en crisis estableciendo relaciones con fábricas en lucha, el ejemplo de la «toma y puesta en producción» de fabricas en Argentina los inspira. En la multinacional Kraft sigue la organización de base que enfrenta el techo y el impuesto al salario. Lo distintivo en todas estas escenas es que en todas ellas se enfrenta a la burocracia sindical, y en esa película estan «los zurdos» reincidiendo. ¿Y qué pasa con el etnocidio Qom? ¿Quien hablaba por TV cuando se inundó toda La Ciudad de La Plata?

¡Estamos hablando de cine! nos parece que hay una gran película en rodaje donde los cineastas estamos llamados a participar, y la intentamos registrar con nuestro grupo de cine Contraimagen y TVPTS. También esa perspectiva es la que llevó a que «Memoria para reincidentes» logre a la fecha más de 10.000 espectadores en funciones militantes, proyecciones que van desde cines, hasta fabricas y facultades, barrios y plazas; con más de 2000 DVD distribuidos.  Todo un capítulo de este film en proceso, un pasado que nos habla del presente y el futuro, que se enlaza con el presente, es lo que podrá verse con 40 años de retraso el jueves 6 de Junio a las 22 hs. por INCAA-TV cuando se transmita «Memoria para reincidentes».

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Artículo publicado en:

La imagen movil del siglo XXI

Convocatoria al Taller sobre medios audiovisuales «La imagen móvil, entre el poder, el dinero, la protesta y la revolución», que dimos en la UBA (Universidad de Buenos Aires) a fines de 2012.

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En la actualidad los medios audiovisuales adquirieron un desarrollo y una influencia tan grande en la vida cotidiana, pública y privada; en la política, en la guerra, en la vida social, en las relaciones personales, que es difícil imaginar los momentos donde “no estuvieron”. También es difícil imaginar que pudieran tener otras vías de desarrollo distintas a las que conocemos y estamos acostumbrados. Es algo que sucede siempre con la historia, desde el presente siempre parece que “todo apuntaba” a “ser lo que es”, como si hubiera habido un destino trazado, y así se enmascaran opciones posibles, caminos de desarrollo alternativos como los que imaginaron los cineastas, comunicadores y activistas que intervinieron junto a los revolucionarios, con prácticas y preocupaciones distintas sobre el medio audiovisual, en las grandes revoluciones del siglo XX.

Hoy tenemos que hablar del desarrollo capitalista del Cine [1] , la TV e internet, dominado por la gran industria cultural imperialista; pero también estamos en momentos donde la crisis mundial trae (sobre todo en el norte de África, Europa y EEUU, como epicentros de la crisis) nuevamente “preocupaciones y prácticas” que tienen lazos con otras del siglo XX que queremos rescatar. Esto último es importante, puesto que apuntamos que el taller abra un debate en los participantes, mostrando cómo las preocupaciones del “nuevo campo cultural” que se está gestando con este nuevo activismo juvenil, se choca con las preocupaciones de “nuestro campo cultural” nacional, donde la “politización de las prácticas culturales” existe, pero está moldeada por años de kirchnerismo y “cooptación” institucional.

Quienes damos el taller lo hacemos este taller desde una perspectiva militante revolucionaria, como militantes del PTS, y al mismo tiempo desde una práctica particular ya que somos “realizadores audiovisuales” (para nosotros no es solo un problema teórico, sino también practico), tenemos una preocupación específica, queremos analizar la situación actual, y también volver sobre las experiencias más interesantes del cine y los medios audiovisuales ligados a la militancia revolucionaria, a la lucha de clases, a las revoluciones triunfantes y derrotadas, al debate marxista [2] . Porque incluso las practicas ligadas a los nuevos movimientos juveniles de lucha que tocaremos, parten a veces desde un grado tendiente a “cero” de referencia con los procesos más avanzados de la historia revolucionaria, que se enfrentaron a situaciones similares.

Hablar de “medios audiovisuales” es muy amplio, es un campo enorme de análisis y de práctica. Para ser precisos existen tres formas culturales diferenciadas en los medios audiovisuales masivos: Cine, TV e internet, cada uno con su propio “lenguaje”, instituciones, etc(a internet se la define como “multimedia”, pero que es una variante del lenguaje audiovisual). Sería un error hablar en bloque de los tres, por eso en cada momentos vamos a especificar a qué nos referimos, pero elegimos el desafío de hablar de “medios audiovisuales” porque vamos a intentar abordar lo que creemos que son problemas comunes a todos. Esto no es del todo arbitrario en tanto da cuenta también de un momento donde tienden a mezclarse. Por ejemplo Román Gubern (historiador del Cine) afirma que “antes hablábamos de cine y ahora hay que hablar genéricamente, ante la mescolanza de productos y canales de difusión, de audiovisual, como la provincia central y hegemónica de la cultura de masas contemporánea (…) en la que figuran la televisión, el vídeo y la imagen sintética producida por ordenador. ¿Tienen mucho en común? Todas ellas son imágenes móviles que vemos en una pantalla, que es su soporte espectacular. Constituyen, por tanto, un mismo lenguaje, pero hablan diferentes dialectos.[3]” Sin caer en el otro extremo, en la ideología de que habría una “fusión” novísima de los medios audiovisuales, creemos que esta afirmación da cuenta de una tendencia real que es parte de lo que queremos debatir.[4]

Aún así partimos de señalar una distinción entre los dos medios audiovisuales por excelencia: el Cine y la TV. El Cine siempre estuvo considerado como un “Arte”, es decir como vehículo de expresión sensible, característica que se “aceptó” al menos luego de superar el estigma de su nacimiento “popular” como “divertimento de feria” (y este “status” lo conserva aun convertido en industria, aunque como veremos se pone en duda). La TV siempre se la analizó partiendo de que es una tecnología de transmisión y recepción, un “medio de comunicación”, punto de partida también ligado a su nacimiento, donde la posibilidad técnica de la transmisión se extendió antes de que estuviera claro “qué difundir”, y aunque con el tiempo adquirió un “lenguaje característico” inicialmente se la consideró “parasitaria” del cine y la prensa. En este sentido a la TV hubo quienes le negaron en sus inicios, y erróneamente para nosotros, la posibilidad de tener alguna relevancia en el plano estético. Tomando en cuenta hoy a Internet en esta línea de razonamiento, creemos que sería un error pensarla solo como “nuevo medio de comunicación”. Justamente ambos medios, al ser fenómenos de masas, se demuestran capaces de instituir gustos y tendencias, de crear necesidades, esquemas de reacción y modalidades de apreciación, que resultan inevitablemente en cambios culturales, incluso en el campo estético[5] . En el desarrollo del taller entonces, ahí cuando hablemos de “medios audiovisuales” estaremos incluyendo los tres, señalando aquello que consideramos características comunes o que puede englobarlos; caso contrario hablaremos del Cine, la TV, o Internet, especificando. 

Por otra parte Internet ocupa un lugar particular en la actualidad, y por lo tanto en el debate de nuestro taller. Aún es una “nueva tecnología” donde sus instituciones están aun en formación (a diferencia del cine y la tv que se encuentran altamente regimentadas), lo que lleva a pujas entre grandes empresas y estados por su control y regimentación. Nos separamos completamente de las ideologías celebratorias que plantean que es un medio democrático, horizontal y plural, puesto que es un medio en manos de nuevos gigantes de la comunicación y “la cultura”; pero demostraremos cómo dos problemas son fundamentales en este momento de institucionalización: el surgimiento de un sentido común de masas que ataca la idea de propiedad intelectual; y la crisis capitalista que hace surgir nuevas intensiones [6] del uso de esta nueva tecnología en el activismo del Norte de África, Europa y EEUU, teñido de los limites estratégicos del movimiento general, pero que recupera en gran medida muchas preocupaciones del activismo audiovisual del siglo XX.

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El abordaje no va a ser “enciclopedista” sino que vamos a tomar casos puntuales, que permitan sugerir caminos de investigación y desarrollos posteriores, en cuanto a los ejemplos históricos tomaremos aquellos que nos parecen interesantes para nuestro análisis. Presentamos aquí un resumen esquemático y breve de cada encuentro:

>ENCUENTRO 1 / Jueves 22 de Noviembre. 20:30hs. / “EL MONSTRUO DE IMÁGENES”

  • Una introducción al abismal poder del dinero y la imagen en la industria cultural del Cine y la TV norteamericana y su influencia en el mundo.
  • Un ensayo para el debate sobre el lugar actual de internet, como tecnología y forma cultural.
  • ¿Se puede enfrentar este monstruo de imágenes? Ejemplos de expropiación, cooperativización, control obrero de la industria del cine, y la comunicación durante el siglo XX. Problemas y debates.

>ENCUENTRO 2 / Martes 27 de Noviembre. 20:30hs. / “LA IMAGEN CONVULSIVA”

  • Los cineastas de los años ´70 pensaban en “tomar por asalto” la industria del cine y los medios ¿Cuáles son los planteos ahora?.
  • Una introducción al Cine y los medios audiovisuales en la crisis capitalista actual. Experiencias de la “Primavera Árabe” (Egipto), Europa (Grecia, España); y EEUU. Rebeldes, indignados, ocuppis.
  • Nuevas prácticas audiovisuales y multimedia. ¿Qué hay de nuevo, en que se emparentan al pasado?.
  • ¿Qué estrategia para una revolución real, y una revolución formal en el medio audiovisual?

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>ENCUENTRO 1 / Jueves 22 de Noviembre. 20:30hs. / “EL MONSTRUO DE IMÁGENES”

En este encuentro partimos de nuestra “experiencia cotidiana audiovisual”, para constatar cómo la hegemonía del “lenguaje de imágenes” es decisiva en la cultura de masas contemporánea a niveles que sorprenderían incluso a aquellos que analizaron el fenómeno de manera lúcida desde la mitad del siglo XX. La TV con su flujo continuo en cada hogar (con contenido nacional e internacional), la expansión de internet (video online streaming y on-demand, descargas, redes sociales), la publicidad callejera, las nuevas comunicaciones celulares, sumado al entretenimiento del Cine o la utilización audiovisuales en los espectáculos, etc. // Tomando como base las definiciones sobre la cultura de masas y la industria cultural que desarrolló Ariane Diaz en su texto “cultura y capitalismo, un mal caldo de cultivo” nos adentramos en un análisis del lugar que Adorno y Horkheimer le dieron a lo “específicamente audiovisual” en “Dialéctica del iluminismo” (Cine específicamente y TV como naciente) cuando definen la lógica de “la industria cultural” // De igual modo tomamos las definiciones de Umberto Eco en sus “apuntes sobre la TV”, y sus definiciones acerca del surgimiento de una “civilización de imágenes” como hecho ineludible, rasgo que para él es característico de las sociedades totalitarias o paternalistas; y su preocupación acerca del impacto que esto tiene sobre la “reflexión crítica” y el desplazamiento de la letra escrita. // Sobre esa base le daremos contenido concreto al análisis conceptual de la industria cultural y la cultura de masas, analizando la industria del Cine y la TV norteamericanas para ver el nivel de conciencia que el departamento de estado, los banqueros y productores de Hollywood tienen desde el inicio del siglo XX hasta nuestros días de la importancia, no solo económica, sino cultural, ideológica de los medios audiovisuales, inicialmente el Cine, pero luego la TV y ahora internet. Con citas y ejemplos, datos específicos, y tomando análisis de libros y estudios concretos. // La expansión del americanismo, el problema de la hegemonía norteamericana y la difusión del “American way of life” por medio del Cine y la TV, como avanzada de la expansión imperialista. // (AOL/Time Warner Inc. / General Electric y Vivendi / News Corporation / Viacom / Walt Disney) // Veremos como el nivel del poder y el dinero de la industria cultural lleva a un crítico norteamericano a plantearse que solo una acción “al nivel de la Revolución Rusa” podría frenar su capacidad de imponerse a nivel mundial //

En el análisis de internet, expondremos un ensayo para el debate: tomaremos puntualmente algunos conceptos de Raymond Williams quien estudió de manera profunda las relaciones entre “tecnología y cultura”, para ensayar “el lugar que tiene internet” en este momento. ¿Cuál es la relación entre la democracia y el control de este nuevo medio? ¿Qué tensiones recorren el uso de esta nueva tecnología en el activismo del Norte de Africa, Europa y EEUU?

Por último, expondremos algunas de las alternativas que se plantearon al desarrollo de la industria cultural actual, cuando a lo largo del Siglo XX y al calor de los procesos revolucionarios más profundos la relación entre cine y capitalismo fue puesta en cuestión. // Una introducción a la experiencia en dos procesos revolucionarios profundos: La Revolución Rusa, y la Revolución Española. Y dos planteos teóricos y programáticos: El de los estados generales del Cine en el Mayo Francés, y el programa radical para la Nacionalización de la industria del cine desarrollado por la Asociación de trabajadores de Cine, TV y técnicos en Inglaterra durante 1971.

Tras más de 100 años de desarrollo primordialmente capitalista del Cine (y luego la TV), no hay que olvidar que en “el primer Cine” del período entreguerras mundiales tuvo dos grandes polos concentrados: el norteamericano y el soviético, que queda trunco como posible experiencia innovadora sofocado por la burocratización de la URSS (abortando así posibles desarrollos alternativos de la nueva tecnología, que habían sido imaginados por sus primeros referentes, y que aun así marca históricamente el lenguaje audiovisual) // ¿Cómo fueron los decretos de nacionalización de la industria del cine y la fotografía, y la creación de la primer escuela de Cine en el mundo en la URSS? Desde la toma del poder en octubre de 1917 hasta el decreto pasaron casi dos años de pujas entre los intereses privados y públicos sobre el Cine // La organización de los barcos de agitación, los cine-tren y las películas de alcance internacional //

Otro proceso revolucionario que conmocionó la industria del cine fue la Guerra Civil Española. Fue colectivizada la industria, la producción y la exhibición. Pero eso llevó a discusiones muy interesantes sobre “qué proyectar”, qué hacer con films norteamericanos, qué tipo de películas producir y subvencionar, qué tipo de organización debían tener los realizadores, actores y productores, quién y cómo controlaba los Cines. El documental Celuloide Colectivo cuenta esta historia a través de sus protagonistas. //

En los años ´60 y ´70 nuevos procesos de la lucha de clases recorrieron el mundo. En Francia, mayo de 1968, la profesión cinematográfica se sumó al Mayo Francés. Surgieron así los “Estados Generales del Cine Francés”, sus convocatorias proclamaban: “ya sea Ud. técnico, intérprete, crítico o espectador, si quiere la REVOLUCIÓN, por, para y en el CINE, venga a militar a los ESTADOS GENERALES DEL CINEMA”. El “proyecto 4″, es considerado el más radical y tildado como “utópico”, impulsado por Claude Chabrol y Marín Karmitz, presentaba un plan de reorganización total de “la industria”, la realización y el aprendizaje del medio auiovisual //

La Asociación de trabajadores de Cine, TV y técnicos afines analiza la situación de la industria del cine en Inglaterra en 1971. Ellos plantean que se encuentra en crisis producto del dominio capitalista del sector. Monopolios, tanto nacionales como extranjeros, desinvierten en el sector, cierran estudios, precarizan el trabajo, generan desempleo, todo esto porque para ellos la producción cinematográfica es un simple negocio. La Asociación cuestiona esta situación y elabora un programa para darle una salida. Este programa luego es votado en un congreso de varios gremios que lo apoyan. // ¿Cuál era su caracterización? ¿Qué entienden por “propiedad pública”? ¿Por qué se plantean el “control obrero”? ¿Por qué plantean expropiación sin pago? //

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 >ENCUENTRO 2 / Martes 27 de Noviembre. 20:30hs. / “LA IMAGEN CONVULSIVA”

En este encuentro abordaremos en concreto la “divulgación” de qué está pasando en concreto en los practicas audiovisuales en los procesos de: Egipto y la “primavera árabe”. Grecia y las imágenes de la crisis. Ocuppy Wall Street, Ocuppy Cinema. Indignados en España. Estudiantes de México y Chile // Con fragmentos audiovisuales proyectados. // Con la “divulgación” de estos ejemplos planteamos abrir el debate en la charla //

Los nuevos tiempos para el cine y los medios audiovisuales se están configurando en el marco de una crisis capitalista mundial que ya lleva cinco años, provocando nuevos realineamientos geopolíticos, nuevos fenómenos de la lucha de clases, movimientos juveniles, que han puesto fin al triunfalismo burgués que acompañó la ofensiva neoliberal. // Esta situación convulsiva se dá en un momento en que el desarrollo de las nuevas tecnologías ha transformado las formas de producción y difusión audiovisual. Teléfonos celulares, cámaras digitales de distintos formatos, páginas web, blogs, redes sociales, tablets, laptops, proyectores portátiles, etc. son herramientas que tienen un uso extendido y se combinan para promover distintas experiencias audiovisuales. // Internet es el canal nuevo ante la enorme institucionalización y regimentación de los dos grandes medios audiovisuales de masas: el Cine y la TV

¿Los distintos procesos de la lucha de clases, protagonizados por un nuevo movimiento juvenil y nuevos sectores de las clases trabajadoras, vienen influenciando y quizás transformado los medios audiovisuales? Las experiencias son variadas y particulares en cada país, pero a su vez mantienen muchos puntos en común. // No solo las transmisiones en vivo o las redes sociales se utilizan como “medio”, sino que las producciones de ficción y documental dan cuenta de la nueva realidad y resurgen formas de producción colectiva que cuestionan las estructuras dominantes. // Podremos ver que los medios de comunicación audiovisual son cuestionados por su accionar,//En Festivales importantes se dedican secciones a la “primavera árabe” y a la crisis griega. Además de estas características generales se dan fenómenos particulares en cada lugar que veremos con ejemplos.

Por último un ensayo para el debate: ¿Existe alguna relación entre las preocupaciones actuales de los nuevos “activistas audiovisuales” y las que tenían los realizadores audiovisuales que intervinieron en las Revoluciones del Siglo XX? ¿Qué puntos comunes y cuáles diferencias? Los cineastas de los años ´70 pensaban en “tomar por asalto” la industria del cine. ¿Cuál es la perspectiva que se plantea hoy? ¿Los medios alternativos son un fin en sí? Los debates actuales en el ámbito del cine y los medios están cruzados por los mismos debates y limites del movimiento en general // En la historia del cine encontramos muchas definiciones en diferentes épocas “cineastas revolucionarios”, “cineastas militantes”, “videoactivistas”, “cineastas de intervención”, “cineastas políticos”. ¿A qué se refiere cada una? ¿Cuál nos identifica? Sobre estos temas debatiremos en el taller.

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>NOTAS AL PIE:

(1) Raymond Williams, toma esta idea en su libro “La política del modernismo, contra los nuevos conformistas”. Mientras intenta volver sobre las afirmaciones y posiciones de la izquierda a principios del siglo XX respecto del audiovisual, lo hace tras la afirmación de que, guste o no, lo que hubo es décadas y décadas de un “desarrollo primordialmente capitalista del Cine” y entonces hay que discutir primero sobre eso, pero recordando que aunque “en cierto sentido, entonces, el camino a Hollywood estaba escrito”, “aún es importante recordar que la única otra forma organizativa capaz de hacer uso semejante de las oportunidades del primer cine fue la corporación estatal comparablemente concentrada del ‘socialismo realmente existente’” / Nota nuestra: Para nosotros el camino de Hollywood no estaba escrito, y fue la estalinización (o sea la reacción y contrarrevolución) la que imposibilitó el desarrollo alternativo de la “forma cultural” del Cine.

(2) Perry Anderson postuló su famosa tesis, respecto de las características de lo que le llamó “el marxismo occidental”: un marxismo que se desplazó en el eje de sus debates hacia los problemas culturales, artísticos, del lenguaje; diferenciándose del marxismo clásico de principios de siglo XX, de Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo e incluso Gramsci que se posicionaban desde lo que (nosotros) hoy llamamos “marxismo estratégico”, preocupado por los problemas teóricos y prácticos de la revolución, la economía, la lucha de clases, el partido revolucionario. Nos preguntamos también si ¿Es posible el ejercicio de volver sobre problemas culturales, del cine, la comunicación, pero desde el punto de vista de un “marxismo revolucionario” que es lo que nosotros vemos necesario desarrollar hoy? Opinamos que como mínimo el ejercicio es un gran desafío puesto que los debates sobre las nuevas tecnologías de la comunicación, donde el audiovisual es hegemónico, la cultura multimedia, etc. están en boga entre las nuevas generaciones de jóvenes activistas.

(3) La cita completa de Román Gubern dice: “Por consiguiente, antes hablábamos de cine y ahora hay que hablar genéricamente, ante la mescolanza de productos y canales de difusión, de audiovisual, como la provincia central y hegemónica de la cultura de masas contemporánea. En rigor, habría que hablar de audiovisual incluso cuando se evoca al viejo cine mudo, porque se exhibía habitualmente con acompañamiento musical de un pianista o de una orquesta en la sala. De modo que la Galaxia Lumiere, que nació a finales del siglo XIX como derivación del invento de la instantánea fotográfica puesta al servicio del principio de la Linterna Mágica, se ha convertido cien años después en una densa constelación electrónica, fecundada por la Galaxia Marconi, en la que figuran la televisión, el vídeo y la imagen sintética producida por ordenador. ¿Tienen mucho en común? Todas ellas son imágenes móviles que vemos en una pantalla, que es su soporte espectacular. Constituyen, por tanto, un mismo lenguaje, pero hablan diferentes dialectos.” (El eros electrónico)

(4) En realidad hay que pensar que si existe un freno a “la mezcla” de todos los medios pensada en sentido positivo (expansión de las posibilidades de producción y difusión, formas realmente democráticas de la comunicación, renovación del lenguaje audiovisual, etc.) es la propia industria cultural y sus intereses capitalistas lo que la frena, buscando todos los pasos (y retrasos) para que tal fenómeno, en caso de darse, se haga en favor de sus intereses económicos y políticos. Es la industria cultural la que mas osifica las instituciones especificas actuales de cada medio.

(5) Esta idea de la fuerza de cambio cultural y estético de un nuevo medio de comunicación y tecnología como la TV está muy bien desarrollada en el influyente libro “Apocalípticos e integrados” de Humberto Eco, capitulo de “apuntes sobre la TV”, en debate sobre las diferentes concepciones de análisis del fenómeno televisivo en expansión, tras un simposio donde el autor había participado y según él “todos hablaban de cosas distintas”.

(6) Raymond Williams, fue quien investigó de manera profunda la relación entre “tecnología y cultura”. En su libro “Televisión, tecnología y forma cultural” desarrolla el concepto de “intensión” como el propósito para el cual puede haber sido creada una tecnología por las clases dominantes (o apropiarse de un nuevo invento para un determinado propósito económico y político), pero desarrolla la idea del surgimiento de “nuevas intensiones de uso” por otras clases o capas sociales, que en un proceso de lucha moldean la “forma cultural” del nuevo medio. Si bien su análisis es más bien relacionado a una idea de “grupos de presión” en una sociedad realmente democrática. Su perspectiva inicial con cierta base “marxista académica” es inspiradora para pensar esto relacionado a la lucha de clases y la revolución social. Sus conceptos serán tomados de manera crítica en el primer encuentro.

Propósito ilegal 001

Los que escribimos en este sitio desde hace mucho tiempo hablamos el lenguaje de las imágenes, buscando unir cine y militancia revolucionaria con todo tipo de experiencias audiovisuales, gráficas y “artísticas”, pero acá queremos desarrollar conceptos escritos.

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Somos conscientes de que la idea de unir prácticas culturales con pensamiento revolucionario es hoy considerada un error, un destiempo, o un remanente del pasado, aunque a nosotros nos gusta militar para confirmarnos que tenemos recuerdos del futuro. Somos parte de una corriente política que considera que Marx no muere, sus ideas pueden volver a hacerse fuerza material con la crisis, y hay que renovarlo para transformar nuestro mundo. Todos los procesos de lucha de clases que se desataron en el norte de África con la “primavera árabe” y en Europa enfrentando la crisis capitalista los vemos como el preludio de algo mas grande.

Armamos este sitio web como un espacio de trabajo online, para indagar las relaciones entre producción cultural y lucha revolucionaria. La idea es ir trabajando a la vista, si este espacio crece fragmentado, parcial, problemático, tentativo, errado, es una vía de acercarnos a lograr alguna respuesta a los problemas que nos interesa abordar. Lo que presentamos en la sección notas” no es nada que puede estar cerrado con llave, y por eso elegimos la idea del “ensayo”, aunque seguro es pretencioso tratar estas notas así. Ademas de todo esto, cada tanto hay un montaje y nos gusta el debate, esperamos comentarios, y también que hagan “contacto“.

¿Pero de qué marxismo hablamos? En la segunda mitad del siglo XX el llamado “marxismo occidental” desplazó el eje de sus debates hacia los problemas culturales, psicológicos, artísticos, de la comunicación, del lenguaje; diferenciándose del “marxismo clásico” de principios del siglo pasado, de LeninTrotskyRosa Luxemburgo e incluso Gramsci que se posicionaban desde lo que podemos llamar un “marxismo estratégico”, preocupado por los problemas teóricos y prácticos de la revolución social, la economía, la lucha de clases, los problemas militares, el Estado, el poder obrero, el partido revolucionario. Este desplazamiento del objeto de estudio, fue al mismo tiempo un abandono de la practica política y social, mientras la hegemonía mundial del estalinismo en la izquierda llevaba todos los procesos revolucionarios a la derrota, y mas tarde incluso a la desmoralización de la sola idea del socialismo. En nuestro siglo XXI, ante la crisis del capitalismo mundial, necesitamos retomar ese “pensamiento estratégico” y hacer todo lo posible por renovarlo… por eso mismo nos preguntamos si es posible el ejercicio de volver sobre los problemas culturales, del cine, la comunicación, el arte, el lenguaje, pero desde ese punto de vista estratégico, que es lo que nosotros sabemos necesario desarrollar hoy. Una cuestión que como mínimo es un buen desafío en vistas del peso enorme en nuestra actual cultura de masas de los medios audiovisuales de comunicación, la tecnología, la industria cultural, el espectáculo, para la hegemonía del orden de la burguesía. Por contraposición, en toda estrategia política revolucionaria esos problemas también deben pensarse a fondo.

El mayor desafío no es sólo analítico, sino también de “programa”, es decir de lineamientos prácticos para la intervención política, el espacio donde termina la incertidumbre, a favor o en contra de nuestras ideas. Estamos seguros que posibilitar la libertad de expresión, la libertad creativa, el acceso a la producción y el goce del arte,  comienza con actos concretos de autogobierno de masas, no con abstracciones utópicas. 

Las experiencias y reflexiones de los cineastas, artistas, comunicadores, que se metieron de lleno en las revoluciones, o las pensaron por los costados, son la principal inspiración; al igual que el trabajo de intelectuales, investigadores militantes, teóricos que esperanzados o escépticos se lanzaron al análisis, la comprensión y la critica de nuestra cultura de masas. Nombrar alguno sería un error, porque hay que nombrarlos a todos, y la idea es que este sitio sirva para estudiarlos, sus nombres aparecerán una y otra vez en cada cita, y en cada reflexión.

Ensayos ilegales, le pusimos ese nombre al sitio porque nos parece que toda la historia de los explotados y de las ideas revolucionarias es por definición ilegal, en tanto que la historia legal la oculta o bien la reescribe para quitarle toda valor disolvente. Por otra parte, partimos de la premisa básica de que ninguno de los problemas culturales que acá intentaremos abordar tienen solución en los estrechos marcos de la ley y el orden.

Violeta Bruck / Javier Gabino

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Sobre la propuesta de otro guion documental

Recibimos una crítica a “Memoria para reincidentes” escrita por Guillermo Caviasca (GC), quien integra “Barricada TV” colectivo con el que compartimos el “Espacio abierto de televisoras alternativas” y tambiénDOCA (Documentalistas Argentinos). Así es que la crítica es más bienvenida si viene de compañeros con quienes peleamos en común. Además está bueno que entre los grupos de cine y TV abramos el debate sobre nuestras producciones, quizás podamos inaugurar una nueva practica.

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Antes de entrar en la polémica, también es bueno remarcar que Caviasca enmarca su crítica en una reivindicación general de nuestro documental, dice: “Contra todos los prejuicios basados en la idea de que el trosquismo partidario es dogmático cerrado en sus propias ideas y sectario, la película es muy buena, vale la pena mirarlo y aporta al conocimiento del objeto que presenta. A pesar de ello (SIC) transmite el mensaje y balance partidario (PTS) de la experiencia obrera del 69-76. Esto es lógico y no tiene por qué ser criticado siempre y cuando esté abierta la posibilidad de debate con la óptica de los realizadores. Justamente una de las principales virtudes del trabajo es que en su mismo desarrollo no oculta, sino que presenta o deja entrever elementos para otras posibles interpretaciones.” Todo el planteo se agradece, aunque la frase “a pesar de ello” indique aún un prejuicio (yo le hubiera puesto “justamente por ello”).

Sobre algo así reflexionaba Jorge Sanjines, (cineasta boliviano, Grupo Ukamau) cuando escribía “El cine revolucionario debe buscar la belleza no como objetivo sino como medio. Esta proposición implica la relación dialéctica entre belleza y propósitos, que para producir la obra eficaz debe darse correctamente. Si esa interrelación está ausente tendríamos, por ejemplo, el panfleto, que bien puede ser perfecto en su proclama pero que es esquemático y grosero en su forma. La carencia de una forma creativa coherente reduce su eficacia, aniquila la dinámica ideológica del contenido y sólo nos enseña los contornos y la superficialidad sin entregarnos ninguna esencia, ninguna humanidad, ningún amor, categorías que sólo pueden surgir por vías de la expresión sensible, capaz de penetrar en la verdad.” (“problemas de la forma y del contenido en el cine revolucionario” del libro: “Teoría y práctica de un cine junto al pueblo”). Poniendo en duda la belleza que supimos conseguir y sin desarrollar más este tema quisiera señalar que considero lo de Sanjines solo como un acercamiento posible al problema, pero este no es el debate.

El debate con Caviasca es que de “corregir en el guión” lo que él llama “confusión”, “incomprensión”, ocultamientos y problemas de nuestro documental, resultaría una película que reivindique críticamente a JTP-Montoneros y al PRT-ERP como los dos caminos en los cuales referenciarse en los 70. Nuestro crítico puede hacer su película, pero no puede pedirnos a nosotros que se la hagamos presentando su argumentación como “verdad objetiva”. Esa no es nuestra “Memoria para reincidentes”, entendiendo que se trata de hacer memoria para actuar en el presente y el futuro.

Para empezar lo mejor es ir al nudo del problema planteado. La principal diferencia de GC con el enfoque de nuestra película es su posicionamiento ante el peronismo en el movimiento obrero. Nos atribuye “confusión” justo ahí donde la película tiene un claro hilo argumental, sostenido en el testimonio directo de delegados y activistas obreros de la época que cubren un amplio arco de opiniones. Tanto ellos como las batallas obreras de las cuales partimos fueron un primer criterio de elección para mostrar lo que por ejemplo puede leerse en Pagina 12 (entre otros medios): en un plano más general, el cineasta afirma que los eligieron porque quieren rescatar “cómo la izquierda tiene peso en el movimiento obrero”. Según Gabino, “a veces, el peronismo tiene un relato en el que se muestra a la izquierda como algo externo al movimiento obrero”. Contrariamente a esta mirada, dice que “la izquierda tiene una historia nacional importante” en las luchas obreras. “En el film uno puede ver cómo las ideas marxistas, socialistas y trotskistas están y tienen peso en el movimiento.”. En otra nota se vuelve sobre esta idea “un valor que tiene Memoria para Reincidentes es que se puede “ver” literalmente la izquierdización de amplios sectores del movimiento obrero argentino, abierto a ideas guevaristas, trotskistas, socialistas. La pregunta es: ¿eso es solo “pasado”, o puede ser un “recuerdo del futuro”?

A pesar de que GC tiene la mitad de su corazón en el PRT-ERP, esta perspectiva potencialmente superadora del peronismo le parece tan obnubilante que llega a decir en su crítica que las alusiones constantes del film a JTP-Montoneros y su peso entre los trabajadores combativos sería algo “a pesar nuestro”, en vez de darse cuenta que fue justamente por esa perspectiva que decidimos “mostrar” el peso del peronismo de izquierda. Queremos que las nuevas generaciones vean que puede haber un movimiento obrero de vanguardia, con acciones combativas, violentas, antipatronales (y por todo esto muy impactante y atractivo) pero que actúe bajo una dirección estratégica no revolucionaria, como ala izquierda de un movimiento nacionalista burgués. Esto lo consideramos una promesa de derrota revolucionaria y una advertencia para el futuro. Por el contrario nuestro crítico sucumbe a la premisa fundamental de la mayoría de la izquierda de los 70: la ilusión de “radicalizar a Montoneros”.

Si en los 70 la amplia militancia juvenil que se volcó a militar en la izquierda peronista (influenciada por la revolución cubana) era expresión de una radicalización que tendía a identificar a la clase obrera con el peronismo, y a este con un movimiento de liberación nacional antiimperialista, cuatro décadas después “dudar” si Montoneros era o no una barrera de contención de los sectores radicalizados que contribuía a mantenerlos dentro del peronismo como movimiento burgués, parece muy poco serio. Si el lector cree que estamos forzando la posición de GC solo basta citarlo: la película parece ignorar que Montoneros hacia el 75 crea su partido propio y su fuerza electoral diferenciada. Y que es considerado por los sindicalistas tradicionales un enemigo de temer por su creciente prestigio entre las bases. Podrían haberse elegido otras críticas debatibles: ¿seguían siendo populistas? ¿La “identidad peronista” era una carga o una potencialidad? ¿Intervenían militarmente en forma excesiva sobre los conflictos? Pero acusarlos de seguidismo (al peronismo –aclaración mía-) es falso y tiende a confundir y generar falsa conciencia en los espectadores.

La palabra “seguidismo” nunca aparece en los testimonios, pero él no considera importante citar textualmente a los protagonistas de la película (y hasta confunde nombres). Pero cabe una pregunta a Caviasca ¿Cómo se llamaba el partido nuevo creado por Montoneros? (pista: en la película aparece un faccimil del mismo). Respuesta: “Peronismo auténtico” (luego “partido autentico” por la proscripción).¿Quiénes lo integraban?: Algunas figuras del PJ y viejos dirigentes de la resistencia peronista. ¿Cuál era el planteo?: Retomar el programa del FreJuLi subrayando la importancia de la alianza con los sectores empresarios enrolados en la CGE. Esta orientación siguió en pié cuando las movilizaciones contra el Plan Rodrigo en 1975 amenazaba la continuidad de Isabel y los trabajadores ocupaban fábricas (entre ellas metalúrgicas, cuyos propietarios se nucleaban muchos en esa entidad patronal). Para conocer este derrotero de primera mano se pueden consultar los números escaneados de “El autentico” en el sitio“Ruinas digitales”, donde también están todos los números de “El descamisado”, junto a otras publicaciones que permiten “ver y leer” literalmente las revistas de época. El sitio es de orientación peronista y sus publicaciones nos fueron cedidas, lo que agradecimos en los títulos después de sumergirnos en ellas.

GC argumenta a favor de Montoneros que era “considerado por los sindicalistas tradicionales un enemigo de temer” y en otras partes dice que sería “sorprendente” hablar de “seguidismo” al peronismo porque JTP “era la expresión de masas de Montoneros, y por lo tanto se la vinculaba sin dudas a la muerte de varios dirigentes sindicales de envergadura, entre ellos el propio Rucci, hombre clave de Perón en el pacto social.No vamos a usar acá las chicanas que el usa, no creemos que no haya leído, investigado e ignore queMontoneros enmarcaba todas sus disputas dentro de una lucha fraccional al interior del PJ y que para ellos la tarea central era acceder a la conducción política del peronismo. En vida de Perón, impulsando el “trasvasamiento generacional” (renovación de cuadros dirigentes); muerto Perón, en la disputa abierta como facción interna del peronismo. Pasando por la fantasiosa “teoría del cerco” hasta fines del 73. Montoneros jamás rompió con la idea básica de conciliación de clases que tiene el peronismo, siempre sostuvo que la burguesía nacional era un aliado necesario para un “Frente de liberación Nacional”, que debía reunir “a todos los sectores sociales dispuestos a luchar contra el capital extranjero, desde los pequeños propietarios rurales de las ligas agrarias hasta los empresarios nacionales que estén contra los monopolios, hasta los radicales, socialistas, democristianos y comunistas que efectivamente luchen por la liberación” (articulo “Resistencia peronista al avance imperialista” publicado sin firma en Evita montonera N°1 –ver pág. 15, diciembre de 1974-). Digamos que tenía una línea de “Frente Popular” policlasista con la clase obrera como “columna vertebral”. Los Montoneros de Caviasca que estarían en ruptura con el peronismo son de película de ficción.Nuestro crítico no lo ignora, por lo que podemos entender que reivindica la estrategia de “Frente popular” (o alguna cosa parecida) como propia, incluso para la actualidad ¿Por qué de eso se trata no?

Toda la crítica a “Memoria para reincidentes” se edifica dentro de esta lógica política, lo que impide que algunos señalamientos en los cuales podemos coincidir “en general”, no sean coincidencias en lo “particular”. Es el caso de los sindicatos clasistas, el Sitrac-Sitram a quién él tiende a desmerecer. Como bien indica GC nuestro documental es en grandes tramos una película “abierta”, “exponemos la situación” dando claves para descubrir variables críticas de fenómenos complejos (porque creemos que de lo que se trata es de pensar). Entiende esto y señala que en el tratamiento del clasismo cordobés “los entrevistados abren la puerta para la crítica” por nuestra manera de presentar los testimonios. Acá nuestro crítico sostiene un problema político real que no abordamos: el sectarismo de los sindicatos clasistas… pero como se verá todo depende pará qué estrategia se hace la crítica. Todo el primer capítulo de “Memoria…” está presentado narrativamente como una explosión casi ciega de fuerzas nuevas, que abre la posibilidad de influencia amplia de la izquierda en los trabajadores con mil problemas políticos. Podríamos decir que es un canto a la “espontaneidad” y la creatividad de los trabajadores que termina en la derrota de un sector de vanguardia y en un desvío de masas. Es genuino criticar si se debía “hacer balance” sobre estas experiencias. En el libro “Insurgencia obrera en la Argentina 1969-1976” (de Ruth Werner y Facundo Aguirre,un primer balance estratégico sobre los años 70 realizado por militantes del PTS, que invito a leer) en el apartado “La experiencia del clasismo cordobés” (escrito por Walter Moretti y Monica Torraz) hacen un vasto análisis del problema. Puede leerse: “los sindicatos clasistas no solo adolecían de las debilidades y de la inmadurez propia de un proceso nuevo y muy joven –al momento de su derrota sólo contaban con 16 meses de existencia-, sino que también puso en evidencia las profundas limitaciones de las organizaciones que lo influyeron política e ideológicamente, como los maoístas de VC (vanguardia comunista), entre otros.” “Pese a que una gran parte de los dirigentes e integrantes del Sitrac-Sitram se definían como independientes, fueron estas organizaciones las responsables de haberle impreso una orientación sectaria y abstencionista a la hora de influenciar y disputarle la base de los sindicatos dirigidos por la burocracia sindical y con la propia CGT Córdoba.”

Nuestra crítica a los sindicatos clasistas sobre su sectarismo va en el camino de disputar la dirección del movimiento de masas desde una perspectiva de hegemonía de clase, que parte del poder fabril. Mientras en su crítica GC señala el sectarismo para promover la unidad política con el peronismo combativo de Atilio López a quien reivindica dirigente de UTA y coautor de los programas de La Falda y Huerta Grande, dirigente de la CGT Córdoba con Tosco y Salamanca, protagonista central de las luchas cordobesas, vicegobernador de Córdoba junto a Obregón Cano, y asesinado por las AAA.” Si, lo sabemos, autor (entre otras) de estas palabras sobre el General Perón que muestran su estrategia: “Su proyecto es tan revolucionario como sensato, y nos queda a nosotros la tarea de colaborar para hacerlo posible (…) la JP debe esperar una nueva convocatoria de Perón” (diario Noticias -el diario de Montoneros, 10/05/1974) ¡En un artículo posterior al “Navarrazo”, el golpe de estado provincial apadrinado por El General en Córdoba! Entiendo que nuestro crítico no piensa que Perón vino a profundizar un proceso revolucionario, pero por su “seguidismo” al peronismo de izquierda, descarta al clasismo como germen de “poder obrero” basado en el poder fabril, rompiendo los marcos del “mundo industrial” para convertirse en “movimiento social” (para usar palabras contemporáneas).

En “Memoria…” tanto los testimonios como el archivo muestran como después de décadas, se vislumbró una posibilidad para que las ideas revolucionarias se abrieran camino a las masas. La burguesía comprendió el peligro y permitió la vuelta de Perón como desvío. El conjunto de las políticas articuladas por la clase dominante entre 1969 y 1976 tuvo el objetivo de abortar la posibilidad de que las ideas revolucionarias se hicieran fuerza material en las masas. Pero entiendo que GC es escéptico de eso, tiende a hacer una identidad clase obrera=peronismo, quizás lo considere una “particularidad nacional” inmodificable. Partiendo de esta posición se entiende que la religión no le permita pensar tácticas audaces para los sindicatos, como la posibilidad de impulsar un “Partido de Trabajadores” desde el clasismo cordobés, debate al que debía llamarse a todas las organizaciones y que en ultimas se saldaría en el programa a levantar (quién integra y quién no dicha organización). Un partido de estas características surgido desde estas experiencias, no solo hubiera permitido tener una política distinta en Córdoba, sino establecer hilos de continuidad aún en caso de que la derrota regional se diera igual.

Pero es que GC va mas allá y considera “foráneos” a los sindicatos clasistas, una bandera roja que poco tiene que ver con el sindicalismo argentino, no fue un proceso que pueda tomarse como típico”, “surgieron de forma excéntrica al resto del movimiento obrero.” Es extraño, nuestro crítico no puede ignorar que un clasismo diverso atravesó los 70 en varios puntos del país, como tampoco que el movimiento obrero no nació con Perón, ni lo que Adolfo Gilly llamó “la anomalía Argentina”, es decir la contradicción entre los cuerpos de delegados y comisiones internas con las cúpulas burocratizadas de los sindicatos. Contradicción sobre la que tienden a revelarse históricamente elementos de democracia directa cuando son librados del control de la burocracia sindical y se convierten en un campo de batalla para sembrar ideas revolucionarias. Podemos decir que la burguesía sacó esa conclusión y mientras en 1955 descabezó las cúpulas sindicales y le estalló la resistencia peronista desde las bases, en 1976 conservó las cúpulas sindicales y desapareció físicamente a las bases combativas. Pero aún así esa contradicción continúa hasta hoy, solo basta ver los procesos de Kraft, Zanon, Subte, y el resurgir de las peleas por “la democracia sindical”. Pero a GC le da miedo la división del movimiento obrero porque sino los “millones de trabajadores que son explotados en medianas, pequeñas y hasta grandes fábricas ¿cómo hacen para pelear con un sindicalismo fraccionado?”. Cabría preguntarse ¿Cómo hacen los trabajadores explotados en medianas, pequeñas y hasta grandes fábricas para pelear con un sindicalismo burocrático que actúa como policía en el Movimiento Obrero?

Desde el PTS contestamos nuestras preguntas en la teoría y en la práctica del movimiento obrero. En Zanon por ejemplo, donde la influencia de nuestra organización es reconocida, las políticas amplias de organización y frente único son ampliamente conocidas. Al tiempo que el Sindicato Ceramista se mantiene dentro de los principios del clasismo, incluyendo el cambio de estatutos del sindicato, que contiene el objetivo de terminar la “explotación del hombre por el hombre”, la vuelta al trabajo de sus dirigentes, etc. Es decir que nuestras conclusiones del clasismo no son para los blogs. Se reflejan también en la orientación de la comisión interna clasista que representa a los trabajadores de una de las multinacionales imperialistas más importantes: Kraft Foods, sumado a la influencia en fábricas y servicios en varios puntos del país, en centros neurálgicos (como el Subte). Recientemente nos propusimos profundizar este camino en la Conferencia de Trabajadores realizada en Ferro bajo la consigna “por sindicatos sin burócratas, por un partido de trabajadores sin patrones”, recomendamos a los lectores ver este VIDEO.

“Memoria para reincidentes” es la más amplia de todas las películas “sectarias” de los años 70 (risas).Podemos recordar quienes son los protagonistas y esto le puede dar al lector que no vio el film un pantallazo de las dimensiones de un relato contado “desde adentro”: Francico “Petizo Paez (dirigente de Sitrac-Sitram, militante de Vanguardia Comunista, y posteriormente PST), Gregorio Flores (dirigente de Sitrac-Sitram, independiente, luego FAS/PRT, luego PO), Susana Fiorito (independiente, colaboradora de prensa de Sitrac-Sitram y quien conservó los archivos), “Coco” Luna (delegado de Sitrac, y posteriormente en Luz y Fuerza, secretario personal de Agustín Tosco); Carlos Morelli (delegado de Astarsa, independiente que militaba en una agrupación ligada a JTP); Oscar Bonatto (delgado de “Del Carlo” militante de PST); “Pepe” Kalauz(estudiante “proletarizado”, PST, dirigente del Comité de Lucha del segundo Villazo), Oscar “Chiche” Hernandez (joven estudiante secundario en el Villazo, padre delegado y madre activista en el Villazo, familiar de desaparecidos, hoy militante del PTS); José Montes (joven militante del PST, actualmente dirigente nacional del PTS). En el archivo inédito recuperado por los troscos hablan dirigentes de JTP, como el Tano Martín Mastinú de Astarsa y hasta a la JP reivindicando su accionar, entre otros.

Aún con esta diversidad es claro que nuestro interés como militantes trotskistas también es historiar y documentar parte de la historia de nuestra corriente, cosa que hacen legítimamente quienes reivindican otras estrategias. Eso por ejemplo lo entiende Coco Blaustein (director de “Cazadores de utopias”, peronista él) quien celebró la película y dijo que para aquellos que quieran estudiar los procesos de la izquierda revolucionaria, la izquierda insurreccional, se va a convertir en un material absolutamente imprescindible…”. En nuestra carta de los realizadores y el DVD puede leerse: “Esta película no pretende ser un balance del período revolucionario del ´69 al ´76. El estudio pormenorizado de las revoluciones le cabe a la letra escrita, el cine es el terreno donde la historia transmite en todo caso su espíritu, lleno de sensaciones y sentimientos.” Y en ese marco como bien reconoce GC “la película se desarrolla a partir de las luchas concretas y no de las organizaciones que fueron dirección de las mismas”, por eso la llamamos “un película sobre el vapor”. Por esto no cabe la crítica de que “borramos al PRT”, simplemente no era el objeto de nuestra película, aunque los entrevistados dieron opiniones que están en el documental señalando un aspecto crítico real de esta organización.

En este punto GC insiste que debíamos mostrar que el PRT-ERP estaba en el movimiento obrero, cosa que la película no niega, sino que presupone. En los 70 TODAS las tendencias de la izquierda radicalizada tuvieron algún tipo de vínculo o influencia sobre los procesos más avanzados de la clase trabajadora. El problema es al servicio de qué estrategia se pone esa influencia. En realidad creo que lo que incomoda es que hacemos eje en mostrar la fuerza de la clase obrera y toda su creatividad, justamente todo lo que el PRT no se propuso desarrollar (y Montoneros menos). Esta corriente con toda su heroica fuerza de voluntad veía la organización obrera y popular como retaguardia de su organización política militar, nunca como sujeto creativo. Más allá de la alusión circunstancial de Santucho al “poder dual” en 1974, no fue desarrollado, fue un concepto secundario, accesorio, subordinado y en la práctica no fue ningún cambio en el nudo central de la política del PRT-ERP. No voy a desarrollar aquí pormenorizadamente la crítica a esta corriente que no es objeto de nuestro documental, y merece ser tratada en todo caso en un punto aparte. Pero cabe una pregunta a Caviasca ¿Cuál es su balance del PRT-ERP respecto del desarrollo de las coordinadoras interfabriles como potenciales organismos de doble poder? En Memoria está claro que ninguna corriente, ni siquiera las trotskistas como el PST se propusieron desarrollarlas en este sentido.

Celebro la polémica abierta por el compañero y Barricada TV sobre “Memoria para reincidentes”. Se entiende que los planteos directos se hacen en un marco fraternal, al igual que el suyo. Al no estar de acuerdo en el nudo fundamental de la lógica de GC, no considero correcto abordar acá problemas que toma en sus preguntas y que de alguna manera también nos hacemos nosotros para el presente. Contrariamente a cualquier “vía pacifica” al socialismo, los problemas estratégicos y “índole militar” para la revolución deben abordarse de manera directa, pero eso es parte de otro debate (ver acáacá y acá). Por lo pronto“Memoria para reincidentes” está cumpliendo con creces el objetivo inmediato que nos dimos: despertar la curiosidad y disparar debates de estrategia entre jóvenes y trabajadores, golpear en la cultura desde las ideas trotskistas con nuestro cine militante.

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Acerca de Chris Marker, artesano multimedia

En Abril de 2008 unos jóvenes se hacen integrantes de “Second life” una especie de juego-historia colectiva online que necesita un “avatar” para ser parte. Su objetivo: entrevistar al avatar Sergei Murasaki,cuyo personaje real tras el teclado es nada menos que Chris Marker(de 87 años), avatar de otro que nació con otro nombre en 1921. Las respuestas de SM desconciertan a los entrevistadores, aunque a veces parece que es Sergei el desconcertado por las preguntas que le hacen.

-¿Cómo Second Life encaja en el contexto de sus inquietudes artísticas?
SM: -Yo no creo que he tenido “inquietudes artísticas”, yo soy un artesano. (…)
-¿Nunca se ha considerado a usted mismo un cineasta?
SM: -Nun-ca.
-¿Qué etiqueta preferiría usted entonces? ¿Artesano multimedia?
SM: -Artesano sin duda. Multimedia… así, que pertenece a la jerga contemporánea. (…)
-Hoy en día, se habla del fin de las ideologías, estás diciendo adiós a las películas, Godard habla sobre la muerte del cine (…)
SM: -Malraux tenía una fórmula maravillosa, que curiosamente nadie ha asumido: “Lo que nace donde los valores mueren, no los reemplaza”. La dificultad de estos tiempos es que antes de traer nuevas ideas, habría que destruir a todos los simulacros que el siglo y su instrumento favorito de televisión, han generado para reemplazar todo lo que ha desaparecido. Es por eso que soy un apasionado de la red de nueva información, Internet, blogs, etc. Inevitablemente, hay algo de escoria, pero una nueva cultura va a nacer de ella.
E:-¿Qué de la vida real le preocupa hoy en día? ¿Y más en general?
SM: -…cuando uno se entera de alguien que hizo tres mil millones de dólares en el mercado de valores, y que a cuatro horas de distancia en avión, en Haití, hay disturbios por la comida, le da un tirón de espalda de la cruda realidad.

En 2010 aparece en la web un corto llamado December seeds (Semillas de diciembre) firmado como Chris Marker, sobre las rebeliones en Grecia y el asesinato de Alexis Grigoropoulos, a quien está dedicado. La película se difunde ampliamente y despierta polémica sobre si fue realizada por él, o por jóvenes griegos que pusieron su firma como estrategia de difusión. Por supuesto él nunca dice nada, lo importante es la lucha en Grecia, ¿qué importa quien pegó las imágenes? Treinta años atrás, en los títulos del film El fondo del aire es rojo (1977), que montó con retazos de filmaciones de procesos revolucionarios de todo el mundo, puede leerse: “Los verdaderos autores de esta película, aunque no se les ha consultado sobre el uso hecho aquí de sus documentos, son los innumerables cámaras, ingenieros de sonido, testigos y militantes, cuyo trabajo se opone sin pausa al del Poder, y que no se borrarán de nuestra memoria”.

Chris Marker trabajaba y reflexionaba sobre las plataformas más avanzadas de su época, porque su lógica de trabajo se había adelantado a ellas. El domingo 29 de julio, a los 91 años, falleció en Francia, tras una vida de producciones audiovisuales de todo tipo, en la cual ayudó a todos los que pudo a hacer filmes de izquierda, cuestionando el mundo y el capitalismo.

A comienzos de los ‘70 unos cineastas chilenos que hacían sus primeras armas le escriben a él (“cineasta” reconocido que había estado de paso por el país junto a Costa-Gavras) para ver si los apoya en la filmación de un documental sobre la revolución chilena. Patricio Guzmán, uno de los jóvenes realizadores, contará más tarde que en realidad creían que no recibirían respuesta. La respuesta vino rápido y concreta, en formato de latas de 16 mm. Guzmán admite que muchas veces mientras filmaban sentían no solo el impulso de la revolución, sino el compromiso con Marker y su aliento, a quien “no querían fallar”. El film se terminará de realizar años mas tarde en el exilio y se conocerá como La Batalla de Chile.

Las tres “anécdotas” del principio permiten entrever de quién estamos hablando. Su práctica cuestiona la institución del “artista” y “el cineasta” en el capitalismo, las definiciones sobre sí mismo atacan la lógica del “artista consagrado”. Acusado de “inclinación al misterio” responde: “Al parecer, si no estás en la televisión todo el tiempo, entonces tienes una inclinación por el misterio. Vamos a dejar las cosas así”. Se podría decir que ahí donde el mercado quiere imponer competencia en la producción, su lógica de la realización audiovisual imponía la más desinteresada colaboración. Donde el mercado empuja a la defensa de la “propiedad intelectual” de las imágenes, el veía un bien social producido colectivamente, del cual los realizadores debían tomar lo necesario para crear sus contenidos en la mesa de montaje.

Si buscan en la web van a encontrar cientos de biografías y reseñas, hipervínculos que van a ir creciendo con el tiempo. No es el objetivo de esta nota hacer una historia sumaria de sus realizaciones, sino llamar la atención a las nuevas generaciones militantes sobre su obra, para que se busque, se vea y se difunda.

Desde sus primeras películas su cine fue creciendo. Apuntó a los principales conflictos de la historia del SXX. En 1953, uno de sus primeros documentales Las estatuas también mueren, denuncia el colonialismo francés en Africa y es censurado; también colabora en el destacado documental de Alain Resnais Noche y niebla, uno de los más importantes documentos de condena al nazismo (Marker había sido también miembro de la resistencia contra los nazis). En busca de las huellas que deja la revolución por el mundo viaja y filma películas en China, Rusia y Cuba. Incursiona en la ficción con La jeteé un corto que aporta un lenguaje propio, fotomontaje de una historia futurista que alcanza un fuerte reconocimiento internacional.

En los años ´50 integra el grupo “La orilla izquierda” junto a Alain Resnais, Agnes Varda y otros cineasta amigos. Desde este espacio van reflexionar sobre el cine y el lenguaje, y sobre su relación con el mundo social y político.

En los años ´60, Marker participa de múltiples experiencias colectivas de cine político. En 1967 es uno de los impulsores del film colectivo Lejos de Vietnam, película compuesta por distintos cortometrajes de destacados cineastas que se unen para condenar la agresión imperialista. Ese mismo año conoce al cineasta ruso Alexander Medvekine, y del encuentro surge la iniciativa de nombrar “Grupos Medvedkine” a los colectivos de cine político que por su impulso comenzarán a filmar los conflictos obreros más importantes, antes, durante y después de los sucesos del Mayo del ´68. La experiencia de Medvedkine (que fue parte del Ejército Rojo), y que tras la revolución impulsó el “Cinetren” recorriendo el amplio territorio soviético, retratando la vida de obreros y campesinos con quienes elaboraba conjuntamente cada película, inspiró la práctica de los jóvenes franceses. Los grupos impulsados por Marker estaban constituídos por jóvenes cineastas junto a obreros de distintas fábricas. Sus documentales se difundían por canales alternativos y generaban debates, permitieron ver ese mundo obrero ocultado por la mayoría del cine.

En 1977 realiza El fondo del aire es rojo. Un trabajo excepcional de montaje con archivos históricos que transmite la fuerza y las contradicciones de las rebeliones del ´68, su mirada amplía la del espectador y permite descubrir nuevas relaciones de los hechos, problemas que no habían sido expuestos anteriormente. Esta película muestra las luchas obreras y estudiantiles en Francia boicoteadas por el Partido Comunista. El internacionalismo y el impacto ante la muerte del Che, mientras Mario Monje, dirigente del PC Boliviano, explica fríamente por qué nunca lo apoyaron. El archivo de los tanques invadiendo Praga en el ´69 se combina con Fidel Castro intentando explicar con múltiples vueltas el porqué es necesario apoyar “de una forma u otra” estas acciones soviéticas. Y al mismo Fidel planteando la necesidad de la “institucionalización” de la revolución, que Marker asocia críticamente a la “estalinización” del régimen con la imagen de un congreso del PC cubano asumiendo toda la fanfarria burocrática de la URSS.

La crítica al stalinismo vuelve con fuerza también en El último bolchevique (1993). Esta película sobre la vida de Alexander Medvekine recorre las contradicciones, las persecuciones y la censura sufrida por los más importantes cineastas soviéticos. Contrapone el impulso creativo de la Revolución Rusa con las cadenas y castigos del realismo socialista impulsado por Stalin. Esta película realizada en 1993, termina con imágenes de la caída del muro de Berlín, pero sus reflexiones, muy lejos de aceptar la reacción ideológica de aquel momento sobre el “fin de las ideologías”, ponen la esperanza en que nuevas generaciones aporten al cine desde el punto de vista de estos “últimos bolcheviques”.

Chris Marker no le gustaba salir públicamente, se mostraba por lo que hacía. Agnes Varda, su amiga, en sus memorias filmadas lo entrevistó apareciendo como el dibujo de un gato y la voz de una extraña máquina para representarlo. A pesar del gran reconocimiento del mundo del cine, sus películas nunca fueron difundidas masivamente. En el 40 aniversario del Mayo Francés, desde Contraimagen, nos contactamos con Iskra, su productora, y realizamos una co-edición con los cortos del grupo Medvedkine subtitulados por nosotros al español y los distribuimos para su venta en kioskos de diarios, un pequeño aporte para difundir su obra inédita en Latinoamérica. Son hermosos cortos de agitación, de denuncia, urgentes. A nosotros, militantes de la izquierda trotskista nos resulta de gran interés su obra sobre revoluciones y trabajadores, el recorrido interesado de este artículo navega por algunos de esos trabajos, pero lejos estamos de llamar a reducir su obra a aquellas que tratan ese tema. Sus films como San Soleil (1983) van más allá del documental, ensayo, montaje, ficción, filosofía, explora la memoria. En 1997 dirige Level 5 indagando la tecnología digital, mas tarde llegó a explorar la creación audiovisual a través de nuevos formatos de CD y DVD interactivos, como Inmemory, y aún así seguimos nombrando una parte de sus trabajos.

Por montaje nos viene a la cabeza la reflexión de Vertov (el cineasta soviético que pensó los dispositivos interactivos antes de que existieran): “El campo visual es la vida; el material de construcción para el montaje es la vida; los decorados son la vida; los artistas son la vida.” Y más adelante, tomando en cuenta una discusión donde se le acusaba de no ser accesible a las masas él se preguntaba: “Admitiendo siquiera que algunos de nuestros trabajos sean difíciles de comprender, ¿debe deducirse de esto que ya no debemos hacer el menor trabajo serio, la menor investigación? Si las masas necesitan fáciles folletos de agitación, ¿debe deducirse de esto que no tienen nada que hacer con los artículos serios de Engels y Lenin? Quizá tengan hoy entre ustedes a un Lenin del cinematógrafo y no le dejan trabajar bajo pretexto de que los productos de su actividad son nuevos e incomprensibles…”. Murió Chris Marker, su obra abarca desde el folletero agitador hasta el filósofo profundo de la memoria, pasando por el joven explorador de las nuevas tecnologías, se fue uno de los mejores cineastas del Siglo XXI.

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