Propósito ilegal 001

Los que escribimos en este sitio desde hace mucho tiempo hablamos el lenguaje de las imágenes, buscando unir cine y militancia revolucionaria con todo tipo de experiencias audiovisuales, gráficas y “artísticas”, pero acá queremos desarrollar conceptos escritos.

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Somos conscientes de que la idea de unir prácticas culturales con pensamiento revolucionario es hoy considerada un error, un destiempo, o un remanente del pasado, aunque a nosotros nos gusta militar para confirmarnos que tenemos recuerdos del futuro. Somos parte de una corriente política que considera que Marx no muere, sus ideas pueden volver a hacerse fuerza material con la crisis, y hay que renovarlo para transformar nuestro mundo. Todos los procesos de lucha de clases que se desataron en el norte de África con la “primavera árabe” y en Europa enfrentando la crisis capitalista los vemos como el preludio de algo mas grande.

Armamos este sitio web como un espacio de trabajo online, para indagar las relaciones entre producción cultural y lucha revolucionaria. La idea es ir trabajando a la vista, si este espacio crece fragmentado, parcial, problemático, tentativo, errado, es una vía de acercarnos a lograr alguna respuesta a los problemas que nos interesa abordar. Lo que presentamos en la sección notas” no es nada que puede estar cerrado con llave, y por eso elegimos la idea del “ensayo”, aunque seguro es pretencioso tratar estas notas así. Ademas de todo esto, cada tanto hay un montaje y nos gusta el debate, esperamos comentarios, y también que hagan “contacto“.

¿Pero de qué marxismo hablamos? En la segunda mitad del siglo XX el llamado “marxismo occidental” desplazó el eje de sus debates hacia los problemas culturales, psicológicos, artísticos, de la comunicación, del lenguaje; diferenciándose del “marxismo clásico” de principios del siglo pasado, de LeninTrotskyRosa Luxemburgo e incluso Gramsci que se posicionaban desde lo que podemos llamar un “marxismo estratégico”, preocupado por los problemas teóricos y prácticos de la revolución social, la economía, la lucha de clases, los problemas militares, el Estado, el poder obrero, el partido revolucionario. Este desplazamiento del objeto de estudio, fue al mismo tiempo un abandono de la practica política y social, mientras la hegemonía mundial del estalinismo en la izquierda llevaba todos los procesos revolucionarios a la derrota, y mas tarde incluso a la desmoralización de la sola idea del socialismo. En nuestro siglo XXI, ante la crisis del capitalismo mundial, necesitamos retomar ese “pensamiento estratégico” y hacer todo lo posible por renovarlo… por eso mismo nos preguntamos si es posible el ejercicio de volver sobre los problemas culturales, del cine, la comunicación, el arte, el lenguaje, pero desde ese punto de vista estratégico, que es lo que nosotros sabemos necesario desarrollar hoy. Una cuestión que como mínimo es un buen desafío en vistas del peso enorme en nuestra actual cultura de masas de los medios audiovisuales de comunicación, la tecnología, la industria cultural, el espectáculo, para la hegemonía del orden de la burguesía. Por contraposición, en toda estrategia política revolucionaria esos problemas también deben pensarse a fondo.

El mayor desafío no es sólo analítico, sino también de “programa”, es decir de lineamientos prácticos para la intervención política, el espacio donde termina la incertidumbre, a favor o en contra de nuestras ideas. Estamos seguros que posibilitar la libertad de expresión, la libertad creativa, el acceso a la producción y el goce del arte,  comienza con actos concretos de autogobierno de masas, no con abstracciones utópicas. 

Las experiencias y reflexiones de los cineastas, artistas, comunicadores, que se metieron de lleno en las revoluciones, o las pensaron por los costados, son la principal inspiración; al igual que el trabajo de intelectuales, investigadores militantes, teóricos que esperanzados o escépticos se lanzaron al análisis, la comprensión y la critica de nuestra cultura de masas. Nombrar alguno sería un error, porque hay que nombrarlos a todos, y la idea es que este sitio sirva para estudiarlos, sus nombres aparecerán una y otra vez en cada cita, y en cada reflexión.

Ensayos ilegales, le pusimos ese nombre al sitio porque nos parece que toda la historia de los explotados y de las ideas revolucionarias es por definición ilegal, en tanto que la historia legal la oculta o bien la reescribe para quitarle toda valor disolvente. Por otra parte, partimos de la premisa básica de que ninguno de los problemas culturales que acá intentaremos abordar tienen solución en los estrechos marcos de la ley y el orden.

Violeta Bruck / Javier Gabino

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