Vox Populi: Iglesia y dictadura

El viernes 17 se estrenó el documental Vox Populi de Ignacio Liang y Paulo Giaccobe. El trabajo es una documentada denuncia al rol de la iglesia en la última dictadura. Se proyecta nuevamente el viernes 24 en el Sitio de Memoria de la calle Virrey Cevallos 630 a las 19hs con entrada gratuita

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“Era Vox Populi”, fue la respuesta de Bergoglio en el juicio de la Esma cuando le preguntaron cómo supo que Yorio y Jalics habían sido secuestrados por la Marina. En esta “confesión” se basa el nombre del documental de Ignacio Liang y Pablo Giaccobe que recorre la historia de complicidad de la Iglesia Católica con la dictadura genocida.Volver a línea automática
El trabajo está basado en una importante recopilación de material de archivo y entrevistas a sobrevivientes, abogados, investigadores y referentes de la lucha por los Derechos Humanos.

Nora Cortiñas junto a Isabel “Chicha” Chorobik de Mariani, Iris Pereyra de Avellaneda, Carlos Lordkipanidse, Enrique Fukman, Osvaldo Barros, son las madres y los ex detenidos que relatan los hechos vividos en donde distintos representantes de la iglesia actuaron en complicidad con la dictadura.Volver a línea automática
Según relata la sinopsis, la película “recorre desde el maltrato que recibían madres y abuelas cuando buscaban a sus familiares hasta la existencia de dos campos de concentración en terrenos de la curia. La creación del Vicariato Castrense, la participación en el Operativo Independencia y la creación del Consejo para la Conversión de Indios al Catolicismo. Tres momentos distintos en la historia argentina que tienen en común una misma política muy bien definida por la Iglesia.”

Pero no sólo la historia es parte del documental, hechos sucedidos en los últimos años son los que abren y cierran el relato. El padre Grassi y el encubrimiento de la iglesia a los curas abusadores, la oposición al matrimonio igualitario y a la adopción de niños por parejas del mismo sexo, la censura al arte con el ataque a la muestra de León Ferrari, el archivo compila estos hechos al comienzo para dejar claro que existe una continuidad y el oscurantismo de esta institución sigue actuando hasta nuestros días.

Para terminar, el registro de las declaraciones de Bergoglio, interrogado por el abogado Luis Zamora en el juicio de la Esma, expone al actual Papa Francisco como parte integrante y defensor de esta institución cómplice con la dictadura. El montaje del Vaticano festejando el “habemus papa” con las imágenes del juicio y los distintos testimonios cierran este trabajo que aporta una importante visión crítica sobre un tema muy poco abordado en los documentales que toman este período.

El documental se proyecta el viernes 24 en el Sitio de Memoria de la calle Virrey Cevallos 630 a las 19hs con entrada gratuita. Posteriormente se seguirá proyectando en sitios de memoria, centros culturales y espacios independientes.

Realizadores: Ignacio Liang y Paulo Giaccobe.

Entrevistados: Pao, Andrea Giunta, Iris Pereyra de Avellaneda, Nora Morales de Cortiñas, María Isabel Chorobick de Mariani, Eduardo Fachal, Marcelo Valko, Ariel Lede, Lucas Bilbao, Lucas Mac Guire, Carlos Lordkipanidse, Enrique Fukman, Osvaldo Barros y Luis Zamora.

Patricio Guzmán: El botón de nácar

La última película de Patricio Guzmán recorre el pasado de Chile uniendo la historia de perseguidos y oprimidos a través del tiempo, el agua y el espacio. Se proyecta nuevamente el viernes 17 a las 14,20 y el lunes 20 a las 16.

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La sala está llena en el primer día del Bafici, el público está impaciente y repudia con silbidos la publicidad de Macri que se impone antes de cada película con el spot de “alquilar se puede”. Parece que los espectadores de esta película entienden que las imágenes del Pro poco tienen que ver con lo que vinieron a ver. Es lógico, se trata de la función del último documental de Patricio Guzmán, el gran realizador chileno de “La Batalla de Chile I, II y III” y otras tantas buenas películas. “El botón de nácar” retoma el camino de su film anterior “Nostalgia de la luz”, los secretos del universo y la naturaleza se relacionan de múltiples maneras con la historia de los hombres.

“El océano contiene la historia de la humanidad. El mar guarda todas las voces de la tierra y las que vienen desde el espacio. El agua recibe el impulso de las estrellas y las transmite a las criaturas vivientes. El agua, el límite más largo de Chile, también guarda el secreto de dos misteriosos botones que se encuentran en el fondo del océano. Chile, con sus 2670 millas de costa y el archipiélago más largo del mundo, presenta un paisaje sobrenatural. En ella están los volcanes, montañas y glaciares. En ella están las voces de los indígenas patagones, los primeros marineros ingleses y también los prisioneros políticos. Se dice que el agua tiene memoria. Este film muestra que también tiene una voz.” Así presenta la sinopsis la idea de la película. Las imágenes trasmiten poesía y reflexión, la voz de narrador de Guzmán, pausada y profunda invita al espectador a sumergirse en un ensayo que relaciona la historia de los oprimidos y perseguidos en Chile con los elementos de la naturaleza y el mundo que los rodea.

El agua, principal elemento de la vida, actúa como metáfora. Desde los tiempos en donde los pueblos originarios del sur convivían y aprendían de los secretos del mar y la lluvia, hasta los barcos ingleses que llegaron por esas aguas para colonizarlos, y años más tarde la dictadura de Pinochet que utilizó el océano como cementerio.Volver a línea automática
En los tiempos actuales, las enormes telescopios instalados en el desierto de Atacama apuntan al espacio en busca de agua. Las imágenes viajan desde el cosmos hasta los detalles de un botón de nácar que une distintas épocas, y en esa relación entre lo inabarcable y el detalle está la historia de los hombres. La reflexión recorre el Chile de los perseguidos y ocultados por la historia y la contracara de las clases dominantes, una oposición que continúa a través de los tiempos. El mismo mar, espacio vital para las antiguas comunidades, es utilizado para arrojar los desparecidos de la dictadura, con la misma práctica que en la vecina Argentina.

Con un valioso archivo fotográfico y entrevistas a los sobrevivientes se da a conocer la historia de seis comunidades originarias del sur, con su cultura, su lengua y sus costumbres. Ellos hablan un idioma extraño en donde no existe traducción para la palabra Dios, ni policía. Solo hay veinte descendientes de estos pueblos que fueron exterminados en sucesivas invasiones. La investigación antropológica se funde con la memoria reciente. En las mismas tierras expoliadas desde el siglo XIX funcionó un centro de detención donde torturaban a los prisioneros políticos de la última dictadura.

El público aplaudió con fuerza el documental de Guzmán. Cuando se encendió la luz el realizador chileno estaba frente a la pantalla para intercambiar ideas con los presentes.En los pocos minutos que los organizadores del festival dieron para este intercambio, Guzmán expresó que pensó esta película como una metáfora de la historia de su país y agregó también que “Chile es un mito inventado por una minoría que oculta la historia de los indios del sur”. Reflexionó también sobre los tiempos actuales “La pobreza es inmensa, la salud pública está muy mal”, “Los estudiantes son muy activos, agitan y dan esperanza”.Volver a línea automática
Para finalizar aclaró que “El botón de nácar” es la primera de sus catorce películas que tiene un crédito de su país. Desde “La batalla de Chile” todos sus documentales han tratado temas centrales de la historia nacional y ninguno de ellos fue apoyado económicamente por el estado.

El botón de nácar se proyecta este viernes 17 a las 14,20 el Cine Village Recoleta 7, y el lunes 20 a las 16,30 en Artemultiplex Belgrano 1

Big eyes, de Tim Burton: abriendo los ojos

La última película de Tim Burton (Beetlejuice, El extraño mundo de Jack, El joven manos de tijeras, Ed Wood, Batman…) se basa en la biografía de la pintora Margaret Keane. La historia retrata la opresión de la mujer en el mundo del arte de su época.

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Una mujer descuelga cuadros, arma una valija y sale en auto con su hija. En medio de un paisaje de tonos pastel, como una pintura naíf, avanzan solitarias por una ruta dejando atrás un marido y un padre opresor. En off se escucha: “Los ´50 fueron una buena época, si eras un hombre…”. Así comienza Big Eyes, la última película de Tim Burton que cuenta la historia de una pintora que para poder ser ella misma necesita liberarse de la opresión de los hombres.Volver a línea automática

Esta vez no se trata de un nuevo mundo fantástico de los que construye habitualmente el director, sino que el guión se basa en la vida de Margaret Keane; es un film biográfico.

La carretera lleva a Margaret a San Francisco donde conoce a Walter Keane, su segundo esposo. Amy Adams y Christoph Waltz interpretan al matrimonio Keane. Todo parece un nuevo comienzo para Margaret y junto a Walter, que también es pintor, comienza a producir su obra. Los cuadros de los niños con ojos gigantes comienzan a atraer al público y, entonces, la pareja se divide el trabajo: mientras ella pinta en serie encerrada en su casa, él busca exhibir y vender. A medida que el éxito crece ella descubre el fraude: Walter Keane se hace pasar por el autor de las obras y cosecha elogios y admiradores. Durante varios años, y para mantener un negocio en ascenso, ambos mantienen el engaño. La degradación crece día a día. Mientras Walter busca nuevas formas para montar una industria del arte, realiza miles de reproducciones para vender en supermercados y cultiva su ego con políticos y famosos, justifica la situación con la máxima “las pinturas hechas por mujeres no venden”. Margaret consiente, duda y tarda en reaccionar. Su misma actitud refuerza la idea del clima opresor en la sociedad que la rodea. Por fin, nuevamente, arma las valijas, sube al auto con su hija en el asiento de atrás, y parte por las carreteras. La nueva huída renueva su aire, pero hasta ganar fuerza y denunciar la situación pasaran todavía algunos años más.

Margaret Keane tiene hoy 87 años y sigue pintando, su ex marido Walter falleció en el año 2000, arruinado tras haber perdido el juicio que ella le inició. “Me costó reunir valor para desvelar que yo era la verdadera artista. Me daba mucho miedo, porque él había amenazado con matarme. Pero llegó un momento en el que decidí que no iba a mentir más. Fue un alivio”. De esta forma Margaret explica la pasividad que muestra a lo largo de la película y que, con razón, incomoda al espectador. Tal como muestra la película, los retratos de niños y animales con ojos grandes se hicieron famosos en los ´60, y fueron considerados por la crítica como parte del estilo kitsch. Las reproducciones de las pinturas se vendieron en todo el mundo.

Tim Burton conoció a Keane a través de sus obras: “conozco sus pinturas desde que era un niño. Todo el mundo tenía un póster o una copia de sus pinturas en el salón de casa. Hasta en la consulta del dentista. Años más tarde empecé a interesarme por el Pop Art y Keane forma parte de esa cultura. En los ’90 un amigo de Nueva York me contó la historia de los Keane y me impresionó. Hasta entonces creía, como todo el mundo, que Walter Keane era el autor de esas pinturas”. En otro momento fue a visitarla y encargarle un cuadro, hasta que llegó la oportunidad de filmar la película.

Según palabras de la protagonista real de esta historia, “Contemplar mi vida en la gran pantalla fue… profundamente traumático. Christoph Waltz es exactamente igual que Walter, habla y se mueve de la misma manera. Es increíble. Y Amy Adams, que hace de mí misma, refleja muy bien cómo me sentía. Mi hija y yo estuvimos en shock varios días… Es muy realista”.

La historia de Margaret Keane es una más de cientos de ejemplos que podemos encontrar en el mundo del arte. En la serie de notas“Arte y cultura, el lugar de las mujeres”, se recorren historias de artistas que han sido censuradas y ocultadas. El campo del arte concentra las mismas desigualdades que esta sociedad patriarcal, a través de distintas formas en cada época, ha venido reproduciendo día tras día.

Ave Fénix, de Christian Petzold

La última película de Christian Petzold se estrenó el jueves 26 en Argentina. Las reflexiones sobre el pasado alemán reaparecen con una crítica aguda y desde una mirada en un presente complejo.

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La llegada a las pantallas argentinas de la última película de Christian Petzold es una buena noticia. Según los últimos datos disponibles del 2013, en ese año se estrenaron solamente tres películas alemanas en nuestro país, y más allá de algunas variaciones esta cifra parece mantenerse hasta estos días. Si bien ésta ya es una razón de peso por la cual ir a ver Ave Fénix, la película aporta muchos elementos que la destacan de la oferta cinematográfica actual.

La historia, escrita en común entre Christian Petzold y el fallecido Harun Farocki, es una adaptación de la novela “Retour des cendres”, de Hubert Montelhet, que tuvo anteriormente dos versiones cinematográficas.

El régimen nazi acaba de ser derrotado. Dos mujeres viajan en auto por una oscura y cerrada noche alemana. Las detienen en un puesto de guardia militar en donde les piden documentos y al notar que una de ellas está con la cara completamente vendada desconfían e insisten en que les muestre su rostro. Ella es sobreviviente de un campo de concentración y con sólo correr unos milímetros el vendaje la guardia militar se aleja, no puede seguir mirando. Con esta primera escena comienza Ave Fénix, y esconder las heridas, mirar para otro lado o cerrar los ojos ante el destrozo será una acción presente a través de distintas formas a lo largo del film.

En Ave Fénix, Nelly Lenz (Nina Hoss) es una cantante judía que sobrevive a los campos de concentración nazis y a su regreso, con la cara totalmente desfigurada, se somete a una cirugía estética que cambia su rostro dejando un resultado distinto, con algunas huellas de su aspecto anterior. Su amiga Lene (Nina Kunzedorf) es quien la acompaña en este regreso e intenta convencerla para emigrar a Palestina, pero Nelly sólo está motivada por un objetivo, encontrar a Johnny (Ronald Zehrfeld) quien fuera su marido. Mientras su amiga intenta convencerla que fue él quien la delató y traicionó, y que pretende heredar su fortuna, Nelly se prepara para un encuentro en donde pueda averiguarlo por sí misma.
En el transcurso de ésta búsqueda Johnny no la reconoce, pero quiere reconstruir en ella la imagen de quien considera desaparecida. Nelly entra en el juego y en ese camino descubre nuevas verdades.

La narración se construye con elementos de drama, thriller y cine negro, que sostienen la atención en forma permanente a través de una ambientación y fotografía de época. Se destacan la construcción de los personajes y su interpretación, especialmente la dupla Hoss-Zehrfeld, quienes ya habían protagonizado Bárbara, la película anterior de Petzold. Las imágenes de paisajes sombríos, las ruinas de una Alemania destrozada, las cicatrices, actúan como el espejo del mundo interior de una sociedad despedazada y abatida moralmente. Después de la tragedia y el horror, emergen también la indiferencia, las miserias personales y el cinismo, y este clima se trasmite a través múltiples detalles de la trama.

Christian Petzold tiene una filmografía que abarca distintos momentos de la historia alemana, y dentro de su obra las dos últimas películas,Bárbara y Ave Fénix actúan casi como en espejo descubriendo dos momentos históricos diferentes moldeados por los resultados de la segunda guerra. La primera situada en Alemania del este en los años ´80 cuestionando aspectos del régimen burocrático, y Ave Fénix en la inmediata posguerra de Alemania bajo control del ejército norteamericano. En sus historias son los dramas personales y la complejidad de las relaciones humanas las que encabezan un relato que devela también el peso de las coordenadas sociales e históricas en la construcción de los sentimientos y psicologías personales.

Esta última película, la más alejada en los tiempos históricos, está también construída por una mirada particular desde el presente actual. Según Marc Ferro, que investiga sobre las relaciones de Cine e Historia, “el cine nos informa del presente, incluso si se trata del pasado”; mientras que para Caparrós Lera “las películas hablan sobre todo de cómo es la sociedad que las ha realizado”. Entonces, ¿cuáles son las huellas del presente en Ave Fénix? En un país como Alemania en donde en los últimos meses se han realizado movilizaciones de miles organizadas por el movimiento xenófobo Pegida, y a su vez contra-movilizaciones para enfrentarlas, junto al desarrollo de un movimiento de refugiados apoyado por sectores de la juventud, volver a poner en foco y cuestionar la indiferencia de grandes sectores de la sociedad ante la barbarie, la discriminación y el horror contiene también un llamado de atención hacia tiempos actuales.

En Ave Fénix las imágenes se suceden a través de una sólida construcción narrativa donde todos los elementos se combinan para recorrer una historia que logra conmover e inquietar. Entre muchos de los logros de esta película se destaca el final, una música justa, Speak Low de Kurt Weill (músico alemán colaborador de Bertolt Brecht) acompaña las imágenes justas, sin necesidad de decir mucho más.

Accidente sin conejos

Como debe ser evidente por esta exposición, las percepciones agudas están nubladas. Había salido a practicar con su bicicleta cuando fue embestida. Vencida, se convirtió en una clara personalidad artística, impotente para imponer algún tipo de ideología o religión. Ese año había bajado notablemente la producción industrial de alimentos, pero ella compró aros para tus orejas. En el instante de la caída pensó que la esfera de la libertad no se da de una vez y para siempre. El brutal rasguño no le permitió olvidar un roce tan fino de piel, oculto entre otra gente, de mentira. Buscando datos leyó que una de las funciones vitales de la piel es la de cubrir todo el cuerpo. Hay una película de terror donde la piel de una mujer es arrancada en un segundo para luego comerla. No vió llegar el vehículo. El golpe inicial no parecía nada mas que un empujón veloz, pero la inercia parece ser lo peor. No hay mapa de toalla. El caminar con piernas, o el moverse sobre ruedas, hacen lo mismo, pero la rueda es el sublime surrealista de las piernas, que ahora dolían solo un poco. Ella habló del tiempo, yo pensé en el tiempo, todos olvidamos el tiempo. Un instante después del choque, el conductor bajó del auto para darle veinte pesos por gastos, y fugarse. ¿Cómo podría explicarlo? quiero acariciarte. Caída sobre la tierra. Entre el pasto cortito. Al costado de la calle. Donde ahora dolía el cuerpo y levantarse no fue difícil, pero una rueda había quedado hecha un ocho. La cinta de moebius tan trillada e infinita estaba ahora ante sus ojos, al fin.  No habían pasado ni veinte segundos y el choque la había materializado ante ella, físicamente, visualmente. ¿Habrá alguna posibilidad de asumir el liderazgo de la propia vida?. Hacía muy poco tiempo que había logrado entender que el objetivo es disfrutar de no tener objetivo, y saberlo. Y eso había hecho mas duro el peso de su estrategia. Al parecer no hubo un lente que registrara el episodio criminal, en realidad minúsculo. Por esa razón quedó borrado de todas las mentes, y de cualquier importancia histórica. En el trayecto infinitesimal entre ser separada de la bicicleta y llegar al suelo, se afirmó la idea de que la racionalidad parcial del sistema, dominada por la irracionalidad general, traería nuevamente la sangre. Por suerte no hubo sangre en los rasguños, solo tierra, y ningún conejo se sentó alrededor de ella.