El Cordobazo y los usos de la imagen

La representación del Cordobazo en el cine argentino fue diversa, las mismas secuencias se utilizaron para trasmitir distintos sentidos políticos. La experiencia del Cine de la Base.

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La representación del Cordobazo en el cine argentino ha recorrido distintos caminos. Desde las películas contemporáneas a los hechos como Argentina, mayo de 1969: Los caminos de la liberación, del Grupo Realizadores de Mayo, y Ya es tiempo de violencia, de Enrique Juárez, hasta una gran cantidad de variados documentales producidos en los últimos años, se han sucedido múltiples representaciones en donde el registro documental es lo preponderante.

Un hecho destacable es la recuperación permanente de material de archivo que permitió multiplicar los puntos de vista. Así en los últimos años programas como “Crónicas de archivo” de canal Encuentro han permitido conocer de una forma más amplia las imágenes y sonidos de la época. Este rescate de material documental es parte del archivo de Canal 10 de Córdoba que resguarda la UNC y al que acuden decenas de documentalistas en la actualidad. Imágenes inéditas del clasismo cordobés como las utilizadas en los documentales Memoria para reincidentes y Preguntas a un obrero que lee, fueron también encontradas en este archivo.

Comparadas con las condiciones actuales de registro digital y reproducción casi instantánea a través de las redes, el registro, copiado y difusión en la época tuvo múltiples limitaciones. En ese sentido es interesante analizar un hecho que destacan Mariano Mestman y Fernando Peña en su exhaustivo trabajo “Una imagen recurrente. la representación del Cordobazo en el cine argentino de intervención política”, en esta investigación se descubre como un mismo fragmento de imágenes es utilizado en la mayoría de las producciones de cine político de los años ´70.

“… la mayoría de las películas militantes argentinas realizadas en los años sucesivos incorporaron imágenes de este suceso. Aunque éstas variaron de película en película, hay una secuencia emblemática recurrente: la que muestra a los manifestantes arrojando piedras a la policía montada que se frena en su avance, da media vuelta y se retira a todo galope. Se trata de un fragmento (cuya composición no es exactamente igual en todas las películas) que busca simbolizar el sentido principal atribuido al suceso desde el cine militante; esto es, el avance de las fuerzas populares frente al régimen, atravesado por un registro épico en la mayoría de los casos.”

Es interesante detenerse en cómo se utilizaron las mismas imágenes para trasmitir diferentes análisis y propuestas políticas. Los principales colectivos de cine políticoCine Liberación, de tendencia peronista, y Cine de la base, de izquierda clasista ligado al PRT, incorporaron fragmentos a sus producciones para trasmitir distintos sentidos.

El colectivo Cine Liberación impulsado por Pino Solanas y Octavio Getino incorporó referencias al Cordobazo en Perón, actualización política y doctrinaria para la toma del poder, 1971-2, El camino hacia la muerte del viejo Reales, de Gerardo Vallejo, 1971,Operación masacre, de Jorge Cedrón 1972, y en la nueva versión de 1973 de La hora de los hornos, en donde se cambió el final de esta película producida en 1968, y entre imágenes de Perón e Isabelita, la masacre de Trelew y la asunción de Cámpora, también se sumó al Cordobazo. Para este grupo la incorporación de las imágenes del Cordobazo tuvo el objetivo de ubicar estos hechos como parte de una historia peronista.

Como plantean Mestman y Peña en el trabajo citado “En general podría identificarse por un lado una tendencia en los grupos de orientación peronista (sea los más vinculados a su ala izquierda o los más alineados con la política del propio Perón) a ubicar el “Cordobazo” como un momento más (aún cuando destacado) de las luchas de la Resistencia posteriores a 1955, e incluso en algún caso como punto de llegada más alto y que abriría esa nueva etapa (con la caída del régimen militar de Onganía) en la que Perón (y/o el peronismo) ocuparía un lugar protagónico. Por otro lado, una tendencia en los grupos de la izquierda marxista a ubicar el “Cordobazo” como punto de inflexión en el sentido de la aparición de una alternativa revolucionaria independiente de viejos liderazgos políticos o sindicales.”

El colectivo impulsado por Raymundo Gleyzer, Cine de la Base, incorpora imágenes documentales y referencias al Cordobazo en el film Los Traidores, 1973 y en distintos cortometrajes como los comunicados que filman para el PRT-ERP, 1972, o Me matan si no trabajo y si trabajo me matan, 1974.

El caso del film Los Traidores, otorga al Cordobazo y la influencia de éste en el surgimiento de las corrientes clasistas, un lugar de mucha importancia. Raymundo Gleyzer y Alvaro Melián, principales responsables del film plantean “Estábamos contando toda esta historia desde un eje, que era la construcción de la burocracia sindical, y también desde la aparición de esta zona de conciencia dentro del movimiento obrero, que era el clasismo. En ese momento, el clasismo estaba representado básicamente por la experiencia cordobesa, sobre todo a partir de SITRAC-SITRAM y del Viborazo. Pero no tenía presencia en Buenos Aires: aquí las fábricas grandes en esos años eran del peronismo de base -en el mejor de los casos- y si no, estaban en manos de la burocracia”.

Durante la película se encuentran varias referencias a “los movimientos de Córdoba”. Lo más destacado es la escena estilo video-clip que integra las imágenes del “fragmento clásico” con el tema La marcha de la bronca de Pedro y Pablo. Juana Sapire, sonidista del grupo y compañera de Raymundo, rescata esta experiencia “Raymundo Gleyzer trabajó con Alvaro Melián, codo a codo, todo el tiempo en el guión de Los Traidores y ellos armaron eso…esa imagen de la mujer arrastrando las cadenas, y los milicos retrocediendo, esa imagen vale oro, porque esa imagen te dice todo. La fuerza del pueblo, y los milicos retroceden cuando venimos de a muchos. Si sos una viejita, un chiquito ahí te pegan, si venimos todos juntos retroceden, reculan los desgraciados. Entonces esa imagen, eso es lo maravilloso del cine, fue usada en muchas películas por eso, porque es una imagen que por sí sola te dice todo. La marcha de la bronca, Raymundo la editó, no dice todo lo que dice la letra, la editó como él quiso, porque en esa época no importaba eso de los derechos de nadie, y quedó muy hermosa y perfectamente acorde a la imagen.”

En la película hay otras referencias al movimiento surgido en Córdoba, y una importante escena es la que trascurre en la embajada de Estados Unidos, allí el embajador plantea preocupado que “the incidents in Cordoba might come across to Buenos Aires” (los incidentes de Córdoba llegarán a Buenos Aires), y agrega “You didn’t believe in the Cordobazo, you didn’t anticipate the Viborazo… Can’t you see that the workers are going over their leaders’ heads? This is a situation that cannot continue. If the goverment cannot guarantee the stability that we requiere for our investments, we have to take action. This has always been our policy” (Ustedes no creyeron en el Cordobazo, no anticiparon el Vivorazo…¿No ven que los trabajadores pasan por sobre la cabeza de sus líderes? Esta situación no puede continuar. Si el gobierno no garantiza la estabilidad que necesitamos para nuestras inversiones, tendremos que ponernos en acción. Esa siempre ha sido nuestra política ).

Juana Sapire recuerda también esta escena “Otra referencia al Cordobazo es cuando en la película los yanquis dicen mirá acá, mirá acá y señalan el mapa de Córdoba donde están los focos de rebeldía. Es eso, es la imagen, qué lindo es hacer la imagen. Era el cónsul de los EEUU que explicaba que estaba aterrorizado porque se le venían encima el pueblo, él decía “usted lo tiene que parar”…”.

En Los Traidores el colectivo Cine de la Base trasmite su visión del Cordobazo, como punto de inflexión en las luchas obreras y populares, y como un hecho que abre el camino al surgimiento de un nuevo movimiento obrero clasista al que ellos se proponían aportar a desarrollar a través de su cine. Además de sus producciones cinematográficas, estas ideas fueron plasmadas en múltiples declaraciones y entrevistas que salen a la luz en diversas publicaciones e investigaciones, desde las primeras ediciones de 1985 del libro de la Cinemateca Uruguaya, pasando por El cine quema de Fernando Peña y Carlos Vallina, y hasta el recientemente editado libroCompañero Raymundo, un completo trabajo de Juana Sapire y Cynthia Sabat que rescata documentos y testimonios inéditos hasta el momento.

Como parte de estos escritos podemos rescatar las palabras y conclusiones de distintos miembros de Cine de la Base. Nerio Barberis: “y aquí viene algo que es muy peligroso de decir: nosotros no queríamos hacer cine. Nosotros queríamos hacer la revolución. Esta era una prioridad que esta generación quería: había que cambiar la mierda. Esto era una mierda había que cambiarlo; Mayo francés, Los Beatles, el Cordobazo, la revolución cubana…Eso compromete a un grupo de generaciones, que decide que hay que hacerlo y vale la pena…”. Alvaro Melián: “la realidad de Córdoba no tenía nada que ver con Buenos Aires, era otro mundo…había una preocupación por elaborar teoría, incluso teoría revolucionaria, pero a la vez esa preocupación era del propio proletariado. Uno iba a los bares de Córdoba y se encontraba universitarios discutiendo con los sindicalistas, con las bases obreras, en un mismo plano”.

En una entrevista hecha por la revista venezolana Cine al Día, a propósito de Los Traidores, Cine de la Base responde como colectivo “Por otro lado, lo que nosotros rescatamos de la película es la posibilidad de abrir una discusión y de plantear posibilidades concretas de organización, que responde a la necesidad de comenzar una política sindical anticapitalista, antipatronal, antimperialista y como la película se distribuye a través de organismos sindicales que tienen esa política, inmediatamente cumple esa función que es la de ser movilizadora.”

Raymundo Gleyzer se refiere al Cordobazo en el texto Presentación y autocrítica en formas de diálogo con Tomás Gutierrez Alea, “…En el año 69′ hemos visto como la clase obrera, por su propia cuenta, nos desbordaba, desbordaba a todo el mundo, a los militares, a los burócratas sindicales y a nosotros mismos que seguíamos teniendo -y tal vez no la hayamos perdido- una actitud paternalista con respecto a la clase: o los obreros son todos buenos o todos malos. O no entendemos a los obreros, o hablamos en nombre de ellos, cuando nadie nos pide que lo hagamos. Es decir, hay una desvinculación respecto a la lucha que libra el pueblo y este es un error no sólo estratégico…Es un error gravísimo y lo es más aún desde el punto de vista del intelectual que quiere entregar un aporte a la revolución. Por lo tanto creo que la incorporación a una organización política determinada, a una organización que tenga un proyecto político concreto para la toma del poder es la misión fundamental de todo cineasta, de todo revolucionario que no lo sea nada más que en palabras. Sino estamos cayendo en la mierda, estamos comiendo mierda todos los días….”

A través de sus imágenes y sus palabras podemos ver que la influencia del Cordobazo en el ala izquierda del cine político y militante argentino se expresó en el objetivo de aportar con sus imágenes al desarrollo en el movimiento obrero de corrientes antiburocráticas o clasistas y a un compromiso en la construcción, de lo que ellos consideraron en el momento, como una alternativa revolucionaria.

Los usos de las imágenes del Cordobazo estuvieron influenciados por las corrientes políticas mayoritarias del momento. El peronismo por un lado con su política de conciliación de clases, y desde la izquierda con un ángulo guevarista, desarrollando acciones guerrilleras.

Nuevos usos de las imágenes del Cordobazo surgieron luego de la dictadura, entre ellos se destacan trabajos documentales que rescatan archivos del profundo ascenso obrero posterior a mayo del `69. Tomas de fábrica, procesos de organización antiburocráticos, desarrollo del clasismo, y las coordinadoras obreras de 1975, que fueron registradas por decenas de camarógrafos, cineastas, fotógrafos, trabajadores de televisión y aficionados de esos años, en su mayoría hoy anónimos. A pesar del corte histórico del golpe genocida, permitieron que este valioso archivo audiovisual de la clase obrera esté presente para continuar la historia.

A 40 años, Raymundo Gleyzer ¡Presente!

Este 27 de mayo, día del documentalista, se cumplen 40 años de la desaparición del cineasta Raymundo Gleyzer.

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Las distintas asociaciones de documental preparan un acto-homenaje en el Cine Gaumont, donde también plantearán las actuales reivindicaciones del sector. A su vez Juana Sapire, compañera de Raymundo, y la investigadora y periodista Cynthia Sabat, presentarán el nuevo libro Compañero Raymundo y la copia restaurada del film Los Traidores. Raymundo Gleyzer fue parte de una generación de cineastas que al calor del ascenso obrero y popular de los años 70 se identificaron con las luchas obreras y levantaron banderas anticapitalistas y antiimperialistas. A partir de la revolución cubana y el ascenso obrero en Latinoamérica, con las luchas mineras en Bolivia, el Cordobazo en Argentina y los cordones industriales chilenos (registrados en el gran documental La batalla de Chile de Patricio Guzmán), se desarrolló el movimiento conocido como Nuevo Cine Latinoamericano. Dentro de este movimiento convivieron distintas tendencias políticas y estéticas que debatieron sus puntos de vista en encuentros de cine que eran verdaderas asambleas de debate sobre la necesidad de unir los caminos del cine y la revolución.

En Argentina se destacaron dos grupos. Por un lado, el Cine Liberación, impulsado por Pino Solanas y Octavio Getino, que realizaron La hora de los hornos en 1968. Ésta y todas sus producciones, como Actualización política y doctrinaria para la toma del poder (una larga entrevista a Perón en el exilio), tuvieron el objetivo de fortalecer la influencia del peronismo y las distintas experiencias del nacionalismo burgués entre los sectores populares. Desde otro ángulo Raymundo Gleyzer impulsó el colectivo Cine de la Base, que se identificaba con el clasismo y cuestionaba las ideas de conciliación de clases. Sus pelí- culas más conocidas son: “Los Traidores”, “México, la revolución congelada”, el cortometraje “Me matan si no trabajo y si trabajo me matan”, como también informes audiovisuales que realizaron para el PRTERP.

En el film “Los Traidores” se narra la historia de un burócrata sindical peronista desde sus comienzos como militante de base hasta convertirse en un terrible burócrata que persigue a los activistas de izquierda, y en una simbólica escena exclama: “No vamos a permitir que en este sindicato se cambie la bandera celeste y blanca por un trapo rojo”. Esta película se filmó durante 1972, en condiciones de clandestinidad. La distribución de la película se hacía en proyecciones también clandestinas y muchas veces eran corridos por la policía, y tenían que levantar en cuestión de minutos el proyector, la pantalla y las sillas, para poder escapar de la represión. La película generaba muchos debates, tanto por la excelente denuncia a la patronal y la burocracia sindical, como por la escena final en donde un grupo ajusticia al burócrata. Desde Cine de la Base explicaban que se trataba de una película y que habían tomado la historia de hechos de la realidad, pero desde distintos sectores se cuestionó el hecho de que para derrotar a la burocracia sindical no servían las acciones individuales sino que era necesario una lucha y organización de masas. El debate que generó el film estaba inscripto en los debates políticos del momento.

Luego de estar años desparecida, a mediados de los 90 comenzó a difundirse nuevamente su obra y año a año crece el reconocimiento a su cine entre estudiantes, trabajadores y jóvenes cineastas. Las denuncias que retrató con su cine siguen aún muy vigentes: la explotación y las muertes por malas condiciones de trabajo, la burocracia sindical, la dominación del imperialismo en Latinoamérica y la subordinación de los movimientos del nacionalismo burgués. Con distintos nombres y matices seguimos enfrentando estas problemáticas. Además de su producción cinematográfica, Raymundo planteaba la importancia de la militancia concreta en una organización y dijo: “No creo en el cine revolucionario, creo firmemente en la revolución”. Más allá de los límites y diferencias con la estrategia política por él elegida, estas reflexiones siguen teniendo gran actualidad entre los cineastas y artistas que se plantean hoy la transformación de la sociedad.

Siete preguntas sobre Compañero Raymundo, con Juana Sapire y Cynthia Sabat

En una entrevista que duró casi una hora para La Izquierda diario y que aquí presentamos en menos de 15 min. Juana y Cynthia no sólo hablaron del libro, sino de variados temas: la actualidad de la lucha contra los traidores en el movimiento obrero, anécdotas, política y estética.

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Siete preguntas sobre Compañero Raymundo:

1) ¿Cómo surgió la idea de escribir Compañero Raymundo? 00:21
2) ¿Cual es la actualidad de la obra de Raymundo y el film Los Traidores?2:00
3) ¿Una anécdota sobre la militancia del Cine de la Base? 3:56
4) Los Traidores termina con el ajusticiamiento del burócrata sindical ¿hubo debate sobre modificar ese final? 5:49
5) ¿Cuáles fueron las influencias estéticas de Raymundo Gleyzer y el Cine de la Base?6:47
6) ¿Cuál es el lugar del humor en la obra de Raymundo Gleyzer? 10:09

7) ¿Cómo era la relación entre los cineastas de izquierda y el peronismo? 12:25

Ni bien Juana Sapire nos contó desde Nueva York que vendría a presentar su libro nos pusimos contentos. Junto a Cynthia Sabat comparten la obsesión de recordar, y ambas lograron movilizar con su trabajo de más de cinco años a documentalistas y cineastas de todo tipo. Así, con los debates del caso, todas las asociaciones de documental convocan al evento el 27 de Mayo en el Cine Gaumont, planteando también el presente de los reclamos del sector. La movida fue creciendo y se logró tener la sala 1, la más grande de ese cine.

Ahí se realizara el homenaje a 40 años de la desaparición de Gleyzer, presentarán el libro Compañero Raymundo y se proyectará una copia restaurada de Los Traidores, la mítica película que retrata la lucha contra la burocracia sindical. La entrada es libre y gratuita.

Al finalizar la entrevista, Juana nos cuenta que quiere tener una edición popular de Compañero Raymundo ya que ésta (que lograron fuera editada por el INCAA) es de baja tirada y no comercializable. Incluso nombra la posibilidad de que se pudiera hacer en Madygraf, como un símbolo también de la lucha de los trabajadores. Se cuela en el medio alguna anécdota de las otras veces que nos vimos. Ahora existe el “Dia del documentalista” e incluso el INCAA impulsa el “Concurso Raymundo Gleyzer”, pero esos reconocimientos se lograron a base de decenas de acciones, proyecciones, charlas, debates durante los 90 y entrado el siglo XXI.

Quienes realizamos esta entrevista, integrantes del colectivo audiovisual Contraimagen y de la sección audiovisual de La Izquierda Diario, reivindicamos la figura de Raymundo como cineasta militante. Junto a otros difundimos su obra realizando proyecciones entre estudiantes y trabajadores, editamos folletos, y al calor de las movilizaciones del 2001 llevamos la imágenes del Cine de la Base al movimiento de las fábricas ocupadas. Recordamos que en 2008 cuando organizamos en la carrera de Cine de La Plata una charla con Juana las autoridades se negaron a levantar cursadas y llevar a los estudiantes. Lo mismo sucedió cuando pusimos un cerámico especial en homenaje a Gleyzer realizado por los obreros de Zanon, y que fue colocado en varias escuelas de cine del país, se negaron a que eso sea “oficial”. Hoy, a 40 años de su desaparición levantamos las banderas de los cineastas comprometidos con un cambio revolucionario de la sociedad.

Los artistas a las fábricas, momentos de ayer y hoy

El sábado 19 de marzo se realizó un concierto y muestra de Artistas con el FIT en la gráfica Madygraf, gestionada por sus trabajadores. La iniciativa retoma otras experiencias como la Semana Cultural “Arte y Confección” en Brukman y la Asamblea de artistas por Zanon. En este 1° de mayo, día internacional de los trabajadores, ofrecemos este concierto completo al público.

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Una puesta en escena preparada por los trabajadores con bobinas de papel, el material de trabajo cotidiano en la imprenta transformó por completo el galpón fabril y lo convirtió en el escenario para que cantantes y músicos ofrecieran un repertorio lírico y popular. Mientras, en la previa, todos recorrían las muestras de artistas visuales y fotógrafos que apoyan esta lucha. Los realizadores audiovisuales de Contraimagen y La Izquierda Diario filmaron todo para que quede registro de este importante evento y hasta el sonido fue militante, aportado para la causa.
La convocatoria “Los artistas a las fábricas”, convocó ampliamente por redes al evento y se sumaron cientos de adhesiones a un petitorio de “artistas por la expropiación” planteando la necesidad de la continuidad.

La actual gestión obrera de Madygraf retoma una historia que tiene una importante huella en la última década y media de nuestro país. La fábricas ocupadas, recuperadas o bajo control obrero surgieron por decenas luego de la crisis del 2001 y al calor de las movilizaciones obreras y populares que se multiplicaban por esos años. Dentro de ese amplio movimiento dos experiencias se destacaron por su combatividad y a su vez convocaron también “los artistas a las fábricas”. La textil Brukman en la ciudad de Buenos Aires y la cerámica Zanon de Neuquén fueron escenarios privilegiados de lucha y creatividad. Madyfrag quizás sea uno de los puentes que una el presente con esta historia cercana de la que rescatamos en este artículo tres ejemplos.

Cuando la textil Brukman de CABA fue tomada por sus obreras inspiró cortos y documentales, y abrió sus puertas al arte y la cultura. Se realizaron obras de teatro y proyecciones de películas entre máquinas de coser, sacos y agujas. En una memorable función de “La Madre” algunas obreras contaron que era la primera vez que asistían al teatro. Cuando en 2003 se produce el desalojo de las obreras, los artistas se convocan para apoyarlas y organizan la Semana Cultural Arte y Confección , un importante evento cultural que hoy ya ocupa una página en los libros de historia del arte argentino. La organización partió de distintos sectores artísticos, el grupo Contraimagen y el colectivo Kino Nuestra Lucha (del que formaba parte el maestro Humberto Ríos, recientemente fallecido), junto con el TPS (Taller Popular de Serigrafía), y los grupos Arde Arte, ETC, Intergaláctica, Rosita Presenta, artistas y colaboradores de distintas disciplinas. La convocatoria planteó la solidaridad con la lucha de las trabajadoras desde un ángulo de total libertad en la creación artística.

La semana comenzó con una muestra fotográfica y con la proyección y estreno del film Raymundo, de Virna Molina y Ernesto Ardito con debate posterior. Continuó con charlas sobre el movimiento de mujeres; literatura a cargo del crítico Noé Jitirk; una mesa redonda sobre “Clase obrera, formas de lucha y organización” con Naomi Klein, Osvaldo Bayer y reconocidos historiadores. En el área musical hubo tango, rock, música popular y electrónica. Se proyectaron películas en pantalla gigante con una sección especial sobre Fernando Birri y talleres de armado de muñecos, literarios, teatro, muestras fotográficas y de artes plásticas.
Arte y Confección no sólo tuvo el mérito de reunir a gran cantidad de artistas con un objetivo común y concreto de apoyar una lucha, sino que sirvió de espacio para la reflexión sobre su práctica y la relación del arte con la política y la lucha de clases como se expresó en el Encuentro de Arte y Conflicto. Allí más de una decena de artistas e historiadores expusieron sus ideas sobre la situación del arte y la cultura y la relación a lo largo de la historia del arte y la política. Participaron integrantes de los grupos GAS-TAR, Ca.Pa.Ta.co, Arte al Paso, las historiadoras Ana Longoni y Andrea Giunta, integrantes de Contraimagen, artistas y comunicadores independientes.

La cerámica Zanon de Neuquén, con más de 15 años de lucha, ha sido inspiración de innumerables producciones artísticas. Más de una decena de películas documentales y cortos, libros de ensayo y ficción, murales, obras plásticas dedicadas, poemas, obras de teatro, canciones, importantes recitales en su playón con destacados músicos y bandas, como Manu Chao, La Renga, Attaque 77, Arbolito, León Gieco, Raly Barrionuevo, Dúo Coplanacu, Bersuit Vergarabat, Ska-P y tantos más.
En cuanto a eventos especiales que convocaron simultáneamente artistas de distintas disciplinas para apoyar la lucha obrera se destacan dos experiencias, el Certamen Latinoamérica Arde en 2004 y el impulso de la Asamblea de artistas por Zanon a partir de 2008.

En marzo de 2004 se realizó Latinoámerica Arde, Certamen Experimental de Arte Independiente, realizado en forma conjunta entre distintos grupos de artistas, estudiantes y docentes con los trabajadores de Zanón y el MTD Neuquén. Con la frase “El arte está en otra parte”, se trabajó para que las muestras y expresiones artísticas estén presentes en los escenarios cotidianos de trabajo y lucha. La muestra se desarrolló en apoyo a trabajadores desocupados del MTD de Neuquén que habían sufrido una brutal represión policial en noviembre del 2003 por parte del gobierno de Sobisch y en apoyo a la lucha de la fábrica ocupada. “Contra la represión y la impunidad” fue la principal consigna. La organización estuvo a cargo de los grupos el Ojo Izquierdo, Rojo Kelv, estudiantes y docentes de Bellas Artes, obreros de Zanon, Taller de Serigrafía y programa Resistiendo (Juv. MTD), artistas independientes de Neuquén; Grupo Contraimagen, Grupo Boedo Films y realizadores independientes, con el apoyo de Los Nuestros, Taller Popular de Serigrafía (TPS), Los Interventores, el CeProDH y otros.

El programa de actividades planteaba: “Este certamen es el fruto de la unidad y el esfuerzo de trabajadores ocupados y desocupados, artistas, estudiantes y comunicadores. Bienvenidos entonces, a la muestra interdisciplinaria de arte militante, que no solo busca expresar la realidad, sino que pretende TRANSFORMARLA”, y con este espíritu se sucedieron durante cuatro días muestras plásticas, recitales, títeres, artes callejeras, fotografía, diseño, proyecciones, poesía, teatro, danza y charlas debate. Casi un centenar de artistas, más de 250 obras, reflejadas en decenas de notas en diarios, radios y televisión.
El texto de convocatoria al Certamen abría una reflexión: “Queremos llevar nuestras obras junto a quienes con su obra diaria sientan las bases para una cultura verdaderamente nueva, a los trabajadores que dijeron basta a la humillación y tomaron las fábricas en sus manos, a los millones de desocupados que luchan por trabajo genuino, a las mujeres que alzan su voz contra la opresión cotidiana, a los estudiantes que se animan a cuestionar la academia, porque creemos que sólo junto a ellos podremos invertir el (des) orden establecido”.
Con esta invitación al debate, al finalizar se realizó una Asamblea Abierta con obreros, artistas, estudiantes y vecinos donde se reflexionó sobre la necesidad de continuar esta experiencia.

A partir del 2008, como parte de la campaña por la expropiación definitiva, se impulsó la amplia Asamblea de artistas por Zanon. Con el impulso del petitorio “Artistas y Trabajadores de la Cultura Por la Expropiación de Zanon” se amplificó la convocatoria y se sumaron importantes organizaciones de la cultura local como Teatristas Neuquinos Asociados (TENEAS), Asociación de Músicos Independientes de Neuquén (AMI), el Centro Cultural La Conrado, Centro de Estudiantes de Bellas Artes de Neuquén (CESBA), Departamento de Cultura-Secretaría de Extensión (UNCo), Centro de Estudios Patagónicos de Comunicación y Cultura (FaDeCS, UNCo), Casa MARX (Casa Socialista de Política y Cultura), Editorial El Fracaso, Fundación Artística y Cultural “Tribu Salvaje”, Ojo Izquierdo, Contraimagen, entre otras, como también de artistas independientes de diversas disciplinas, bandas de música y docentes de la Unco.
El agrupamiento fue un hecho cultural que traspasó las fronteras geográficas logrando proyección nacional. Artistas e integrantes del Centro de Estudiantes de la Escuela Superior de Bellas Artes impulsaron la campaña gráfica “Expropiación es Devolución”que tuvo muestras itinerantes en todo el país.
En agosto de 2009 la Asamblea de artistas por Zanon estuvo presente en la movilización que por fin pudo lograr la ley de expropiación.

Los tres eventos reseñados recorren distintas experiencias de unidad de los artistas junto a los trabajadores en lucha. Realizadas en la historia reciente se revalorizan ante la perspectiva de despidos, resistencia y lucha bajo el ajuste del gobierno de Macri. La solidaridad y el aporte a la difusión de estos conflictos es el puntapié inicial de una perspectiva más profunda. Las convocatorias “El arte está en otra parte” o la que resonó en Madygraf “Los artistas a las fábricas” expresan también esa necesidad de romper la barrera que impide un acceso democrático y popular a toda la producción artística y cultural. Porque es el capitalismo quien le cierra el camino a la expansión de la producción artística y su disfrute por parte de la mayoría del pueblo trabajador, con las políticas de ajuste y despidos, de cierres de fábricas y tarifazos.
En unas breves entrevistas luego del concierto en Madygraf los artistas comentaban“para nosotros su lucha es un ejemplo y no podemos más que apoyar desde el arte”,“realmente creemos que el arte es una herramienta que ayuda a difundir las ideas, en este caso las ideas de lucha de los trabajadores”, y los obreros trasmitían también sus impresiones “la primera vez que escucho ópera en vivo”, “semejantes voces, semejante evento no está muy al alcance nuestro, los trabajadores no tenemos acceso a este tipo de eventos culturales, y que se haya dado esto acá nos parece muy bueno”, “el hecho de ir al Teatro Colón o tener esos espacios para poder distendernos, nos cuesta mucho a nosotros como trabajadores, y que se haga acá en la fábrica, para que los sectores populares puedan venir gratuitamente a verlo es algo re zarpado”.

Estas reflexiones espontáneas, luego de escuchar este emotivo concierto, transmiten algunas ideas importantes. El arte como necesidad humana es un derecho, el acceso masivo a la producción y al disfrute del arte es una pelea conjunta que enfrenta la lógica capitalista. Cuando los trabajadores toman en sus manos el control de una fábrica, cuando no hay patrones, pueden transformarla. Llevarla desde un lugar que es sinónimo de explotación e injusticia a un espacio lleno de creatividad, lucha y libertad.

La canción elegida para el cierre del concierto “La Internacional”, el himno de los trabajadores que desde La comuna de París se canta en las luchas, movilizaciones y momentos revolucionarios de la historia, actúa también en este 2016 como un profundo símbolo. El camino de la libertad del arte está indisolublemente ligado al camino de libertad de toda la humanidad.

Concierto: Artistas con el FIT en Madygraf