Todo es poco para hablar de Gaza

El pequeño video que acompaña esta nota tiene una enorme fuerza. Es un corto de difusión del Festival de Cine y Derechos Humanos Karama-Gaza (Red Carpet): la alfombra roja. Se llevó a cabo entre el 12 y 14 de Mayo. La apertura del primer día de actividad se realizó junto a los escombros de las casas destruídas en el barrio Sheja’eya (Al Tawiq), en el este de Gaza.

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El evento es parte de un acto conjunto celebrado junto al Festival Karama – Cine de Derechos Humanos, que se realizó en Ammán al mismo tiempo. Según sus organizadores la celebración del festival en la Franja, que vive en estado de sitio y destrucción permanente, intenta mostrar la otra cara cultural y humana de Gaza. Volver a línea automática
Con esto buscan crear un estado de comunicación con el mundo a través de la ventana del cine. Si ese es el objetivo, este pequeño video de dos minutos logra llamar la atención y establecer un vínculo solidario con el pueblo palestino, nos recuerda que es necesario que lo renovemos día a día, aunque no estén cayendo ahora las bombas israelíes.

El año pasado en la apertura de la muestra DOCA (Documentalistas Argentinos) se presentó la película de Mahdi Fleifell “A world not ours”, cuya traducción literal es incómoda: un mundo que no es el nuestro. Estuvo ahí el embajador de Palestina que antes dijo unas palabras. Al finalizar la proyección todos los presentes (muchos realizadores audiovisuales) nos fuimos con sensaciones contradictorias, se suscitó un debate al interior de los organizadores, e incluso lo seguimos pasado los meses: es que el film era muy duro y sin salida.

El documental mostraba la destrucción de las expectativas de vida de las distintas generaciones de palestinos. Un joven que pudo salir de la Franja y vivir en Europa, siempre vuelve a ver a su familia, amigos, y los filma, en principio como diversión y luego para armar una película. El paso del tiempo muestra como se truncan todos los deseos bajo la dictadura del Estado de Israel, los bombardeos, la miseria impuesta, llegando incluso a la desmoralización.

¿Estaba bien proyectar eso o contribuía a los intereses de los genocidas del Estado de Israel? Lo cierto es que al menos a muchos de nosotros nos provocó más odio contra el opresor. Bajo el título de “un mundo que no es el nuestro”, nos mostraba uno que sí lo es, pero que no sentimos en directo sobre nuestros cuerpos.

De otras muchas películas palestinas recuerdo “Cinco cámaras rotas”. Emad, un palestino del pueblo de Bil’in, compra su primera cámara de video para filmar a su hijo. Pero mientras lo filma crecer también captura las imágenes de la resistencia popular contra la construcción del muro israelí en las tierras de cultivo. Una a una, sus cámaras son destruidas por golpes y balas. ¿Fue Emad en ese documental quien tiene filmados los planos donde se aplica la orden de “romper huesos”, perpetrada sistemáticamente por los soldados ocupantes sobre los jóvenes palestinos?

¿Estarán con vida aún los (en ese momento) niños protagonistas del documental “Promesas” del 2001, o habrán caído asesinados? Entiendo que el tiempo es diferente en Palestina, quince años es un siglo en Gaza.

“Tienen que morir y sus casas deben ser demolidas. Ellos son nuestros enemigos y nuestras manos deberían estar manchadas de su sangre. Esto también se aplica a las madres de los terroristas fallecidos”, escribió en su página de Facebook la entonces diputada del partido ultranacionalista Hogar Judío, nuevo socio del primer ministroBenjamín Netanyahu, del partido Likud, y hoy ministra de Justicia de Israel. Ayelet Shaked es su nombre y tiene 39 años hermosos años.

En el pequeño corto que acompaña esta nota una alfombra roja contrasta visiblemente con el entorno en ruinas. Convierte la puesta en escena del festival en una instalación de denuncia, también expresa que aún sobre las ruinas de la cárcel a cielo abierto el pueblo de Palestina tiene el derecho moral a caminar sobre la alfombra roja, el símbolo de los grandes festivales de Cine e incluso identificada con las limusinas y los divos de la gran industria cultural capitalista. Establece una disputa sobre quién tiene más derecho. Con el estilo de la publicidad el video nos recuerda que en nuestra época la mera comunicación (otrora considerada lejana a “las artes”) se convierte también en determinados casos en vehículo de expresión sensible, utilizando el soporte de las nuevas tecnologías móviles de registro y edición, con el ojo despierto de los realizadores.

Si en las disputas teóricas del cine soviético de los primeros años del Siglo XX,Eisenstein le dijo a Vertov “no es un Cine-Ojo lo que necesitamos, sino un Cine-Puño” el vuelo de este dron sobre las ruinas fusiona ambos deseos: el ojo documental que debía registrar la vida misma, con el montaje por colisión donde la base es el conflicto y el ataque al espectador. Pero aquí la colisión fundamental no se produce con otro plano en el mismo video, sino con nosotros, con ese fuera de campo que constituyen nuestras vidas, lejos de las penurias del pueblo palestino.

Si alguien cree desmedido darle tanta entidad a un video de un festival, debería saber que todo es poco para hablar de Gaza.

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Arte y protesta por Black Lives Matter

Desde mediados de 2014 y hasta las actuales movilizaciones en Baltimore, las protestas contra la brutalidad policial y las políticas racistas se extendieron por todo Estados Unidos. Distintas expresiones del arte y la cultura acompañan este movimiento

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La movilizaciones que recorren Estados Unidos desde mediados de 2014 han despertado la simpatía de miles de jóvenes y trabajadores que toman en sus manos esta lucha contra el racismo y la brutalidad policial.
En las calles y a través de los medios de comunicación digitales, jóvenes artistas negros y trabajadores de la cultura se unieron a las protestas convocadas por el movimiento Black Lives Matter. Surgieron así múltiples experiencias creativas que se proponen aportar al movimiento.

Damon Davis, pintor, escultor y productor audiovisual de St. Louis, realizó en colaboración con otros artistas, las instalaciones “Hands Up”.Manos en madera pintadas, que salen desde el suelo en las principales calles de Ferguson. Se trata de esculturas provocativas que extrañamente se levantan de la tierra, y evocan la postura de Michael Brown justo antes de que le dispararan.

Luego, Damon continuó esta idea en otra dirección y creó “All hands on deck”. Amplió fotografías digitales en blanco y negro de las manos levantadas de la gente en las movilizaciones y pegó las imágenes en muchas de las fachadas de tiendas, en las ventanas tapiadas y en todos lados. Damon plantea que la intervención busca que estas imágenes logren nuevos apoyos al movimiento y también advertir“..para aquellos que no están de nuestro lado … ahora saben que todavía estamos aquí. Y no vamos a dar marcha atrás “.

Otra experiencia de Damon Davis fue el trabajo con Marcis Curtis en laconstrucción de un “ataúd espejo”, como símbolo de la muerte de la justicia, que llevaron a las movilizaciones.
Marchando por las calles de Ferguson, la policía, los transeúntes y los manifestantes, se podían reflejar en él. Fue diseñado para desafiar a los espectadores “cuestionar, empatizar y reflexionar sobre sus propios roles en remediar la crisis de innumerables muertes que sufren los jóvenes negros en Estados Unidos a manos de la policía.”
Un video captó una escena donde un activista explicó el simbolismo del ataúd a la policía: “Esto es lo que ha forjado!” y señaló el ataúd en donde estaba también reflejado.

Imágenes impactantes se hicieron lugar también en las movilizaciones de diciembre en Nueva York. Fotografías ampliadas de los ojos de Eric Garner y otras víctimas anteriores de la brutalidad policial, ubicadas en carteles mosaico y sostenidas por grupos de ocho personas, lograron impactar con fuerza desde las movilizaciones.
Esta intervención tuvo un peso destacado. Los ojos fueron creados por el artista parisino JR quien comenzó su trabajo como artista de graffiti.

Los siluetazos, intervenciones muy conocidas en la tradición del arte militante argentino, son también herramientas de los movimientos de lucha en Estados Unidos. En 2014, #ChalkUnarmed se forma para mantener el tema de la brutalidad policial en el ojo público y también para vincular el caso de Michael Brown a los casos de violencia policial en otras ciudades. El proyecto promueve la expansión del uso de pinturas callejeras de siluetas con tizas para mantener informado al público, y se centra en la denuncia al racismo y la brutalidad policial.
La acción se realza según comentan algunos de los participantes en el proyecto “alguien se acuesta en el piso, y trazamos, y luego escribimos el nombre de los hombres negros que han sido asesinados por la policía”. “Con el hashtag y una página de Facebook, las imágenes recogidas digitalmente se difunden y convierten en un libro de recuerdos de las comunidades y las personas que no sólo se han visto afectadas por los homicidios policiales, sino que también se han comprometido con el activismo para lograr un cambio.”

La música también ha sido un canal de expresión para repudiar el racismo.
“Don’t Shoot” (“No dispare”) fue el rap lanzado por un grupo R&B en homenaje a Michael Brown. Prince recientemente grabó un tema en apoyo a las movilizaciones en Baltimore.
El movimiento de hip-hop responde con su música al racismo y la brutalidad policial.

Yo imagino…

Con la consigna, “En un mundo donde la vida de los negros importa, me imagino…”, el sitio del movimiento convoca a enviar las opiniones que genera esta consigna, por medio de un audio capturado por distintos dispositivos.

“Queremos saber su visión para el futuro. ¿Cuáles son tus sueños? ¿Cómo te imaginas a tí mismo, tu familia, amigos, vecinos y seres queridos? ¿Es tener una casa y terreno propios? ¿Construímos comunidades donde la policía no está presente?, ¿Qué depara el futuro en un mundo donde la vida de los negros es valorada por todos?… Queremos vivir en sus sueños más salvajes.”

Desde el sitio se pide una ayuda a los negros en todo el mundo para crear juntos esta visión. Se pide que envíen la respuesta mediante una pieza de sonido de uno o dos minutos, porque les interesa especialmente “oír sus voces”.

Fuentes: www.opendemocracy.net / www.blacklivesmatter.com/i-imagine/

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