El Cine “Poema-Manifiesto” de Vladimir Mayakovski / Revista “kino-Fot” (1922)

Para vosotros, el cine es un espectáculo, para mí es casi una concepción del mundo.
El cine es la expresión del movimiento.
El cine es el innovador de la literatura.
El cine es el destructor de la vieja estética.
El cine es la intrepidez.
El cine es un deporte.
El cine es el gran difusor de las ideas.
Pero el cine está enfermo. El capitalismo ha cegado sus ojos con un puñado de polvo de oro. Los hábiles empresarios lo llevan de la mano por las calles. Amasan dinero conmoviendo los corazones con argumentos llorones.
Esto se debe terminar.
El comunismo debe rescatar al cine de las manos de sus guardianes especuladores.
El futurismo debe hacer que se evapore el agua estancada de la poltronería y la moral.
De lo contrario, sólo tendremos bailables importados de América o eternos “ojos lacrimosos” de los Mosjukin.
De las dos cosas, la primera nos aburre.
La segunda, mucho más.

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“Poema-Manifiesto” de Vladimir Maiakovski publicado en la revista “kino-Fot” (1922)

Documentalistas manifestaron frente al Incaa

Documentalistas de distintas asociaciones, realizadores independientes, técnicos y estudiantes de cine se manifestaron por sus reclamos frente al Incaa

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El martes 8 a partir de las 15hs se fueron concentrando en las puertas del Incaa documentalistas de las distintas asociaciones nacionales, acompañados por realizadores independientes, técnicos, trabajadores del Incaa y estudiantes de cine.

Los reclamos que vienen sosteniendo a través de distintas iniciativas apuntan a defender la “vía digital” de realización documental, una conquista que los documentalistas lograron con la lucha en el año 2007 y hoy la nueva gestión del Incaa se propone acotarla y amenaza su independencia.

El cine documental representa el 50% del cine nacional y se realiza con una muy acotada parte del presupuesto. En estos años se han producido cientos de películas con múltiples estéticas y temáticas que aportaron una visión crítica e independiente a la producción cinematográfica nacional. La independencia de los jurados, garantizados por las asociaciones de documental han sostenido este trabajo.

La gestión anterior intentó también controlar la elección de los jurados, pero la organización de todos los documentalistas lo pudo frenar. Hoy la nueva gestión del Pro intenta avanzar en el mismo sentido, con un Plan de fomento acorde a los intereses de las grandes productoras del mercado y buscando controlar los comités de selección de proyectos de cine documental.

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Los documentalistas se encuentran organizados y en movimiento, han logrado una reunión para el próximo viernes con el presidente del Incaa. Allí participarán representantes de todas las asociaciones nacionales de documental y la RAD (red argentina de documentalistas).

Como los demuestra la experiencia de distintos sectores nada se podrá conseguir sin lucha y organización, en ese sentido el sábado se reunirán en asamblea para evaluar lo debatido y los pasos a seguir.

Michael Moore en busca del capitalismo humano

Algunas críticas y opiniones sobre la última película de Michael Moore ¿Qué invadimos ahora?, estreno jueves 20 de octubre

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Según los críticos la última película de Michael Moore ¿Qué invadimos ahora? es la más optimista de su filmografía. Para algunos esta característica la convierte en una obra muy divertida e irónica, y para otros es deshonesta o al menos esconde una parte de la verdad.

Teniendo en cuenta su filmografía anterior, especialmente las primeras Roger y yo, Bowling for Columbine y Farenheit 9/11, que se destacan por intensas investigaciones y profundas denuncias a distintos aspectos de las políticas norteamericanas, la última producción del cineasta es por lo menos una película algo liviana y superficial.

Según el propio Michael Moore su objetivo fue “elegir las flores, en vez de las malas hierbas”. Por eso recorre distintos países de la Europa en crisis y casualmente no se cruza con ningún problema, solo encuentra ventajas y buenos ejemplos de políticas sociales.

¿Qué invadimos ahora? está estructurada al estilo de una road movie mundial, en donde su protagonista, como siempre el mismo Michael Moore, se propone invadir países al servicio de los Estados Unidos, pero esta vez no para someter a ningún pueblo, sino para tomar de cada lugar los buenos ejemplos, las buenas ideas que permitan vivir mejor.

Así llega a Italia y descubre que en estas tierras los trabajadores tienen vacaciones pagas y son felices, en Francia tienen comidas “gourmet” en las escuelas, en Noruega los presos viven muy bien, en Portugal no penalizan el consumo de drogas, en Finlandia tienen el mejor sistema educativo, en Islandia las mujeres tienen un lugar destacado en la vida política y social, y así…

Pero en su extenso recorrido no se cruza con los miles de refugiados que recorren Europa y enfrentan políticas xenófobas. Las altas tasas de desocupación y trabajo precario que vienen creciendo desde el inicio de la crisis parecen no existir. Las mujeres no necesitan enfrentar el machismo o las leyes retrógradas como en Polonia. El lente de Michael Moore parece estar calibrado para descubrir pequeños ejemplos que muestren un capitalismo que puede ser justo y humano. El “corte optimista” del director esconde la realidad.

A pesar de los sesgados ejemplos, el contraste con la realidad de Estados Unidos no deja de ser un elemento de denuncia al modo de vida y la política norteamericana. Así la película recorre también importantes problemáticas como la comida basura yanqui y los problemas que causa en la salud, el alto costo de la educación privada, la persecución policial y discriminación, la precarización laboral y pérdida de conquistas, el trabajo esclavo en las cárceles, entre otras.

El principal destinatario de este documental es el público estadounidense y existe un amplio sector crítico que se viene expresando de múltiples formas en los últimos años. Pero los jóvenes que fueron parte Occupy Wall Street, los que se movilizan contra la precarización laboral, los miles que son parte del movimiento Black Lives Matter no necesitan seguir los consejos de Michael Moore. Lejos de buscar una alternativa de un capitalismo humano, la crisis económica y sus consecuencias en Europa y Estados Unidos echan luz sobre la necesidad de construir una crítica verdaderamente anticapitalista.

Adrián Caetano: “Me gustan los sobrevivientes que pese a todo ven cómo salen adelante”

Conversación con el director de Pizza, birra, faso, Un oso rojo y Bolivia, entre otras importantes películas, quien está finalizando el rodaje de Bajo un tremendo sol. Entrevista realizada por Celina Demarchi y Violeta Bruck

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El cineasta Israel Adrián Caetano dirigió Pizza, birra, faso, Un oso rojo, Bolivia, Franciaentre otras importantes películas de la cinematografía nacional. También fue director de Tumberos, la serie de TV que descolocó la pantalla chica pos 2001, para que “después la tele volviera a ser lo que era”. Actualmente se encuentra finalizando Bajo un tremendo sol.

Aquí habla sobre sus films, su amor por películas que no necesariamente ganaron festivales pero son auténticas. Caetano cuenta historias de sobrevivientes, tan oscuras y luminosas como la vida de millones de personas. Dice que es porque “no ve héroes en la clase media” y apunta a la clase que conoce.

Realizó también la película Néstor Kirchner que, según cuenta, significó algo raro en su vida por la “exposición extrema”.

Preocupado y enfrentado al giro derechista del poder con Macri en el gobierno que “intenta imponer una filosofía de derecha”, aún así se permite la polémica de plantear que “la batalla cultural fue una ilusión” encerrada en el intento de “hacer del capitalismo un sistema más justo”.

Cine, lenguaje, política, todo se combina en esta entrevista que permite conocer mejor el campo cultural actual en la mirada de un destacado cineasta.

¿Cómo empezaste en el cine y cuáles son tus influencias?

- Como cualquiera, como espectador, viendo películas, yendo al cine de mi barrio. Antes no había muchos lugares donde ver películas, o era en la tele o en el cine. Ese fue el vínculo primero, desde muy chico fui mucho al cine. No sé si la demás gente iba tanto, yo iba muchísimo, si no iba con mi vieja iba con mi tía o solo. Antes había muchas películas distintas, tres películas diferentes por día, me acuerdo que si te perdías una tenías que ir a verla a otro cine, en otro barrio, porque capaz que pasaba un año y no la repetían.

Las de terror eran las que más pegaban porque era chiquito, las de ciencia ficción, después las de aventuras y, después más para el final, las de drama o las comedias. De adolescente empecé a descubrir otro cine. Lo que pasaba también es que en el cine de barrio no pasaban los estrenos, los estrenos los pasaban en el centro, al cine de barrio llegaba lo que ya no se veía, a veces había películas viejas, si corría el año 80 había del 70 o del 60. Como en una librería había libros, en el cine había películas.

Esa fue la formación única que tuve. Eso, leer mucho, muchos comics, una mezcla entre cine, fotografía, literatura, mucha ficción, comics de superhéroes, lo más popular. Los canjeaba en la feria. Esa fue la formación más grande que tuve. Cada vez que tengo que pensar en películas, pienso en las que ví en mi vida.

¿Cuáles te marcaron?

- El cine yanqui me marcó, el cine gringo. Pero no ideológicamente, sino narrativamente. Las influencias, a medida que pasa el tiempo, ya no son las películas, son la gente, cosas que te cuentan, cosas que ves. A veces te pegas algún viaje introspectivo y son cosas que tenes la necesidad de contar, que te pasaron, que te angustian o que te hacen feliz.

Ya no veo tantas películas nuevas, como tampoco leo autores nuevos. El otro día agarré Julio Verne de nuevo y le dije a mi hijo que lo leyera. Me cuesta encontrar, siempre que me meto en una librería termino comprando libros de autores viejos, Borges, Cortázar.

Ya no son las películas las que me hacen hacer películas, antes sí. Las películas me daban ganas de hacer películas como ver un partido de fútbol me daba ganas de jugar al fútbol. Mis películas siempre tienen algo más introspectivo, personal como Francia o Bolivia, siempre es algo que me interesa contar a mí.

Pizza, birra, faso marcó una época en los 90, ¿Cómo surge la idea de filmarla y la propuesta estética?

- La idea viene de conocerme con Stagnaro. Si no me hubiera conocido con él, no sé si la hubiera hecho. Había más posibilidades que hiciera Bolivia como primera película. Cuando lo conocí a Bruno Stagnaro no tenía idea de cómo se hacían las películas, de que existía un INCAA, cómo pedir fondos. Incluso las ideas que tenía de guiones eran primitivas, sin desmerecer el conocimiento que tenía.

Stagnaro estaba fascinado con hablar de Buenos Aires, a mí no me interesaba eso. Me interesaban los personajes, la visión de alguien externo a Buenos Aires. Me parecía aburrido un porteño hablando de Buenos Aires. Éramos jóvenes, veníamos de filmar Historias Breves con críticas muy favorables y eso hace que uno vaya para adelante. Es más difícil cuando te va mal, ¿cómo sigo? es una pregunta que uno siempre se hace cuando las cosas no salen. La verdad es que todo fue muy rápido y tan pegado: Historias Breves, Pizza, La expresión del deseo y Bolivia.

Lo único que siento que tiene mío Pizza, birra, faso, que es auténtico, es la mirada del personaje del Cordobés, lo demás son ideas de Stagnaro. Bruno tenía dudas con respecto al Cordobés y fuimos a Córdoba a conocerlo. Lo demás fue una construcción inconsciente, por lo menos de mi parte. Sin especulación. Bueno, vamos a filmar una película de manera sencilla, que sea comprensible, “popular”. Me parece que tiene un montón de imperfecciones, y de nervio y urgencia que la hace muy honesta, pero no fue una película exitosa. Con el tiempo empezó a adquirir valor, pero no fue ni a Cannes, ni a Venecia, ni a San Sebastián. Llevó 120 mil espectadores. Fue un boom de la crítica. Después adquirió más trascendencia y, conforme pasa el tiempo, la película se agiganta. Pero no fue un éxito de taquilla, fue muy modesta.

A mí con la peli que mejor me fue, fue con Bolivia en la taquilla y siendo una película en blanco y negro, que es una tragedia urbana, pero Bolivia tuvo otro derrotero. Fue a Cannes, ganó premios por todos lados. Pizza fue otra cosa, yo la quiero mucho. A mí me demostró que una película no necesita ir a festivales ni de premios para ser importante. Lo mismo pasó con Un oso rojo, no ganó nada y tampoco metió muchos espectadores. Después empezó a tener éxito, a divulgarse entre la gente. Me acuerdo que en esa época existía Blockbuster y estuvo muchas semanas primera en alquiler, después la crítica la nombró la película del año. Para mí tuvo un lanzamiento que no fue certero, trató de venderse como una película del nuevo cine argentino y era un policial hecho y derecho, nada más. Se trató de darle algo más finoli, no sé cómo decirte. Era una película simple. El personaje era un tipo con principios éticos, moral, que robara bancos era circunstancial. Lo terminás queriendo pero al rato te produce escozor porque no entendés bien qué le pasa, no es un tipo puro y no necesita serlo. Lo entendés en sus limitaciones, en su código, en su forma de pensar, es como todo héroe, medio complejo. Fue la más popular.

¿Cómo definirías la crítica social que hay en tus películas?

- Es un marco, me parece. No una crítica. Es el marco social donde yo me crié, que conozco. Ojo si tuviera que hablar de gente que vive en Belgrano lo más probable es que tuviera una crítica, una mirada más prejuiciosa. No tengo ni prejuicios ni crítica con cierta clase social en la que me críe, la que conozco. También es la clase social de las películas que yo vi. El cine yanqui, aunque parezca mentira, es el que más se mete con esa clase social. Mucho más que el francés.

No tengo una crítica social, es el marco social donde me ocurren las cosas. Y me gustan los sobrevivientes, esa gente que a pesar de que todo se le complica, ve cómo la saca adelante, como en el caso de Francia o de Bolivia o El Oso que sale adelante pagando un precio caro o Crónica de una fuga que los personajes salen, se pueden fugar pero desnudos con marcas y secuelas que les van a durar toda la vida. Es algo más nihilista, más escéptico, me parece que es así el mundo y uno hace lo que puede. Yo vengo de ahí y hablo de lo que sé y de lo que conozco.

No la miro de afuera. Tampoco son autobiográficas. Los yanquis cuando hacen películas, hay algo deliberado: bueno vamos a trabajar con el hombre común que es el que le llega al espectador. Yo no sabría hacer películas de otra clase social. Yo no veo héroes en la clase media.

 

Tumberos marcó una renovación en la producción televisiva en el marco de una Argentina convulsionada pos 2001. ¿Cómo fue esa experiencia?

- Tumberos es otra cosa, duró tres años y después la tele volvió a ser lo que era. Por eso, la renovación es una ilusión, me parece. Tumberos es un gran capricho, algo surrealista, algo dadaísta, una construcción caprichosa. Me dijeron, hacé lo que quieras, hacelo bien, con que hagas 5 puntos de rating estamos contentos. Cuestión que el primer capítulo hizo veintipico.

Yo estaba muy inseguro, no estaba muy convencido de que lo que estaba haciendo estuviera bien. Pero le fue bien y eso me dio seguridad e impunidad. Yo venía haciendo los deberes hasta ese momento, cine más prolijo y de repente me topé con una producción enorme, con un diseño de producción que no terminaba de entender, había un grupo de gente muy talentosa. Yo hacía lo que quería, algunas me salían bien otras no tanto.

Tumberos es súper oscura y tiene como destellos de humor delirante que conviven, esa cosa extrema, va de un lado al otro sin problemas. Fue un estallido de libertad. Habla de todo, hay un motín, hay guerrilla dentro de la cárcel, políticos macumberos, un presidente al que no le importa nada, gente capaz de matar a sus hijos, gente que no se quiere ir de la cárcel porque está cómoda, lo único que importaba era salir de ese universo infernal. Era una metáfora de todo lo que era la Argentina en ese momento y sigue siendo ahora. Una ensalada de gente encerrada en un lugar. El marco onírico te daba la posibilidad de hacer lo que quisieras.

¿Qué lugar ocupa la película de Nestor Kirchner en tu cine, que reivindicas, qué criticas y cuáles fueron los problemas para exhibirla?

- No sé si llegó a exhibirse la peli, se preocuparon mucho por esconderla y lo lograron. El otro día una actriz me decía que casi hay un género de las cosas mías que los productores decidieron no exhibir. Hay un programa que hice para canal Encuentro (Katerin) que decidieron no pasarlo, hay bastante obra mía que no “salió al aire”.

No sé qué lugar ocupa NK, con el tiempo, al no ser estrenada, ser cajoneada, no habilitársela a ningún festival por voluntad propia o por enojo contra mí. No fue a ningún festival y la invitaron de un montón de festivales. De Rumania, de La Habana y sólo la pude mostrar en un festival de cine de las Islas Canarias que hicieron la gestión en el INCAA.

A mí me gustó hacerla, yo la pasé bien. Hoy con retrospectiva y con todo lo que pasa, es más sencillo defenderlo a Kirchner que en ese momento. En ese momento era más controversial. Significó algo raro en mi vida, fue una exposición extrema. Empecé a darme cuenta de que había gente que tenía un odio increíble. De repente pasé a ser un ladrón.

Todos se enojaron con vos…

- Por un lado los antikirchneristas porque estaba haciendo el documental. Por otro, los kirchneristas, que se enojaron y me decían “bueno jodete, vos tenés que hacer caso porque esta es una instancia pre-revolucionaria, entonces tenés que hacer caso y hacer el documental que te estamos pidiendo”. Y yo decía que no. Y del otro lado me decían que hacía el documental de un ladrón. Quedé en el medio, súper solo. Poca gente me bancó, uno de los pocos que me bancó fue Verbitsky que sacó una crítica elogiosa en Página 12.

En Cuba se pasó la que hizo Paula de Luque, y yo era jurado en ese festival… En una sociedad capitalista, hicieron uso de lo que hace todo capitalista: si pongo la plata, tengo derecho.

Con el ajuste de Macri y la complicidad del kirchnerismo en la oposición que le vota leyes como el pago a los buitres, con los escándalos de corrupción como el caso de López y los dirigentes sindicales en tregua. ¿Cómo ves la situación actual? ¿Qué pasó con la “batalla cultural”?

- A mí lo que más me preocupa es que hay odio. El chorro le roba a un médico entonces el médico mata. Están todos esperando la oportunidad para legitimar que todos salgamos a matar a alguien. Hay una legitimación filosófica por parte del poder que es terrible. Más allá de que antes fuera una ilusión, que los K fueran una nube de humo, pero por lo menos en su discurso no legitimaban eso. Serían unos cínicos, unos demagogos, todo lo que quieras pero no salían a decir está bien que maten chorros, no salían a pegarles a las mujeres como en Rosario.

Creo que la batalla cultural era una ilusión realmente. Creo que fue la gran ilusión del kirchnerismo, que comete errores garrafales. El fanatismo, que es la peor manera de la corrupción ideológica que hay para mí. Pensar que estás conmigo o en mi contra, o el amiguismo. Creo que Néstor Kirchner vino y ordenó la caja, el país. Ahora se cree que como eran chorros, no vale nada. Ahora como eran unos chorros, nada de lo que hicieron vale la pena, venimos y destruimos todo. Eso es una cagada. Lo único que dejan es el asistencialismo que el kirchnerismo tenía, porque no sabía cómo hacer del capitalismo un sistema más justo. Algo que no se puede y creo que ellos se perdieron en esa. No dieron un paso de transformación, quisieron ordenar fiscalmente un país donde perjudicaban a un montón de gente. Me parece que no terminaron de evolucionar, se quedaron en un lugar, terminó siendo un círculo de 4 o 5 personas obsecuentes donde se juntaban todos a estar de acuerdo, el debate era quién estaba más de acuerdo con Cristina, no había autocrítica ni mucho menos. Lo que hay ahora, yo no sé qué pasa, siento que cualquiera puede hacer cualquier cosa y no pasa nada. No gobiernan, están haciendo negocios.

Volviendo al cine, el problema de la exhibición es muy profundo, la mayoría de las películas que ocupan las salas son las norteamericanas. ¿Cómo ves esta situación?

- Y, no sé…es difícil. Si vas solito con tu película lo más probable es que sea un fracaso comercial. Por un lado está la realidad de lo que son los medios de distribución, que si hacés una película no te queda otra que caer ahí (Warner, Fox, Buena Vista, etc). Es un sistema perverso, sí. El kirchnerismo, en su batalla cultural, decidió asociarse a eso, nunca lo combatió. Nunca combatió los poderes establecidos en la distribución tampoco. Si entrabas al INCAA de la mano de uno de la FOX, te miraban con otros ojos. Es un problema mundial. Las reglas del mercado son mucho más duras hoy. Eso también es política de estado. El cine es complejo, es un negocio a la vez.

La política de estado viene siendo dejar las cosas como están, en manos de los monopolios y no cuestionar nada…

- Sí, en el cine siempre fue así, en todo el mundo pasa. Hay países que tienen políticas más proteccionistas. Pero también la gente te dice que el año pasado Relatos Salvajes se vio un montón…sí, pero es “una” película argentina, no son diez.

Claro que es cuestionable. Lo que me parece es que el INCAA, que es una institución gubernamental, que se subsidia a sí misma, que el estado no le da plata, sale de las entradas, no tenga una política cultural, es un gran error. Si vas a promover comedias livianas o vas a darles plata a los tipos que ya tienen plata, bueno sos una oficina nada más. No hay que subsidiar gente que ya tiene plata. Es complicado. No sé cómo se arregla. Sé que es injusto, seguro.

El Cordobazo y los usos de la imagen

La representación del Cordobazo en el cine argentino fue diversa, las mismas secuencias se utilizaron para trasmitir distintos sentidos políticos. La experiencia del Cine de la Base.

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La representación del Cordobazo en el cine argentino ha recorrido distintos caminos. Desde las películas contemporáneas a los hechos como Argentina, mayo de 1969: Los caminos de la liberación, del Grupo Realizadores de Mayo, y Ya es tiempo de violencia, de Enrique Juárez, hasta una gran cantidad de variados documentales producidos en los últimos años, se han sucedido múltiples representaciones en donde el registro documental es lo preponderante.

Un hecho destacable es la recuperación permanente de material de archivo que permitió multiplicar los puntos de vista. Así en los últimos años programas como “Crónicas de archivo” de canal Encuentro han permitido conocer de una forma más amplia las imágenes y sonidos de la época. Este rescate de material documental es parte del archivo de Canal 10 de Córdoba que resguarda la UNC y al que acuden decenas de documentalistas en la actualidad. Imágenes inéditas del clasismo cordobés como las utilizadas en los documentales Memoria para reincidentes y Preguntas a un obrero que lee, fueron también encontradas en este archivo.

Comparadas con las condiciones actuales de registro digital y reproducción casi instantánea a través de las redes, el registro, copiado y difusión en la época tuvo múltiples limitaciones. En ese sentido es interesante analizar un hecho que destacan Mariano Mestman y Fernando Peña en su exhaustivo trabajo “Una imagen recurrente. la representación del Cordobazo en el cine argentino de intervención política”, en esta investigación se descubre como un mismo fragmento de imágenes es utilizado en la mayoría de las producciones de cine político de los años ´70.

“… la mayoría de las películas militantes argentinas realizadas en los años sucesivos incorporaron imágenes de este suceso. Aunque éstas variaron de película en película, hay una secuencia emblemática recurrente: la que muestra a los manifestantes arrojando piedras a la policía montada que se frena en su avance, da media vuelta y se retira a todo galope. Se trata de un fragmento (cuya composición no es exactamente igual en todas las películas) que busca simbolizar el sentido principal atribuido al suceso desde el cine militante; esto es, el avance de las fuerzas populares frente al régimen, atravesado por un registro épico en la mayoría de los casos.”

Es interesante detenerse en cómo se utilizaron las mismas imágenes para trasmitir diferentes análisis y propuestas políticas. Los principales colectivos de cine políticoCine Liberación, de tendencia peronista, y Cine de la base, de izquierda clasista ligado al PRT, incorporaron fragmentos a sus producciones para trasmitir distintos sentidos.

El colectivo Cine Liberación impulsado por Pino Solanas y Octavio Getino incorporó referencias al Cordobazo en Perón, actualización política y doctrinaria para la toma del poder, 1971-2, El camino hacia la muerte del viejo Reales, de Gerardo Vallejo, 1971,Operación masacre, de Jorge Cedrón 1972, y en la nueva versión de 1973 de La hora de los hornos, en donde se cambió el final de esta película producida en 1968, y entre imágenes de Perón e Isabelita, la masacre de Trelew y la asunción de Cámpora, también se sumó al Cordobazo. Para este grupo la incorporación de las imágenes del Cordobazo tuvo el objetivo de ubicar estos hechos como parte de una historia peronista.

Como plantean Mestman y Peña en el trabajo citado “En general podría identificarse por un lado una tendencia en los grupos de orientación peronista (sea los más vinculados a su ala izquierda o los más alineados con la política del propio Perón) a ubicar el “Cordobazo” como un momento más (aún cuando destacado) de las luchas de la Resistencia posteriores a 1955, e incluso en algún caso como punto de llegada más alto y que abriría esa nueva etapa (con la caída del régimen militar de Onganía) en la que Perón (y/o el peronismo) ocuparía un lugar protagónico. Por otro lado, una tendencia en los grupos de la izquierda marxista a ubicar el “Cordobazo” como punto de inflexión en el sentido de la aparición de una alternativa revolucionaria independiente de viejos liderazgos políticos o sindicales.”

El colectivo impulsado por Raymundo Gleyzer, Cine de la Base, incorpora imágenes documentales y referencias al Cordobazo en el film Los Traidores, 1973 y en distintos cortometrajes como los comunicados que filman para el PRT-ERP, 1972, o Me matan si no trabajo y si trabajo me matan, 1974.

El caso del film Los Traidores, otorga al Cordobazo y la influencia de éste en el surgimiento de las corrientes clasistas, un lugar de mucha importancia. Raymundo Gleyzer y Alvaro Melián, principales responsables del film plantean “Estábamos contando toda esta historia desde un eje, que era la construcción de la burocracia sindical, y también desde la aparición de esta zona de conciencia dentro del movimiento obrero, que era el clasismo. En ese momento, el clasismo estaba representado básicamente por la experiencia cordobesa, sobre todo a partir de SITRAC-SITRAM y del Viborazo. Pero no tenía presencia en Buenos Aires: aquí las fábricas grandes en esos años eran del peronismo de base -en el mejor de los casos- y si no, estaban en manos de la burocracia”.

Durante la película se encuentran varias referencias a “los movimientos de Córdoba”. Lo más destacado es la escena estilo video-clip que integra las imágenes del “fragmento clásico” con el tema La marcha de la bronca de Pedro y Pablo. Juana Sapire, sonidista del grupo y compañera de Raymundo, rescata esta experiencia “Raymundo Gleyzer trabajó con Alvaro Melián, codo a codo, todo el tiempo en el guión de Los Traidores y ellos armaron eso…esa imagen de la mujer arrastrando las cadenas, y los milicos retrocediendo, esa imagen vale oro, porque esa imagen te dice todo. La fuerza del pueblo, y los milicos retroceden cuando venimos de a muchos. Si sos una viejita, un chiquito ahí te pegan, si venimos todos juntos retroceden, reculan los desgraciados. Entonces esa imagen, eso es lo maravilloso del cine, fue usada en muchas películas por eso, porque es una imagen que por sí sola te dice todo. La marcha de la bronca, Raymundo la editó, no dice todo lo que dice la letra, la editó como él quiso, porque en esa época no importaba eso de los derechos de nadie, y quedó muy hermosa y perfectamente acorde a la imagen.”

En la película hay otras referencias al movimiento surgido en Córdoba, y una importante escena es la que trascurre en la embajada de Estados Unidos, allí el embajador plantea preocupado que “the incidents in Cordoba might come across to Buenos Aires” (los incidentes de Córdoba llegarán a Buenos Aires), y agrega “You didn’t believe in the Cordobazo, you didn’t anticipate the Viborazo… Can’t you see that the workers are going over their leaders’ heads? This is a situation that cannot continue. If the goverment cannot guarantee the stability that we requiere for our investments, we have to take action. This has always been our policy” (Ustedes no creyeron en el Cordobazo, no anticiparon el Vivorazo…¿No ven que los trabajadores pasan por sobre la cabeza de sus líderes? Esta situación no puede continuar. Si el gobierno no garantiza la estabilidad que necesitamos para nuestras inversiones, tendremos que ponernos en acción. Esa siempre ha sido nuestra política ).

Juana Sapire recuerda también esta escena “Otra referencia al Cordobazo es cuando en la película los yanquis dicen mirá acá, mirá acá y señalan el mapa de Córdoba donde están los focos de rebeldía. Es eso, es la imagen, qué lindo es hacer la imagen. Era el cónsul de los EEUU que explicaba que estaba aterrorizado porque se le venían encima el pueblo, él decía “usted lo tiene que parar”…”.

En Los Traidores el colectivo Cine de la Base trasmite su visión del Cordobazo, como punto de inflexión en las luchas obreras y populares, y como un hecho que abre el camino al surgimiento de un nuevo movimiento obrero clasista al que ellos se proponían aportar a desarrollar a través de su cine. Además de sus producciones cinematográficas, estas ideas fueron plasmadas en múltiples declaraciones y entrevistas que salen a la luz en diversas publicaciones e investigaciones, desde las primeras ediciones de 1985 del libro de la Cinemateca Uruguaya, pasando por El cine quema de Fernando Peña y Carlos Vallina, y hasta el recientemente editado libroCompañero Raymundo, un completo trabajo de Juana Sapire y Cynthia Sabat que rescata documentos y testimonios inéditos hasta el momento.

Como parte de estos escritos podemos rescatar las palabras y conclusiones de distintos miembros de Cine de la Base. Nerio Barberis: “y aquí viene algo que es muy peligroso de decir: nosotros no queríamos hacer cine. Nosotros queríamos hacer la revolución. Esta era una prioridad que esta generación quería: había que cambiar la mierda. Esto era una mierda había que cambiarlo; Mayo francés, Los Beatles, el Cordobazo, la revolución cubana…Eso compromete a un grupo de generaciones, que decide que hay que hacerlo y vale la pena…”. Alvaro Melián: “la realidad de Córdoba no tenía nada que ver con Buenos Aires, era otro mundo…había una preocupación por elaborar teoría, incluso teoría revolucionaria, pero a la vez esa preocupación era del propio proletariado. Uno iba a los bares de Córdoba y se encontraba universitarios discutiendo con los sindicalistas, con las bases obreras, en un mismo plano”.

En una entrevista hecha por la revista venezolana Cine al Día, a propósito de Los Traidores, Cine de la Base responde como colectivo “Por otro lado, lo que nosotros rescatamos de la película es la posibilidad de abrir una discusión y de plantear posibilidades concretas de organización, que responde a la necesidad de comenzar una política sindical anticapitalista, antipatronal, antimperialista y como la película se distribuye a través de organismos sindicales que tienen esa política, inmediatamente cumple esa función que es la de ser movilizadora.”

Raymundo Gleyzer se refiere al Cordobazo en el texto Presentación y autocrítica en formas de diálogo con Tomás Gutierrez Alea, “…En el año 69′ hemos visto como la clase obrera, por su propia cuenta, nos desbordaba, desbordaba a todo el mundo, a los militares, a los burócratas sindicales y a nosotros mismos que seguíamos teniendo -y tal vez no la hayamos perdido- una actitud paternalista con respecto a la clase: o los obreros son todos buenos o todos malos. O no entendemos a los obreros, o hablamos en nombre de ellos, cuando nadie nos pide que lo hagamos. Es decir, hay una desvinculación respecto a la lucha que libra el pueblo y este es un error no sólo estratégico…Es un error gravísimo y lo es más aún desde el punto de vista del intelectual que quiere entregar un aporte a la revolución. Por lo tanto creo que la incorporación a una organización política determinada, a una organización que tenga un proyecto político concreto para la toma del poder es la misión fundamental de todo cineasta, de todo revolucionario que no lo sea nada más que en palabras. Sino estamos cayendo en la mierda, estamos comiendo mierda todos los días….”

A través de sus imágenes y sus palabras podemos ver que la influencia del Cordobazo en el ala izquierda del cine político y militante argentino se expresó en el objetivo de aportar con sus imágenes al desarrollo en el movimiento obrero de corrientes antiburocráticas o clasistas y a un compromiso en la construcción, de lo que ellos consideraron en el momento, como una alternativa revolucionaria.

Los usos de las imágenes del Cordobazo estuvieron influenciados por las corrientes políticas mayoritarias del momento. El peronismo por un lado con su política de conciliación de clases, y desde la izquierda con un ángulo guevarista, desarrollando acciones guerrilleras.

Nuevos usos de las imágenes del Cordobazo surgieron luego de la dictadura, entre ellos se destacan trabajos documentales que rescatan archivos del profundo ascenso obrero posterior a mayo del `69. Tomas de fábrica, procesos de organización antiburocráticos, desarrollo del clasismo, y las coordinadoras obreras de 1975, que fueron registradas por decenas de camarógrafos, cineastas, fotógrafos, trabajadores de televisión y aficionados de esos años, en su mayoría hoy anónimos. A pesar del corte histórico del golpe genocida, permitieron que este valioso archivo audiovisual de la clase obrera esté presente para continuar la historia.

Nuevo libro: Compañero Raymundo

Entrevista con Cynthia Sabat, autora junto a Juana Sapire del libro que rescata la vida y obra del cineasta desparecido Raymundo Gleyzer. Se presentará en mayo en Buenos Aires.

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Juana Sapire cuenta que la idea del libro surgió luego de su testimonio por Raymundo en Comodoro Py ¿Nos podés contar cuál fue tu motivación personal para encarar este libro?

Recuerdo que cuando era adolescente me crucé por casualidad con una película de Raymundo en un cineclub. Creo que fue “Ocurrido en Hualfín”. Eso bastó para despertar en mí la curiosidad de saber más sobre su director, y ver sus otras películas. Con el tiempo investigué y escribí notas sobre Gleyzer y Cine de la Base. Cada una de sus películas es una invitación a zambullirse en un período de la historia argentina y ahondar en su contexto socio-económico. Esos films se convirtieron para mí en material de estudio. Conocí a Juana Sapire cuando llegó a Buenos Aires en 2010 para testimoniar por primera vez en el juicio por la desaparición de Raymundo. Surgió una gran afinidad entre nosotras, y ella me propuso escribir juntas un libro. Más tarde le di forma a la idea, y arrancamos con el proyecto que cinco años más tarde ya es una realidad, y se llama Compañero Raymundo.

Vos realizaste el cortometraje “Fuego eterno”, que retrata a Juana Sapire y Diego Gleyzer. El libro es posterior ¿Qué cosas nuevas descubriste sobre Raymundo y su vida durante el proceso de trabajo? ¿Qué cosas te movilizaron más de esos descubrimientos?

“Fuego eterno” surgió como una necesidad de darle forma a unos apuntes audiovisuales que realicé mientras escribía el libro. Para mí, la historia de la familia Gleyzer siempre estuvo cargada de emoción y de humanidad, y la sentí siempre cercana y a la vez misteriosa. Comencé a hacerme preguntas que iban más allá de lo estrictamente cinematográfico: ¿Cómo huyeron Juana y Diego del país tras el secuestro de Raymundo? ¿Qué pasó con los miembros del grupo Cine de la Base? ¿Cómo fue la campaña internacional por la aparición con vida de Gleyzer? ¿Cómo fue la vida en el exilio de su mujer e hijo? Muchas eran las preguntas cuyas respuestas me parecía indispensable conocer y dar a conocer. En definitiva todo lo que sucedió tras la desaparición de Raymundo son las consecuencias del haber militado con compromiso, y el haber hecho cine sin condicionamientos en momentos en que esas elecciones de vidas eran peligrosas. Mi película retrata a Juana y Diego hoy, viviendo en los Estados Unidos, y sobrellevando un pasado cargado de bellos recuerdos pero también de mucho dolor. La vida de los exiliados es compleja, porque no se encuentran “en su casa” en ningún lugar. De eso y otras cosas trata “Fuego eterno”.

La figura de Raymundo tiene un evidente peso simbólico en el imaginario del cine nacional, construida con mucho esfuerzo y lucha contra el olvido ¿Qué objetivo tiene para vos rescatar la figura de Raymundo para las nuevas generaciones de cineastas?

Creo que el trabajo sobre la figura que hice a través del libro y la película tiene una característica esencial y es la de la mirada de alguien como yo, que tiene la edad de Diego, el hijo de Raymundo. No viví los hechos que describo, pero a la vez puedo dar mi interpretación desde el hoy, desde mi propia perspectiva. Soy mujer, periodista, tengo 45 años, y formé mi propia visión sobre la violencia de estado, sobre la izquierda revolucionaria, sobre la burocracia sindical, sobre el peronismo, sobre el exilio. Ese es mi aporte: actualizar la figura de Raymundo Gleyzer a partir de nuevos documentos, de nueva interpretaciones de documentos conocidos, a través de mi visión política. Este proyecto es mi manera de hacer política.

¿Cuándo vamos a poder disfrutar del libro?

El 27 de mayo próximo se cumplen 40 años de la desaparición de Raymundo. Ese día se realizarán actos de homenaje al realizador. Se están preparando proyecciones de los films restaurados por el INCAA, y además la presentación de nuestro libro, con la presencia de Juana Sapire (que llegará especialmente desde Nueva York para estar presente) y de los compañeros de Raymundo. Las asociaciones de documentalistas ya nos expresaron su apoyo y confirmaron su presencia en el evento. Es que el 27 de mayo ha sido declarado Día del documentalista, en honor a Gleyzer. Ojalá nuevos públicos y lectores comprendan la importancia de la obra que nos dejó Raymundo y sus compañeros.

A propósito de la presentación el año pasado en el Festival de Mar del Plata publicamos también esta entrevista: Compañero Raymundo, nuevo libro de Juana Sapire y Cynthia Sabat.

El guión en el cine documental, por Patricio Guzmán

INTRODUCCION

Mucha gente cree sinceramente que el guión documental en realidad no existe, que es una simple pauta -una escaleta- una escritura momentánea que se hace “sobre la marcha” y que no tiene ningún valor en sí mismo. Probablemente tienen razón en esto último. Pero el guión documental es tan necesario como en el género ficción. Es cierto también que es “un estado transitorio -como dice Jean-Claude Carrière, al referirse a los guiones de ficción- una forma pasajera destinada a desaparecer, como la oruga que se convierte en mariposa (…). Con frecuencia -dice- al final de cada rodaje se encuentran los guiones en las papeleras del estudio. Están rotos, arrugados, sucios, abandonados. Muy pocos son los que conservan un ejemplar, menos aún los que los mandan a encuadernar o los coleccionan”. Sin embargo una película documental necesita sin duda la escritura de un guión -con desarrollo y desenlace- con protagonistas y antagonistas, con escenarios predeterminados, una iluminación calculada, diálogos más o menos previstos y algunos movimientos de cámara fijados de antemano. Se trata de un ejercicio tan abierto y arriesgado como necesario; es como la partitura para un concierto de jazz; es casi como el común acuerdo de “lo general y lo particular”; es una pauta que presupone toda clase de cambios. Pero sigue siendo un guión.

PRIMERAS REFLEXIONES

¿Guión cerrado o guión abierto?

De todas las precondiciones que pide la industria, la escritura del guión documental es la más difícil de cumplir satisfactoriamente. Si es demasiado “cerrado” anula el factor sorpresa y los hallazgos espontáneos del rodaje. Si es demasiado “abierto” supone un importante riesgo de dispersión. Entre los dos el director está obligado a encontrar un punto de equilibrio, junto con explorar los lugares de filmación y hacer una investigación temática exhaustiva. La única ventaja del género es que el guión documental se “reescribe” más tarde en la moviola (porque se mantiene abierto hasta el final). En realidad el montaje documental no presupone sólo ensamblar los planos, sino concluir el trabajo de guión iniciado al principio de una manera prospectiva.

EL VALOR DE UNA ESCRITURA TAN LARGA

  1. Hallazgo de la idea y la historia. Sinopsis (1 mes).
  2. Investigación previa. Guión imaginario (2 meses).
  3. Localización de los escenarios y personajes (1 mes).
  4. Preparación del rodaje. Tercera versión (1 mes).
  5. Montaje en Moviola o Avid. Cuarta versión (¿2 meses?).
    Este largo período de trabajo en el guión -siete meses o más- establece con claridad su enorme importancia frente a los nueve meses que dura la realización completa de un filme documental tipo (de 52 minutos).

LA IDEA, LA HISTORIA

La búsqueda y el hallazgo de una idea son la causa frecuente y punto de partida de una película documental. La idea original desencadena todo el proceso. Para mí, una idea buena se reconoce porque propone un relato o el desarrollo potencial de una historia. Si la idea original carece de esta facultad, no significa nada para nosotros. Una idea original debe estar preñada de algo; debe contener en el fondo una fábula, un cuento. Por el contrario, un enunciado, una simple enumeración temática, no tiene ninguna utilidad para nuestro trabajo. Ante todo, una película documental debe proponerse contar algo; una historia lo mejor articulada posible y además construida con elementos de la realidad. Una historia bien narrada con la exposición clásica del argumento, a veces con la aplicación del plan dramático que todos conocemos (exposición, desarrollo, culminación y desenlace), el mismo que utiliza la mayor parte de las artes narrativas.

LA SINOPSIS

La sinopsis tiene una importancia decisiva. Cuenta lo más destacado de la historia en pocas páginas. Concreta la idea. Visualiza algunos elementos. Hace posible la ejecución de un presupuesto. Permite hacer circular el proyecto entre los interesados (los productores independientes y los jefes de las unidades de producción de los canales de TV). A veces, la sinopsis nunca es superada por otras versiones sucesivas. Contiene toda la energía del primer paso. Permite soñar más que las versiones “definitivas”. Presenta la idea en tono “más abierto”, de tal forma que cada lector puede imaginarla a su manera. Representa un importante primer paso y a la vez un peligro… ¿podremos mejorarla o empeorarla con la investigación que se nos viene encima? Cinco clases de ideas Veamos algunos de los tipos de ideas más comunes que, con frecuencia, emplea el cine documental (utilizando una lista de títulos conocidos):

  • Idea nº 1 (ELEGIR UN PERSONAJE)
    Nanook (1922) de Robert Flaherty
    El misterio Picasso (1956) de Henri-Georges Clouzot
    Los belovs (1992) de Victor Kossakovsky
    El último bolchevique: Medvedkine (1993) de Chris Marker
    Cortázar (1994) de Tristán Bauer
    Citizen Langlois (1995) de Edgardo Cozarinsky
    La vida es inmensa y … (1995) de Denis Gherbrandt
    Asaltar los cielos (1996) de López-Linares y Rioyo
    Wild Man Blues (1998) de Barbara Kopple
    Frank Lloyd Wrigt (1998) de Ken Burns
  • Idea nº 2 (ELEGIR UN ACONTECIMIENTO)
    Olimpia (1936) de Leni Riefensthal
    Woodstock (1970) de Michael Wadleigh
  • Idea nº 3 (ELEGIR UNA SITUACION CONCRETA)
    Drifters (1929) de John Grierson
    Mein kampf (1960) de Erwin Leiser
    Morir en Madrid (1963) de Fréderic Rossif
    Harlan county (1976) de Barbara Kopple
    La batalla de Chile (1973-79) de Patricio Guzmán
    The store (1983) de Frederick Wiseman
    En el país de los sordos (1992) de Nicolas Philibert
    Los fuegos de Satán (1992) de Werner Herzog
  • Idea nº 4 (HACER UN VIAJE)
    El Sena ha encontrado París (1957) de Joris Ivens
    América insólita (1958) de François Reichenbach
    Ruta número uno (1989) de Robert Kramer
    Diario del Che (1994) de Richard Dindo
    The Saltmen of Tibet (1997) de Ulrike Koch
  • Idea nº 5 (VOLVER AL PUNTO DE PARTIDA)
    Hombre marcado para morir(1984) de Eduardo Countinho
    Shoah(1986) de Claude Lanzmann
    Réminicences d’un voyage en Lituanie (1990), de Jonas Mekas
    Children of fate (1992) de Andrew y Robert Young
    Point de départ (1993) de Robert Kramer
    Saumialouk le gaucher (1995) de Claude Massot
    La línea paterna (1995) de José Buil
    Pictures of a revolution (1995) de Susan Meiselas
    Chile, la memoria obstinada (1997) de Patricio Guzmán

LA INVESTIGACION PREVIA

El realizador debe llegar a convertirse en un verdadero especialista amateur del tema que ha elegido: leyendo, analizando, estudiando todos los pormenores del asunto. Mientras más profunda sea la investigación, mayores posibilidades tendrá el realizador para improvisar durante el rodaje y por lo tanto gozará de una mayor libertad creativa cuando llegue el momento. No solamente se reduce a una investigación de escritorio y en solitario. Casi siempre hay que moverse: localizar peritos, visitar bibliotecas, archivos, museos o centros de documentación. Sin embargo una película documental -hay que recordarlo- no es un ensayo literario. No necesariamente contiene una exposición, análisis y conclusión (tesis, antítesis, síntesis) como el género ensayístico lo exige en el mundo de las letras y las ciencias. Puede aspirar a serlo. Pero por regla general un documental suele ser un conjunto de impresiones, notas, reflexiones, apuntes, comentarios sobre un tema, por debajo del valor teórico de un ensayo, sin que por ello deje de ser un buen filme documental. Puede afirmarse que una película documental se sitúa por encima del reportaje periodístico y por debajo del ensayo científico, aunque a menudo utiliza recursos narrativos de ambos y está muy cerca de sus métodos. La investigación arroja como resultado una segunda versión del guión, más extensa y completa, a menudo un trabajo que nadie lee (muchos ejecutivos están siempre demasiado ocupados). Pero es de gran utilidad para el realizador y los colaboradores más próximos. Es una forma de detectar los fallos en la historia y el tratamiento. Esta segunda versión es también un trabajo prospectivo. Todavía falta por conocer a la mayoría de los implicados. Se trata de un guión “imaginario” (completamente inventado a veces). Un guión IDEAL donde uno sustituye la verdadera realidad, donde uno escribe lo que anhela encontrar.

LOCALIZACION DE LOS ESCENARIOS Y PERSONAJES

Esta fase empieza cuando el realizador conoce a todos los personajes y lugares, cuando visita por primera vez el sitio de los acontecimientos y puede respirar, observar, pasear por “adentro” de la historia que desea narrar. Aquí todo cambia. La realidad se encarga de confirmar el trabajo previamente escrito o lo supera, lo niega y lo transforma. Las premisas teóricas pasan a segundo plano cuando aparecen, por primera vez, los personajes reales de carne y hueso y los agentes narrativos auténticos. Empieza un proceso bastante rápido para reacomodar situaciones, personajes, escenarios y demás elementos no previstos. A veces la obra previamente concebida se transforma en una cosa bastante distinta. Los recursos narrativos Los agentes narrativos son los elementos que utiliza el guión para contar la historia. El lenguaje original del autor es sin duda el primero y el más obvio. Pero hay muchos tipos de recursos narrativos -la lista puede ser interminable- y por eso mismo conviene clasificarlos por orden de importancia y a la vez descartar los secundarios. Estos son los que yo utilizo: Los personajes, los sentimientos, las emociones, la acción, la descripción, la voz del narrador, la voz del autor, las entrevistas, las imágenes de archivo, las ilustraciones fijas, la música, el silencio, los efectos sonoros, la animación, los trucajes ópticos, y como ya se ha dicho: el lenguaje del autor.

Los personajes, los sentimientos

La mayor parte de las emociones, en las películas de ficción, proviene del trabajo que hacen los actores. Sin embargo esta difícil tarea de los intérpretes -una labor ensayada y planificada minuciosamente siguiendo las órdenes del director- no existe, no tiene lugar en los filmes documentales. En los documentales, la única manera de transmitir sentimientos es aprovechando las condiciones espontáneas de los personajes reales que aparecen. De modo que, si estos personajes se limitan a exponer y repetir de manera mecánica nuestro tema, no podemos extraer ninguna emoción para los espectadores. Son insustituibles: casi todos los films documentales –hoy día– se estructuran con la intervención de personajes. Ellos articulan la historia, exponen las ideas y concretan el tema. Son los agentes narrativos más necesarios. Por lo tanto, su elección es fundamental. No sólo hay que buscar a los sujetos que conozcan más el tema sino a los mejores expositores del mismo; a quienes sean capaces de transmitir una vivencia, implicándose, ofreciendo un testimonio poco común. Si los personajes no son capaces de mostrar sentimientos delante de la cámara se convierten inmediatamente en personajes secundarios. Obligan a los “otros” recursos narrativos a efectuar un trabajo doble: contar la historia correctamente sin sus apoyos naturales. La ausencia de protagonistas desequilibra el relato. Hay que repetirlo una y otra vez: una película documental muy raras veces funciona sin emociones.

Elegir los personajes

Es quizá la tarea más importante del director cuando explora sus escenarios. No es la búsqueda acumulativa de algunas personas vinculadas al tema sino el arduo trabajo de detectar, descubrir verdaderos personajes y “construirlos” cinematográficamente. Hay que localizarlos, fotografiarlos y después rodarlos en muchas dimensiones de su vida: monologando, dialogando, trabajando, viajando o guardando silencio. Los personajes principales constituyen el cuerpo dinámico de la idea central. Son los portavoces del guión y casi siempre son mucho mejores que el guión. Hay que jugar con protagonistas y antagonistas, es decir, hay que localizar personas que entren en conflicto y se contradigan delante de nosotros, buscando siempre el contrapunto, para que el tema fluya por si mismo. Así nos separamos de partida –y para siempre– de los documentales explicativos que tienen un narrador omnipoderoso. Una última observación. Los personajes del cine documental no son pagados. Para tomar algo de ellos hay que previamente convencerlos, persuadirlos. Muy raras veces se construye un personaje con sus imágenes robadas. Aún cuando el director discrepe con alguno, tiene la obligación de respetar su punto de vista. El autor documentalista debe tener una mirada que comparta con ellos. Esta generosidad en ambos sentidos no se da en la ficción. En el cine documental se establece un compromiso ético del autor con sus personajes. Naturalmente, esto no quiere decir que el director asuma como propias las opiniones ajenas. Pero cada personaje tiene el derecho a ser “lo que es” adentro de la pantalla (no afuera). Uno puede ejercer presión, discutir, callar, mostrar desconfianza, ironía, sarcasmo, etc., con ellos, pero siempre ADENTRO del cuadro y por lo tanto delante del espectador.

La acción

No siempre los personajes principales ofrecen una rica acción que mostrar en la pantalla. Muchas veces narran su historia sin abandonar el sillón, estáticos, sin moverse un centímetro. En estos casos hay que tomar nota de las acciones implícitas que nos están contando –acciones en el pasado o en el presente– para visualizarlas más tarde con la ayuda de imágenes complementarias o con el concurso de fotos, dibujos, ilustraciones fijas en general, o con imágenes de archivo. De esta manera el personaje abandona el sillón y empieza a desplazarse por el “interior del relato”, creando así un poco de acción para nuestra película. Precisamente, una forma de evaluar la calidad del personaje es anotando las acciones, hechos y situaciones que nos propone. Es una forma de medir su elocuencia cinematográfica. Un sujeto demasiado parco o que calla todo el tiempo puede convertirse en algo interesante, singular, pero lo habitual es que hable –poco o mucho– del tema, aún cuando tenga dificultades para expresarse. Los personajes más apetecibles son aquellos que no sólo recuerdan y evocan una determinada historia, sino que empiezan a reconstruirla, a REVIVIRLA delante de nosotros, frente al equipo, desplazándose de un lugar a otro, moviéndose, y por lo tanto generando acciones (y reforzando su credibilidad). En una oportunidad Chris Marker me confesó que para él no existía nada tan importante, adentro de un documental, “como la acción” Por ejemplo, decía, si estamos haciendo una película sobre el cuerpo de bomberos hay que mostrar con detalles un incendio completo, como mínimo. Nunca tendrá el mismo efecto para los espectadores filmar a posteriori los restos de la casa destruida. El equipo de documentalistas debe saber estar cerca de los hechos, de las acciones. Sin embargo no somos periodistas. Estamos dispuestos a trabajar mucho tiempo en una determinada historia, sin la urgencia, superficialidad o rapidez a la que están obligados los periodistas. Nos interesan las emociones y los sentimientos que emanan de la gente junto con sus acciones, acompañándolos durante semanas, meses –o años– si es necesario.

PREPARACION DEL RODAJE

Así llegamos a la tercera versión del guión, que surge inmediatamente después del viaje de localizaciones. Muchas veces ni siquiera se “escribe” esta versión sino que aparece de forma fragmentada: pequeñas anotaciones al borde de la página, rápidos apuntes manuscritos en papeles separados, cuadernos de viaje con observaciones, escaletas con nuevas secuencias. Son los primeros síntomas de una eficaz improvisación avalada por la investigación ya hecha. Con estos papeles en la mano uno puede empezar el rodaje de manera más o menos controlada, siempre atento a la aparición de cualquier sorpresa. Mantener la mirada “abierta” es un requisito insoslayable. Si uno actúa demasiado apegado al guión primitivo corre el riesgo de abandonar la “energía” de los hechos inesperados que nos presenta el rodaje. Una película documental constituye una búsqueda –una expedición– donde los imprevistos son tan importantes como las ideas preconcebidas. Esta es la esencia de la creación documental (como ocurre también en la ejecución del jazz). Mantener el equilibrio entre lo nuevo y lo ya previsto es una facultad que el cineasta documental debe aprender a ejercer todo el tiempo, tanto como el operador a dominar la luz en las condiciones más inesperadas y al sonidista a buscar la acústica y sortear los ruidos molestos . Todo ello sin renunciar al nivel técnico. Abrirse a la realidad no significa abandonar la buena factura ni justificar los fallos artesanales que puedan ocurrir. Asimismo hay que respetar la frontera económica –el presupuesto– que es el resultado de las versiones anteriores del guión. Hay que jugar con los números, intercambiando las necesidades económicas originales por otras nuevas, pero del mismo valor (“moviendo las piezas”), sin asfixiar los medios previstos o hablando inmediatamente con el productor cuando sobrevienen cambios justificados y más allá de todas las previsiones. Aunque a primera vista pueda aparecer complicada la relación “di nero-improvisación” no lo es tanto en el género documental. Las obras documentales pueden tomar varios caminos a la vez sin traicionar su significado. Al contrario que en la ficción, la estructura de un guión documental permanece “abierta” todo el tiempo. El trabajo de guión continúa en el montaje. Esto permite muchos cambios y reajustes de la película (del guión) y de su presupuesto. Al menos más que en la ficción.

EL GUION FINAL SE REESCRIBE EN LA MESA DE MONTAJE

La versión número cuatro y definitiva del guión se hace en la oscuridad de la sala de montaje. Es aquí donde por primera vez se pondrán a prueba los distintos métodos del rodaje y la eventual eficacia de los guiones precedentes. Al llegar a la sala de montaje, en primer lugar, hay que considerar que la obra sigue abierta. Esta abierta por una razón poderosa: porque los resultados de la filmación fueron ligeramente (o incluso profundamente) distintos que los propósitos que estaban marcados en el guión. Siempre son distintos los resultados. Esto es normal. Nunca las premisas establecidas pueden trasladarse intactas a los planos filmados. Pero en este género incluso una filmación que modifica –un poco o mucho– el guión acordado es una garantía para ser visto como un buen copión. Así ocurre siempre. Pueden citarse muchos ejemplos: algunos personajes que eran claves se convirtieron en secundarios y viceversa; ciertos escenarios resultaron mejores que lo planeado; aquella secuencia explicativa quedó en realidad muy confusa; etc. Esto nos obliga, en la sala de montaje, a buscar una estructura nueva (o varias estructuras nuevas), reescribiendo con estas imágenes la película definitiva. No es que el montaje “nos fabrique” la película, al ensamblar milagrosamente algunas pocas (o muchas) imágenes sueltas o improvisadas. Lo que realmente ocurre es que tanto el montaje como la escritura del guión –unidos en la búsqueda común de una estructura nueva– avanzan juntos en la oscuridad de la sala. Hay un momento en que el montaje “se adueña” de la película y avanza más allá de su propio terreno (el ritmo, la continuidad, la síntesis) entrando en otra fase, codeándose con el guión. Pero hay otros momentos en que el montaje sucumbe, cuando la fuerza documental de las imágenes –con su tiempo real– no admite más manipulación; cuando la energía de los planos –de la vida real– se sitúa por encima del ritmo convencional. Es decir, cuando la realidad supera al cine. Lo mismo le pasará al director-guionista cuando se le pase por la cabeza imponer cambios inesperados, giros bruscos, falsas relaciones, adentro de una historia real, cuya lógica escapa muchas veces a su oficio de cineasta. En todo caso, buscar una estructura nueva al pie de la moviola o del Avid no significa rechazar íntegramente lo que se ha hecho en el rodaje. Muy por el contrario. La mayoría de los aciertos se mantienen. Si no se conservaran estos elementos de la obra –su fuerza, su energía original– no podríamos montarla con ninguna estructura nueva. Los sentimientos, las emociones, por ejemplo, que proyectan algunos personajes se mantienen; las contradicciones que hay entre ellos también; el efecto realidad que emana de las principales situaciones también, así como la elocuencia y extensión de algunos planos; etc., etc. Estos materiales de buena calidad nos conducirán a un montaje de buena calidad. No es milagroso el montaje documental. Unos planos débiles darán como resultado un montaje mediano. Muy raras veces el montaje documental altera la substancia primitiva del material.

El narrador, las entrevistas

Sin abandonar la sala de montaje, es oportuno hablar de otros dos agentes narrativos ya señalados en la lista precedente: las entrevistas y la voz del narrador, esta última muy fomentada por la escuela inglesa de John Grierson en los albores de la historia del género. Al principio –en los años 20 y 30– todo era imagen. No había nada que disminuyera la grandeza de la imagen. La totalidad de los documentales de los tiempos de la fundación eran pura imagen, desde “Nanook” (Flaherty) hasta “Tierra sin Pan” (Buñuel). Después, con la aparición del sonoro, llegaron los documentales cubiertos de palabras. Eran filmes narrados, explicados y a menudo gritados por la voces de los “narradores”. Durante muchas décadas los documentales habrían podido ser escuchados en lugar de ser vistos, como los programas de la radio. La voz en OFF invadía y hacía polvo el significado de las imágenes. Afortunadamente hoy día estamos atravesando un período intermedio. Con la invención del sonido sincrónico –en los 60– gradualmente apareció una tendencia nueva: algunos documentales consiguieron expresarse por si mismos (sin texto en OFF ni tampoco con letreros escritos); por ejemplo, las obras de Marker, Haanstra, Rouch, Weisman, Malle, Van Der Keuken, etc. El sincrónico, sin embargo, nos trajo una calamidad nueva: las entrevistas convencionales que hoy día ocupan tanto espacio como el antiguo narrador. Muchas películas se llenaron de rostros, figuras y bocas parlantes que echaron por tierra toda la evolución conseguida. Creo que ya lo dije antes: una entrevista deja de ser convencional cuando “desde ella” empieza a surgir un personaje auténtico, de carne y hueso, que nos conmueve y nos lleva hacia otra dimensión de la comunicación –una dimensión más honda–. Deja de ser convencional cuando se alternan los escenarios donde aparece; cuando la iluminación y los movimientos de cámara se ponen a su servicio; cuando el lenguaje cinematográfico supera al “busto parlante”; cuando se ejercita una puesta en escena. Las entrevistas rápidas y convencionales quedan reducidas a los personajes secundarios, dosificando su utilización. Las entrevistas más brillantes son reservadas para los protagonistas y seguirán llamándose “entrevistas”, en la jerga del cine, pero sólo desde un punto de vista técnico. En realidad se trata de secuencias. ¿Evolucionó del mismo modo la voz en OFF? También el narrador ha recuperado su verdadero lugar. Ahora se le emplea cuando hace falta: para explicar o añadir algunos pormenores necesarios en la historia o para sintetizar otros. Una mayoría de realizadores lo utiliza de esta manera o más ampliamente. Hoy como ayer, sigue habiendo grandes “cineastas de la palabra” (Chris Marker en Francia y Pierre Perrault en Québec, los ejemplos más clásicos) y también continúan existiendo realizadores que escriben mal. Una importante cantidad de filmes zoológicos y de divulgación sigue anclada en la voz en OFF de los años cuarenta.

La voz del autor

Desde antes de la aparición del directo, un número de directores utilizó su propia voz para contar la historia que nos proponían: François Reichenbach en “América Insólita”, Henri-Georges Clouzot en “El Miste- rio Picasso”, el mismo Perrault en “Cabeza de Ballena”. Otros utilizaron textos de gran intensidad, leídos por actores, controlados por el realizador, como “Morir en Madrid” de Fréderic Rossif. Eran las voces de los autores, que buscaban una comunicación más dramática o más acorde con su propio lenguaje. En realidad pasaban a formar parte de los materiales documentales. Más tarde –con la implantación definitiva de la subjetividad en los 80 y 90– la voz del autor ocupó un espacio cada vez más protagónico. Barbara Kopple, Robert Kramer, Susan Meiselas, Johan Van Der Keuken y muchos otros relatan sus obras. También han surgido documentales contados en OFF por sus distintos personajes. Es decir que, mientras los estamos viendo ejecutar alguna acción, sus voces en OFF nos hablan de cualquier cosa, a veces sin ningún vínculo con lo que están haciendo, anulando de esta manera lo que tiene de lugar común el sonido sincrónico (“Only the Brave” y “Lágrimas Negras”, de Sonia Herman Dolz; “Moscow X”, de Ken Kobland, etc.). Todo lo anterior viene a indicarnos que el empleo de la voz en OFF como recurso ha superado el abuso y manierismo a que fue sometido durante tanto tiempo –como las lentes angulares o el zoom en el campo de la óptica– y que hoy día está más libre, más cerca de los autores (y de la forma) para que cuenten su historia.

por Patricio Guzmán

Compañero Raymundo, nuevo libro de Juana Sapire y Cynthia Sabat

Entrevistamos a Juana Sapire Gleyzer con motivo de la presentación del libro Compañero Raymundo, que escribió con la periodista y crítica de cine Cynthia Sabat. Este martes 3 de noviembre se presenta en el Festival de Cine de Mar del Plata.

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Javier Gabino: ¿Qué vamos a encontrar en las páginas de Compañero Raymundo?

Juana Sapire: Es nuestra vida, es una idea que tuve desde siempre, desde que se lo llevaron a Raymundo, lo secuestraron y el tenía treinta y cuatro, y yo treinta y dos. Desde ahí, aparte de salvar a mi hijo que era chiquito, y yo, rescaté y salvé todo el material. Contra viento y marea, contra los que me decían ¿pero por qué no te olvidas? ¿por qué no te dedicas a otra cosa? No, el sentido de mi vida, y mi amor por nuestro trabajo, hizo que yo cuide el material, todo lo que filmó, grabó, escribió Raymundo, que fue mi compañero desde que yo tenía 15 años y él 17, o sea toda la vida.

Todo eso está en este libro, porque me parece que la gente debe conocerlo, la gente lo conoce como el cineasta, el militante, él ha sido una persona muy encantadora, muy dulce, muy serena. No sé como sintetizar toda esta vida, por eso el libro. El libro lo trabajamos durante cinco años. El material audiovisual estuvo cuidado por tantos años, lo puse en VHS, después lo pasé a DVD, ahora estoy remasterizándolo. Yo no voy a descansar hasta que todo esté perfecto, porque sirve para siempre, para que lo vea la demás gente. Y el libro es todo esto, toda esta vida bastante divertida que hemos tenido también, porque no todo ha sido un martirio no. Nuestras películas, nuestros viajes, nuestro amor, todo está en este libro. También poemas que me escribió a mí, que yo que ya tengo 72 años y los brindo, porque yo no soy de guardar, soy de compartir, no de competir, de compartir, entonces les comparto todo el pensamiento, toda esta linda historia de amor que es como una especie de primicia.

JG: Volver sobre todo ese archivo te debe haber despertado recuerdos, disparado sensaciones, reflexiones.

JS: Me resultó muy duro volver a leer las cartas, porque como Raymundo viajaba mucho, tengo muchas que escribía, y son muy interesantes porque iba a lugares muy interesantes. Es como escucharlo hablar, porque tiene humor, y tiene cositas del amor, las películas, los proyectos, todo junto. Me ha resultado bastante difícil, él es un cineasta, entonces lo que él escribe es como muy visual, y muy entre nosotros, es hermoso. Y después con el hijo maravilloso que hemos tenido, Diego, él le escribe a su hijo como si su hijo lo fuera a entender, pero no importa. Le escribe desde por ejemplo, Australia, porque Raymundo nunca fue de ir mucho a las ciudades, se iba a los campos, viajaba, se iba con los indígenas, entonces le manda a su hijo una postal con los indígenas australianos, estos que tienen como un hueso en la nariz, y le dice mira los nuevos amigos de tu papi, y era muy divertido.

Aparte son muy lindas las cartas, porque aparte de los lugares, la gente con la cual él se conecta y nos hemos conectado nosotros es muy linda. Él va a Paris, yo también, con Álvaro Melián, y van a visitar a Joris Ivens que es un cineasta, como un Birri, bueno aunque hay gente que no sabe ni quién es Birri, entonces a Joris Ivens le contaban de su próximo proyecto de Los Traidores sobre la burocracia sindical. Entonces opinaban Joris Ivens y su mujer, Marlene, que estuvo en los campos de concentración nazi y tiene aún el número marcado en el brazo. La encontré a ella hace poco, en un homenaje a Joris Ivens y nos abrazamos, somos mujeres resistentes.

Y los poemas no son muchos, son unos poemas que… porque yo un día quise ser libre y lo dejé, me separé, entonces Raymundo se puso muy triste y ahí escribió los dos poemas que escribió en su vida.

JG: Amigos, familiares, compañeros, esas voces se suman a Compañero Raymundo ¿Quiénes están en sus páginas?

JS: En las 240 páginas, están también su hermana Greta Gleyzer, José Martínez Suarez, Humberto Ríos, Bebe Kamín, Dolly Pussy y muchos más. Además está su hijo Diego Gleyzer, que le escribió una carta y así finaliza el libro. De toda esta historia, yo al que traté de salvar y criar más o menos normal fue a nuestro hijo, porque Diego tenía 4 años y entonces traté de salvarlo del horror. Hace dos semanas, fue Diego a la Argentina, y entró a la ex-Esma, por primera y única vez, porque vive en Nueva York hace mucho tiempo. Y escribió una cosa muy increíble, le dolió mucho, fue una experiencia recorrer la ex–Esma, muy dura y muy fuerte para él. Lo que más le llamó la atención es que es en el medio de todo, la gente camina, va y viene, es en la mitad de la ciudad. Es el horror en el medio de la normalidad. Y ahora que él tiene cuarenta y pico fue cuando lo pudo digerir.

 

JG: En la década del noventa descubrir las películas de Cine de la base era nuevo y era increíble conocerlas por primera vez. Ahora esa obra es reivindicada y tiene más difusión ¿qué sentís ante eso?

JS: Me hace sentir cumplidos nuestros cometidos. Yo no paro, y otros compañeros tampoco, como dijo Raymundo, otros continuarán. Hay muchos chicos, el bachillerato Raymundo Gleyzer, los centros, y yo no he parado de hacer esto. Toda mi vida he tratado de difundir, lo que pasa es que en algunas épocas no se puede. Porque la finalidad de la represión y del sistema éste en el cual vivimos, es hacerte desaparecer a vos y a tu obra. Entonces yo he ido rescatando como pude y dándole el lugar, porque algunos años atrás pasaba lo mismo que pasó siempre, te decían: “no es el momento”, “ahora no”. Entonces si uno es coherente con lo que piensa tiene que seguir igual, porque lo del Cine de la Base no puede desaparecer, ya nunca va a desaparecer, no se lo van a quitar de encima. Entonces a Raymundo Gleyzer tampoco, porque no es porque él sea él, es lo que puede brindar.

Te doy un ejemplo, en la fábrica Brukman, cuando cumplieron un año de la fábrica tomada, pasaron Los Traidores, junto a Humberto Ríos. Después de la proyección, la compañera Celia dice “porque como dice Raymundo…” y a mí me llegaron esas tres palabras porque “como dice Raymundo!”, o sea a la compañera Raymundo le está diciendo, le estamos diciendo…entonces creo que esa es la mejor cosa que te puede pasar. O sea, si no te interesa la fama, el dinero, lo mejor que te puede pasar es que después que uno se haya muerto, pasan los años, los hijos, los nietos, y ven que ésta es nuestra obra. Poder acompañar a esta gente que está en la lucha y pasaron 40 años, y decir acá estamos.

JG: Contanos un poco más de esa vuelta de la obra de Cine de la base por el mundo, el impacto de las proyecciones en la actualidad.

JS: Mostré en México hace unos años, con el Festival Ambulante, la película “México, la revolución congelada” que en su momento la prohibieron, y declararon persona no grata a Raymundo. Pasaron cuarenta años y mostramos la película en los Cines Cinépolis, que es una cadena de cines comerciales, donde hay varias proyecciones. Para mí eso fue muy raro, y había filas de gente, mayormente jóvenes, para ver la película función tras función. También ayudó Gael, que dijo por la TV que de todo este Festival, la película que había que ver era “México, la revolución congelada”. Fue maravilloso el impacto, porque yo iba como de cine en cine, con el Festival que va a varios lugares, no sólo a la capital de México, sino a varias otras provincias. Y entonces hablaba con la gente, y ellos comentaban “ahora estamos igual o peor”. O sea que yo humildemente saco esta conclusión, que hasta que este sistema no cambie, así seguiremos…

Para conocer más del libro puede visitarse el facebook

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La creatividad desatada y las pantallas negadas

Con la intención de dejar por escrito un balance de su gestión al frente del Incaa (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), y antes de asumir como diputada nacional por el FPV, Liliana Mazure publicó el libro La creatividad desatada. Gestión audiovisual 2008-2013. Desde fines del año pasado y hasta estos días se realizan presentaciones del mismo y charlas en distintos espacios culturales. A partir del comienzo del libro y hasta las últimas páginas no se pierde oportunidad para sumar cualquier cita textual en donde Cristina o Néstor Kirchner hayan nombrado las palabras cine nacional. Parece ser que los “conductores del proyecto” iluminan todos los terrenos.

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A través de tres capítulos recorre los ítems de la producción, exhibición, distribución y conservación de material audiovisual durante este período. En el primer capítulo, “Políticas públicas para el fomento a la producción audiovisual 2008-2013”, se describen las distintas políticas de fomento a la actividad cinematográfica y los cambios implementados. Los números y las comparaciones con años anteriores confirman que se produjo un considerable aumento de la producción audiovisual nacional en los distintos formatos. Los planes de fomento, los concursos promovidos, la federalización de la producción audiovisual, la renovación de la televisión digital (especialmente a partir de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual), son algunos de los datos analizados.

Los números sirven de base para afirmar que el fomento a la producción cinematográfica es “el núcleo y motor del Incaa”. En este marco se dedica también un apartado a la producción documental:

Los documentales son aproximadamente el 25 % de cada una de las cifras de películas estrenadas, dependiendo de la producción de cada año… La Argentina se ha caracterizado por sus destacados documentalistas y por desarrollar un nuevo y rico lenguaje en este género.

También reconoce que las nuevas vías de fomento para el cine documental han sido producto de los reiterados reclamos de las asociaciones de documentalistas, es decir, un logro de la propia organización e iniciativa del sector. Lo que el libro no dice es que esta producción documental, que crece día a día ampliando sus realizadores y su público, en realidad implica menos del 3 % del presupuesto de fomento que maneja el Incaa, con subsidios que no llegan ni al 10 % del costo de una reconocida “película nacional”.

No se puede negar el crecimiento de la producción audiovisual en los últimos años, pero tampoco se puede ocultar la existencia de mecanismos desiguales en la asignación de recursos y la tendiente presión a la división en una producción con altas suma de dinero en manos de un puñado de productoras, frente a la multiplicación de experiencias de producción con bajos presupuestos que generan precarias condiciones laborales. La gran mayoría de las producciones documentales, como así también las series para la televisión digital, cuentan con presupuestos acotados que muchas veces implican que el trabajo de los realizadores se convierta en un “aporte” para el proyecto, descuidando la retribución salarial. De estos problemas no se habla en el libro.

Se abordan también distintas temáticas como la creación de la Cinemateca Nacional, los Encuentros de Comunicación Audiovisual, la implementación de las nuevas tecnologías, la digitalización de las salas, el impacto de ARSAT y la presencia internacional en festivales y mercados, pero uno de los principales puntos es el que tiene que ver con la evaluación de la política de distribución y exhibición cinematográfica. Nos vamos a focalizar entonces en el capítulo 2, que trata sobre estos importantes asuntos.

Los logros que se exhiben en el área de fomento contrastan con los informes referidos a la distribución y exhibición. En el segundo capítulo, “Políticas públicas de distribución, exhibición y preservación del audiovisual nacional”, se abordan una serie de datos que describen el área. Por un lado se presenta como un logro que solo el 15 % de las películas que se estrenan sean nacionales, y no se menciona que el resto de las películas estrenadas son 80 % norteamericanas, mientras el restante 5 % debe repartirse entre todas las demás cinematografías nacionales del mundo. Las cifras son objetivas y corresponden a las estadísticas culturales oficiales; el problema es siempre el punto de vista desde donde se las analiza1.

Esta situación significa en concreto que películas como las últimas de Ken Loach, Laurent Cantet, Mike Leigh o los hermanos Dardenne, por dar solo unos ejemplos, no serán estrenadas en las salas de nuestro país. Se presenta también una contradicción profunda, ya que se fomenta una importante producción audiovisual nacional, que promueve múltiples miradas históricas, políticas y estéticas, pero no se instrumentan las vías para que estas películas lleguen al público. El resultado es una invasión audiovisual de las grandes productoras norteamericanas, con sus valores, sus historias, sus héroes y sus estéticas.

En el libro se detallan las políticas de la “cuota de pantalla” y “media de continuidad”, mecanismos previstos para controlar el poder de las empresas distribuidoras, pero no se analiza la mínima implicancia que actualmente tienen2. Si bien son medidas limitadas (por ejemplo, la cuota de pantalla no incluye a la mayoría de la producción documental de bajo presupuesto), tampoco se cumplen. Los distribuidores y exhibidores eligen pagar multas menores y no cumplir con estas básicas normativas.

Se plantea también que hay una política de “apoyo al lanzamiento”, pero en la realidad son mínimas medidas incapaces de combatir el bombardeo del marketing y merchandising con el que aterrizan semana a semana los tanques de Hollywood.

Las autoridades del Incaa, así como el conjunto de intelectuales y funcionarios kirchneristas, dan por natural una situación en donde las distribuidoras y exhibidoras norteamericanas –Disney, UIP, Fox y Warner– son las que controlan el 80 % de los contenidos de las pantallas cinematográficas. Esta situación repite también el mismo esquema en televisión. Mientras se afirma que “Toda producción está terminada cuando el público recibe su contenido y lo transforma a su imagen y semejanza”, hay una ausencia de medidas de fondo para que la producción llegue al público. También se reconoce:

… es fundamental resolver el circuito de comercialización, que surge de la distribución y exhibición…Este es el circuito que había –y que aún hay– que reforzar. No hemos alcanzado este objetivo: solo hemos caminado algunos kilómetros del largo camino.

La ofensiva neoliberal de los años ‘90 logró imponer un esquema en el cual la salas de cine se mudaron de los barrios al centro de las ciudades y más específicamente a los shoppings. Junto al aumento del precio de las entradas se produjo una importante elitización del consumo cinematográfico. Esta situación no ha cambiado demasiado; actualmente en Argentina existen 822 pantallas totales. De este total, en CABA y Gran Buenos Aires se ubican 344 pantallas (casi un tercio del total nacional), y en todo el resto del país 478 pantallas. La mayoría localizadas en las grandes ciudades. Seis provincias cuentan con salas únicamente en sus ciudades capitales (Formosa, La Rioja, Chaco, Catamarca, San Juan, y Jujuy).

Tomando la población de conjunto, las estadísticas indican que solo un 40 % de los argentinos concurre al cine por lo menos una vez al año, y el otro 60 % directamente no va. Y dentro de este 60 % hay un 27 % que jamás pudo ir a ver una película al cine3. Ante esta situación se expone la red de salas del Incaa, los cinemóvil, ciclos, muestras, y los canales de TV del Estado como los adalides de una batalla cultural que ha comenzado. El análisis de la taquilla muestra que las políticas en este terreno no son exitosas.

El kirchnerismo hace mucha propaganda con sus políticas culturales, pero los cines del Incaa son apenas un circuito alternativo con muy poca incidencia real en la vida cultural de los trabajadores y el pueblo. Solo vale nombrar otra estadística: el cine Gaumont, en pleno centro de CABA, concentra el 90 % de los asistentes a los espacios INCAA de todo el país. Hay una interminable lista de realizadores independientes esperando estrenar su película en la única sala del Incaa que funciona bien. La “creatividad desatada” encuentra las pantallas negadas. A tono con el relato kirchnerista, se presenta un balance exitoso, sin fisuras ni contradicciones. Como en muchos otros terrenos, el relato se enfrenta al espejo de la realidad que le devuelve la imagen de sus falencias y subordinaciones.

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1. Para más información: “Los estrenos negados en las pantallas argentinas”, La Izquierda Diario, 12/03/15.

2. La cuota de pantalla consiste en fijar un cupo para que cada sala estrene al menos una película nacional por trimestre, y la media de continuidad fija la cantidad de espectadores que garantizan que una película no pueda ser levantada de la programación.

3. Datos en Encuesta Nacional de Consumos Culturales, Ministerio de Cultura de la Nación, 2013, p. 15.

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Una película sobre Cromañón: La lluvia es también no verte

“La lluvia es también no verte” es un documental de Mayra Bottero que relata la historia de la masacre de Cromañón. Se estrena este jueves en Artecinema y en el Centro Cultural Konex, y a partir del 30 de julio en el Cine Gaumont.

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Pasaron más de 10 años de la masacre de Cromañón, y pasaron cientos de imágenes. Noticieros con columnistas que estigmatizaron a los jóvenes, programas de opinión que diluyeron culpas de funcionarios, sonrisas burlonas de los responsables, fotos de las víctimas en pancartas, zapatillas colgadas como una imagen-símbolo de la tragedia, imágenes en vivo y en directo de marchas, charlas y festivales para pedir justicia, transmisiones de las distintas instancias judiciales, cortos y fotos para apoyar la lucha. Vimos cientos de imágenes, y ahora Mayra Bottero presenta una película que ayuda a ordenarlas, a reflexionar y a profundizar en sus sentidos.

La directora señala “Cromañón tuvo una cobertura periodística incansable. Creemos en que todo fue dicho, mostrado, y narrado. Sin embargo, las causas de la tragedia de Cromañón son tan complejas como la conformación de nuestra sociedad, y entonces necesitamos de un tiempo distinto para pensarlo otra vez. El cine puede darnos ese otro tiempo”

La lluvia es también no verte, es el primer documental sobre Cromañón. Está contado desde adentro, por quien fue parte de los lazos de las víctimas y se sumó a la lucha por justicia, con cámara en mano, desde los comienzos de esta historia. La voz en off de Mayra acompaña momentos de reflexión. La directora perdió a su amigo Federico González esa noche de diciembre, y durante diez años acompañó las distintas instancias de lucha.

Los familiares y sobrevivientes son los protagonistas y tienen la palabra a través de un relato que recorre la denuncia y la experiencia en la búsqueda de justicia. El archivo documental, aportado por una familia que minuciosamente grabó en VHS cada aparición mediática referida al tema, repasa todos los capítulos. Desde el humo y la enorme tristeza de las calles ennegrecidas del 30 de diciembre de 2004, con restos de ropa, zapatillas, sonidos de sirenas y gritos, hasta las últimas sentencias del caso, para luego volver a otra masacre, también en el barrio de Once, pero en febrero de 2012 y esta vez con los trenes de protagonistas. El archivo no miente, las víctimas y los responsables son los mismos.

La película explica los hechos para dejar claro las responsabilidades. Puertas de salida cerradas, ventanas tapiadas, una enorme sobreventa de entradas que triplicaba la capacidad del local, material inflamable, coimas a funcionarios, falta de ambulancias e infraestructura para la atención. El relato deja claro que no se trató de un accidente.

La voz de los familiares y los sobrevivientes apunta a los empresarios y remarca especialmente la responsabilidad del estado y sus funcionarios. El repudio a Aníbal Ibarra se repite en cada testimonio. Las reflexiones contestan al sentido común sobre la idea del “estado ausente”, y aclaran que el estado está muy presente para garantizar la corrupción y la impunidad. En el mismo sentido de los testimonios que registra, Mayra Bottero agrega “En este punto es que el Estado se convierte en protagonista del crimen social que ha significado la muerte de casi doscientas personas”.

Las idas y vueltas de la justicia se muestran con una detallada cronología. El lugar del grupo Callejeros también es parte de la reflexión. Familiares que buscan que quede claro su responsabilidad y fans del grupo que los defienden. La polémica también está presente, desde un lugar que recuerda que el grupo tuvo la seguridad a su cargo y que se animaron a pedir indemnizaciones millonarias.

La juventud, estigmatizada por los medios, objetivo de negocios para los empresarios, destinataria de represión y censura por el estado, es la protagonista. El documental destaca la solidaridad: el 30% de los muertos fueron jóvenes que volvieron a entrar para ayudar a otros. La joven directora, parte de la generación Cromañón, reflexiona “En nuestro país la policía mata jóvenes todos los días. La juventud es un negocio infinito. Por omisión o complicidad nos servimos de ello bajo los códigos de la impunidad.”

Mayra cuenta que una de las referencias para el título de la película es la “lluvia” de las imágenes de archivo de los viejos VHS. La lluvia del archivo no deja ver el fondo de la historia, pero aporta un registro imposible de olvidar como a un Omar Chabán que dice “yo culpo a los 3 tipos que tiraron la bengala, el pueblo es el culpable”. La imagen deteriorada del archivo se contrapone con la cámara comprometida de Mayra que descubre relaciones de imágenes que trasmiten mucho.Los rostros de las víctimas de Cromañón y de la tragedia de Once en pancartas son parte de esta reflexión audiovisual acerca del mundo que miramos todos los días.

Sobre el final, la voz en off nos recuerda que Cromañón no es el único, junto a la desaparición de Luciano Arruga, la tragedia de Once y las inundaciones, cada mes del año tiene un crimen social para recordar.Las distintas formas de lucha y organización tienen el valor de un registro directo que es parte de este colectivo, y así la cámara puede descubrir entre la enorme tristeza, las convicciones, la fuerza que surge de estar juntos, o la ternura de una madre murguera que le canta a su hijo.

Entre las motivaciones de la película la directora expresó “Cromañón quedó plasmado en los memoriales más angustiantes de nuestra historia, entonces la película se pregunta acerca de aquello que todavía nos mantiene en vilo, acerca de ese tesoro que nos impulsa a creer en que hay mañana después de tanta muerte. La búsqueda de justicia se vuelve entonces una razón para continuar”.

Joris Ivens, cineasta del mundo

Joris Ivens fue un documentalista holandés que se definió a sí mismo como un “artista militante”. Este miércoles 1ro de julio comienza una retrospectiva de su obra en la Sala Lugones.

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Joris Ivens (1898-1989) fue un realizador holandés de cine documental que se definió a sí mismo como un “artista militante”. Su producción audiovisual transcurrió en un siglo lleno de cambios sociales, crisis, guerras y revoluciones, y su punto de vista estuvo siempre en el ángulo de los pueblos en lucha contra la opresión de este sistema. La búsqueda de un compromiso social y militante fue el motor permanente de su poesía y el impulso para la experimentación en múltiples estilos y temáticas. Su concepción del cine documental se encuentra lejos de fórmulas rígidas o recetas de lenguaje, para Ivens: “El cine de ficción es como la novela, mientras que el cine documental, al menos el que yo hago, es comparable a la poesía”.
Una construcción de poesía documental lo acompaña desde sus primeros cortometrajes y a lo largo de su obra. Su cámara fue testigo y protagonista los efectos de la crisis del ´30, que dieron nacimiento al documental Miseria en Borinage; de la guerra civil española, con su film Tierra de España, de 1937, que cuenta con textos y voz de Ernest Hemingway; también recorrió el mundo para mostrar las luchas de liberación nacional en Indonesia, China y Vietnam. En la década del sesenta estuvo en Latinoamérica, donde formó nuevas generaciones de documentalistas, entre los que se encuentra Patricio Guzmán, y filmó trabajos en Chile y Cuba. Sus imágenes, a lo largo de más de 50 producciones documentales, de corto y largometraje, son un retrato del siglo XX alrededor del mundo.

En la muestra que comienza este miércoles en la Sala Lugones tituladaJoris Ivens, cineasta del mundo se proyectarán trece films, desde sus inicios en el período mudo hasta su último largometraje realizado a fines de los años 80, poco antes de su muerte. La selección de títulos estuvo a cargo de Marceline Loridan Ivens, esposa y colaboradora de Joris Ivens, e incluye la proyección de la versión recientemente restaurada de Lejos de Vietnam, el legendario film colectivo realizado en 1967.

Joris Ivens, cineasta del mundo, que se llevará a cabo del miércoles 1º al sábado 11 de julio en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Avda. Corrientes 1530).

La agenda completa del ciclo es la siguiente:

Miércoles 1º El puente (De brug; Holanda, 1928)
Dirección: Joris Ivens.
El concepto central de De brug está basado en un análisis sistemático de los movimientos de un puente ferroviario que puede alzarse y descender para dejar pasar botes y barcos. Ivens eligió este tema porque la acción se repetía una y otra vez y sería igual cada vez que consiguiera algunos metros de película virgen y pudiera escaparse de su trabajo durante una hora. “Con El puente aprendí que la observación prolongada y creativa es la única manera de estar seguro de la selección, del énfasis, de poder tomar todo lo posible de la rica realidad que está frente a uno” (Joris Ivens). (11’; digital).
+
Lluvia
(Regen; Holanda, 1929)
Dirección: Joris Ivens.
En un nivel puramente visual, Lluvia es una exploración abstracta sobre el agua cayendo sobre agua: lluvia en las calles de Ámsterdam, en los canales, en el capó de los automóviles. “Me llevó alrededor de cuatro meses obtener el metraje necesario para Lluvia. (…) Algo que siempre fue comentado por los espectadores: la identificación del film con las cosas simples de la vida cotidiana y el poder revelar su belleza” (Joris Ivens).
(15’; digital).
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Philips-Radio
(Holanda, 1931)
Dirección: Joris Ivens.
Realizado en principio como un trabajo por encargo -un film de propaganda de la casa Philips-, resulta un retrato del trabajo cotidiano en una fábrica de esa compañía, desde el soplado de vidrio para las válvulas hasta el armado final de los aparatos de radio. De manera subrepticia pero evidente, Ivens logra mostrar los efectos de la racionalización capitalista y la máquina sobre la vida de los obreros. Al mismo tiempo, recuerda a las “sinfonías de ciudades” (como las de Walter Ruttman o Dziga Vertov) tan en boga en aquellos años.
(36’; digital).
+
Miseria en Borinage
(Misère au Borinage; Bélgica, 1933)
Dirección: Joris Ivens.
En Miseria en Borinage, Ivens retrata la miseria de las familias de mineros de la región de Borinage, Bélgica, además de la fuerte violencia con la que la policía trata a los mineros que decidieron manifestarse ante su precaria situación laboral. “A veces, durante el rodaje de Borinage, tuvimos que destruir cierta belleza superficial que ocurría en momentos en que no lo queríamos. (…) El estilo del film fue elegido deliberadamente, determinado por la decencia y la difícil situación sin mitigaciones de la gente alrededor nuestro”.
(34’; digital).
A las 14.30 y 17 horas (Duración total del programa: 96’).

Jueves 2 Tierra de España

(The Spanish Earth; EE.UU., 1937)
Dirección: Joris Ivens.
Uno de los más estremecedores documentos sobre la Guerra Civil Española, el film se estructura sobre dos ejes: la lucha de los milicianos y los movimientos campesinos. Ernest Hemingway, quien acompañó a Ivens durante parte del rodaje, se encargaría de escribir los textos de la locución y poner su voz como narrador. “El tema general de Tierra de España, trabajar la tierra y luchar por la tierra, domina el film. (…) Un documental militante debe ir más lejos. Luego de informar y conmover a la audiencia debe agitarla, movilizarla para que se vuelva alguien activo en conexión con los problemas que el film muestra” (Joris Ivens).
(53’; digital).
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Los 400 millones
(The 400 Million; EE.UU./China, 1939)
Dirección: Joris Ivens y John Fernhout.
Durante la invasión japonesa a territorio chino, el Kuomintang (Partido Nacionalista Chino), liderado por Chiang Kai-shek, interrumpió la lucha que mantenía contra el Partido Comunista de China por la hegemonía en la región para formar un frente unido contra su enemigo común. Partiendo del bombardeo japonés de Hankow, Los 400 millones retrata todos los aspectos de la guerra: el campo de batalla, los refugiados, los muertos y heridos, el miedo y el sufrimiento humano. “Desde el punto de vista de una cobertura directa de eventos históricos, el film sobre China era la secuela lógica del film español. (…) la guerra del pueblo español en España contra un agresor y la guerra del pueblo de China contra Japón” (Joris Ivens).
(54’; digital).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (Duración total del programa: 107’).

Viernes 3 Indonesia llama
(Indonesia Calling; Australia, 1947)
Dirección: Joris Ivens.
Designado por el gobierno holandés como miembro de la Comisión de Cine de las Indias Orientales Neerlandesas, Ivens suponía que iba a hacer películas educativas e informativas sobre Indonesia y su proceso de autodeterminación nacional. Sin embargo, cuando llegó a Sidney se encontró con que el gobierno holandés no tenía ninguna intención de conceder la independencia a Indonesia. El cineasta renunció entonces a su puesto y realizó esta película, en la que denuncia las verdaderas intenciones de Holanda. El documental fue rodado clandestinamente en los puertos de Sidney, donde los estibadores y su sindicato boicoteaban a las naves holandesas con suministros militares a la vez que llamaban a los trabajadores de esos barcos a entrar en huelga. (23’; digital).
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…A Valparaíso (1963)
(Chile/Francia; 1963)
Dirección: Joris Ivens.
Es la noche de Año Nuevo en Valparaíso. Todos los barcos y calles centrales están especialmente iluminados, pero en los cerros que circundan el centro de la estrecha ciudad reina la pobreza. Ellos viven trasladándose en viejos ascensores o remitiéndose a subir y bajar interminables escaleras, transportando el agua. Mientras tanto, los ricos se divierten, ignorándolos. Valparaíso, “el valle del paraíso”, lugar alguna vez dominado por conquistadores y piratas que enfrenta a los elementos naturales: el mar, el sol, el viento y el fuego.
(27’; digital)
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Historia de una pelota
(Une histoire de ballon; Francia/China, 1976)
Dirección: Joris Ivens y Marceline Loridan Ivens.
Un informe sobre el debate ideológico entre un maestro y un alumno sobre un incidente con una pelota de fútbol. Entre 1971 y 1975 Joris Ivens y Marceline Loridan trabajaron en la preparación y rodaje de la monumental Como Yukong desplazó las montañas (Comment Yukong déplaça les montagnes), de doce horas de duración. Una serie de doce películas –siete largometrajes y cinco cortos-, retrato de la vida diaria en China, de la que esta historia de una pelota constituye la octava parte. (21’; digital).
A las 14.30 y 17 horas (Duración total del programa: 71’).

Sábado 4 Lejos de Vietnam
(Loin du Vietnam; Francia, 1967)
Dirección: Joris Ivens, William Klein, Claude Lelouch, Agnès Varda, Jean-Luc Godard, Chris Marker y Alain Resnais.
Clásico del cine documental y del agitprop, Lejos de Vietnam es el resultado de la colaboración entre siete realizadores y una postura de protesta hacia la guerra en Vietnam, el imperialismo estadounidense y la devastación de los enfrentamientos bélicos. Impera la convicción de Chris Marker de generar contra-información para contrarrestar la propaganda y la falsa información que contribuyen a justificar un genocidio. Este manifiesto fílmico ofrece un análisis complejo sobre la memoria histórica, la crueldad humana, las perversiones del imaginario político, pero, sobre todo, demuestra el poder del cine como instrumento de concientización.
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (120’; DCP).

Domingo 5 No hay función

Lunes 6 El paralelo 17: la guerra del pueblo
(Le 17e parallèle: La guerre du peuple; Francia/Vietnam, 1968)
Dirección: Joris Ivens y Marceline Loridan Ivens.
El paralelo 17 se sitúa en la línea de demarcación entre las dos Vietnam. Como Tierra de España, este film se centra en la vida diaria de aquellos habitantes que luchan contra un agresor. Los vietnamitas que pueblan el paralelo 17 viven bajo el suelo y trabajan la tierra de noche, y el film muestra cómo armonizan su vida con los bombardeos constantes de los B52, que llegan a lanzar hasta veinte mil toneladas de bombas en el área. “Ivens usa por primera vez cámaras ligeras de 16mm y sonido sincronizado. El resultado es un registro poderoso, en blanco y negro, de la vida en las villas subterráneas del ejército vietnamita” (Ian Mundell enSenses of Cinema).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (113’; digital).

Martes 7 La farmacia Nº3 – Shanghái
(La pharmacie N°3 – Shanghai; Francia/China, 1976)
Dirección: Joris Ivens y Marceline Loridan Ivens.
Los empleados de la Farmacia No. 3, institución piloto en el corazón de Shanghái, no se contentan con distribuir medicamentos. En diversas reuniones, y luego de discutir acaloradamente, tratan de mejorar el servicio por el bien de su comunidad. La farmacia Nº3 forma parte de la extensa y ambiciosa serie Como Yukong desplazó las montañas. “Aquí uno entiende realmente el profundo significado que la frase ‘servir al pueblo’ tiene para los chinos” (Joris Ivens).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (81’; digital).

Miércoles 8 Una historia del viento
(Une histoire de vent; Francia/Reino Unido/Holanda/República Federal de Alemania, 1988)
Dirección: Joris Ivens y Marceline Loridan Ivens.
Entre el documental, la ficción, la mitología, la filosofía y la pura fantasía, Loridan e Ivens crearon con esta suerte de epitafio una de las mejores películas “libres” jamás filmadas, un adecuado tributo a uno de los creadores más originales de la historia del cine. “Con China como trasfondo, Una historia del viento es una crónica inusualmente personal no tanto de las obsesiones políticas de Ivens como de sus intereses líricos, dirigido en gran medida por su esposa y colaboradora desde la época de sus films sobre Vietnam” (Ian Mundell en Senses of Cinema).
A las 14.30, 17 y 19.30 horas (77’; digital).

Jueves 9 No hay función

Sábado 11 Tierra de España
(The Spanish Earth; EE.UU., 1937)
Dirección: Joris Ivens.
(53’; digital).
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Los 400 millones
(The 400 Million; EE.UU./China, 1939)
Dirección: Joris Ivens y John Fernhout.
(54’; digital).
A las 14.30 y 17 horas (Duración total del programa: 107’).

Una historia del viento
(Une histoire de vent; Francia/Reino Unido/Holanda/República Federal de Alemania, 1988)
Dirección: Joris Ivens y Marceline Loridan Ivens.
A las 22 horas (77’; digital).

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Todo es poco para hablar de Gaza

El pequeño video que acompaña esta nota tiene una enorme fuerza. Es un corto de difusión del Festival de Cine y Derechos Humanos Karama-Gaza (Red Carpet): la alfombra roja. Se llevó a cabo entre el 12 y 14 de Mayo. La apertura del primer día de actividad se realizó junto a los escombros de las casas destruídas en el barrio Sheja’eya (Al Tawiq), en el este de Gaza.

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El evento es parte de un acto conjunto celebrado junto al Festival Karama – Cine de Derechos Humanos, que se realizó en Ammán al mismo tiempo. Según sus organizadores la celebración del festival en la Franja, que vive en estado de sitio y destrucción permanente, intenta mostrar la otra cara cultural y humana de Gaza. Volver a línea automática
Con esto buscan crear un estado de comunicación con el mundo a través de la ventana del cine. Si ese es el objetivo, este pequeño video de dos minutos logra llamar la atención y establecer un vínculo solidario con el pueblo palestino, nos recuerda que es necesario que lo renovemos día a día, aunque no estén cayendo ahora las bombas israelíes.

El año pasado en la apertura de la muestra DOCA (Documentalistas Argentinos) se presentó la película de Mahdi Fleifell “A world not ours”, cuya traducción literal es incómoda: un mundo que no es el nuestro. Estuvo ahí el embajador de Palestina que antes dijo unas palabras. Al finalizar la proyección todos los presentes (muchos realizadores audiovisuales) nos fuimos con sensaciones contradictorias, se suscitó un debate al interior de los organizadores, e incluso lo seguimos pasado los meses: es que el film era muy duro y sin salida.

El documental mostraba la destrucción de las expectativas de vida de las distintas generaciones de palestinos. Un joven que pudo salir de la Franja y vivir en Europa, siempre vuelve a ver a su familia, amigos, y los filma, en principio como diversión y luego para armar una película. El paso del tiempo muestra como se truncan todos los deseos bajo la dictadura del Estado de Israel, los bombardeos, la miseria impuesta, llegando incluso a la desmoralización.

¿Estaba bien proyectar eso o contribuía a los intereses de los genocidas del Estado de Israel? Lo cierto es que al menos a muchos de nosotros nos provocó más odio contra el opresor. Bajo el título de “un mundo que no es el nuestro”, nos mostraba uno que sí lo es, pero que no sentimos en directo sobre nuestros cuerpos.

De otras muchas películas palestinas recuerdo “Cinco cámaras rotas”. Emad, un palestino del pueblo de Bil’in, compra su primera cámara de video para filmar a su hijo. Pero mientras lo filma crecer también captura las imágenes de la resistencia popular contra la construcción del muro israelí en las tierras de cultivo. Una a una, sus cámaras son destruidas por golpes y balas. ¿Fue Emad en ese documental quien tiene filmados los planos donde se aplica la orden de “romper huesos”, perpetrada sistemáticamente por los soldados ocupantes sobre los jóvenes palestinos?

¿Estarán con vida aún los (en ese momento) niños protagonistas del documental “Promesas” del 2001, o habrán caído asesinados? Entiendo que el tiempo es diferente en Palestina, quince años es un siglo en Gaza.

“Tienen que morir y sus casas deben ser demolidas. Ellos son nuestros enemigos y nuestras manos deberían estar manchadas de su sangre. Esto también se aplica a las madres de los terroristas fallecidos”, escribió en su página de Facebook la entonces diputada del partido ultranacionalista Hogar Judío, nuevo socio del primer ministroBenjamín Netanyahu, del partido Likud, y hoy ministra de Justicia de Israel. Ayelet Shaked es su nombre y tiene 39 años hermosos años.

En el pequeño corto que acompaña esta nota una alfombra roja contrasta visiblemente con el entorno en ruinas. Convierte la puesta en escena del festival en una instalación de denuncia, también expresa que aún sobre las ruinas de la cárcel a cielo abierto el pueblo de Palestina tiene el derecho moral a caminar sobre la alfombra roja, el símbolo de los grandes festivales de Cine e incluso identificada con las limusinas y los divos de la gran industria cultural capitalista. Establece una disputa sobre quién tiene más derecho. Con el estilo de la publicidad el video nos recuerda que en nuestra época la mera comunicación (otrora considerada lejana a “las artes”) se convierte también en determinados casos en vehículo de expresión sensible, utilizando el soporte de las nuevas tecnologías móviles de registro y edición, con el ojo despierto de los realizadores.

Si en las disputas teóricas del cine soviético de los primeros años del Siglo XX,Eisenstein le dijo a Vertov “no es un Cine-Ojo lo que necesitamos, sino un Cine-Puño” el vuelo de este dron sobre las ruinas fusiona ambos deseos: el ojo documental que debía registrar la vida misma, con el montaje por colisión donde la base es el conflicto y el ataque al espectador. Pero aquí la colisión fundamental no se produce con otro plano en el mismo video, sino con nosotros, con ese fuera de campo que constituyen nuestras vidas, lejos de las penurias del pueblo palestino.

Si alguien cree desmedido darle tanta entidad a un video de un festival, debería saber que todo es poco para hablar de Gaza.

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Vox Populi: Iglesia y dictadura

El viernes 17 se estrenó el documental Vox Populi de Ignacio Liang y Paulo Giaccobe. El trabajo es una documentada denuncia al rol de la iglesia en la última dictadura. Se proyecta nuevamente el viernes 24 en el Sitio de Memoria de la calle Virrey Cevallos 630 a las 19hs con entrada gratuita

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“Era Vox Populi”, fue la respuesta de Bergoglio en el juicio de la Esma cuando le preguntaron cómo supo que Yorio y Jalics habían sido secuestrados por la Marina. En esta “confesión” se basa el nombre del documental de Ignacio Liang y Pablo Giaccobe que recorre la historia de complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura genocida.Volver a línea automática
El trabajo está basado en una importante recopilación de material de archivo y entrevistas a sobrevivientes, abogados, investigadores y referentes de la lucha por los Derechos Humanos.

Nora Cortiñas junto a Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani, Iris Pereyra de Avellaneda, Carlos Lordkipanidse, Enrique Fukman, Osvaldo Barros, son las madres y los ex detenidos que relatan los hechos vividos en donde distintos representantes de la iglesia actuaron en complicidad con la dictadura.Volver a línea automática
Según relata la sinopsis, la película “recorre desde el maltrato que recibían madres y abuelas cuando buscaban a sus familiares hasta la existencia de dos campos de concentración en terrenos de la curia. La creación del Vicariato Castrense, la participación en el Operativo Independencia y la creación del Consejo para la Conversión de Indios al Catolicismo. Tres momentos distintos en la historia argentina que tienen en común una misma política muy bien definida por la Iglesia.”

Pero no sólo la historia es parte del documental, hechos sucedidos en los últimos años son los que abren y cierran el relato. El padre Grassi y el encubrimiento de la iglesia a los curas abusadores, la oposición al matrimonio igualitario y a la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la censura al arte con el ataque a la muestra de León Ferrari, el archivo compila estos hechos al comienzo para dejar claro que existe una continuidad y el oscurantismo de esta institución sigue actuando hasta nuestros días.

Para terminar, el registro de las declaraciones de Bergoglio, interrogado por el abogado Luis Zamora en el juicio de la Esma, expone al actual Papa Francisco como parte integrante y defensor de esta institución cómplice con la dictadura. El montaje del Vaticano festejando el “habemus papa” con las imágenes del juicio y los distintos testimonios cierran este trabajo que aporta una importante visión crítica sobre un tema muy poco abordado en los documentales que toman este período.

El documental se proyecta el viernes 24 en el Sitio de Memoria de la calle Virrey Cevallos 630 a las 19hs con entrada gratuita. Posteriormente se seguirá proyectando en sitios de memoria, centros culturales y espacios independientes.

Realizadores: Ignacio Liang y Paulo Giaccobe.

Entrevistados: Pao, Andrea Giunta, Iris Pereyra de Avellaneda, Nora Morales de Cortiñas, María Isabel Chorobick de Mariani, Eduardo Fachal, Marcelo Valko, Ariel Lede, Lucas Bilbao, Lucas Mac Guire, Carlos Lordkipanidse, Enrique Fukman, Osvaldo Barros y Luis Zamora.

Patricio Guzmán: El botón de nácar

La última película de Patricio Guzmán recorre el pasado de Chile uniendo la historia de perseguidos y oprimidos a través del tiempo, el agua y el espacio. Se proyecta nuevamente el viernes 17 a las 14,20 y el lunes 20 a las 16.

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La sala está llena en el primer día del Bafici, el público está impaciente y repudia con silbidos la publicidad de Macri que se impone antes de cada película con el spot de “alquilar se puede”. Parece que los espectadores de esta película entienden que las imágenes del Pro poco tienen que ver con lo que vinieron a ver. Es lógico, se trata de la función del último documental de Patricio Guzmán, el gran realizador chileno de “La Batalla de Chile I, II y III” y otras tantas buenas películas. “El botón de nácar” retoma el camino de su film anterior “Nostalgia de la luz”, los secretos del universo y la naturaleza se relacionan de múltiples maneras con la historia de los hombres.

“El océano contiene la historia de la humanidad. El mar guarda todas las voces de la tierra y las que vienen desde el espacio. El agua recibe el impulso de las estrellas y las transmite a las criaturas vivientes. El agua, el límite más largo de Chile, también guarda el secreto de dos misteriosos botones que se encuentran en el fondo del océano. Chile, con sus 2670 millas de costa y el archipiélago más largo del mundo, presenta un paisaje sobrenatural. En ella están los volcanes, montañas y glaciares. En ella están las voces de los indígenas patagones, los primeros marineros ingleses y también los prisioneros políticos. Se dice que el agua tiene memoria. Este film muestra que también tiene una voz.” Así presenta la sinopsis la idea de la película. Las imágenes trasmiten poesía y reflexión, la voz de narrador de Guzmán, pausada y profunda invita al espectador a sumergirse en un ensayo que relaciona la historia de los oprimidos y perseguidos en Chile con los elementos de la naturaleza y el mundo que los rodea.

El agua, principal elemento de la vida, actúa como metáfora. Desde los tiempos en donde los pueblos originarios del sur convivían y aprendían de los secretos del mar y la lluvia, hasta los barcos ingleses que llegaron por esas aguas para colonizarlos, y años más tarde la dictadura de Pinochet que utilizó el océano como cementerio.Volver a línea automática
En los tiempos actuales, las enormes telescopios instalados en el desierto de Atacama apuntan al espacio en busca de agua. Las imágenes viajan desde el cosmos hasta los detalles de un botón de nácar que une distintas épocas, y en esa relación entre lo inabarcable y el detalle está la historia de los hombres. La reflexión recorre el Chile de los perseguidos y ocultados por la historia y la contracara de las clases dominantes, una oposición que continúa a través de los tiempos. El mismo mar, espacio vital para las antiguas comunidades, es utilizado para arrojar los desparecidos de la dictadura, con la misma práctica que en la vecina Argentina.

Con un valioso archivo fotográfico y entrevistas a los sobrevivientes se da a conocer la historia de seis comunidades originarias del sur, con su cultura, su lengua y sus costumbres. Ellos hablan un idioma extraño en donde no existe traducción para la palabra Dios, ni policía. Solo hay veinte descendientes de estos pueblos que fueron exterminados en sucesivas invasiones. La investigación antropológica se funde con la memoria reciente. En las mismas tierras expoliadas desde el siglo XIX funcionó un centro de detención donde torturaban a los prisioneros políticos de la última dictadura.

El público aplaudió con fuerza el documental de Guzmán. Cuando se encendió la luz el realizador chileno estaba frente a la pantalla para intercambiar ideas con los presentes.En los pocos minutos que los organizadores del festival dieron para este intercambio, Guzmán expresó que pensó esta película como una metáfora de la historia de su país y agregó también que “Chile es un mito inventado por una minoría que oculta la historia de los indios del sur”. Reflexionó también sobre los tiempos actuales “La pobreza es inmensa, la salud pública está muy mal”, “Los estudiantes son muy activos, agitan y dan esperanza”.Volver a línea automática
Para finalizar aclaró que “El botón de nácar” es la primera de sus catorce películas que tiene un crédito de su país. Desde “La batalla de Chile” todos sus documentales han tratado temas centrales de la historia nacional y ninguno de ellos fue apoyado económicamente por el estado.

El botón de nácar se proyecta este viernes 17 a las 14,20 el Cine Village Recoleta 7, y el lunes 20 a las 16,30 en Artemultiplex Belgrano 1

Tras cuatro decadas de retraso llega a la TV

El jueves 6 de Junio a las 22 hs se transmitirá por INCAA-TV nuestra película “Memoria para reincidentes”, que trata sobre la lucha y la militancia obrera en los 70. Será en el horario central del ciclo “La cámara lúcida”.

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El aviso de la emisión, nos llevó a pensar sobre la paradoja de que bellísimas y extensas imágenes “de descarte” de noticieros de TV (que construyen uno de los hilos del film), lleguen con 40 años de retraso finalmente a ser emitidas. Al mismo tiempo habilita la misma pregunta para el presente ¿Cuánto se descarta hoy, en las noticias de todos los canales, que puede estar construyendo historias fundamentales?

En las casi dos horas de “Memoria para reincidentes” reunimos una gran cantidad de archivo fílmico y fotográfico inédito de la clase trabajadora argentina en los 70 que así pudo verse por primera vez. Junto al testimonio directo de protagonistas, delegados y dirigentes de base de la época, militantes del clasismo (el ala izquierda combativa del movimiento obrero argentino), construyen un mosaico de los 70 que en nada se parece a ninguno de los discursos hegemónicos. La película tiene también un dato doloroso: dos de los protagonistas del documental, el “Petiso” Páez y Gregorio Flores, que podrán verse encabezando las masivas tomas de FIAT Cordoba y “el Viborazo”, fallecieron antes del estreno. Retrasos suman retrasos, pero así se construye la historia de la clase obrera incluso en el cine, que al decir de Rosa Luxemburgo (la dirigente comunista) estaría plagada de derrotas que inevitablemente llevarán al triunfo. Una cita inoportuna porque en los días de hoy, mezclar comunismo y cine también es un destiempo, lo que no quiere decir necesariamente un pasado.

Volviendo a la paradoja inicial, y el retraso de 40 años para que “los descartes de TV” pasen a horario central, al menos una vez, es interesante traer una reflexión de Pierre Bourdieu “sobre la televisión”. El sociólogo francés planteaba de manera muy aguda y crítica sobre los noticieros, que en ellos “La crónica de sucesos es una especie de sucedáneo elemental, rudimentario, de la información, muy importante, porque interesa a todo el mundo, a pesar de su inanidad, pero que ocupa tiempo, un tiempo que podría emplearse para decir otra cosa. Ahora bien, ocurre que el tiempo es un producto que va extremadamente escaso en televisión. Y si se emplean unos minutos tan valiosos para decir unas cosas tan fútiles, tiene que ser porque esas cosas tan fútiles son en realidad muy importantes, en la medida en que ocultan cosas valiosas“. Lo valioso que rescatamos con “Memoria para reincidentes” es que entre el ’69 y el ’76, al frente de los descartados de estas tierras, había una vanguardia enorme de obreros fabriles, militando en todo tipo de organizaciones marxistas, guevaristas, socialistas, trotskistas, que estaban protagonizando un proceso revolucionario en Argentina. Enfrentándose a la burocracia sindical peronista, que actuaba como la policía interna del movimiento obrero para mantener el orden social. Quizás entonces no haya ninguna paradoja en que las latas que contenían esas imágenes estuvieran aun cerradas hasta que pudimos digitalizarlas. Por esta razón volver a cortar, seleccionar, e inevitablemente dejar de lado parte de esos fragmentos se convirtió en un problema ético moral para nosotros que repercutió en el largo de la película, pero que francamente “nos importa un bledo”. La falsa contraposición entre “productos audiovisuales” para TV o Cine, que ocupa ríos de tinta en nuestro medio, habla más del uso de la TV que del límite del soporte, y la historia no se escribe en 140 caracteres. Nuevo destiempo.

Un aspecto interesante que descubrimos también durante el proceso de investigación de “Memoria para reincidentes” fue la mirada simpatizante de los periodistas ante las luchas obreras. Los movileros hablan de “los compañeros obreros”, increpan a los representantes de la patronal o la justicia, y los camarógrafos filman con pasión. Por ejemplo hay un plano memorable en Zona Norte del Gran Buenos Aires, ante la toma de “astilleros Astarsa” en 1973. Este plano no está exactamente así en el film, porque no hacía al ritmo de nuestro montaje aunque puede verse en su totalidad, editado, tal cual nos dejó el cámara escrito, en esos códigos secretos que solo pueden descubrir los que trabajan con imágenes. En el plano percibimos cómo el compañero camarógrafo preparó junto a los obreros la escena. Ellos cantan a viva voz “se va acabar la burocracia sindical”, entonces la cámara recorre los rostros de los trabajadores en un travelling de primeros planos que transmiten una fuerza inabarcable, el movimiento lento se desplaza de derecha a izquierda durante varios metros hasta descubrirse como plano secuencia, y posarse en plano medio justo donde se encuentran esperando el periodista y un delegado de base. La cámara se detiene en ellos, todos callan al mismo tiempo y el periodista hace su pregunta, el joven delegado entonces se explaya para afirmar que “el triunfo del conflicto solo se debe a las bases”, porque “la burocracia sindical siempre los dejó solos”. Todo el análisis de ese plano hubiera sido una delicia para Chris Marker, pero nosotros estamos aún muy lejos de tan refinado sistema de conceptos cinematográficos.

“El campo visual es la vida; el material de construcción para el montaje es la vida; los decorados son la vida; los artistas son la vida.” decía el cineasta ruso Dziga Vertov, resumiendo un concepto que nos gusta recordar, y que creemos que vale también para la ficción.

¿Cuánto se descarta hoy, en las noticias de todos los canales, que puede estar construyendo historias fundamentales? de ahí que el trabajo de los documentalistas sea tan importante, sin el poder que tienen los medios de llegar con un móvil a cada rincón del país en tiempo real. Entre todos esos descartes actuales podemos nombrar algunos que hacen al mismo sujeto que abordamos en “Memoria para reincidentes”: nada menos que en la emblemática fábrica “Coca Cola” en Buenos Aires, ganaron la comisión interna obreros de izquierda, hace tan solo unas semanas. Al mismo tiempo los obreros de la autopartista Lear le doblaron la mano a la patronal que pretendía despidos en un conflicto que solo se conoció por la noticia de “los cortes en panamericana”.  En Volkswagen Córdoba, avanza la lucha por la reincorporación de los despedidos, y hasta el ministro de trabajo de esa provincia (representante de la burocracia del SMATA) terminó por caer por este conflicto. Un representante destacado de la lucha de la emblemática Zanon, hoy diputado en Neuquén, Raúl Godoy, recorrió varios países de la Europa en crisis estableciendo relaciones con fábricas en lucha, el ejemplo de la “toma y puesta en producción” de fabricas en Argentina los inspira. En la multinacional Kraft sigue la organización de base que enfrenta el techo y el impuesto al salario. Lo distintivo en todas estas escenas es que en todas ellas se enfrenta a la burocracia sindical, y en esa película estan “los zurdos” reincidiendo. ¿Y qué pasa con el etnocidio Qom? ¿Quien hablaba por TV cuando se inundó toda La Ciudad de La Plata?

¡Estamos hablando de cine! nos parece que hay una gran película en rodaje donde los cineastas estamos llamados a participar, y la intentamos registrar con nuestro grupo de cine Contraimagen y TVPTS. También esa perspectiva es la que llevó a que “Memoria para reincidentes” logre a la fecha más de 10.000 espectadores en funciones militantes, proyecciones que van desde cines, hasta fabricas y facultades, barrios y plazas; con más de 2000 DVD distribuidos.  Todo un capítulo de este film en proceso, un pasado que nos habla del presente y el futuro, que se enlaza con el presente, es lo que podrá verse con 40 años de retraso el jueves 6 de Junio a las 22 hs. por INCAA-TV cuando se transmita “Memoria para reincidentes”.

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Sobre la propuesta de otro guion documental

Recibimos una crítica a “Memoria para reincidentes” escrita por Guillermo Caviasca (GC), quien integra “Barricada TV” colectivo con el que compartimos el “Espacio abierto de televisoras alternativas” y tambiénDOCA (Documentalistas Argentinos). Así es que la crítica es más bienvenida si viene de compañeros con quienes peleamos en común. Además está bueno que entre los grupos de cine y TV abramos el debate sobre nuestras producciones, quizás podamos inaugurar una nueva practica.

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Antes de entrar en la polémica, también es bueno remarcar que Caviasca enmarca su crítica en una reivindicación general de nuestro documental, dice: “Contra todos los prejuicios basados en la idea de que el trosquismo partidario es dogmático cerrado en sus propias ideas y sectario, la película es muy buena, vale la pena mirarlo y aporta al conocimiento del objeto que presenta. A pesar de ello (SIC) transmite el mensaje y balance partidario (PTS) de la experiencia obrera del 69-76. Esto es lógico y no tiene por qué ser criticado siempre y cuando esté abierta la posibilidad de debate con la óptica de los realizadores. Justamente una de las principales virtudes del trabajo es que en su mismo desarrollo no oculta, sino que presenta o deja entrever elementos para otras posibles interpretaciones.” Todo el planteo se agradece, aunque la frase “a pesar de ello” indique aún un prejuicio (yo le hubiera puesto “justamente por ello”).

Sobre algo así reflexionaba Jorge Sanjines, (cineasta boliviano, Grupo Ukamau) cuando escribía “El cine revolucionario debe buscar la belleza no como objetivo sino como medio. Esta proposición implica la relación dialéctica entre belleza y propósitos, que para producir la obra eficaz debe darse correctamente. Si esa interrelación está ausente tendríamos, por ejemplo, el panfleto, que bien puede ser perfecto en su proclama pero que es esquemático y grosero en su forma. La carencia de una forma creativa coherente reduce su eficacia, aniquila la dinámica ideológica del contenido y sólo nos enseña los contornos y la superficialidad sin entregarnos ninguna esencia, ninguna humanidad, ningún amor, categorías que sólo pueden surgir por vías de la expresión sensible, capaz de penetrar en la verdad.” (“problemas de la forma y del contenido en el cine revolucionario” del libro: “Teoría y práctica de un cine junto al pueblo”). Poniendo en duda la belleza que supimos conseguir y sin desarrollar más este tema quisiera señalar que considero lo de Sanjines solo como un acercamiento posible al problema, pero este no es el debate.

El debate con Caviasca es que de “corregir en el guión” lo que él llama “confusión”, “incomprensión”, ocultamientos y problemas de nuestro documental, resultaría una película que reivindique críticamente a JTP-Montoneros y al PRT-ERP como los dos caminos en los cuales referenciarse en los 70. Nuestro crítico puede hacer su película, pero no puede pedirnos a nosotros que se la hagamos presentando su argumentación como “verdad objetiva”. Esa no es nuestra “Memoria para reincidentes”, entendiendo que se trata de hacer memoria para actuar en el presente y el futuro.

Para empezar lo mejor es ir al nudo del problema planteado. La principal diferencia de GC con el enfoque de nuestra película es su posicionamiento ante el peronismo en el movimiento obrero. Nos atribuye “confusión” justo ahí donde la película tiene un claro hilo argumental, sostenido en el testimonio directo de delegados y activistas obreros de la época que cubren un amplio arco de opiniones. Tanto ellos como las batallas obreras de las cuales partimos fueron un primer criterio de elección para mostrar lo que por ejemplo puede leerse en Pagina 12 (entre otros medios): en un plano más general, el cineasta afirma que los eligieron porque quieren rescatar “cómo la izquierda tiene peso en el movimiento obrero”. Según Gabino, “a veces, el peronismo tiene un relato en el que se muestra a la izquierda como algo externo al movimiento obrero”. Contrariamente a esta mirada, dice que “la izquierda tiene una historia nacional importante” en las luchas obreras. “En el film uno puede ver cómo las ideas marxistas, socialistas y trotskistas están y tienen peso en el movimiento.”. En otra nota se vuelve sobre esta idea “un valor que tiene Memoria para Reincidentes es que se puede “ver” literalmente la izquierdización de amplios sectores del movimiento obrero argentino, abierto a ideas guevaristas, trotskistas, socialistas. La pregunta es: ¿eso es solo “pasado”, o puede ser un “recuerdo del futuro”?

A pesar de que GC tiene la mitad de su corazón en el PRT-ERP, esta perspectiva potencialmente superadora del peronismo le parece tan obnubilante que llega a decir en su crítica que las alusiones constantes del film a JTP-Montoneros y su peso entre los trabajadores combativos sería algo “a pesar nuestro”, en vez de darse cuenta que fue justamente por esa perspectiva que decidimos “mostrar” el peso del peronismo de izquierda. Queremos que las nuevas generaciones vean que puede haber un movimiento obrero de vanguardia, con acciones combativas, violentas, antipatronales (y por todo esto muy impactante y atractivo) pero que actúe bajo una dirección estratégica no revolucionaria, como ala izquierda de un movimiento nacionalista burgués. Esto lo consideramos una promesa de derrota revolucionaria y una advertencia para el futuro. Por el contrario nuestro crítico sucumbe a la premisa fundamental de la mayoría de la izquierda de los 70: la ilusión de “radicalizar a Montoneros”.

Si en los 70 la amplia militancia juvenil que se volcó a militar en la izquierda peronista (influenciada por la revolución cubana) era expresión de una radicalización que tendía a identificar a la clase obrera con el peronismo, y a este con un movimiento de liberación nacional antiimperialista, cuatro décadas después “dudar” si Montoneros era o no una barrera de contención de los sectores radicalizados que contribuía a mantenerlos dentro del peronismo como movimiento burgués, parece muy poco serio. Si el lector cree que estamos forzando la posición de GC solo basta citarlo: la película parece ignorar que Montoneros hacia el 75 crea su partido propio y su fuerza electoral diferenciada. Y que es considerado por los sindicalistas tradicionales un enemigo de temer por su creciente prestigio entre las bases. Podrían haberse elegido otras críticas debatibles: ¿seguían siendo populistas? ¿La “identidad peronista” era una carga o una potencialidad? ¿Intervenían militarmente en forma excesiva sobre los conflictos? Pero acusarlos de seguidismo (al peronismo –aclaración mía-) es falso y tiende a confundir y generar falsa conciencia en los espectadores.

La palabra “seguidismo” nunca aparece en los testimonios, pero él no considera importante citar textualmente a los protagonistas de la película (y hasta confunde nombres). Pero cabe una pregunta a Caviasca ¿Cómo se llamaba el partido nuevo creado por Montoneros? (pista: en la película aparece un faccimil del mismo). Respuesta: “Peronismo auténtico” (luego “partido autentico” por la proscripción).¿Quiénes lo integraban?: Algunas figuras del PJ y viejos dirigentes de la resistencia peronista. ¿Cuál era el planteo?: Retomar el programa del FreJuLi subrayando la importancia de la alianza con los sectores empresarios enrolados en la CGE. Esta orientación siguió en pié cuando las movilizaciones contra el Plan Rodrigo en 1975 amenazaba la continuidad de Isabel y los trabajadores ocupaban fábricas (entre ellas metalúrgicas, cuyos propietarios se nucleaban muchos en esa entidad patronal). Para conocer este derrotero de primera mano se pueden consultar los números escaneados de “El autentico” en el sitio“Ruinas digitales”, donde también están todos los números de “El descamisado”, junto a otras publicaciones que permiten “ver y leer” literalmente las revistas de época. El sitio es de orientación peronista y sus publicaciones nos fueron cedidas, lo que agradecimos en los títulos después de sumergirnos en ellas.

GC argumenta a favor de Montoneros que era “considerado por los sindicalistas tradicionales un enemigo de temer” y en otras partes dice que sería “sorprendente” hablar de “seguidismo” al peronismo porque JTP “era la expresión de masas de Montoneros, y por lo tanto se la vinculaba sin dudas a la muerte de varios dirigentes sindicales de envergadura, entre ellos el propio Rucci, hombre clave de Perón en el pacto social.No vamos a usar acá las chicanas que el usa, no creemos que no haya leído, investigado e ignore queMontoneros enmarcaba todas sus disputas dentro de una lucha fraccional al interior del PJ y que para ellos la tarea central era acceder a la conducción política del peronismo. En vida de Perón, impulsando el “trasvasamiento generacional” (renovación de cuadros dirigentes); muerto Perón, en la disputa abierta como facción interna del peronismo. Pasando por la fantasiosa “teoría del cerco” hasta fines del 73. Montoneros jamás rompió con la idea básica de conciliación de clases que tiene el peronismo, siempre sostuvo que la burguesía nacional era un aliado necesario para un “Frente de liberación Nacional”, que debía reunir “a todos los sectores sociales dispuestos a luchar contra el capital extranjero, desde los pequeños propietarios rurales de las ligas agrarias hasta los empresarios nacionales que estén contra los monopolios, hasta los radicales, socialistas, democristianos y comunistas que efectivamente luchen por la liberación” (articulo “Resistencia peronista al avance imperialista” publicado sin firma en Evita montonera N°1 –ver pág. 15, diciembre de 1974-). Digamos que tenía una línea de “Frente Popular” policlasista con la clase obrera como “columna vertebral”. Los Montoneros de Caviasca que estarían en ruptura con el peronismo son de película de ficción.Nuestro crítico no lo ignora, por lo que podemos entender que reivindica la estrategia de “Frente popular” (o alguna cosa parecida) como propia, incluso para la actualidad ¿Por qué de eso se trata no?

Toda la crítica a “Memoria para reincidentes” se edifica dentro de esta lógica política, lo que impide que algunos señalamientos en los cuales podemos coincidir “en general”, no sean coincidencias en lo “particular”. Es el caso de los sindicatos clasistas, el Sitrac-Sitram a quién él tiende a desmerecer. Como bien indica GC nuestro documental es en grandes tramos una película “abierta”, “exponemos la situación” dando claves para descubrir variables críticas de fenómenos complejos (porque creemos que de lo que se trata es de pensar). Entiende esto y señala que en el tratamiento del clasismo cordobés “los entrevistados abren la puerta para la crítica” por nuestra manera de presentar los testimonios. Acá nuestro crítico sostiene un problema político real que no abordamos: el sectarismo de los sindicatos clasistas… pero como se verá todo depende pará qué estrategia se hace la crítica. Todo el primer capítulo de “Memoria…” está presentado narrativamente como una explosión casi ciega de fuerzas nuevas, que abre la posibilidad de influencia amplia de la izquierda en los trabajadores con mil problemas políticos. Podríamos decir que es un canto a la “espontaneidad” y la creatividad de los trabajadores que termina en la derrota de un sector de vanguardia y en un desvío de masas. Es genuino criticar si se debía “hacer balance” sobre estas experiencias. En el libro “Insurgencia obrera en la Argentina 1969-1976” (de Ruth Werner y Facundo Aguirre,un primer balance estratégico sobre los años 70 realizado por militantes del PTS, que invito a leer) en el apartado “La experiencia del clasismo cordobés” (escrito por Walter Moretti y Monica Torraz) hacen un vasto análisis del problema. Puede leerse: “los sindicatos clasistas no solo adolecían de las debilidades y de la inmadurez propia de un proceso nuevo y muy joven –al momento de su derrota sólo contaban con 16 meses de existencia-, sino que también puso en evidencia las profundas limitaciones de las organizaciones que lo influyeron política e ideológicamente, como los maoístas de VC (vanguardia comunista), entre otros.” “Pese a que una gran parte de los dirigentes e integrantes del Sitrac-Sitram se definían como independientes, fueron estas organizaciones las responsables de haberle impreso una orientación sectaria y abstencionista a la hora de influenciar y disputarle la base de los sindicatos dirigidos por la burocracia sindical y con la propia CGT Córdoba.”

Nuestra crítica a los sindicatos clasistas sobre su sectarismo va en el camino de disputar la dirección del movimiento de masas desde una perspectiva de hegemonía de clase, que parte del poder fabril. Mientras en su crítica GC señala el sectarismo para promover la unidad política con el peronismo combativo de Atilio López a quien reivindica dirigente de UTA y coautor de los programas de La Falda y Huerta Grande, dirigente de la CGT Córdoba con Tosco y Salamanca, protagonista central de las luchas cordobesas, vicegobernador de Córdoba junto a Obregón Cano, y asesinado por las AAA.” Si, lo sabemos, autor (entre otras) de estas palabras sobre el General Perón que muestran su estrategia: “Su proyecto es tan revolucionario como sensato, y nos queda a nosotros la tarea de colaborar para hacerlo posible (…) la JP debe esperar una nueva convocatoria de Perón” (diario Noticias -el diario de Montoneros, 10/05/1974) ¡En un artículo posterior al “Navarrazo”, el golpe de estado provincial apadrinado por El General en Córdoba! Entiendo que nuestro crítico no piensa que Perón vino a profundizar un proceso revolucionario, pero por su “seguidismo” al peronismo de izquierda, descarta al clasismo como germen de “poder obrero” basado en el poder fabril, rompiendo los marcos del “mundo industrial” para convertirse en “movimiento social” (para usar palabras contemporáneas).

En “Memoria…” tanto los testimonios como el archivo muestran como después de décadas, se vislumbró una posibilidad para que las ideas revolucionarias se abrieran camino a las masas. La burguesía comprendió el peligro y permitió la vuelta de Perón como desvío. El conjunto de las políticas articuladas por la clase dominante entre 1969 y 1976 tuvo el objetivo de abortar la posibilidad de que las ideas revolucionarias se hicieran fuerza material en las masas. Pero entiendo que GC es escéptico de eso, tiende a hacer una identidad clase obrera=peronismo, quizás lo considere una “particularidad nacional” inmodificable. Partiendo de esta posición se entiende que la religión no le permita pensar tácticas audaces para los sindicatos, como la posibilidad de impulsar un “Partido de Trabajadores” desde el clasismo cordobés, debate al que debía llamarse a todas las organizaciones y que en ultimas se saldaría en el programa a levantar (quién integra y quién no dicha organización). Un partido de estas características surgido desde estas experiencias, no solo hubiera permitido tener una política distinta en Córdoba, sino establecer hilos de continuidad aún en caso de que la derrota regional se diera igual.

Pero es que GC va mas allá y considera “foráneos” a los sindicatos clasistas, una bandera roja que poco tiene que ver con el sindicalismo argentino, no fue un proceso que pueda tomarse como típico”, “surgieron de forma excéntrica al resto del movimiento obrero.” Es extraño, nuestro crítico no puede ignorar que un clasismo diverso atravesó los 70 en varios puntos del país, como tampoco que el movimiento obrero no nació con Perón, ni lo que Adolfo Gilly llamó “la anomalía Argentina”, es decir la contradicción entre los cuerpos de delegados y comisiones internas con las cúpulas burocratizadas de los sindicatos. Contradicción sobre la que tienden a revelarse históricamente elementos de democracia directa cuando son librados del control de la burocracia sindical y se convierten en un campo de batalla para sembrar ideas revolucionarias. Podemos decir que la burguesía sacó esa conclusión y mientras en 1955 descabezó las cúpulas sindicales y le estalló la resistencia peronista desde las bases, en 1976 conservó las cúpulas sindicales y desapareció físicamente a las bases combativas. Pero aún así esa contradicción continúa hasta hoy, solo basta ver los procesos de Kraft, Zanon, Subte, y el resurgir de las peleas por “la democracia sindical”. Pero a GC le da miedo la división del movimiento obrero porque sino los “millones de trabajadores que son explotados en medianas, pequeñas y hasta grandes fábricas ¿cómo hacen para pelear con un sindicalismo fraccionado?”. Cabría preguntarse ¿Cómo hacen los trabajadores explotados en medianas, pequeñas y hasta grandes fábricas para pelear con un sindicalismo burocrático que actúa como policía en el Movimiento Obrero?

Desde el PTS contestamos nuestras preguntas en la teoría y en la práctica del movimiento obrero. En Zanon por ejemplo, donde la influencia de nuestra organización es reconocida, las políticas amplias de organización y frente único son ampliamente conocidas. Al tiempo que el Sindicato Ceramista se mantiene dentro de los principios del clasismo, incluyendo el cambio de estatutos del sindicato, que contiene el objetivo de terminar la “explotación del hombre por el hombre”, la vuelta al trabajo de sus dirigentes, etc. Es decir que nuestras conclusiones del clasismo no son para los blogs. Se reflejan también en la orientación de la comisión interna clasista que representa a los trabajadores de una de las multinacionales imperialistas más importantes: Kraft Foods, sumado a la influencia en fábricas y servicios en varios puntos del país, en centros neurálgicos (como el Subte). Recientemente nos propusimos profundizar este camino en la Conferencia de Trabajadores realizada en Ferro bajo la consigna “por sindicatos sin burócratas, por un partido de trabajadores sin patrones”, recomendamos a los lectores ver este VIDEO.

“Memoria para reincidentes” es la más amplia de todas las películas “sectarias” de los años 70 (risas).Podemos recordar quienes son los protagonistas y esto le puede dar al lector que no vio el film un pantallazo de las dimensiones de un relato contado “desde adentro”: Francico “Petizo Paez (dirigente de Sitrac-Sitram, militante de Vanguardia Comunista, y posteriormente PST), Gregorio Flores (dirigente de Sitrac-Sitram, independiente, luego FAS/PRT, luego PO), Susana Fiorito (independiente, colaboradora de prensa de Sitrac-Sitram y quien conservó los archivos), “Coco” Luna (delegado de Sitrac, y posteriormente en Luz y Fuerza, secretario personal de Agustín Tosco); Carlos Morelli (delegado de Astarsa, independiente que militaba en una agrupación ligada a JTP); Oscar Bonatto (delgado de “Del Carlo” militante de PST); “Pepe” Kalauz(estudiante “proletarizado”, PST, dirigente del Comité de Lucha del segundo Villazo), Oscar “Chiche” Hernandez (joven estudiante secundario en el Villazo, padre delegado y madre activista en el Villazo, familiar de desaparecidos, hoy militante del PTS); José Montes (joven militante del PST, actualmente dirigente nacional del PTS). En el archivo inédito recuperado por los troscos hablan dirigentes de JTP, como el Tano Martín Mastinú de Astarsa y hasta a la JP reivindicando su accionar, entre otros.

Aún con esta diversidad es claro que nuestro interés como militantes trotskistas también es historiar y documentar parte de la historia de nuestra corriente, cosa que hacen legítimamente quienes reivindican otras estrategias. Eso por ejemplo lo entiende Coco Blaustein (director de “Cazadores de utopias”, peronista él) quien celebró la película y dijo que para aquellos que quieran estudiar los procesos de la izquierda revolucionaria, la izquierda insurreccional, se va a convertir en un material absolutamente imprescindible…”. En nuestra carta de los realizadores y el DVD puede leerse: “Esta película no pretende ser un balance del período revolucionario del ´69 al ´76. El estudio pormenorizado de las revoluciones le cabe a la letra escrita, el cine es el terreno donde la historia transmite en todo caso su espíritu, lleno de sensaciones y sentimientos.” Y en ese marco como bien reconoce GC “la película se desarrolla a partir de las luchas concretas y no de las organizaciones que fueron dirección de las mismas”, por eso la llamamos “un película sobre el vapor”. Por esto no cabe la crítica de que “borramos al PRT”, simplemente no era el objeto de nuestra película, aunque los entrevistados dieron opiniones que están en el documental señalando un aspecto crítico real de esta organización.

En este punto GC insiste que debíamos mostrar que el PRT-ERP estaba en el movimiento obrero, cosa que la película no niega, sino que presupone. En los 70 TODAS las tendencias de la izquierda radicalizada tuvieron algún tipo de vínculo o influencia sobre los procesos más avanzados de la clase trabajadora. El problema es al servicio de qué estrategia se pone esa influencia. En realidad creo que lo que incomoda es que hacemos eje en mostrar la fuerza de la clase obrera y toda su creatividad, justamente todo lo que el PRT no se propuso desarrollar (y Montoneros menos). Esta corriente con toda su heroica fuerza de voluntad veía la organización obrera y popular como retaguardia de su organización política militar, nunca como sujeto creativo. Más allá de la alusión circunstancial de Santucho al “poder dual” en 1974, no fue desarrollado, fue un concepto secundario, accesorio, subordinado y en la práctica no fue ningún cambio en el nudo central de la política del PRT-ERP. No voy a desarrollar aquí pormenorizadamente la crítica a esta corriente que no es objeto de nuestro documental, y merece ser tratada en todo caso en un punto aparte. Pero cabe una pregunta a Caviasca ¿Cuál es su balance del PRT-ERP respecto del desarrollo de las coordinadoras interfabriles como potenciales organismos de doble poder? En Memoria está claro que ninguna corriente, ni siquiera las trotskistas como el PST se propusieron desarrollarlas en este sentido.

Celebro la polémica abierta por el compañero y Barricada TV sobre “Memoria para reincidentes”. Se entiende que los planteos directos se hacen en un marco fraternal, al igual que el suyo. Al no estar de acuerdo en el nudo fundamental de la lógica de GC, no considero correcto abordar acá problemas que toma en sus preguntas y que de alguna manera también nos hacemos nosotros para el presente. Contrariamente a cualquier “vía pacifica” al socialismo, los problemas estratégicos y “índole militar” para la revolución deben abordarse de manera directa, pero eso es parte de otro debate (ver acáacá y acá). Por lo pronto“Memoria para reincidentes” está cumpliendo con creces el objetivo inmediato que nos dimos: despertar la curiosidad y disparar debates de estrategia entre jóvenes y trabajadores, golpear en la cultura desde las ideas trotskistas con nuestro cine militante.

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Acerca de Chris Marker, artesano multimedia

En Abril de 2008 unos jóvenes se hacen integrantes de “Second life” una especie de juego-historia colectiva online que necesita un “avatar” para ser parte. Su objetivo: entrevistar al avatar Sergei Murasaki,cuyo personaje real tras el teclado es nada menos que Chris Marker(de 87 años), avatar de otro que nació con otro nombre en 1921. Las respuestas de SM desconciertan a los entrevistadores, aunque a veces parece que es Sergei el desconcertado por las preguntas que le hacen.

-¿Cómo Second Life encaja en el contexto de sus inquietudes artísticas?
SM: -Yo no creo que he tenido “inquietudes artísticas”, yo soy un artesano. (…)
-¿Nunca se ha considerado a usted mismo un cineasta?
SM: -Nun-ca.
-¿Qué etiqueta preferiría usted entonces? ¿Artesano multimedia?
SM: -Artesano sin duda. Multimedia… así, que pertenece a la jerga contemporánea. (…)
-Hoy en día, se habla del fin de las ideologías, estás diciendo adiós a las películas, Godard habla sobre la muerte del cine (…)
SM: -Malraux tenía una fórmula maravillosa, que curiosamente nadie ha asumido: “Lo que nace donde los valores mueren, no los reemplaza”. La dificultad de estos tiempos es que antes de traer nuevas ideas, habría que destruir a todos los simulacros que el siglo y su instrumento favorito de televisión, han generado para reemplazar todo lo que ha desaparecido. Es por eso que soy un apasionado de la red de nueva información, Internet, blogs, etc. Inevitablemente, hay algo de escoria, pero una nueva cultura va a nacer de ella.
E:-¿Qué de la vida real le preocupa hoy en día? ¿Y más en general?
SM: -…cuando uno se entera de alguien que hizo tres mil millones de dólares en el mercado de valores, y que a cuatro horas de distancia en avión, en Haití, hay disturbios por la comida, le da un tirón de espalda de la cruda realidad.

En 2010 aparece en la web un corto llamado December seeds (Semillas de diciembre) firmado como Chris Marker, sobre las rebeliones en Grecia y el asesinato de Alexis Grigoropoulos, a quien está dedicado. La película se difunde ampliamente y despierta polémica sobre si fue realizada por él, o por jóvenes griegos que pusieron su firma como estrategia de difusión. Por supuesto él nunca dice nada, lo importante es la lucha en Grecia, ¿qué importa quien pegó las imágenes? Treinta años atrás, en los títulos del film El fondo del aire es rojo (1977), que montó con retazos de filmaciones de procesos revolucionarios de todo el mundo, puede leerse: “Los verdaderos autores de esta película, aunque no se les ha consultado sobre el uso hecho aquí de sus documentos, son los innumerables cámaras, ingenieros de sonido, testigos y militantes, cuyo trabajo se opone sin pausa al del Poder, y que no se borrarán de nuestra memoria”.

Chris Marker trabajaba y reflexionaba sobre las plataformas más avanzadas de su época, porque su lógica de trabajo se había adelantado a ellas. El domingo 29 de julio, a los 91 años, falleció en Francia, tras una vida de producciones audiovisuales de todo tipo, en la cual ayudó a todos los que pudo a hacer filmes de izquierda, cuestionando el mundo y el capitalismo.

A comienzos de los ‘70 unos cineastas chilenos que hacían sus primeras armas le escriben a él (“cineasta” reconocido que había estado de paso por el país junto a Costa-Gavras) para ver si los apoya en la filmación de un documental sobre la revolución chilena. Patricio Guzmán, uno de los jóvenes realizadores, contará más tarde que en realidad creían que no recibirían respuesta. La respuesta vino rápido y concreta, en formato de latas de 16 mm. Guzmán admite que muchas veces mientras filmaban sentían no solo el impulso de la revolución, sino el compromiso con Marker y su aliento, a quien “no querían fallar”. El film se terminará de realizar años mas tarde en el exilio y se conocerá como La Batalla de Chile.

Las tres “anécdotas” del principio permiten entrever de quién estamos hablando. Su práctica cuestiona la institución del “artista” y “el cineasta” en el capitalismo, las definiciones sobre sí mismo atacan la lógica del “artista consagrado”. Acusado de “inclinación al misterio” responde: “Al parecer, si no estás en la televisión todo el tiempo, entonces tienes una inclinación por el misterio. Vamos a dejar las cosas así”. Se podría decir que ahí donde el mercado quiere imponer competencia en la producción, su lógica de la realización audiovisual imponía la más desinteresada colaboración. Donde el mercado empuja a la defensa de la “propiedad intelectual” de las imágenes, el veía un bien social producido colectivamente, del cual los realizadores debían tomar lo necesario para crear sus contenidos en la mesa de montaje.

Si buscan en la web van a encontrar cientos de biografías y reseñas, hipervínculos que van a ir creciendo con el tiempo. No es el objetivo de esta nota hacer una historia sumaria de sus realizaciones, sino llamar la atención a las nuevas generaciones militantes sobre su obra, para que se busque, se vea y se difunda.

Desde sus primeras películas su cine fue creciendo. Apuntó a los principales conflictos de la historia del SXX. En 1953, uno de sus primeros documentales Las estatuas también mueren, denuncia el colonialismo francés en Africa y es censurado; también colabora en el destacado documental de Alain Resnais Noche y niebla, uno de los más importantes documentos de condena al nazismo (Marker había sido también miembro de la resistencia contra los nazis). En busca de las huellas que deja la revolución por el mundo viaja y filma películas en China, Rusia y Cuba. Incursiona en la ficción con La jeteé un corto que aporta un lenguaje propio, fotomontaje de una historia futurista que alcanza un fuerte reconocimiento internacional.

En los años ´50 integra el grupo “La orilla izquierda” junto a Alain Resnais, Agnes Varda y otros cineasta amigos. Desde este espacio van reflexionar sobre el cine y el lenguaje, y sobre su relación con el mundo social y político.

En los años ´60, Marker participa de múltiples experiencias colectivas de cine político. En 1967 es uno de los impulsores del film colectivo Lejos de Vietnam, película compuesta por distintos cortometrajes de destacados cineastas que se unen para condenar la agresión imperialista. Ese mismo año conoce al cineasta ruso Alexander Medvekine, y del encuentro surge la iniciativa de nombrar “Grupos Medvedkine” a los colectivos de cine político que por su impulso comenzarán a filmar los conflictos obreros más importantes, antes, durante y después de los sucesos del Mayo del ´68. La experiencia de Medvedkine (que fue parte del Ejército Rojo), y que tras la revolución impulsó el “Cinetren” recorriendo el amplio territorio soviético, retratando la vida de obreros y campesinos con quienes elaboraba conjuntamente cada película, inspiró la práctica de los jóvenes franceses. Los grupos impulsados por Marker estaban constituídos por jóvenes cineastas junto a obreros de distintas fábricas. Sus documentales se difundían por canales alternativos y generaban debates, permitieron ver ese mundo obrero ocultado por la mayoría del cine.

En 1977 realiza El fondo del aire es rojo. Un trabajo excepcional de montaje con archivos históricos que transmite la fuerza y las contradicciones de las rebeliones del ´68, su mirada amplía la del espectador y permite descubrir nuevas relaciones de los hechos, problemas que no habían sido expuestos anteriormente. Esta película muestra las luchas obreras y estudiantiles en Francia boicoteadas por el Partido Comunista. El internacionalismo y el impacto ante la muerte del Che, mientras Mario Monje, dirigente del PC Boliviano, explica fríamente por qué nunca lo apoyaron. El archivo de los tanques invadiendo Praga en el ´69 se combina con Fidel Castro intentando explicar con múltiples vueltas el porqué es necesario apoyar “de una forma u otra” estas acciones soviéticas. Y al mismo Fidel planteando la necesidad de la “institucionalización” de la revolución, que Marker asocia críticamente a la “estalinización” del régimen con la imagen de un congreso del PC cubano asumiendo toda la fanfarria burocrática de la URSS.

La crítica al stalinismo vuelve con fuerza también en El último bolchevique (1993). Esta película sobre la vida de Alexander Medvekine recorre las contradicciones, las persecuciones y la censura sufrida por los más importantes cineastas soviéticos. Contrapone el impulso creativo de la Revolución Rusa con las cadenas y castigos del realismo socialista impulsado por Stalin. Esta película realizada en 1993, termina con imágenes de la caída del muro de Berlín, pero sus reflexiones, muy lejos de aceptar la reacción ideológica de aquel momento sobre el “fin de las ideologías”, ponen la esperanza en que nuevas generaciones aporten al cine desde el punto de vista de estos “últimos bolcheviques”.

Chris Marker no le gustaba salir públicamente, se mostraba por lo que hacía. Agnes Varda, su amiga, en sus memorias filmadas lo entrevistó apareciendo como el dibujo de un gato y la voz de una extraña máquina para representarlo. A pesar del gran reconocimiento del mundo del cine, sus películas nunca fueron difundidas masivamente. En el 40 aniversario del Mayo Francés, desde Contraimagen, nos contactamos con Iskra, su productora, y realizamos una co-edición con los cortos del grupo Medvedkine subtitulados por nosotros al español y los distribuimos para su venta en kioskos de diarios, un pequeño aporte para difundir su obra inédita en Latinoamérica. Son hermosos cortos de agitación, de denuncia, urgentes. A nosotros, militantes de la izquierda trotskista nos resulta de gran interés su obra sobre revoluciones y trabajadores, el recorrido interesado de este artículo navega por algunos de esos trabajos, pero lejos estamos de llamar a reducir su obra a aquellas que tratan ese tema. Sus films como San Soleil (1983) van más allá del documental, ensayo, montaje, ficción, filosofía, explora la memoria. En 1997 dirige Level 5 indagando la tecnología digital, mas tarde llegó a explorar la creación audiovisual a través de nuevos formatos de CD y DVD interactivos, como Inmemory, y aún así seguimos nombrando una parte de sus trabajos.

Por montaje nos viene a la cabeza la reflexión de Vertov (el cineasta soviético que pensó los dispositivos interactivos antes de que existieran): “El campo visual es la vida; el material de construcción para el montaje es la vida; los decorados son la vida; los artistas son la vida.” Y más adelante, tomando en cuenta una discusión donde se le acusaba de no ser accesible a las masas él se preguntaba: “Admitiendo siquiera que algunos de nuestros trabajos sean difíciles de comprender, ¿debe deducirse de esto que ya no debemos hacer el menor trabajo serio, la menor investigación? Si las masas necesitan fáciles folletos de agitación, ¿debe deducirse de esto que no tienen nada que hacer con los artículos serios de Engels y Lenin? Quizá tengan hoy entre ustedes a un Lenin del cinematógrafo y no le dejan trabajar bajo pretexto de que los productos de su actividad son nuevos e incomprensibles…”. Murió Chris Marker, su obra abarca desde el folletero agitador hasta el filósofo profundo de la memoria, pasando por el joven explorador de las nuevas tecnologías, se fue uno de los mejores cineastas del Siglo XXI.

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Artículo publicado en:

Qu’ils reposent en revolte (que descansen en rebelion)

“Figuras de guerra” o mejor el titulo en francés “Qu’ils reposent en révolte”, algo así como “Que descansen en rebelión”. Si no la vieron no pierdan el tiempo, vayan al Centro Cultural San Martín (sala Lugones, de Buenos Aires).

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No hay palabras-imágenes que permitan describir en pocas lineas lo que es la película. Dura mas de dos horas y media, pero no es larga ¿que importa ese tiempo sentado cómodamente en la butaca de espectador, comparado al tiempo infinito de dolor y tortura al que “Europa” somete a los habitantes de sus “patios traseros”?. Hay un error en lo que la critica llama “poesía” en este film, o lo que otros dijeron: que la unión entre “forma y el contenido” nunca estuvieron mejor en una película.  La forma no es la ropa del contenido. En realidad “la forma” de un film es el método que se define para acercarse a la realidad y descubrir una verdad, por eso cada documental encarado con curiosidad verdadera debe fundar su propio método. El método de Sylvain George, su director, te deja tan adentro del sacrificio brutal de los inmigrantes para buscar una salida, saltando desde la ultima trinchera de la vida, que al mismo tiempo te demuestra que ni por las tapas sentiste alguna vez algo parecido. Y no vas a poder mas que intuirlo. El capitalismo destruyendo las vidas de miles, y miles, y miles, y miles, y miles, como si nada, triturando con inercia, con la misma brutalidad burocrática del Holocausto, en masa. La masacre de los posibles individuales. Quizás ninguno de sus protagonistas este hoy con vida. Es casi seguro. Uno de ellos dice “estamos ni del todo vivos ni muertos, ni acá ni allá, ni humanos ni animales, a la mitad”. Si no la pudieron ver, veanla. Si no pueden ir a verla, consiganla. Si no tienen tiempo, háganselo. ¡Muerte al capitalismo en todo el mundo!

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“Aporta a la actualidad un pantallazo, no del pasado sino del futuro”

Termina la primera semana del lanzamiento de la película de Contraimagen con una gran repercusión. El estreno fue reflejado como novedad por la prensa, la TV y sitios de Cine. El público llenó la sala ansioso por participar del viaje. Todo el arco ideológico y político de “los medios” debió dar cuenta de que valiosas imágenes de los combates más agudos de la clase obrera en los 70 llegaron, con 40 años de retraso, al cine nacional. Quizás una de las respuesta a esta repercusión inicial (que queremos que sea solo un punto de partida) haya que buscarla en una conocida expresión del cineasta Jean–Luc Godard (1969): “No (es) una imagen justa, sino justo una imagen” la que trajo la novedad.

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Si bien otras películas valiosas habían mostrado batallas de la clase obrera en los 70, esta es la primera que propone como “idea totalizante” la centralidad de la clase obrera en el proceso revolucionario del 69 al 76 en Argentina. Y la afirma impulsivamente reuniendo en sus casi dos horas de duración una gran cantidad de archivo fílmico y fotográfico que ahora puede verse por primera vez.

“En ese compendio histórico, la película aporta un punto de vista original sobre esos años convulsionados mientras cuenta la historia de quienes influyeron e intervinieron en los fenómenos de masas más emblemáticos protagonizados por la clase obrera argentina.” (TELAM). “El mayor logro es el de indagar en una época desde un lugar diferente” (EscribiendoCine). Con un “valioso material de archivo” (Vision 7). Que trae “Inusuales imágenes del país de 1969 a 1975” (Ambito financiero). Haciendo “Eje en grandes combates de la clase obrera que fueron decisivos” (Página/12). Un “Friso histórico” con “una mirada dramática, épica, que a la vez invita a observar paralelos entre el pasado y el presente.” (La Prensa). “Un film que desde su título intenta aportar datos sobre el movimiento obrero de los sindicatos clasistas que se oponían a la burocracia sindical de los dirigentes peronistas de la primera hora. La oposición al Rodrigazo y el comienzo de la triple A. Película sin dudas militante, con hallazgos e investigación.” (TN).

También Godard decía en una nota de 1969: “Los obreros hablan mucho entre sí, pero ¿dónde están sus palabras? Ni en los diarios, ni en las películas, están las palabras de las gentes que constituyen el 80% de la humanidad. Hay que forzar a la minoría que tiene la palabra, a cederla al 80%, hacer que la palabra de la mayoría pueda expresarse. Por eso no quiero pertenecer a la minoría que habla, y habla todo el tiempo, o a la que hace cine, sino que quiero que mi lenguaje exprese ese 80%. Y es por eso que no quiero hacer cine con gente del cine, sino con gentes que componen la gran mayoría.” Con esa misma idea llevamos adelante la investigación y el rodaje para esta película, enfrentada al “ejercicio de la memoria” institucionalizada y sesgada de todo impulso revolucionario que se hace desde el Estado y el gobierno kirchnerista.

Memoria para reincidentes “tiene una lectura paralela al hecho cinematográfico y tiene que ver con la coyuntura política que vive el país. Es una gran coincidencia en días en los que Moyano ya no es el aliado incondicional del gobierno, el estreno de un documental cuya realización fue inspirada por la protesta de los trabajadores de Kraft y que pone sobre la mesa de juego la militancia activa contra la burocracia sindical“… “así como el valor de archivo que se le puede atribuir a un documental bien realizado como este, también funciona como ejemplo de métodos para aquellos trabajadores que hoy están en una situación parecida y están pensando en tomar cartas en el asunto.“ (Iván Steinhardt. Crítico de Cine. “A sala llena”).

“Si pudo pasar antes, puede pasar otra vez” señalaba un espectador entusiasmado (viejo militante de la coordinadora de La Plata, Berisso y Ensenada) refiriéndose a la influencia de la izquierda en la clase obrera. “Aporta a la actualidad un pantallazo, no del pasado sino del futuro” (EscribiendoCine). Ya que en lo fundamental la película permite ver como actúan el Estado, la burocracia sindical y los partidos patronales en momentos agudos donde no pueden “controlar” al movimiento obrero. “Memoria para reincidentes” plantea problemas de difícil resolución para los revolucionarios al construir “Un cuadro que genera preguntas cuyas respuestas deberá buscarlas el propio receptor del mensaje en las conclusiones que el mismo saque luego de haber visto la obra completa.” (EscribiendoCine). Pero en realidad el arco de respuestas no es libre.

“Propone una mirada cinematográfica y política desde el troskismo argentino sobre las luchas obreras en los 70” (TELAM – Página/12). “De gran valor para todos aquellos que estudian la historia de la izquierda (y más específicamente del trotskismo) en la Argentina.” (La Nación). Es así como lo lee David “Coco” Blaustein, cineasta, cuando dice: “Hicieron este fantástico documental que se llama “Memoria para reincidentes” (…) Una película con una interpretación política determinada”, “para aquellos que les interese el cine documental, para aquellos que quieran ver cine con material de archivo, para quienes quieran ver y estudiar los procesos de la izquierda revolucionaria, la izquierda insurreccional, se va a convertir en un material absolutamente imprescindible…” “Una película no apta para talibanes” (refiriéndose a la militancia kirchnerista).

Es por eso que nuestro compañero José Montes, dirigente nacional del PTS establece en la película el puente que nosotros queremos destacar entre “la memoria” y “los reincidentes”: “Yo creo que la importancia que tiene rever la historia, y sobre todo las gestas más heroicas que llevó adelante la clase obrera argentina… de ahí tenemos que sacar las enseñanzas, es decir cuáles son los errores que cometimos, qué es lo que nos faltó. Porque me parece que para toda una camada de jóvenes que empiezan a ver con otros ojos la militancia, pueden sacar las lecciones de cuáles son los errores que se cometieron en el pasado y cuáles son las debilidades que tuvimos para avanzar a disputarles el poder a los capitalistas. La burguesía y el imperialismo tienen su comando centralizado que piensa las 24 hs. cómo nos joden a los trabajadores. A nosotros nos falta ese comando… y yo creo que es una falta que hasta el día de hoy tiene nuestra clase. Energías y disposición a la lucha no le falta”

Un golpe al corazón del espectador puede ayudar mucho a la política revolucionaria. La tarea de cada uno de nosotros como militantes es pensar junto a nuevos compañeros cuál es el programa, las tácticas y la estrategia para construir hoy ese partido revolucionario que necesitamos. Eso excede sin más el acotado discurso de esta película, que transporta al espectador a sentir el pulso y el espíritu de una época que vuelve para la polémica.

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