Internet y el violento deseo de compartir

¿Qué pasó entre el año 2000 y el 2018 para que la percepción mayoritaria sobre internet se trasladara de ideas que prometían libertad, a las que señalan control social? En algún momento del proceso de expansión y asimilación de la nueva tecnología la confianza tecno-optimista en el progreso interconectado dio paso a la sensación de amenaza.

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De eso trata este artículo, que ensaya un acercamiento conectando tres miradas: la de las intenciones, es decir, de las fuerzas sociales y económicas que se propusieron modelar el nuevo medio; la de las palabras, es decir, de las ideologías y prácticas culturales que sustentan los nuevos modos de uso que necesariamente debían crearse; y la del tiempo, es decir, de las comparaciones y paralelismos. No son más que una serie de puntas desde donde conectar al hecho, fragmentos en una nota digital que hace imposible un tratamiento exhaustivo.

En la historia de los medios de comunicación modernos, la idea de interactividad estuvo siempre presente. El sueño de conectarse, fusionando el cine, la imagen electrónica que estaba en laboratorio y la radio en expansión, todo en un único sistema, puede rastrearse con fuerza ya en los años 20 del siglo pasado.

Ese violento deseo de compartir entre iguales se apoyó sobre revoluciones reales, e iba desde Walter Benjamin que lo esperaba para la radio, a Dziga Vertov que lo auguraba como un avance tecnológico para unir a los trabajadores de todo el mundo, pasando por científicos e inventores no tan politizados. Pero aunque no vieron esa fusión, sí vieron cómo las antenas y las pantallas se extendían no con fines culturales sino bélicos, y cómo las nuevas tecnologías se usaban como medio privilegiado de propaganda por el nazismo, el estalinismo y el pujante Estados Unidos.

Esa ambición de compartir recorrió la segunda posguerra por la negativa, en las agudas críticas a la industria cultural, la unidireccionalidad de la televisión, la radio y la prensa, que daba al pueblo solo el lugar del reality show degradante, el llamado telefónico opinador o las cartas de lectores filtradas, mientras mantenía para los empresarios de los medios y los Estados el poder de decisión sobre la información masiva y la circulación de opiniones.

Por eso cuando en 1991 Tim Berners-Lee logró vincular la tecnología de hipertexto a la internet, con la creación de la World Wide Web, se dio la posibilidad de que el dispositivo saliera de los estrechos círculos científicos, académicos y militares para los que había sido prevista allá por 1969. Y abrió el camino para una enorme explosión de energía comunicacional incontrolada con profundas consecuencias culturales, cuyo epicentro puede ubicarse cercano al año 2000.

La intención de las palabras

La investigadora sobre medios José van Dijck, en su libro La cultura de la conectividad, hace una propuesta potente al analizar el origen de las principales redes sociales: Facebook, Twitter, YouTube, Wikipedia y la malograda Flickr. Sugiere que uno de los principales cambios culturales del impacto de internet debe buscarse en la mutación social de la idea de ‘compartir’. Quiere decir que en algún punto a mitad de la década pasada se logró quebrar el umbral de resistencia a compartir todos los aspectos de la vida privada de forma pública.

Más aún, esto no se refiere solo al hecho cultural de ‘mostrarse’ en las redes, en lo que otros autores como J. Hoberman [1] (con una mirada desde el cine), considera una especie de Cine total al estilo del deseo de Bazin, o un equivalente en vivo infinito de las películas familiares en súper 8 de la década del 70. Sino que se refiere a la más inquietante idea de aceptar que tus datos, gustos de todo tipo, secretos, relaciones familiares, de amistad, amorosas, sexuales, comerciales, de seguridad, fotos, audios, ubicación en tiempo real (mientras lee este artículo) sean almacenados, filtrados y utilizados por megaempresas de tecnología que intentarán monetizarlos.

‘Compartir’ debería entenderse entonces de esas dos maneras. Los propietarios de Facebook, por ejemplo, tienen todos los motivos para que los usuarios se manejen dentro de ese medio con total apertura, porque cuanto más sepan acerca de ellos, más información podrán ‘compartir’… pero con terceros.

El planteo es interesante, porque ubica el problema en lo que ocurre de manera imperceptible por transformaciones graduales en los hábitos y la modificación de los niveles de aceptación. Lo cual no era normal en los inicios de la red; de hecho, la plataforma de Mark Zuckerberg que había surgido en 2005, ya en 2007 se vio obligada a ir atrás en un sistema de uso comercial demasiado explícito: Beacon, que se aplicaba por default y que literalmente mostraba a ‘tus amigos’ qué habías comprado. El malestar se hizo sentir de inmediato porque dejaba en evidencia que los intereses comerciales de la compañía se ponían por encima de ellos. Facebook retrocedió, pero para readaptar su estrategia en una decisión clave: “en vez de conformarse con la norma dominante, comenzó a trabajar para cambiar la norma, y reemplazar el sentido estrecho de ‘compartir’ por uno más amplio”. A favor del cual debería actuar también el tiempo, con el paso a nuevas generaciones “nativas digitales”.

Según van Dijck, el mismo método de análisis se podría ajustar a las demás plataformas con sus palabras y estrategias: ‘seguir’ en Twitter o ‘buscar/googlear’ en Google/ Alphabet. Pero no conforme con eso, quizás habría que repensar en el mismo sentido las palabras más usuales: ‘hacer amigos’, ‘colaborar’, ‘me gusta’, en una redefinición de las acepciones que debería culminar incluso en un replanteo de lo que significa hoy ‘social’. Pero mientras afirma esto en 2012, dice que hay que considerarlo un planteo provisional, ya que la lucha por definir la socialidad de la red y por atribuir nuevas normas y sentidos a este espacio había surgido tan solo en 2001, aunque en una década todo parecía estar de cabeza.

La intención de las acciones

Se podría decir que las intenciones de las palabras no son las únicas en juego cuando surge una nueva tecnología. En 1973 Raymond Williams [2] escribía sobre la lógica de este tipo de procesos planteando que, lejos de todo determinismo, su descubrimiento podía ser azaroso. Pero señalaba al mismo tiempo que todas las tecnologías siempre fueron desarrolladas y mejoradas para facilitar prácticas humanas conocidas o deseadas. La intención original siempre corresponde con la ambición de un grupo social particular. No obstante, en muchos estadíos sucesivos otros grupos sociales, a veces con otras intenciones o al menos con diferentes escalas de prioridades, la pueden adoptar y desarrollar a menudo con propósitos y efectos diferentes. Surgiendo, en muchos casos, usos y efectos imprevistos, incontrolados, alteraciones de la intención original. De esta manera la forma cultural desarrollada nunca podía estar del todo prevista y sería resultado de fuerzas sociales en pugna.

¿Cuáles fueron los primeros efectos incontrolados con la aparición de la nueva tecnología interactiva? Si volvemos a principios del siglo XXI se pueden detectar dos claves: uno ligado al potencial del dispositivo, que derivó en el surgimiento de un sentido común de masas que atacó sin piedad la idea de propiedad intelectual, defendiendo el derecho de compartir todo sin regulaciones ni leyes, con énfasis en la libertad de expresión. Otro que surge del azar de la época, ya que coincide con el agotamiento de la confianza en el “triunfo capitalista” tras la caída del muro de Berlín en 1989: ya para el año 2000 se había comenzado a señalar y atacar las consecuencias del neoliberalismo, lo que hace surgir nuevas intenciones de uso en quienes salen a la protesta.

Ambos imprevistos explican una buena parte del pasmo original en el cual se vieron envueltas las grandes empresas de medios de comunicaciones (cine, radio y televisión) y los Estados, y el espacio en el cual se desarrollaron experiencias que dieron surgimiento a nuevos sectores capitalistas que nacieron innovando en el nuevo contexto, como también a procesos internacionales de protesta impensados sin el nuevo medio. Procesos que marcaron la fluidez de la red durante su primera época.

Viaje por la línea de tiempo

En el libro de Esteban Magnani Tensión en la red, libertad y control en la era digital (2012), el autor pone énfasis en la importancia del software libre (SL) como “un sueño eterno” de los desarrolladores. Señala cómo desde los tempranos años 60 existe en la informática dos tendencias, las colectivas y las cerradas, unas asociadas a ideas de “lo público” y otras a “comerciales/privadas”. En realidad, para ser más precisos, señala que solo el desarrollo colectivo, colaborativo y compartido de distintos códigos bases que fueron mutando de manera viral, a prueba y error, a la solución/adaptación, ramificándose con aportes de miles de programadores, fue lo que permitió en última instancia el surgimiento de la actual internet y todos sus derivados. Los sistemas cerrados, que buscan experiencias controladas, se nutrieron de estos desarrollos colectivos, apropiándose del trabajo ajeno para ‘patentarlos’ al estilo de Cargill con el ADN de las semillas: sin ningún derecho.

Este planteo es interesante porque señala el punto de contacto en la explosión de internet entre trabajadores con saberes técnicos específicos sobre el nuevo medio y trabajadores de toda índole, llamados ‘usuarios’ en general que se apropiaron de la red con un irrefrenable deseo de compartir. Es por eso que la disputa sobre ‘derechos de autor’ fue (y aún es en alguna medida) uno de los territorios digitales en disputa. Aunque las empresas avanzaron de manera enorme, en un proceso que excede los límites de este artículo contar, la posibilidad de copiar, clonar y distribuir una obra musical o audiovisual sin costo fue la gran crisis de principios de siglo para la Industria Cultural tradicional. El hecho fue que los viejos monopolios que ensayaban esencialmente estrategias punitivas solo lograron dos consecuencias: no frenar todo tipo de sistemas y estrategias populares de ‘compartir’ (sistemas e2k, descargas directas y todo tipo de variantes); y descuidar su capacidad de entender las nuevas tendencias dejando el espacio suficiente para el surgimiento de las grandes plataformas actuales con las cuales debieron ‘negociar’.

Para seguir el hilo de la historia, sirve traer como metáforas tres tapas de la revista Time. En el año 2006 la revista eligió a ‘Usted’ como personaje del año, celebrando la supuesta capacidad de cambiar el mundo de que gozaban los usuarios conectados a internet. Pero en 2010 elegía a Mark Zuckerberg como personaje del año, quien arrebataba así el podio a los usuarios pero prometiendo que haría del mundo “un lugar más abierto y transparente”, dialogando con el espíritu utópico que los movilizaba.

La tercera tapa que nos interesa vendría en 2011: como una muestra de la volatilidad de los tiempos, Time eligió como personaje del año a ‘The protester’ en honor a los jóvenes que habían salido a la lucha en la llamada Primavera árabe, ganándose el respeto de todo el mundo al tirar abajo regímenes como el de Mubarak en Egipto, y donde todos señalaban el uso de las plataformas Twitter y Facebook como catalizadores y hasta ordenadores del descontento social.

Las intenciones de uso en la protesta fueron el otro gran problema del nuevo medio, no resuelto aún. Sus primeros pasos se pueden rastrear hasta el año 1999, donde miles de personas convocadas por sindicatos, organizaciones de izquierda, ecologistas, profesionales, anarquistas y demás, se movilizaron en las calles de Seattle contra la Organización Mundial de Comercio (OMC) hasta hacer fracasar la llamada Ronda del Milenio. Fue el inicio de lo que se llamó luego el movimiento antiglobalización o altermundista. El hecho es sintomático por su ubicación temporal, por azar objetivo confluyendo en el vértice de la explosión de la red, al que más tarde se sumaría otro hecho: el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York (2001) y la consecuente invasión, guerra y ocupación de Irak en 2003.

Las manifestaciones contra la guerra de Irak convocaron a millones en todo el mundo. Fueron las primeras manifestaciones convocadas por internet y SMS, y se mostró la efectividad de los nuevos medios, ya que la protesta mundial se comenzó a organizar solo un mes antes de su realización.

Pueden sumarse la revuelta de Grecia en 2008, 2010 y 2011; la nombrada Primavera árabe de Túnez a Egipto de 2010 a 2013; los “indignados” en España y Occupy Wall Street en EE. UU., ambos en 2011, todos procesos donde el uso de la red tuvo el objetivo de compartir la protesta.

A estos procesos los acompañaron planteos como los del sociólogo y economista Manuel Castells, uno de los más impactados por las utopías de la Sociedad Red, afirmando que en un mundo presa de la crisis económica, el cinismo político, la vaciedad cultural y la desesperanza había ocurrido lo impensable.

Esta adopción de un instrumento técnico como principal referencia para interpretar un fenómeno social es el principal rasgo y defecto del determinismo tecnológico. Ninguna herramienta puede ser motor de cambio por sí misma; trabaja sobre un escenario de tensiones sociales reales y a lo sumo puede catalizar procesos de una manera distinta a los equivalentes conocidos, con más velocidad y otras escalas, pero no determinarlos. Desde nuestro 2018 muchos de estos planteos parecen muy lejanos en el tiempo, y hacen resaltar el hecho de que hoy la red se percibe más como una telaraña.

Conexiones finales

Natalia Zuazo publicó en 2018 un libro que es una muestra tanto del espíritu de época como de la situación. Los dueños de internet, cómo nos dominan los gigantes de la tecnología y qué hacer para cambiarlo. Señala un hecho:

Solo en cinco años, desde 2012 hasta 2017, las veinte empresas con mayor capitalización del mercado del mundo duplicaron su presencia de compañías tecnológicas y se concentraron en la cima. En 2012, Apple, Microsoft, IBM y Google ocupaban –respectivamente– los puestos 1, 4, 7 y 14 de la lista. En 2017, Apple, Google/Alphabet, Microsoft, Amazon y Facebook, trepaban a los puestos 1 y 5, una debajo de la otra, con un dominio absoluto de la cima.

De la utopía al monopolio, desarrolla su mirada de cómo el “Club de los Cinco” llegó a dominar el mundo. Al igual que otros autores concentra su atención en el Big Data o la minería de datos, que pasó de ser un subproducto de las plataformas a ser el principal objetivo de extracción para compartir con objetivos opacos, donde solo el uso comercial es claro, pero también sus intentos de manipulación política. Como el escándalo desatado con Facebook y la campaña de Donald Trump.

Algunos elementos de acercamiento metodológico de cómo se llegó a estas consecuencias fueron esbozados a lo largo de este breve artículo. El proceso de asentamiento de los nuevos gigantes combinó hacia los usuarios un diálogo con sus expectativas, expresados en el uso de palabras y conceptos de la jerga comunalista que supo caracterizar a las primeras visiones utópicas de la red como un espacio que de manera inherente favorecía la actividad social. Mientras los sentidos reales de estas palabras se vieron gradualmente modificados por las tecnologías automatizadas que direccionan la socialidad humana: el algoritmo (PageRank en Google, EdgeRank en Facebook). Este proceso combinó una constante prueba y error que aún no termina.

Con la minería de datos, que fue señalado por The economist, en mayo de 2017 como “el recurso más valioso del mundo”, que establece nuevas reglas de competencia, los nacientes gigantes tecnológicos fueron negociando con los representantes de los medios tradicionales a lo largo de los años. Logrando así alianzas comerciales lucrativas para ambos, aunque a costa de ir reconvirtiendo la red a la lógica particular pero concentrada, y con el creciente rasgo unidireccional de los viejos medios, ya que bajo el dominio de los algoritmos no existe ninguna verdadera democracia en la difusión de la información salvo que medie el dinero o los grandes acuerdos comerciales. Y aunque no medie, el algoritmo tiene el objetivo de concentrar a los usuarios en “burbujas de eco” que permiten familiarizarse y conocer mejor sus gustos.

La derrota de la Primavera árabe (con dictaduras sangrientas) fue otro determinante al menos para colaborar en el desplazamiento de las redes hacia usos de control. Mientras que fenómenos políticos como Obama primero, Podemos, Corbyn o Trump después, independientemente del signo político, demuestran el uso de internet pero ya desde las lógicas industriales instrumentales para llegar al votante.

A niveles institucionales lleva incluso a discutir reformas que tomen en cuenta “el hecho irreversible” de compartir los datos discutiendo opciones como “bancos de datos nacionales”…

Esta parece ser la fotografía oscura de la situación actual. ¿Pero entonces el futuro es negro? Quien escribe opina que no. El uso de la tecnología es básicamente un efecto de otras causas; ni las instituciones que las regulan, ni los usos y prácticas culturales que la sustentan son determinadas de manera aislada. Toda reactivación de la lucha de clases, todo proceso de rebelión o revolución trastocara inevitablemente el uso de las redes. Movimientos de movilización internacional como el de las mujeres muestra la vitalidad actual de las conexiones que también se potencian por la red. La izquierda puede usar la red para difundir masivamente sus ideas, con relaciones y apuestas internacionales, como la revista y el diario digitales donde sale esta nota. Lo que ha cambiado es que la lucha anticapitalista ahora enfrenta el asentamiento de nuevos enemigos para lograr imponer ese violento deseo de compartir.

NOTAS AL PIE
[1El cine después del cine o ¿qué fue del cine del siglo XXI?, Bs. As., Paidós, 2012.
[2Televisión tecnología y forma cultural, Bs. As., Paidós, 2011.

[VIDEO] 1917: Rusia y la revolución del lenguaje cinematografico

Charla sobre Cine soviético en la Facultad de Filosofía y Letras, como parte del Seminario “El Legado Olvidado de la Revolución Rusa”. Violeta Bruck y Javier Gabino, realizadores del grupo de Cine Contraimagen y TVPTS.

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  •  ¿Como fue la cinematografía prerevolucionaria en Rusia?
  •  ¿Cómo fue la experiencia de agitación y propaganda cinematográfica durante la Guerra Civil?
  •  ¿Qué lugar le daban al cine los bolcheviques y cómo surgieron los grandes nombres del Cine Sovietico?
  •  La teoria y practica de Dziga Vertov y Sergei Eisenstein.
  •  El descubrimiento y la invención de principios fundamentales del lenguaje del cine. La irrupción del concepto de ‘montaje’ como mecanismo vertebrador de investigaciones artísticas diversas cuya profundidad llega hasta la actualidad.

 

Puente lindo

Hablando de las fotos de los muertos: hay un lugar donde las quemaron y obligaron a lamer el polvo. Ese día, con la boca seca, conocí un perro que se sentaba a pensar al lado de una planta. Yo me reía porque estaba feliz. Conozco la mentira porque la practico. Me enseño el uso de la lengua que podía moverse libre y obediente. Ahora practico el collage ecléctico esperando y repito: no puedo sentir mi cara, ni que los olores sean aromas. Habló del rostro de Marisa, y entendí que lo mejor sería inventar palabras para escucharla. Pero digo ¿y qué? solo puedo escribir eso mientras veo las imágenes.

Escribo: ¿de que serviría hablar de melancolía o describir la Historia de la depresión? Ahora están conectados: letras, formas, colores, bits, arañas. Pero no tienen olores, impidiéndome que comprenda lo que sabía comprender y que es menester que comprenda.

Me dijo: un gusano me retó a un juego. Indagar el recuerdo más hondo y escondido, solamente por trivial, secundario y sin carga afectiva. No descubrí más que ideologías, un ritual de danzas, un nene sin alegrías, viento, cardos, arena y en medio de todo: dientes. Un arrollo de mierda, dioses y pornografía, miedos que persisten, oscuridad, fútbol, naves espaciales, dibujos, camas y cobijas. Inicio de los errores, uno tras otro hasta el punto de ser lógicos, estructurales como un edificio ultrapensado, como un puente ante el que hay que sorprenderse.

Campusano: “Hacemos culto a lo colectivo, a visibilizar aquello que tal vez no esté en otra película”

Entrevistamos al cineasta José Celestino Campusano, una charla sobre su visión del cine y la última película El sacrificio de Nehuen Puyelli. Entrevista realizada por Celina Demarchi y Violeta Bruck.

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José Celestino Campusano nació en Quilmes, Buenos Aires. Estudió cine en el Instituto de Cine de Avellaneda. Entre su filmografía se encuentra: “Legión, tribus urbanas motorizadas” (2006), “Vikingo”( 2009),” Fantasmas de la ruta”(2013), “El perro Molina”( 2014) y “Placer y martirio” ( 2015).

¿Quién es Campusano, cómo te presentás?

- Yo creo que cumplo la función de servidor público a través de una herramienta tan compleja y tan vilipendiada como es la composición toma a toma. En realidad yo me considero netamente un servidor público. Establezco un registro, en lo que yo pueda lo más pormenorizado y minucioso, de lo que son los procesos de los diferentes colectivos invisibilizados que componen no solo nuestro país sino en el exterior, porque ya estamos filmando en el exterior, que componen nuestro planeta.

Sos un servidor público audiovisual, esa es tu definición

- Exacto. Es más, trabajamos mucho con asistentes sociales. ¿Cuál es la mirada de Cine Bruto? Se empata muchísimo con la de los asistentes sociales y cómo llegan a las diversas problemáticas. Ellos saben bien para qué, por qué se juegan realmente por un sueldo que es siempre magro. Es una cuestión de voluntarismo muy grande, muy férrea. La mirada de la productora tiene mucho que ver con esa mirada.

¿De dónde viene tu pasión por el cine y cuáles son tus referentes?

- Desde los dos o tres años tengo una fascinación absoluta por el cine que es superior a cualquier otro tipo de actividad. Más aún, cuando era muy pequeñito armaba relatos con figuritas, después las combinaba y armaba otros relatos y a mi hermano más chico le inventaba un cuento distinto todas las noches. Es un mandato genético, es una obsesión que me acompaña desde siempre.

He visto películas por separado, no filmografías. Los italianos de los años 50 a los 80, gente muy lúcida, muy variada. Algo de cine ruso de bajos recursos que es muy interesante, el cine inglés de los 70 y 80 de bajos recursos. Si hablamos de películas, Fin de fiesta, Los chantas, Hijo de hombre, Kidnapped, Gallipoli, La última ola, películas que de alguna forma te transportan a donde no esperás estar. Soy bastante reacio al cliché, el cliché me harta.

¿Y qué pensás del cine de los EE.UU.?

- Como dijo un viejo presidente norteamericano: “Primero nuestro cine, segundo nuestros electrodomésticos y por último nuestro estilo de vida”. Yo creo que es una herramienta de inserción bastante enfermiza, si vos mirás lo que está en cartelera es un culto al mal, de lo único que hablan es del mal, de pactos diabólicos, las series mismas están muy con el crimen, con la cultura del disparo. Es una constante que los embriaga. Han generado un monstruo tan pesado que ni siquiera ellos saben cómo romper. Pero igual te digo hay películas que han generado costos monumentales y que no han recuperado ni el 10%. La maquinaria les hace ruido, no saben cómo parar. Es como cuando un gobierno corrupto se entierra hasta las últimas instancias y vos decís ¿cómo no pararon antes? Y ya no saben cómo.

Muchos definen tu cine como “cine del conurbano”, ¿a vos qué te parece?

- No, es un error. El conurbano es un espacio que amamos mucho, lo conocemos. Yo básicamente he aprendido cosas cruciales en la vida en el conurbano, pero no es el único lugar donde he habitado. En realidad no es un cine del conurbano, en absoluto. Hemos filmado en Bolivia, Brasil, tenemos dos películas que me interesan mucho, una sería en la Araucania chilena, siempre con nuestra metodología. Otra que, la estamos elaborando y que va a llevar un tiempo más, sería en Marruecos. Siempre con los tópicos de Cine Bruto. Eso de encasillar define de alguna forma una imposibilidad de quien maneja esos anuncios, esos rótulos, de ver más allá, tienen que encasillar porque no están viendo, entonces creen que apenas encasillan empiezan a ver.

¿Cuáles son los tópicos de Cine Bruto?

- Básicamente no le hacemos culto a la persona, le hacemos culto a lo colectivo, a visibilizar aquello que de hecho tal vez no esté en otra película. El tango trash, motociclistas, internas entre músicos del conurbano, problemáticas de índole social yendo por el lado de qué hacen mal las instituciones, más aún las armadas, el desprecio a los pueblos originarios, todo eso es material para que Cine Bruto componga. Los lineamientos serían esos. Las personas que ocupan los roles pueden tener o no basamento actoral, pero lo que procuramos es que no sean del medio o que no tengan un reconocimiento mediático, porque no es para hacerle culto a la persona ni tampoco para que una persona sola legitime todo el producto sino para que todo un colectivo lo haga.

¿Cómo es la relación entre el realismo y la violencia en tu cine?

- Nosotros lo que hacemos es un cine autocrítico. Yo trato de hablar de lo que conozco. Cuando hablé en Placer y martirio de ciertos estratos es porque los frecuento y el contenido está basado en un noventa por ciento en hechos verídicos. Incluso algunas secuencias sucedieron y las personas que fueron testigos me transmitieron los diálogos. En un punto he conocido toda una cuestión de violencia institucional y barrial de la que sí puedo hablar con conocimiento. Yo no me deleito. Si ustedes se fijan, en todas mis películas las escenas de violencia son minúsculas, igual que las escenas de sexo. Lo que pasa es que no podés tocar un tema sexual si no ponés en escena el sexo y no podés tocar temas de violencia institucional si básicamente es todo una puesta de diálogos. Yo creo que ahí está fallando el pulso, por los menos en mi caso, porque me estaría guardando, por algún motivo, información que le da un peso a la narrativa. Entonces, bueno, el tema de la violencia es medida, pero es inevitable. No hay un regocijo.

¿Cómo surge la idea de El sacrificio de Nehuen Puyelli?

- Yo hice un viaje hace 3 o 4 años a la Patagonia con mi hijo. La Pampa, Río Negro, Neuquén y Chubut y a partir de ahí surgieron varias problemáticas, muy violentas todas. Estábamos en tren turístico y nos llegaba un nivel de datos elocuentes, entonces profundicé, trabajé con contactos de asistentes sociales, ex guardiacárceles y avancé con El azote y El sacrificio de Nehuen Puyelli en Bariloche. Con Puyelli tuvimos el apoyo de instituciones de Bariloche, de otra forma no hubiera sido posible. Tiene un despliegue escénico muy superior que el que nos permite un presupuesto de segunda vía gracias al cooperativismo con el Cluster Audiovisual de la provincia de Buenos Aires. El azote es una película que tiene un despliegue muy inusual también, muy vertiginoso, pero es gracias a esas otras formas de producción. Es un ida y vuelta, desde Fantasmas de la ruta venimos con esta metodología.

En El sacrificio de Nehuen Puyelli, al igual que en otras producciones, trabajan con actores no profesionales. ¿Cómo es esta experiencia?

- Nosotros siempre trabajamos en esa línea. Apostamos a la heterogeneidad, a que la gente sea como es, como ha elegido ser. El método lo que hace es homogeneizar las actuaciones y eso es nefasto. En la vida somos muy dispares. La actuación busca no desentonar viéndolo desde el lado del método. Se plantea un teatro de operaciones mentiroso para transmitir supuestas verdades. Tenés que mentir para que te crean y la verdad por sí misma pasa a ser una mentira.

Entonces, en la experiencia de ustedes, también el actor también construye el guión, es una construcción colectiva

- Claro, absolutamente. Todos los datos provienen de la Patagonia. Yo no inventé nada. Es raro que se cuestione la verdad. Me acuerdo que cuando salimos de la sala una mujer increpó a Nehuen diciendo que el único problema de la película era que él y la mamá tenían acento porteño. Bueno, Nehuen nunca había estado en Buenos Aires. Muy loco que alguien se ponga a bajar línea de lo que no conoce. Cuando construís con la verdad y con el aporte colectivo ponés en crisis al espectador medio.

Algo que se destaca mucho en la película es que se ve la contracara de Bariloche. Mostrando una ciudad que está oculta.

- Claro, esquivándole a la postal. Cuando hay una postal, es porque hay un conciliábulo para arruinarle la vida a un inocente. En la escena en que la madre dialoga con el sicario rural y con el hacendado, el fondo es un paisaje, como una postal, pero lo que sucede es una cofradía criminal burguesa. En El azote, es más extremo. Barrios más conflictivos de Bariloche y con gente del lugar.

Ustedes producen en una forma constante y de distintas maneras se organizan para que las películas se realicen, pero lo más difícil es llegar al público. ¿Cómo ves el problema de la exhibición en Argentina?

- Está muy complicado. Creo que hay que cambiar las piezas de lugar lo antes posible. Hay lugares que a nosotros nos han llevado más público que las multisalas. Centros culturales, cine clubes, un público muy interesante, muy activo. La multisala es un espacio muy hostil para el cine argentino, es muy estresante. Hay todo un maltrato, que si el distribuidor denuncia, nunca más mete una película en la sala, un despotismo increíble. Los otros espacios están alejados del circuito. Las multisalas funcionan por un único motivo: están en un lugar donde hay seguridad, hay estacionamiento y hay comida.

Nosotros estrenamos Puyelli en un par de salas amigas. También hay que analizar muy bien lo de Odeón porque puede ser una alternativa. Eso está muy bien, el tema es que si paulatinamente todo el cine argentino va a parar a Odeón y le dejamos las salas liberadas al cine gringo, eso es nefasto.

Hay algo muy particular que es que los que producimos el 80% de las películas del mundo somos los latinoamericanos, africanos y asiáticos. No es ni Estados Unidos ni Europa. La segunda industria del mundo no es la norteamericana, es la nigeriana y se autoabastecen. Después tenés Corea, India ni hablemos y el mercado más grande es el chino. Hay que explorara por ahí. Festivales que favorezcan la coproducción y la distribución. Cannes, Venecia, Toronto son festivales que se han traicionado a sí mismos. Antes no era así. En un tiempo eran lugares de debate, de descubrimiento de nuevas tendencias. El amiguismo de las distribuidoras norteamericanas ha contaminado todo.

¿Cómo es el proyecto La secta del gatillo con Ricardo Ragendorfer y en qué otros proyectos estás trabajando?

- Es un drama de corte policial que escribimos con Ricardo. Un largo dividido en cuatro capítulos y que involucra a un comisario del conurbano y sus intrigas diarias con el narcotráfico, la política y el proxenetismo. Manejado en un tono coloquial habitual y filmado con esta modalidad del 360 que te da un grado de inmersión único. Es una técnica que a mí me interesa. Podemos experimentar a un costo bajísimo. El año que viene vamos a trabajar con la realidad aumentada y estaremos haciendo contenido social con esta herramienta.

Además ya tenemos filmada una película en el Amazonas, Brasil, Cícero impune. En 2017 vamos a filmar sobre la temática de los curas abusadores de menores.

A un año del gobierno de Macri, ¿cómo ves la situación del país?

- Hay un avance de la derecha a escala mundial. ¿Cómo se produjo y a qué nos puede llevar eso? nos vamos a enterar en un tiempo prudencialmente corto. Va más allá de Argentina. Hay toda una cuestión represiva en Europa misma. El tema es dónde se posiciona el audiovisual en este contexto, si para visibilizar u ocultar. También qué han hecho los gobiernos más populistas, qué han hecho de espantoso como para que lleguemos a esta situación, en dónde se equivocaron, dónde nos equivocamos nosotros los votantes, los ciudadanos de a pie. No es sólo este gobierno, es el anterior y el anterior.

Mesa de trabajo: audiovisual en la crisis capitalista

Apuntes para artículo sobre el audiovisual en la crisis capitalista / en desorden de aparición… ops!

Video de Mosireen (Egipto)
Lo que dicen los títulos:
De Tahir a Taskim: Queremos que caiga el sistema.
Nacidos en diferentes luchas, con el mismo enemigo. 
El pueblo desea que caiga el régimen.
http://youtu.be/20V2pv33F-w

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Encontrado al pasar: http://www.cineypsicologia.com/2011/08/cuando-el-destino-nos-alcance-de.html
Q
uizás sea interesante para leer después.
PSICÓPATAS Y ZOMBIES: EL NÚCLEO PATOLÓGICO DEL CAPITALISMO
(La foto de abajo que compara zombis con locos de la bolsa es muy buena)

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http://es.euronews.com/2013/05/20/el-septimo-arte-no-escapa-ni-a-la-crisis-ni-a-la-austeridad/
El séptimo arte no escapa ni a la crisis ni a la austeridad
(Video y nota de EURONEWS)
Jaja, interesante reflexión del entrevistado, “Si queremos que la gente siga llenando las salas para evadirse, a lo mejor tendremos que cambiar el tipo de películas. El cine a lo mejor quiere convertirse más en un entretenimiento y menos quizá en un lugar de reflexión donde hay una expresión artística y encontramos un cierto placer”.” (ante la crisis social)
http://cineuropa.org/it.aspx?t=interview&l=es&did=229518
El tipo es Claude-Eric Poiroux (director general de Europa Cinemas), y el que entrevista para Ho Chi Minn…!!

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Interesante: Porque la crisis de la industria quizás no sea una crisis de la realización audiovisual, pensar así es un error en la actualidad.
Cuidado! Crisis de la industria cultural no es sinónimo de “crisis de la cultura”.
http://entretenimiento.terra.com.ar/detras-del-glamour-de-cannes-el-cine-europeo-confrontado-a-la-crisis,6ab069953cd9e310VgnCLD2000000ec6eb0aRCRD.html
“Detrás del glamour de Cannes, el cine europeo confrontado a la crisis” / TERRA

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http://www.elpais.com.uy/divertite/cine/cine-europeo-guerra.html
Sobre la defensa de la “excepción cultural”.
La industria se mira a si misma y se “protege institucionalmente”:
Cita:
Los peligros de la pérdida de la “excepción cultural” / No solo los cineastas protestan contra la eliminación del principio de “excepción cultural” en los acuerdos comerciales. En su blog Diletante sin causa, el periodista Roberto Madrigal observa: “De eliminarse la excepción cultural, no solamente se perdería el individualismo y la diversidad de la producción europea, sino que, dado el dominio que poseen hoy en día las grandes y cada vez más escasas distribuidoras, ver buen cine europeo sería una labor casi imposible. Esto pondría al cine como arte al borde del abismo y solamente quedaría el cine como entretenimiento”. / “Es cierto que hay directores que hacen arte y logran éxito comercial”, prosigue Madrigal. “Ahí está Hitchcock para probarlo y es tan necesario un Hitchcock como un Godard, pero por cada Vértigo hay mil Misión Imposible. La repercusión que tendría la eliminación de la excepción cultural del sector audiovisual también afectaría la producción americana al casi eliminar la competencia de los reales artistas del cine americano”.

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Cine experimental en tiempos de crisis.
http://cineuropa.org/dd.aspx?t=dossier&l=es&did=232988&tid=1365
NO ES NADA / Solo el info de una peli

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Premios cine Griego / Un año de cine en Grecia a pesar de la crisis
http://es.euronews.com/2013/04/04/un-ano-de-cine-en-grecia-a-pesar-de-la-crisis/
Que dice la Mazure griega: “Katerina Evangelakou es la presidenta de la Academia de Cine Helénico. “Este año hay películas de ficción muy interesantes y también documentales. Tengo que decir que ha sido un año muy interesante para los documentales en Grecia. Pero también para los cortometrajes que han tenido un gran éxito. Tenemos que estar muy orgullosos de todas estas películas y de su calidad”, afirma Evangelakou.”
“A pesar de la mala situación financiera en Grecia, la producción cinematográfica en 2012 fue más que satisfactoria además de un mensaje de esperanza para la industria del cine griego. 2013 será incluso mejor ya que muchas películas se encuentran en proceso de producción mientras que otras tras ya están siendo rodadas”

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Artículo de conjunto / Título que alude justamente al proceso social en curso, al mismo tiempo que al proceso de montaje audiovisual / Pensar en “la linea de tiempo” / “timeline” / el artículo como eso, “un primer corte en el timeline” / >> Audiovisual y crisis capitalista “primer corte en la linea de tiempo”

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Jean-Luc Godard

http://www.elcultural.es/version_papel/CINE/28261/Jaen-Luc_Godard

Para otra cosa y para esta / los dos fragmentos de abajo son secundarios / la nota hay que leerla completa, está buenisima:

“-Por ejemplo de la ley Hadopi, la cuestión de las descargas ahora penalizadas, de la propiedad de las imágenes…
Estoy en contra de la ley Hadopi, por supuesto. No hay propiedad intelectual. Estoy en contra de la herencia, por ejemplo. Que los hijos de un artista puedan beneficiarse de los derechos de una obra de sus padres… no me parece mal hasta que alcanzan la mayoría de edad…”

“Derechos de autor
-¿Para usted no hay diferencia de status entre esas imágenes anónimas de los gatos que circulan por Internet y los planos de El gran combate de John Ford que usted también utiliza en Film Socialisme?
-No veo por qué hay que hacer una diferencia. Si tuviera que responder legalmente por la apropiación de esas imágenes, contrataría a dos abogados para que actuaran de formas distintas. Uno defendería el derecho de cita, que apenas existe en el cine. En literatura se puede citar extensamente. En el libro sobre Henry Miller que escribió Norman Mailer hay un 80% de Miller y un 20% de Mailer. En la ciencia, ningún científico paga derechos por utilizar la fórmula elaborada por un colega. Esto es un derecho asumido que en el cine, sin embargo, no existe. El derecho de autor realmente no tiene razón de ser. Yo no tengo derechos. Al contrario, tengo deberes.”

“-La crisis griega resuena con fuerza en su película…
-Deberíamos darle las gracias a Grecia. Occidente es quien está en deuda con Grecia. La filosofía, la democracia, la tragedia… Siempre olvidamos las relaciones entre democracia y tragedia. Sin Sófocles, no hay Pericles. Y sin Pericles, no hay Sófocles. El mundo tecnológico en el que vivimos se lo debe todo a Grecia. ¿Quién inventó la lógica? Aristóteles. Si esto es así y si eso es asá, entonces aquello. Lógico. Este tipo de pensamiento es el que utilizan constantemente las fuerzas dominantes, asegurándose de que no haya ninguna contradicción, que todo quede siempre dentro de una misma lógica. Hannah Arendt tenía razón cuando dijo que la lógica conduce al totalitarismo. Así que todo el mundo le debe dinero a Grecia hoy en día. Podría reclamar millones de millones en concepto de derechos de autor al mundo contemporáneo y sería lógico dárselos. Sin dilación. También se acusa a los griegos de ser mentirosos… Esto me recuerda a un viejo silogismo que aprendí en la escuela: Epaminondas miente; ahora bien, todos los griegos mienten; así pues, Epaminondas es griego. No hemos avanzado mucho.”

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“Después de Mayo” de Olivier Assayas
http://cineuropa.org/ff.aspx?t=ffocus&l=es&did=225446&tid=2433

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http://radiomundial.com.ve/article/cineasta-chileno-alerta-griegos-sobre-el-desastre-neoliberal
“El cineasta chileno Patricio Guzmán alertó este viernes al público griego sobre las políticas neoliberales que están conduciendo a Europa a un desastre político y financiero, en el marco del XV Festival Internacional de Cine Documental que se celebra en Tesalónica. La intervención hubo de realizarse mediante videoconferencia, debido a un leve accidente que impidió viajar hasta Grecia al documentalista para intervenir en la mesa redonda “De La Batalla de Chile a una Europa en crisis: errores, preceptos y esperanzas”, y que formaba parte de los actos de homenaje a la obra de Guzmán.”

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Tomar en cuenta este problema, que salta en esta pregunta a Slavoj Žižek:
“En su libro El acoso de las fantasías (1997) explica que los medios audiovisuales pueden emborronar nuestra percepción de la realidad. ¿Qué opina de la aparición de la redes sociales?”
De hecho el tema es que los medios audiovisuales como decía Eco, refiriendose a la TV, podrían ser un impulso a la reflexión critica, y no un llamado a la hipnosis. Ese aspecto real, se expresa de alguna manera en las palabras de los representantes de la industria en crisis del cine europea (y sus reflexiones sobre la necesidad del entretenimiento). Otra vez: crisis de la industria cultural, no es crisis de la cultura, sino quizas oportunidad para la cultura.
La nota es mala, todo lo que dice  Slavoj Žižek / salvo esta reflexión:
“S. Z. Me encanta una anécdota, seguramente apócrifa, de la Primera Guerra Mundial. Un puesto militar alemán escribe un telegrama a sus aliados austriacos: “Aquí la situación es seria, pero no catastrófica”. La respuesta dice : “Aquí la situación es catastrófica, pero no seria”. Esta última frase define nuestra época. Nos cuesta tomar en serio la debacle a la que nos enfrentamos.”
http://elpais.com/diario/2011/04/01/tentaciones/1301682172_850215.html

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