“Aporta a la actualidad un pantallazo, no del pasado sino del futuro”

Termina la primera semana del lanzamiento de la película de Contraimagen con una gran repercusión. El estreno fue reflejado como novedad por la prensa, la TV y sitios de Cine. El público llenó la sala ansioso por participar del viaje. Todo el arco ideológico y político de “los medios” debió dar cuenta de que valiosas imágenes de los combates más agudos de la clase obrera en los 70 llegaron, con 40 años de retraso, al cine nacional. Quizás una de las respuesta a esta repercusión inicial (que queremos que sea solo un punto de partida) haya que buscarla en una conocida expresión del cineasta Jean–Luc Godard (1969): “No (es) una imagen justa, sino justo una imagen” la que trajo la novedad.

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Si bien otras películas valiosas habían mostrado batallas de la clase obrera en los 70, esta es la primera que propone como “idea totalizante” la centralidad de la clase obrera en el proceso revolucionario del 69 al 76 en Argentina. Y la afirma impulsivamente reuniendo en sus casi dos horas de duración una gran cantidad de archivo fílmico y fotográfico que ahora puede verse por primera vez.

“En ese compendio histórico, la película aporta un punto de vista original sobre esos años convulsionados mientras cuenta la historia de quienes influyeron e intervinieron en los fenómenos de masas más emblemáticos protagonizados por la clase obrera argentina.” (TELAM). “El mayor logro es el de indagar en una época desde un lugar diferente” (EscribiendoCine). Con un “valioso material de archivo” (Vision 7). Que trae “Inusuales imágenes del país de 1969 a 1975” (Ambito financiero). Haciendo “Eje en grandes combates de la clase obrera que fueron decisivos” (Página/12). Un “Friso histórico” con “una mirada dramática, épica, que a la vez invita a observar paralelos entre el pasado y el presente.” (La Prensa). “Un film que desde su título intenta aportar datos sobre el movimiento obrero de los sindicatos clasistas que se oponían a la burocracia sindical de los dirigentes peronistas de la primera hora. La oposición al Rodrigazo y el comienzo de la triple A. Película sin dudas militante, con hallazgos e investigación.” (TN).

También Godard decía en una nota de 1969: “Los obreros hablan mucho entre sí, pero ¿dónde están sus palabras? Ni en los diarios, ni en las películas, están las palabras de las gentes que constituyen el 80% de la humanidad. Hay que forzar a la minoría que tiene la palabra, a cederla al 80%, hacer que la palabra de la mayoría pueda expresarse. Por eso no quiero pertenecer a la minoría que habla, y habla todo el tiempo, o a la que hace cine, sino que quiero que mi lenguaje exprese ese 80%. Y es por eso que no quiero hacer cine con gente del cine, sino con gentes que componen la gran mayoría.” Con esa misma idea llevamos adelante la investigación y el rodaje para esta película, enfrentada al “ejercicio de la memoria” institucionalizada y sesgada de todo impulso revolucionario que se hace desde el Estado y el gobierno kirchnerista.

Memoria para reincidentes “tiene una lectura paralela al hecho cinematográfico y tiene que ver con la coyuntura política que vive el país. Es una gran coincidencia en días en los que Moyano ya no es el aliado incondicional del gobierno, el estreno de un documental cuya realización fue inspirada por la protesta de los trabajadores de Kraft y que pone sobre la mesa de juego la militancia activa contra la burocracia sindical“… “así como el valor de archivo que se le puede atribuir a un documental bien realizado como este, también funciona como ejemplo de métodos para aquellos trabajadores que hoy están en una situación parecida y están pensando en tomar cartas en el asunto.“ (Iván Steinhardt. Crítico de Cine. “A sala llena”).

“Si pudo pasar antes, puede pasar otra vez” señalaba un espectador entusiasmado (viejo militante de la coordinadora de La Plata, Berisso y Ensenada) refiriéndose a la influencia de la izquierda en la clase obrera. “Aporta a la actualidad un pantallazo, no del pasado sino del futuro” (EscribiendoCine). Ya que en lo fundamental la película permite ver como actúan el Estado, la burocracia sindical y los partidos patronales en momentos agudos donde no pueden “controlar” al movimiento obrero. “Memoria para reincidentes” plantea problemas de difícil resolución para los revolucionarios al construir “Un cuadro que genera preguntas cuyas respuestas deberá buscarlas el propio receptor del mensaje en las conclusiones que el mismo saque luego de haber visto la obra completa.” (EscribiendoCine). Pero en realidad el arco de respuestas no es libre.

“Propone una mirada cinematográfica y política desde el troskismo argentino sobre las luchas obreras en los 70” (TELAM – Página/12). “De gran valor para todos aquellos que estudian la historia de la izquierda (y más específicamente del trotskismo) en la Argentina.” (La Nación). Es así como lo lee David “Coco” Blaustein, cineasta, cuando dice: “Hicieron este fantástico documental que se llama “Memoria para reincidentes” (…) Una película con una interpretación política determinada”, “para aquellos que les interese el cine documental, para aquellos que quieran ver cine con material de archivo, para quienes quieran ver y estudiar los procesos de la izquierda revolucionaria, la izquierda insurreccional, se va a convertir en un material absolutamente imprescindible…” “Una película no apta para talibanes” (refiriéndose a la militancia kirchnerista).

Es por eso que nuestro compañero José Montes, dirigente nacional del PTS establece en la película el puente que nosotros queremos destacar entre “la memoria” y “los reincidentes”: “Yo creo que la importancia que tiene rever la historia, y sobre todo las gestas más heroicas que llevó adelante la clase obrera argentina… de ahí tenemos que sacar las enseñanzas, es decir cuáles son los errores que cometimos, qué es lo que nos faltó. Porque me parece que para toda una camada de jóvenes que empiezan a ver con otros ojos la militancia, pueden sacar las lecciones de cuáles son los errores que se cometieron en el pasado y cuáles son las debilidades que tuvimos para avanzar a disputarles el poder a los capitalistas. La burguesía y el imperialismo tienen su comando centralizado que piensa las 24 hs. cómo nos joden a los trabajadores. A nosotros nos falta ese comando… y yo creo que es una falta que hasta el día de hoy tiene nuestra clase. Energías y disposición a la lucha no le falta”

Un golpe al corazón del espectador puede ayudar mucho a la política revolucionaria. La tarea de cada uno de nosotros como militantes es pensar junto a nuevos compañeros cuál es el programa, las tácticas y la estrategia para construir hoy ese partido revolucionario que necesitamos. Eso excede sin más el acotado discurso de esta película, que transporta al espectador a sentir el pulso y el espíritu de una época que vuelve para la polémica.

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Carta por una pelicula

Cuando comenzamos a filmar esta película se cumplían 30 años del golpe militar de 1976. La mayoría de los relatos, escritos y documentales sobre “los 70s”, destacaban algún hecho histórico puntual o personaje, pero ninguno se centraba en la magnitud del ascenso obrero en todo el país después del “Cordobazo”. Esto era para nosotros la hipótesis fundamental para abordar este período revolucionario, y con ella iniciamos el rodaje.

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Las clases oprimidas crean la historia en las fábricas, en los campos, en las calles de las ciudades, pero no hay ningún archivo que conserve esa experiencia. Más aún: después de una gran derrota el vencedor no sólo reescribe la historia a su favor sino que vuelve más laberíntica la búsqueda de esa historia que -por definición- siempre es incompleta, anda suelta y desperdigada. Por esta razón nuestra principal fuente fueron los testimonios directos de los protagonistas.

El encuentro con ellos nos permitió conocer una historia en “primera persona”. Experiencias personales, reflexiones, debates políticos, motivos de orgullo, de alegría y de bronca, que para nosotros valen más que la película misma.

Con mucho esfuerzo y la ayuda solidaria de una gran cantidad de personas que se propusieron colaborar (con quienes estamos enormemente agradecidos) pudimos confirmar nuestra hipótesis. En este viaje al pasado rescatamos las imágenes y las voces de las luchas obreras más emblemáticas de la época. Algunas estaban al alcance pero nadie las había buscado, otras estaban olvidadas en latas sin digitalizar, y algunas aparecieron en un viejo placard. Esta es una película que reúne en sus dos horas una gran cantidad de archivo fílmico y fotográfico que ahora pueden verse por primera vez.

Dos cosas pasaron desde que empezamos. Por un lado hablar de “los 70” se convirtió en “política de Estado” en Argentina. Por definición esta “institucionalización” roba todo lo que tuvo de subversivo, antipatronal y anticapitalista este período revolucionario. Los realizadores nos encontramos en el otro extremo de la memoria, intentando rescatar parte de lo robado.

Por otro lado surgió un fenómeno entre los trabajadores, conocido como “sindicalismo de base” que dio (y da) importantes luchas, mientras una parte de ellos se reivindican “clasistas”. Los trabajadores de Zanon, con el control obrero de su fábrica, se convirtieron en un ejemplo internacional. Luchas como la de los trabajadores de Kraft o del Subte impactaron a nivel nacional mostrando nuevas alternativas frente a la traidora burocracia sindical. Como cineastas y sobre todo como militantes nuestras cámaras apuntaron a ellos y realizamos varios documentales sobre “los reincidentes”.

Esta película no pretende ser un balance del período revolucionario del ´69 al ´76. El estudio pormenorizado de las revoluciones le cabe a la letra escrita, el cine es el terreno donde la historia transmite en todo caso su espíritu, lleno de sensaciones y sentimientos. Aun así tenemos que decir que buscamos rigurosidad histórica, corroborando hechos y planteos con la seriedad que necesita intentar aportar en algo a la memoria histórica de los oprimidos.

“Memoria para reincidentes” es una película sobre el vapor, en uno de los sentidos que Leon Trotsky le daba a “las masas” para hacer la Historia: “Sólo estudiando los procesos políticos sobre las propias masas se alcanza a comprender el papel de los partidos y los caudillos que en modo alguno queremos negar. Son un elemento, si no independiente, sí muy importante, de este proceso. Sin una organización dirigente, la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera. Pero sea como fuere, lo que impulsa el movimiento no es la caldera ni el pistón, sino el vapor.”

Dar a conocer el enorme empuje que la ebullición política de los trabajadores transmitía en los ´70 tiene para nosotros un objetivo práctico en el presente. El vapor futuro no debe disiparse. Las huellas del archivo histórico empiezan a reconocerse en nuevos sectores de la clase obrera. Es necesario reabrir el debate para sacar conclusiones de esta historia.  Tenemos que pensar el presente con una estrategia revolucionaria que nos permita triunfar.

Violeta, Gabi y Javier.

http://www.contraimagen.org.ar/memoriaparareincidentes/

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Más de 5 años de investigación y de trabajo llevó construir este documental, cuyo contenido es responsabilidad exclusiva de sus realizadores: Violeta Bruck, Gabi Jaime y Javier Gabino.

Como miembros del grupo de Cine Contraimagen y militantes del PTS realizan audiovisuales desde el año 1997, sobre luchas sociales y de DDHH, cortos y largos documentales sobre experiencias del movimiento obrero de la última década. También cuentan con trabajos como “Ellos se atrevieron” sobre la Revolución Rusa de 1917, “Revolución y Guerra Civil en España”, y el reciente mediometraje de ficción “Mi nombre es Trotsky”. Desde 2009 forman parte de TVPTS (www.tvpts.tv), la primer experiencia de tv por Internet de la izquierda Argentina.