Consideraciones abstractas sobre problemas concretos [diferentes significados de la agitación y propaganda leninista]

Lo que sigue es un borrador, en todo caso una guía de trabajo llena de largas notas al pié, que quizás sean mas interesantes que el desarrollo propuesto. Es difícil superar las hojas de notas buscando la definición a un concepto mutante, de los que hay muchos en el marxismo. Ese concepto es el de “agitación y propaganda” leninista, que ya había abordado >>aquí<<. Venía intentando profundizar esa idea y leí >>este gran artículo<< de Fredy Lizarrague y Jonatan Ros sobre el Paro del 10A y la construcción de un partido leninista, lo que me decidió a darle forma en los últimos días.

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Creo que el concepto de “agitación y propaganda”[1] es importante no solo por la posibilidad, sino por la necesidad de sostener un “discurso de masas” (agitación) desde el PTS, por la ubicación conquistada junto al Frente de Izquierda para la construcción de un partido revolucionario, como venimos haciendo por ejemplo con la campaña nacional por la absolución de los petroleros de Las Heras (“discurso de masas” o “agitación” que no sea tan democratizante como poner un candidato presidencial “en carrera”). Mientras que la misma “propaganda” adquiere para nosotros otra escala, objetivos y formas antes no explorados.

Lo que subyace a mi anterior articulo en este blog sobre esto, es el hecho de que intentando profundizar el estudio de los problemas de la comunicación de masas de una organización revolucionaria, sucedió que desde cualquier punto que intentara profundizar, me encontraba de lleno con la acción política, alejándome de la lógica de “los medios de comunicación” como se entienden en la actualidad para la formación de partidos políticos. La “agitación” por la acción, o la “propaganda” ligada a la experiencia que ahí planteaba creo que es el punto de partida para entender uno de sus significados leninistas (que se desprenden de las lecciones estratégicas de la III internacional revolucionaria), a mi entender el fundamental para poder encarar como es necesario sus otros usos. El mismo concepto tiene cierta movilidad y evolución en el bolchevismo y no refiere siempre a lo mismo, aunque estoy seguro que en su acepción positiva jamás se refiere al mero “discurso” ni a “difundir ideas” o “realizar campañas” desde afuera sobre la clase obrera y las demás clases oprimidas, sino que refiere a una relación estrecha entre “experiencia y conciencia” desde adentro de la clase obrera, y hay que considerarlo también parte constitutiva e indisoluble de la táctica del “frente único”.

En su acepción negativa, que está señalada en el artículo de FL y JR[2], refiere a la crítica del plano meramente discursivo y estéril de una “secta comunista”, lo que al decir de Trotsky sería además una concepción “idealista”, como plantea en la “Respuesta al camarada Gorter“. En este discurso al C.E. de la Internacional Comunista en 1920, ataca al grupo de Holanda quienes pretendían para él “formar un grupo escogido de agitadores, propagandistas, escritores que, sin rebajarse a acciones tan vulgares como la participación en las elecciones o en el movimiento sindical, educarían a las masas mediante discursos y artículos impecables, hasta el momento en que estas masa pudieran llevar a cabo la revolución comunista…” Trotsky enmarcaba esta concepción dentro de La propaganda entendida de forma completamente idealista, en el sentido de los divulgadores racionalistas del siglo dieciocho”[3].

y le opone a esto la agitación ligada a “un partido de combate”. Creo que esa idea desarrollada en la polémica contra este grupo del “ala izquierdista” que ni siquiera quería presentarse a elecciones, es útil aún hoy en Argentina, donde el espejismo del parlamento brilla en los ojos de algunas organizaciones que pretenden fundar movimientos socialistas desde los sillones.

Antes de continuar el desarrollo que espero sea poco engorroso, quiero señalar que considero lícito plantearse que en la teoría y práctica de la III internacional revolucionaria, también en la táctica de frente único, con la “agitación y propaganda” como parte constitutiva, subyace una teoría y práctica materialista de la transmisión de ideas, donde solo “el combate” permite abrir la puerta de la escuela y donde la política manda. La constante apelación a la idea de “educación” de la vanguardia obrera y las masas que leemos en los textos estaría incorporada a esta lógica. No hay que abrazar la idea de un “partido educador” para pensar esto, ni caer en la lógica de un “partido de masas” con largos tiempos reformistas de desarrollo. Los ritmos de esa “transmisión” están dados por la lucha de clases con sus triunfos y derrotas, donde “el tiempo” se altera, y si se avanza sus niveles abarcan desde la introducción del marxismo y su programa en la clase obrera expresado en la organización de un partido de vanguardia; a niveles más amplios como popularizar aspectos del programa revolucionario y lograr la transmisión de “fragmentos” de ideas marxistas en amplias capas avanzadas de trabajadores, la intelectualidad y el arte; y podría abarcar como subproducto (de grandes combates) que sectores de masas adquieran sensibilidades que señalen en un sentido anticapitalista, aunque seguramente más cercanas al mito que a lo racional.

La tendencia a unir “discurso” y practica en un mismo acto, lo cual si “el discurso” es comunista  llevará inevitablemente a la batalla, es parte del bolchevismo. Incluso la separación entre discurso y practica, y “el temor al combate” terminaría por debilitar el contenido comunista de la propaganda y la agitación, como se plantea en las “tesis sobre la táctica” [4]. De ahí surge la idea de la “agitación por acciones” o “la propaganda por hechos” que es citada directamente, por ejemplo, para definir los “métodos de agitación y propaganda” entre las mujeres, dándole distinto contenido para el Estado Obrero, que para “los países capitalistas” obviamente, pero con la misma matriz lógica[5]. Este uso del concepto se puede encontrar planteado en distintos textos de los cuatro primeros congresos de la III internacional. Es la misma base por la cual leer el apartado “agitación y propaganda” de las Tesis sobre la estructura, los métodos y la acción de los partidos comunistas” (1921) es adentrarse en toda una práctica de estructuración donde se podría decir que la clave parte casi de la acción hombre a hombre, como si se tratara de la infantería luchando cuerpo a cuerpo en el campo de batalla[6].

Pero esta tendencia a unir discurso y practica en un mismo acto, o que las “acciones sean arma de agitación y propaganda” no deja de lado que entre la acción y la conciencia media siempre el tiempo. Y que la agitación (en el sentido más discursivo del término) es necesaria en la preparación de los objetivos del combate, como incluso posteriormente en la explicación del triunfo o las derrotas. Y sobre todo la “agitación y propaganda” es el método por el cual las acciones se hacen conscientes a los trabajadores como parte de un plan estratégico general, conclusión que nunca surge de la realidad misma, ni del combate. Si la “agitación” discursiva no “explica” la acción, esta podría no servir al plan general, y por lo tanto a la transmisión de las ideas comunistas. Esta idea creo que también se expresa en el leninismo, por ejemplo en un texto inconcluso de Lenin llamado “confusión entre pedagogía y política” que data de 1905. En él señala la necesidad constante de “ir a las masas” y elevar su conciencia para volverla “fuerza activa” pero señala que: “Como ya hemos dicho, esta labor es necesaria siempre: después de cada derrota se puede y se debe recordar esta labor y hay que remarcarla, pues la debilidad en este sentido es siempre una de las causas de la derrota del proletariado. Después de cada victoria, también es preciso recordarla siempre y subrayar su importancia, pues de otro modo la victoria será aparente, sus frutos no serán seguros, su significado real desde el punto de vista de toda la gran lucha por nuestro objetivo final será insignificante y hasta podría resultar negativo (a saber, en el caso de que una victoria parcial debilite nuestro espíritu de vigilancia, atenúe la desconfianza hacia los aliados inseguros y permita dejar pasar el momento de asestar nuevos y más fuertes golpes al enemigo).”

Esta idea despierta varias reflexiones. Refuerza para mí el hecho de que “la agitación y propaganda” independiente es parte constitutiva de la táctica de Frente Único, en todos los “usos” del término, sobre todo si hay victorias parciales.

También cabe pensar que aunque la realidad en momentos revolucionarios tiende a explicar nuestro programa, nunca los aspectos parciales del programa explicados o aplicados en la realidad llevan a “explicar” la estrategia. Acá cabe otra reflexión, que se liga al anterior post en este blog sobre este tema donde tomaba el ejemplo de Zanon y lo que implicaba como “pedagogía” del programa. Zanon ocupa el lugar que ocupa en el imaginario de la vanguardia de izquierda en Argentina por los hechos, pero también es un codeterminante de esto “la explicación” agitativa del PTS y sus dirigentes obreros de lo que Zanon fue y es, en el sentido más “discursivo” del término.

Cabe plantearse también que el problema de la superación de la “doble conciencia” de la clase obrera en Argentina que fue parte de un debate en “Ideas de izquierda” llama a pensar en esta lógica propuesta por Lenin. Si tomando la cuestión de la “doble conciencia” en la historia de la clase obrera argentina, esta no sería solamente un mero “economicismo”, sino la yuxtaposición de una relación más o menos “orgánica” con la izquierda en el terreno de la lucha de clases (económica en primera instancia pero que incluye rápidamente la relación con burocracia sindical, la patronal, la policía, el ministerio de trabajo y el gobierno) y una posición de seguir prestando apoyo a partidos patronales como el peronismo en el terreno político. La agitación cobra especial importancia, porque grandes combates sindicales no van a ser vistos como parte de un “plan comunista”, aunque la existencia del Frente de Izquierda permita achicar esta brecha política. Por eso tanto “la agitación y propaganda” política del PTS en todos sus niveles y a través de todos sus medios de comunicación[7], como la utilización de sus bancadas parlamentarias en este sentido se vuelven clave.

Por último cabría señalar un significado más de la “agitación” que, apoyado sobre los usos anteriores, comprendería un “discurso de masas” (agitación) que no estaría directamente ligado “al combate”, ni limitado a los sectores avanzados de la clase obrera. En este sentido, como siempre lo primero es el contenido revolucionario del programa y las consignas para hacer “agitación y propaganda”. Pero caben las siguientes preguntas a responder: ¿Es exactamente lo mismo el “programa revolucionario” que el “discurso de masas” (agitación) de una organización, o son una dualidad que se puede permitir entrar en discordancia aparente? ¿Puede pensarse entonces la “agitación” de masas con el objetivo de abonar el camino para la puesta en práctica del programa revolucionario, aún en momentos de revolución? Para adelantar una opinión, creo que aún en tiempos revolucionarios cuando las masas tienden a un programa rojo e incluso lo aplican, el “discurso de masas” (agitación) de un partido revolucionario no debería pensarse exactamente como lo mismo que “el programa” de ese partido (aunque eso se busque siempre), porque en aquel aspecto quizás lo que se pone en primer plano es “la formación de hegemonía”[8]. Es decir, creo que a este nivel la “agitación de masas” se debería pensar desde la articulación de un discurso que permita a la clase obrera conquistar la “jefatura” de los demás sectores oprimidos de la sociedad, “discurso” que en la lógica bolchevique siempre está ligado a la acción, con objetivos específicos en cada situación concreta, como así también para lograr el momento definitorio de la toma del poder.

Este caminar por diferentes significados de la agitación y propaganda (espero que sin resbalarme mucho) quizás sirva para pensar problemas concretos que voy a intentar abordar mas adelante.

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NOTAS:


[1] Utilizo acá la formulación básica para la distinción entre “agitación y propaganda” de la cual sería autor Plejanov en un folleto llamada Las tareas de los socialistas en la lucha contra el hambre en Rusia y fue citada en una polémica del “Que Hacer” de Lenin: “El propagandista comunica muchas ideas a una sola o a varias personas, mientras que el agitador comunica una sola idea o un pequeño número de ideas, pero, en cambio, a toda una multitud” // Dicha distinción es evidente que solo puede ser un punto de partida correcto pero muy general.


[2] En el artículo se cita la III internacional: “Desde el primer momento de su fundación, la Internacional Comunista se planteó como objetivo, claramente y sin equívocos, no la formación de pequeñas sectas comunistas que intentasen ejercer su influencia sobre las masas obreras únicamente mediante la agitación y la propaganda, sino la participación en la lucha de las masas obreras, guiando esta lucha en el sentido comunista y constituyendo en el proceso del combate grandes partidos comunistas revolucionarios”.


[3] Discurso al C.E. de la Internacional Comunista en 1920 / La cita completa a la que me refiero plantea: “¿Qué opina pues Gorter? ¿Qué es lo que quiere? Propaganda. En realidad todo su método se reduce a esto. “La revolución”, dice, “no depende de las necesidades y de las condiciones económicas, sino de la conciencia de las masas; y esta se forma mediante la propaganda”. La propaganda entendida de forma completamente idealista, en el sentido de los divulgadores racionalistas del siglo dieciocho. ¿Si la revolución no depende de las condiciones de existencia de las masas, o al menos más de la propaganda que de esas condiciones, por qué no la habéis hecho en Holanda? En realidad lo que queréis es sustituir un método eficaz para el desarrollo de la Internacional por la propaganda y la selección de trabajadores aislados. Queréis una Internacional pura. No sé de qué Internacional de “puros” se puede tratar, pero vuestra propia experiencia holandesa os tendría que haber enseñado que con esta forma de actuar se producen graves desacuerdos en la organización mejor seleccionada.
El idealismo del camarada Gorter le hace caer en una contradicción tras otra. Empieza por la propaganda, que para él comprende toda la educación de las masas, y afirma acto seguido que las revoluciones se llevan a cabo con hechos, no con palabras. Una afirmación necesaria para la actividad antiparlamentaria. Es poco edificante que el camarada Gorter tenga que pronunciar un discurso de hora y media para probarnos que las revoluciones se hacen con hechos y no con palabras. Sin embargo le oímos afirmar anteriormente que las masas pueden ser preparadas por la propaganda, es decir por los discursos. El hecho de que Gorter quiera formar un grupo escogido de agitadores, propagandistas, escritores que, sin rebajarse a acciones tan vulgares como la participación en las elecciones o en el movimiento sindical, educarían a las masas mediante discursos y artículos impecables, hasta el momento en que estas masa pudieran llevar a cabo la revolución comunista, lo repito, muestra que sus ideas están profundamente penetradas de un espíritu individualista.” (Versión en español / Versión en inglés)


[4] Tercer Congreso de la III Internacional / “Tesis sobre la táctica” (Redactadas por Rádek, presentadas por la delegación rusa) / 4. “la situación en el seno de la internacional comunista”:  “Así como en otros países la tarea de los partidos comunistas convertidos en partidos de masas reside en gran medida en tomar la iniciativa de las acciones de masas, en Inglaterra la tarea del Partido comunista consiste ante todo, sobre la base de las acciones de masas que se desarrollan en la realidad, en demostrar con su propio ejemplo y en probar que los comunistas son capaces de expresar con precisión y coraje los intereses, las necesidades y los sentimientos de esas masas.

Los partidos comunistas de masas de Europa central y occidental se hallan en plena formación de sus métodos de agitación y de propaganda revolucionaria, en plena formación de los métodos de organización que corresponden a su carácter combativo, en plena transición de la propaganda y de la agitación comunistas a la acción. Ese proceso es obstaculizado por el hecho de que en muchos países la entrada de los obreros convertidos en revolucionarios en el campo del comunismo se realizó bajo la dirección de jefes que aún no superaron sus tendencias centristas y que no están en condiciones de llevar a cabo una eficaz agitación y propaganda comunista en el pueblo, que temen además a esta propaganda porque saben que conduciría a los partidos a combates revolucionarios.

Esas tendencias centristas provocaron en Italia la escisión del partido. Los jefes del partido y de los sindicatos agrupados alrededor de Serrati, en lugar de transformar los movimientos espontáneos de las masas obreras y su creciente actividad en una lucha consciente por el poder, lucha para la cual la situación estaba madura en Italia, dejaron que esos movimientos se diluyeran. El comunismo no era para ellos un medio de agitar y de concentrar a las masas obreras para el combate. Y como temían el combate, debieron debilitar la propaganda y la agitación comunistas y conducirlas a las aguas centristas. Reforzaron de ese modo la influencia de los reformistas como Turatti y Treves en el partido y como Aragona en los sindicatos. Como no se distinguían de los reformistas ni por la palabra ni por los actos, tampoco quisieron separarse de ellos. Prefirieron separarse de los comunistas. La política de la tendencia Serrati, al fortalecer por una parte la influencia de los reformistas, creó además el doble peligro de fortalecer a los anarquistas y a los sindicalistas y de engendrar tendencias anti parlamentarias, izquierdistas únicamente de palabra, en el propio partido.”


[5] Tercer Congreso de la III Internacional  / “Tesis para la propaganda entre las mujeres” / “Métodos de agitación y de propaganda”:  “Para realizar la misión fundamental de las secciones, es decir la educación comunista de las grandes masas femeninas del proletariado y el fortalecimiento de los cuadros de los campeones del comunismo, es indispensable que todos los partidos comunistas de Oriente y de Occidente asimilen el principio fundamental del trabajo con las mujeres, que es el siguiente: “agitación y propaganda por medio de hechos”.

Agitación por medio de hechos quiere decir ante todo acción para despertar la iniciativa de la obrera, para destruir su falta de confianza en sus propias fuerzas y, movilizándolas en el trabajo práctico en el dominio de la organización y de la lucha, para enseñarle a comprender por medio de la realidad que toda conquista del partido comunista, toda acción contra la explotación capitalista, es un progreso que alivia la situación de la mujer. “De la práctica a la acción, al reconocimiento del ideal del comunismo y de sus principios teóricos”, ese es el método con el cual los partidos comunistas y sus secciones femeninas deberán abordar a las obreras. (…) La propaganda de la idea comunista mediante los hechos consiste, en la Rusia de los Soviets, en introducir a la obrera, la campesina, el ama de casa y la empleada en todas las organizaciones sovietistas, comenzando por el ejército y la milicia y terminando por todas las instituciones que tienden a la liberación de la mujer: alimentación pública, educación social, protección de la maternidad, etc. Una tarea particularmente importante es la restauración  económica en todas sus formas, a la que es preciso atraer a la obrera.

La propaganda por medio de los hechos en los países capitalistas tenderá ante todo a movilizar a la obrera en las huelgas, en las manifestaciones y en la insurrección en todas sus formas, para que templen y eleven la voluntad y la conciencia revolucionarias en el trabajo político, en el trabajo ilegal (particularmente en los servicios de enlace), en la organización de los sábados y domingos comunistas, mediante los cuales las obreras simpatizantes, las empleadas, aprenderán a ser útiles al partido con su trabajo voluntario. El principio de la participación de las mujeres en todas las campañas políticas, económicas o morales emprendidas por el partido comunista sirve también al objetivo de la propaganda por medio de los hechos.


[6] Una cita como ejemplo, del apartado “agitación y propaganda”: “21. Las formas principales de propaganda y de agitación comunistas son: entrevistas personales verbales, participación en los combates de los movimientos obreros sindicales y políticos, acción ejercida por la prensa y la literatura del partido. Cada miembro de un partido legal o ilegal debe, de una forma u otra, participar regularmente en esta actividad. La propaganda personal verbal debe ser llevada a cabo en primer lugar a modo de agitación casa por casa, organizada sistemáticamente y confiada a grupos constituidos especialmente con ese objeto. Ni una sola casa, situada en la esfera de influencia de la organización local del partido, debe quedar al margen de esta agitación. En las ciudades más importantes, una agitación callejera, especialmente organizada mediante carteles y volantes, puede lograr buenos resultados. Además, en las fábricas y los talleres es necesario organizar una agitación personal regular, llevada a cabo por las células o fracciones de partido y acompañada de distribución de literatura.

En los países en cuya población existen minorías nacionales, el deber del partido consiste en conceder toda la atención necesaria a la propaganda y la agitación en los sectores proletarios de esas minorías. La agitación y la propaganda deberán naturalmente ser realizadas en la lengua de las minorías nacionales respectivas. Para ese objeto, el partido creará organismos apropiados.”


[7] Tercer Congreso de la III Internacional / Un extracto del punto VI “La prensa del Partido” en las “Tesis sobre la estructura, los métodos y la acción de los partidos comunistas” / “41. (…)  Así, después de cada huelga o lock-out, durante los cuales el diario defendió franca y enérgicamente los intereses de los obreros combatientes, debe organizarse inmediatamente después del fin de la huelga, un trabajo de divulgación de hombre a hombre con los obreros que hicieron la huelga. No solamente las fracciones comunistas de los sindicatos y de las profesiones movilizadas por la huelga deben realizar la propaganda del diario en su lugar de trabajo por medio de listas y de formularios de suscripción sino también, en la medida de lo posible, debe conseguirse las listas de los obreros que hicieron huelga así como sus direcciones para que los grupos especiales encargados de los  intereses del diario puedan realizar una enérgica agitación casa por casa.

También después de toda campaña política electoral que ha despertado el interés de las masas, debe ser realizada una agitación sistemática casa por casa por los grupos de trabajadores encargados especialmente de esta tarea en los diferentes barrios obreros. Durante las épocas de crisis política o económicas latentes, cuyos efectos se hacen sentir en las masas obreras bajo la forma de un encarecimiento de la vida, de la desocupación y otras miserias; hay que tratar de obtener, si es posible, luego de una hábil propaganda contra esas miserias, y por intermedio de las fracciones sindicales, listas de obreros organizados en los sindicatos a fin de que el grupo especial encargado de los intereses del diario pueda continuar una sistemática agitación casa por casa.”


[8] Este sería el lugar por ejemplo de la “agitación de masas” con “Todo el poder a los soviet”, que un momento enfrentaba a las direcciones reformistas del movimiento de masas y señalaba a las masas mismas un camino contra sus ilusiones. “Paz, Pan, Tierra” expresaría una política de hegemonía hacia los campesinos, ademas de convertirse en transicionales.

 

3 comentarios
  1. Andres Clause Dice:

    Sin dudas de que el temor al combate termina debilitando el contenido comunista de la propaganda y la agitación!!! Sino preguntar aquí: http://www.qpsnoticias.com.ar/68614/El-PO-presento-un-proyecto-para-construir-bicisendas.html

    Para sumar una voz a esta “conversación” sobre una cuestión que urge y viendo donde pisar, también tratando de no resbalar, quería comentar algunas preguntas que surgen de la reflexión del post: ¿cuáles ideas podría hacer llegar la agitación y propaganda leninista en este momento? ¿a quiénes? y ¿de que forma en cada caso?

    Está el ejemplo del 10A e la Pana, la idea de que en la unidad de acción se puede desafiar “el mandato” de la burocracia y los políticos patronales desde los sindicatos donde pesa la izquierda
    http://www.lanacion.com.ar/1679871-pese-a-las-criticas-la-izquierda-logro-su-lugar-como-protagonista. Un mensaje para “el público en general” de que hay decisión para enfrentar el ajuste, pero un aliento en particular para los trabajadores más avanzados.

    En cuanto a las acciones que muestren el liderazgo social de los trabajadores hacia otros sectores, como los pobres urbanos, el ejemplo de la solidaridad obrera y popular ante las inundaciones en Neuquén (http://www.pts.org.ar/Solidaridad-activa-contra-la-desidia-de-los-gobiernos) es una experiencia que podría profundizarse y hacerse mas sólida. Incluso en la Zona Norte del GBA, lugar donde ese drama es constante y la vanguardia obrera parece potenciarse como líder.

    Pero aún no es una respuesta para las preguntas de arriba, así que mejor sigamos el diálogo. Al ser el problema complejo, exige intentar captar las vivencias, psicologías y sobretodo subjetividades (y sus contradicciones como la “doble conciencia”) para lograr una repercusión. Seguro se trata de un desafío central para los revolucionarios en este fin de ciclo.

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  1. […] En su acepción negativa, que está señalada en el artículo de FL y JR[2], refiere a la crítica del plano meramente discursivo y estéril de una “secta comunista”, lo que al decir de Trotsky sería además una concepción “idealista”, como plantea en la “Respuesta al camarada Gorter“. En este discurso al C.E. de la Internacional Comunista en 1920, ataca al grupo de Holanda quienes pretendían para él “formar un grupo escogido de agitadores, propagandistas, escritores que, sin rebajarse a acciones tan vulgares como la participación en las elecciones o en el movimiento sindical, educarían a las masas mediante discursos y artículos impecables, hasta el momento en que estas masa pudieran llevar a cabo la revolución comunista…” Trotsky enmarcaba esta concepción dentro de “La propaganda entendida de forma completamente idealista, en el sentido de los divulgadores racionalistas del siglo dieciocho”[3]. […]

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